Abordaje clínico integral de las mordeduras de mamíferos en atención primaria

29 agosto 2026

 

AUTORES

  1. Isabel Lahoz Bernad. Médica de Familia, Centro de Salud Sástago, Zaragoza, España.
  2. Miguel Arquillos Domínguez. Médico de Familia, Centro de Salud Épila, Zaragoza, España.
  3. Yedra Usón Rodríguez. FEA Reumatología. Hospital de Barbastro, Huesca, España.
  4. Jorge Hernández Bernad. FEA Aparato Digestivo, Hospital de Alcañiz, Teruel, España.
  5. Celia Artal Marteles. Médica de Familia, Centro de Salud San Pablo, Zaragoza, España.
  6. Alma Teresa Antoñanzas Serrano. Médica de Familia, Centro de Salud Castejón de Sos, consultorio Las Paules, Huesca, España.

RESUMEN

Las mordeduras de mamíferos constituyen un motivo frecuente de consulta en los servicios de urgencias y de atención primaria, y representan un importante problema de salud pública debido al riesgo de infección, lesiones neurovasculares y transmisión de enfermedades como el tétanos o la rabia. Las mordeduras de perro son las más frecuentes, seguidas de las producidas por gatos y por humanos; estas últimas se asocian al mayor riesgo de complicaciones infecciosas.

La valoración inicial debe incluir una anamnesis detallada que recoja el tipo de animal agresor, las circunstancias del accidente, el tiempo transcurrido desde la lesión, las características de la herida y los antecedentes personales del paciente, prestando especial atención a los factores de riesgo de infección y al estado de inmunización antitetánica. La exploración física debe valorar la profundidad de la lesión, la posible afectación de estructuras neurovasculares, tendinosas u óseas, la presencia de cuerpos extraños y la existencia de signos sugestivos de infección.

El tratamiento se basa en una limpieza exhaustiva mediante irrigación abundante de la herida, el desbridamiento del tejido desvitalizado cuando esté indicado y la valoración individualizada de la estrategia de cierre, priorizando la cicatrización por segunda intención en las heridas con elevado riesgo de infección. La profilaxis antibiótica está indicada en las mordeduras de alto riesgo, siendo la amoxicilina-ácido clavulánico el tratamiento de elección. En presencia de infección establecida, se requieren pautas antibióticas más prolongadas y, en los casos graves, tratamiento intravenoso. Asimismo, debe evaluarse sistemáticamente la necesidad de profilaxis antitetánica y de profilaxis postexposición frente a la rabia.

Un abordaje precoz, protocolizado y basado en la evidencia, junto con un seguimiento clínico estrecho durante las primeras 24–48 horas, permite reducir de forma significativa la incidencia de complicaciones infecciosas y mejorar el pronóstico funcional y estético de estas lesiones.

PALABRAS CLAVE

Mordeduras y picaduras, mamíferos, heridas y lesiones.

ABSTRACT

Mammalian bites are a common reason for consultation in emergency departments and primary care settings and represent a significant public health problem because of the risk of infection, neurovascular injury, and transmission of diseases such as tetanus and rabies. Dog bites are the most frequent, followed by cat and human bites; the last ones are associated with the highest risk of infectious complications.

The initial assessment should include a detailed medical history addressing the type of biting animal, the circumstances of the incident, the time elapsed since the injury, the characteristics of the wound, and the patient’s medical history, with particular attention to risk factors for infection and tetanus immunization status. Physical examination should evaluate the depth of the wound, the possible involvement of neurovascular, tendinous, or bony structures, the presence of foreign bodies, and any signs suggestive of infection.

Treatment is based on thorough wound cleansing with copious irrigation, debridement of devitalized tissue when indicated, and an individualized assessment of the optimal wound closure strategy, with healing by secondary intention generally preferred for wounds at high risk of infection. Antibiotic prophylaxis is indicated for high-risk bite wounds, with amoxicillin–clavulanate being the treatment of choice. In the presence of established infection, longer courses of antibiotic therapy are required, and severe cases may require intravenous treatment. In addition, the need for tetanus prophylaxis and rabies post-exposure prophylaxis should be systematically assessed.

An early, protocol-based, and evidence-informed approach, together with close clinical follow-up during the first 24–48 hours, significantly reduces the incidence of infectious complications and improves the functional and cosmetic outcomes of these injuries.

KEY WORDS

Bites and stings, mammals, wounds and injuries.

DESARROLLO DEL TEMA

Las mordeduras son heridas producidas por dientes de animales o personas. Las mordeduras de animales y humanos constituyen un problema de salud pública significativo, representando aproximadamente el 1% de todas las visitas a los servicios de urgencias1. En España, se estima que estas lesiones motivan cerca de 70.000 casos anuales, con un 5% de ingresos hospitalarios2.

