AUTORES
- Cristina Romea Ramo. Matrona. Zaragoza, España.
- Soraya Lupón Genique. Matrona. Zaragoza, España.
- José Ramón Pérez Gómez. Matrón Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Alba Ramón Minguillón. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
- Lucia Jesús Muñiz Ceballos. Enfermera Pediátrica. Zaragoza, España.
- Julia Navarro García. Matrona Atención Primaria. Zaragoza, España.
RESUMEN
El lenguaje empleado por los profesionales sanitarios durante el trabajo de parto no es una herramienta inocua; posee un profundo impacto neurobiológico y psicológico en la mujer gestante. El objetivo de esta revisión sistemática es analizar cómo la comunicación verbal y el lenguaje profesional influyen en la fisiología del parto y en la experiencia subjetiva del nacimiento. Se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos como PubMed, Scopus, Cochrane Library y CINAHL, seleccionando ensayos clínicos, estudios cualitativos y revisiones publicadas en los últimos cinco años. Los resultados revelan que el uso de lenguaje biomédico alarmista o coercitivo activa el sistema nervioso simpático, generando un efecto nocebo que eleva los niveles de catecolaminas, inhibe la secreción de oxitocina y agrava la percepción del dolor. Por el contrario, el uso de un lenguaje empoderador, centrado en la fisiología y basado en la validación emocional, favorece la neurocepción de seguridad, reduciendo las tasas de trauma obstétrico y mejorando la satisfacción materna. Se concluye que el lenguaje constituye una intervención clínica de primer orden. Las matronas, como figuras centrales en la atención obstétrica, deben liderar un cambio de paradigma hacia una comunicación humanizada, sustituyendo la terminología patologizante por una dialéctica que devuelva el protagonismo y la confianza a la mujer durante el proceso de parto.
PALABRAS CLAVE
Comunicación en salud, trabajo de parto, relaciones profesional-paciente, partería, humanización de la atención.
ABSTRACT
The language used by healthcare professionals during labor is not a harmless tool; it has a profound neurobiological and psychological impact on the pregnant woman. The objective of this systematic review is to analyze how verbal communication and professional language influence the physiology of childbirth and the subjective experience of birth. A systematic search was conducted in databases such as PubMed, Scopus, Cochrane Library, and CINAHL, selecting clinical trials, qualitative studies, and reviews published in the last five years. The results reveal that the use of alarmist or coercive biomedical language activates the sympathetic nervous system, generating a nocebo effect that elevates catecholamine levels, inhibits oxytocin secretion, and exacerbates pain perception. Conversely, the use of empowering language, focused on physiology and based on emotional validation, promotes a neuroception of safety, reducing obstetric trauma rates and improving maternal satisfaction. It is concluded that language constitutes a first-order clinical intervention. Midwives, as central figures in obstetric care, must lead a paradigm shift towards humanized communication, replacing pathologizing terminology with a dialectic that restores agency and confidence to the woman during the birthing process.
KEY WORDS
Health communication, labor, professional-patient relations, midwifery, humanization of care.
INTRODUCCIÓN
El nacimiento de un hijo es uno de los eventos vitales más trascendentales en la vida de una mujer, constituyendo una experiencia multidimensional que entrelaza procesos fisiológicos, psicológicos y socioculturales1. Durante el trabajo de parto, la mujer se encuentra en un estado de extrema vulnerabilidad y permeabilidad emocional. En este contexto, la interacción con los profesionales de la salud, y de manera muy particular el lenguaje verbal utilizado por estos adquiere una relevancia crítica que históricamente ha sido subestimada en el modelo biomédico tradicional2.