Las mordeduras de perro son las más frecuentes (87-90%), seguidas por las de gato (5-15%) y las humanas (3%)1,2,4. Aunque en general son leves, las complicaciones pueden ser graves, incluyendo infecciones profundas, daño neurovascular y transmisión de zoonosis como la rabia o el tétanos1,3.

Anamnesis y factores de riesgo:

Una anamnesis detallada es el primer paso a realizar para determinar el riesgo de infección y la necesidad de profilaxis. Es fundamental registrar en la historia clínica:

  1. Datos del agresor: Animal o persona. Tipo de animal, estado de vacunación (especialmente contra la rabia) y si el ataque fue provocado o no. Los ataques provocados por animales salvajes o callejeros elevan la sospecha de rabia1,3.
    • Hombre: más frecuente en niños <4 años o en peleas. Alto riesgo de infección.
    • Perro: 3 de cada 4 consultas son niños. Los adultos agredidos suelen ser los propietarios de los perros. Suelen ser en brazo o piernas. En niños suele darse en cabeza cara o cuello. Menos riesgo de infección y casi todas pueden manejarse de forma ambulatoria. Pueden transmitir la rabia.
    • Gatos: afecta sobre todo a brazos, antebrazos y manos. Más frecuente en mujeres jóvenes. El 90% de las agresiones son a sus dueños. Tienen mayor riesgo de infección, con una tasa de infección del 50% (Pasteurella multocida).
  2. Tiempo de evolución y mecanismo: El riesgo de infección aumenta significativamente si han transcurrido más de 12 horas en mordeduras en las extremidades o más de 24 horas en la cara1,2.

El mecanismo define el tipo de lesión: el perro suele causar desgarros y aplastamiento, mientras que el gato produce heridas punzantes y profundas que inoculan bacterias directamente en articulaciones y vainas tendinosas1.

  1. Antecedentes del paciente: Se debe investigar estado de inmunización. Antecedentes personales y alergias. Se debe identificar a pacientes de alto riesgo, como aquellos con diabetes mellitus, inmunodepresión (VIH, quimioterapia), asplenia, hepatopatía crónica o presencia de prótesis valvulares o articulares1-3.
  2. Localización y tipo de herida: Las mordeduras en manos, pies, genitales o sobre articulaciones son inherentemente de mayor riesgo1,2,4.

Exploración física y pruebas complementarias:

La exploración debe realizarse tras estabilizar hemodinámicamente al paciente2,4.

  • Inspección de la herida: Se debe evaluar la profundidad (penetración de la dermis), la presencia de tejido desvitalizado y la sospecha de cuerpos extraños (dientes)1. Las mordeduras de perro suelen causar laceraciones y lesiones por aplastamiento, mientras que las de gato son típicamente punzantes y profundas, lo que facilita la inoculación bacteriana en estructuras profundas1.
  • Evaluación estructural: se debe comprobar la sensibilidad, motilidad y pulsos periféricos distales a la lesión para descartar daños nerviosos, tendinosos o vasculares. En mordeduras cercanas a articulaciones, se debe evaluar el rango de movimiento completo1.
  • Signos de infección: Buscar eritema, calor, fluctuación (absceso), linfangitis o crepitación. Esta última sugiere infección por anaerobios o fascitis necrotizante1,2,4.

Respecto a las pruebas complementarias, no están indicadas de rutina en heridas superficiales no infectadas. Sin embargo, se recomiendan en los siguientes casos:

  • Radiografía simple: En sospecha de fracturas, cuerpos extraños retenidos, mordeduras craneales en niños, mordeduras en puño en humanos (metacarpianas o falanges) o infecciones tórpidas (osteomielitis)1,2,4.
  • Cultivos: Únicamente en heridas con signos clínicos de infección. Se deben obtener muestras tanto para aerobios como para anaerobios, idealmente antes de iniciar el antibiótico1,2. Se debe avisar al laboratorio de que la muestra procede de una mordedura animal para facilitar la identificación de gérmenes de crecimiento lento como Pasteurella1.
  • Analítica sanguínea: Hemograma y marcadores de sepsis en pacientes con síntomas sistémicos o infecciones profundas1,2.

Abordaje y tratamiento local:

El manejo local adecuado es el factor más importante para prevenir la infección y la rabia1.

  1. Limpieza de la herida: Irrigación abundante sin demasiada presión con suero fisiológico o agua corriente potable mediante presión moderada, utilizando una jeringa de 20-50 ml si es posible. En caso de sospecha de rabia, se recomienda una limpieza vigorosa durante 15-20 minutos. Se debe evitar el uso de agua oxigenada 1,2,4.
  2. Desbridamiento: Eliminar el tejido necrótico y los cuerpos extraños visibles, bajo anestesia local si es necesario1,2,4.
  3. Cierre de la herida:
    • Cierre por segunda intención: Es la recomendación general para la mayoría de las mordeduras, especialmente en manos, pies, heridas punzantes (gato), aquellas con más de 12-24 horas de evolución o en inmunodeprimidos, diabéticos o personas con varices1-3.
    • Cierre primario (sutura): Podría considerarse en laceraciones faciales (por su buena vascularización y bajo índice de infección) o en laceraciones grandes en el tronco o extremidades (excluyendo manos/pies) si la herida es reciente (<12h en extremidad o <24h en faciales), está limpia y el paciente es inmunocompetente, no hay lesión por aplastamiento ni heridas punzantes y sin episodio previo de celulitis o compromiso venoso/linfático en la extremidad afectada. El uso de pegamentos tisulares está contraindicado1-4.

En una revisión Cochrane de 20195 que comparó el cierre primario (sutura inmediata) con el cierre diferido de las heridas por mordedura de perro concluyó que no existen pruebas sólidas de que una estrategia sea superior a la otra, ni en cuanto al riesgo de infección ni al resultado estético. Por ello, la decisión debe individualizarse, valorando el beneficio cosmético frente al riesgo de infección. En general, se recomienda no realizar sutura primaria en heridas con alto riesgo de infección. Como excepción, las mordeduras de gato en la cara suelen suturarse tras una adecuada limpieza y valoración clínica, debido a la importancia del resultado estético y a la buena vascularización facial 4,5.

En caso de herida más amplia4:

  • Control de la hemorragia.
  • Lavado con agua y solución antiséptica.
  • Retirar cuerpos extraños.
  • Desbridar en caso de necrosis.
  • Si hay pus, tomar muestra para cultivo.
  • Inmovilizar en posición funcional y con la extremidad elevada para disminuir el edema.
  • Cubrir con apósitos limpios y realizar curas diarias.

Tratamiento general: profilaxis y antibioterapia

La elección del antibiótico debe cubrir la flora polimicrobiana: Pasteurella spp. (común en gatos y perros), Staphylococcus spp., Streptococcus spp. y anaerobios1,3,4.

Profilaxis antibiótica 2,4,6

Indicada en heridas de alto riesgo4:

  • Localización: manos y pies, rostro, genitales, extremidades con insuficiencia venolinfática, próximas a articulaciones
  • Según heridas: profundas, próximas a hueso o articulación, heridas en manos cara o genitales, heridas por mordedura humana, aplastamiento o penetrantes o con cierre primario.
  • En relación con la víctima: menores de 2 años y mayores de 50 años, diabetes mellitus, pacientes con válvula cardiaca o articulación protésica, enfermedad hepática avanzada, esplenectomizados, inmunodeficiencia, de largo tiempo de evolución (≥6-12 h en brazos y piernas, ≥12-24 h en la cara) aunque no presenten signos de infección.

Profilaxis antibiótica en caso de mordedura humana:

  • Amoxicilina/ácido clavulánico oral 875 mg/125 mg cada 12 horas 5-7 días. Iniciar el tratamiento antibiótico precozmente.
  • En alérgicos a penicilina: moxifloxacino oral 400 mg 5-7 días

Profilaxis antibiótica tras mordeduras de perro o gato en personas o heridas sin factores de riesgo: no indicada.

Profilaxis antibiótica tras mordeduras de perro o gato en personas o heridas con factores de riesgo:

  • Amoxicilina/ácido clavulánico oral 875 mg/125 mg cada 12 horas 3-5 días.
  • En alérgicos:
    • Cefuroxima oral (si alergia no anafiláctica) 500 mg cada 12 horas + clindamicina oral 300 mg cada 8 horas 3-5 días.
    • Trimetroprim/sulfametoxazol oral 160-800 mg cada 12 horas, 5-7 días + clindamicina oral 300 mg cada 8 horas 3-5 días o metronidazol oral 250-500 mg cada 8 horas 3-5 días.

Tratamiento de infección establecida.

En caso de infección establecida, el tratamiento debe prolongarse entre 5-14 días6.

  • Infección leve/moderada: Amoxicilina-clavulánico vía oral durante 5 a 14 días.
  • Infección grave (sepsis, afectación articular, progresión rápida del eritema, intolerancia oral, necesidad de desbridamiento quirúrgico complejo o pacientes con factores de riesgo): Requiere ingreso hospitalario y tratamiento intravenoso con Ampicilina-sulbactam, Piperacilina-tazobactam o Ceftriaxona más Metronidazol1.