La neurobiología del parto requiere de un entorno que favorezca la secreción endógena de oxitocina y endorfinas, hormonas esenciales para la dinámica uterina y la analgesia natural. Para que este cóctel hormonal fluya, es imprescindible que la actividad del neocórtex (el cerebro racional) disminuya, permitiendo que el sistema límbico tome el control3. Sin embargo, el lenguaje posee la capacidad intrínseca de alterar este frágil equilibrio. Cuando una matrona o un obstetra utiliza términos patologizantes, imperativos o que implican riesgo y urgencia injustificada, se desencadena una respuesta de alerta en la amígdala cerebral materna. Esta activación del sistema nervioso simpático produce un pico de adrenalina y cortisol que antagoniza directamente con la oxitocina, ralentizando las contracciones, disminuyendo el flujo sanguíneo uteroplacentario e incrementando exponencialmente la percepción del dolor, un fenómeno clínico conocido como el ciclo «miedo-tensión-dolor»4.
A lo largo de las décadas, la obstetrización del parto normal ha impregnado los paritorios de una semántica basada en el defecto y la patología. Expresiones rutinarias como «fallo de progresión», «incompetencia cervical», «dinámica estancada» o el uso del plural mayestático («vamos a romperte la bolsa», «no nos estás ayudando») despojan a la mujer de su agencia y la sitúan en un rol pasivo y patológico5. Este tipo de comunicación no solo actúa como un factor iatrogénico a nivel fisiológico, sino que se ha identificado como uno de los principales predictores del trauma psicológico posparto y de la insatisfacción con la experiencia del nacimiento6.
En contraposición, el paradigma de la atención centrada en la mujer aboga por el uso de un lenguaje empoderador, transformacional y fisiológico. Las matronas, como profesionales autónomas garantes de la normalidad del proceso de parto, son las encargadas de salvaguardar el entorno emocional de la parturienta7. La reformulación lingüística (re-framing) permite transformar la percepción de amenaza en una percepción de reto y competencia. Ante la creciente visibilización de la violencia obstétrica y la demanda social de partos respetados, resulta imperativo revisar la evidencia empírica actual sobre cómo las palabras que pronunciamos en el paritorio modelan la neurofisiología y la memoria del nacimiento8.
OBJETIVOS
El objetivo general de esta revisión sistemática es evaluar el impacto de la comunicación verbal y la elección del lenguaje profesional en la experiencia fisiológica y psicológica del parto.
Como objetivos específicos, se plantean los siguientes:
- Analizar los efectos neurobiológicos (efecto nocebo y placebo) derivados del tipo de lenguaje empleado por los sanitarios sobre la progresión del trabajo de parto y la percepción del dolor.
- Determinar la relación entre el uso de terminología médica restrictiva o coercitiva y la incidencia de trauma obstétrico.
- Recopilar y proponer estrategias de reestructuración lingüística aplicables en la consulta de matronería y en la sala de partos para promover el empoderamiento materno.
METODOLOGÍA
El presente estudio se desarrolló mediante una revisión sistemática de la literatura, siguiendo estrictamente los parámetros de la declaración PRISMA. Para asegurar la pertinencia y actualización de los datos en relación con los nuevos modelos de atención al parto humanizado, la ventana temporal de búsqueda se limitó a los últimos cinco años (2021-2026).
La exploración bibliográfica se ejecutó en las bases de datos de ciencias de la salud de referencia: PubMed/MEDLINE, Scopus, Cochrane Library y CINAHL. Se configuró una estrategia de búsqueda exhaustiva utilizando términos DeCS y MeSH como «Comunicación en Salud» (Health Communication), «Trabajo de Parto» (Labor, Obstetric), «Empatía» (Empathy), «Trauma Psicológico» (Psychological Trauma) y «Matronería» (Midwifery). Estos términos se combinaron mediante los operadores booleanos AND y OR.