Profilaxis antitetánica y antirrábica:

Tétanos:

Las mordeduras se consideran heridas tetanígenas1,3,4. Se debe administrar profilaxis según el historial de vacunación6:

  • Si <3 dosis o desconocido: Administrar vacuna y, en heridas de alto riesgo, inmunoglobulina antitetánica.
  • Si ≥3 dosis: Solo administrar vacuna si la última dosis fue hace más de 10 años (en heridas limpias) o más de 5 años (en heridas tetanígenas). En personas correctamente vacunadas (≥5 dosis), no se suele requerir nuevas dosis salvo que hayan transcurrido ≥10 años, incluso en heridas tetanígenas.

Rabia:

En España peninsular, la rabia se considera erradicada en mamíferos terrestres, aunque persisten riesgos por casos importados o presencia en murciélagos y en las ciudades de Ceuta y Melilla2-4.

  • Categoría I (contacto simple): No requiere profilaxis.
  • Categoría II (arañazos que no sangran) y III (mordeduras que atraviesan la dermis): Evaluar según el estado del animal. Si el animal es sospechoso o no está disponible, se inicia profilaxis post-exposición (vacuna y, según el caso, inmunoglobulina específica)4.
  • Protocolo: Si está indicado, se administra la vacuna antirrábica (días 0, 3, 7 y 14) y, según el riesgo, inmunoglobulina antirrábica humana específica (20 UI/kg), infiltrando la mitad alrededor de la herida.

Seguimiento y complicaciones:

Todos los pacientes requieren un seguimiento estrecho. Es fundamental revisar la herida a las 24 y 48 horas para detectar signos precoces de infección1,4.

Las complicaciones pueden incluir:

  • Infecciones locales: Celulitis, abscesos, tenosinovitis o artritis séptica.
  • Sistémicas: Sepsis (especialmente por Capnocytophaga canimorsus en pacientes de riesgo como alcohólicos y esplenectomizados )1,2, osteomielitis o endocarditis.
  • Psicológicas: Trastorno de estrés postraumático, especialmente frecuente en niños víctimas de ataques de perros.

Documentación legal y salud pública2,4:

En el contexto español, se debe emitir un parte judicial de lesiones que describa la agresión y el pronóstico cuando exista una agresión por terceros o cuando las circunstancias puedan tener repercusión médico-legal. Asimismo, se debe notificar a las autoridades sanitarias para que el animal agresor sea sometido a una vigilancia veterinaria de al menos 10-14 días para descartar rabia.

CONCLUSIÓN

El manejo de las mordeduras de mamíferos requiere una aproximación multidisciplinar con una evaluación meticulosa y un tratamiento precoz. La limpieza exhaustiva, el juicio clínico para el cierre quirúrgico y el uso racional de antibióticos profilácticos en grupos de riesgo y la actualización de la inmunización son los pilares para minimizar la morbilidad asociada a estas lesiones comunes en la práctica clínica.

El seguimiento estrecho en las primeras 48 horas es la medida más eficaz para evitar la morbilidad a largo plazo asociada a estas lesiones.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Baddour LM, Harper M. Animal bites (dogs, cats, and other mammals): Evaluation and management. En: Post TW, editor. UpToDate [Internet]. Waltham (MA): UpToDate; 2026 [citado 2026 Jul 22]. Disponible en: https://www.uptodate.com/contents/animal-bites-dogs-cats-and-other-mammals-evaluation-and-management
  2. Alvarado C, Lo Iacono V. Mordeduras de perro, gato y humano [Internet]. Fisterra; 2022 [citado 25 Jul 2026]. Disponible en: https://www.fisterra.com/guias-clinicas/mordeduras-perro-gato-humanos/
  3. semFYC: Guía Terapéutica de Mordeduras (perros, gatos y humanos). Mordeduras de gatos, perros y humanos. En: Guía terapéutica en Atención Primaria: basada en la selección razonada de medicamentos. 9.ª ed. Barcelona: Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC); 2025. Disponible en: Guía Terapéutica online. [Consultado: 25 jul 2026]
  4. Álvarez Medina AB. Atención a las mordeduras. En: García Velasco G, coord. Guía de actuación en Atención Primaria. 5.ª ed. Barcelona: Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC); 2023. p. 1114-1121
  5. Bhaumik S, Kirubakaran R, Chaudhuri S. Primary closure versus delayed or no closure for traumatic wounds due to mammalian bite. Cochrane Database Syst Rev. 2019;12:CD011822. doi:10.1002/14651858.CD011822.pub2.
  6. Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS). Plan Nacional frente a la Resistencia a los Antibióticos (PRAN). Mordeduras en adultos. En: Guía Terapéutica Antimicrobiana del Sistema Nacional de Salud [Internet]. Madrid: AEMPS; [citado 2026 Jul 22]. Disponible en: https://www.resistenciaantibioticos.es/es/guias/humana/navegacion/5533

 

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