Los criterios de inclusión abarcaron estudios cualitativos fenomenológicos, estudios observacionales, ensayos clínicos y revisiones sistemáticas que explorarán de forma directa la percepción materna del discurso profesional durante el parto, así como su repercusión clínica. Se priorizaron las investigaciones donde el papel comunicativo de la matrona fuera analizado explícitamente. Por otro lado, se excluyeron aquellos artículos centrados exclusivamente en barreras idiomáticas (traducción), estudios sobre comunicación entre profesionales (traspaso de información clínica), opiniones de expertos sin revisión por pares y documentos en idiomas distintos al inglés o al español. La criba de artículos por título, resumen y texto completo derivó en la selección de 16 estudios que componen la base de esta revisión.
RESULTADOS
Neurobiología del lenguaje: Efecto Nocebo y Placebo:
La evidencia científica actual corrobora que las palabras utilizadas en el entorno obstétrico tienen propiedades neurofisiológicas medibles. Numerosos estudios demuestran que el uso repetitivo de palabras con connotación negativa (como «dolor», «desgarro», «peligro» o «retraso») induce un potente efecto nocebo9. Este efecto se traduce en un aumento de la hiperalgesia inducida por la ansiedad. La resonancia magnética funcional ha demostrado que la anticipación verbal del dolor activa la corteza cingulada anterior, magnificando la sensación nociceptiva antes de que el estímulo físico ocurra10.
Por el contrario, el lenguaje que transmite confianza y normalidad fisiológica actúa como un placebo analgésico. Las matronas que sustituyeron términos como «contracción dolorosa» por «ola de presión» u «oleada uterina» reportaron en sus pacientes una menor demanda de analgesia epidural y una dilatación más fluida, atribuible a la conservación de niveles óptimos de oxitocina endógena y a la prevención del espasmo muscular pélvico inducido por la adrenalina11.
Lenguaje, trauma obstétrico y violencia simbólica:
Un volumen significativo de la literatura reciente asocia el lenguaje inadecuado con el concepto de violencia obstétrica de carácter simbólico y psicológico. Los análisis cualitativos de mujeres diagnosticadas con Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) posparto revelan que, frecuentemente, el trauma no se originó por la gravedad de una complicación médica, sino por la forma en que se comunicó la situación12. El uso de imperativos categóricos («puja o tu bebé morirá», «tienes que portarte bien»), el tono paternalista o la infantilización («buena chica») anulan la capacidad de decisión de la mujer13. Esta supresión de la autonomía genera una profunda sensación de indefensión aprendida. Los estudios afirman que las mujeres que se sintieron coaccionadas verbalmente o ignoradas durante el parto presentan tasas más altas de depresión posparto y mayores dificultades para vincularse afectivamente con el recién nacido14.
El poder de la validación y el consentimiento continuo:
Frente a las prácticas coercitivas, los estudios subrayan la eficacia clínica de la comunicación basada en el consentimiento informado continuo y la validación emocional. Las intervenciones en las que las matronas verbalizaban la normalidad del proceso («tu cuerpo sabe exactamente lo que está haciendo», «es normal sentir intensidad ahora mismo») mejoraron drásticamente las puntuaciones de satisfacción materna en las encuestas posparto (escala de Mackey)15. Asimismo, el cambio del lenguaje directivo («ponte de lado») al lenguaje invitacional («¿te gustaría probar a ponerte de lado para ver si el bebé baja mejor?») fomenta la participación activa de la gestante, convirtiéndola en la protagonista del proceso en lugar de en una mera paciente pasiva sujeta a órdenes16.
El impacto en los acompañantes
Un hallazgo interesante de las investigaciones recientes es el efecto expansivo del lenguaje hacia la pareja o acompañante. Cuando el personal sanitario utiliza un lenguaje excluyente o estrictamente técnico, el acompañante tiende a experimentar altos niveles de ansiedad, paralizándose y disminuyendo su capacidad para brindar apoyo físico y emocional a la parturienta17. Por el contrario, un lenguaje integrador que incluye activamente al acompañante como parte del equipo de nacimiento refuerza el círculo de seguridad de la mujer, potenciando el ambiente neuroendocrino favorable para el parto18.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El lenguaje en la sala de partos trasciende la mera transmisión de información clínica; es el andamiaje sobre el cual se construye la experiencia emocional del nacimiento y se modula la propia fisiología del parto. A lo largo de esta revisión sistemática ha quedado evidenciado que la elección de nuestras palabras como profesionales sanitarios tiene el poder de facilitar un parto fluido e indoloro o, por el contrario, de cronificar el miedo, ralentizar la dilatación y dejar cicatrices psicológicas imborrables.
Durante décadas, la formación académica en obstetricia se ha centrado casi de forma exclusiva en el dominio de las habilidades técnicas, relegando la comunicación a un segundo plano o considerándola una «habilidad blanda» prescindible. Sin embargo, los datos actuales demuestran que el lenguaje es una intervención obstétrica de primera magnitud. El uso de terminología patologizante, centrada en el fracaso o la incapacidad del cuerpo femenino, perpetúa un modelo biomédico que infantiliza a la mujer.
Las matronas, por la esencia holística de su profesión, están llamadas a liderar la desmedicalización del lenguaje del parto. Este cambio de paradigma requiere un esfuerzo consciente de deconstrucción profesional. Implica desterrar el lenguaje que implica apropiación del cuerpo («vamos a tactarte», «te voy a poner a parir») y sustituirlo por uno que respete la integridad física y moral de la mujer. Es fundamental que en la formación continuada de matronas y enfermeras se incluyan talleres de neurolingüística y comunicación terapéutica.
En conclusión, la calidad de la asistencia obstétrica no debe medirse únicamente por la supervivencia y el estado físico de la madre y el neonato, sino también por el impacto emocional de la experiencia vivida. Reestructurar nuestro lenguaje hacia una semántica del empoderamiento, el respeto y la confianza en la fisiología no requiere inversión tecnológica ni financiera, pero posee un valor incalculable para la salud mental perinatal de las mujeres y sus familias. (Para consultar ejemplos prácticos de reestructuración lingüística, véase la Tabla 1 en el Anexo I).
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ANEXOS
Tabla 1. Ejemplos de reestructuración lingüística: Del paradigma biomédico limitante al lenguaje fisiológico y empoderador.
| Contexto / Intención | Lenguaje Biomédico / Patologizante (Efecto Nocebo) | Lenguaje Empoderador / Fisiológico (Efecto Placebo) |
|---|---|---|
| Descripción de las contracciones | «Tus contracciones son muy débiles», «Dolor de parto». | «Tus oleadas uterinas están siendo más suaves ahora, el cuerpo está descansando», «Ola de presión». |
| Evaluación del progreso (Dilatación) | «Fallo de progresión», «Estás estancada», «Tu cuello es incompetente». | «Tu cuerpo necesita más tiempo», «El bebé está buscando su posición», «El cuello uterino se está ablandando a su ritmo». |
| Toma de decisiones / Consentimiento | «Vamos a romperte la bolsa», «Te voy a tactar», «Tenemos que poner oxitocina». | «¿Me permites realizar un tacto para ver cómo baja el bebé?», «Te propongo esta opción, ¿qué opinas?». |
| Pujos y momento del nacimiento | «Puja fuerte o tendremos que usar fórceps», «No grites que te quedas sin aire», «¡Ya falta poco, empuja!». | «Sigue tu instinto, haz lo que tu cuerpo te pida», «Acompaña a tu bebé con la respiración», «Lo estás haciendo maravillosamente». |
| Manejo del dolor y miedo | «Si te duele tanto ahora, luego será peor», «Tranquilízate, no te pongas nerviosa». | «Es normal que sea intenso, es el poder de tu cuerpo», «Estás segura», «Respira conmigo, yo te acompaño». |
| Comentarios post-parto (si hay desgarro) | «Te has desgarrado toda», «Vamos a darte unos puntos rápidos». | «Hay un pequeño pliegue que sanará mejor con unos puntos», «Tu periné ha cedido para dejar nacer a tu bebé, vamos a cuidarlo». |