AUTORES
- Ana Peligero Mindán. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Belén Buetas Buera, enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ingrid Trallero Marco. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sara Vidaller Guillen. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Natalia Garzo González. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Irene Sánchez Subias. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
La menopausia representa una etapa de transformación del cuerpo femenino caracterizada por múltiples procesos fisiológicos dando lugar a sintomatología característica, en este proyecto nos centraremos en un tipo de síntoma vasomotor; los sofocos. Se definen como la sensación repentina y subjetiva de calor con sudoración, acompañada de un aumento de la frecuencia cardiaca y de un descenso posterior de la temperatura.
Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, aproximadamente un 70-80% de las mujeres menopáusicas refieren padecer sofocos, con variabilidad en la intensidad, pudiendo persistir entre 7 y 10 años, el promedio es de 7,4 años.
El objetivo de este artículo es exponer las diferentes formas de abordaje para la sintomatología característica de los sofocos para su aprendizaje y puesta en práctica.
Este trabajo se ha realizado mediante la búsqueda bibliográfica conjunta en múltiples revistas y buscadores biomédicos.
PALABRAS CLAVE
Menopausia, síntomas vasomotores, sofocos, calidad de vida
ABSTRACT
Menopause represents a stage of transformation for the female body, characterized by multiple physiological processes that give rise to specific symptoms; this project focuses on a type of vasomotor symptom: hot flashes. These are defined as a sudden, subjective sensation of heat accompanied by sweating, an increased heart rate, and a subsequent drop in body temperature.
According to the Spanish Association for the Study of Menopause, approximately 70–80% of menopausal women report experiencing hot flashes. These vary in intensity and can persist for 7 to 10 years, with an average duration of 7.4 years.
The aim of this article is to outline various approaches to managing hot flashes—a characteristic symptom of menopause—to facilitate learning and practical application.
This work was conducted through a comprehensive literature search across multiple journals and biomedical databases.
KEY WORDS
Menopause, vasomotor symptoms, hot flashes, quality of life.
INTRODUCCIÓN
La menopausia es una etapa de transformación del cuerpo femenino que comprende entre los 45 y los 55 años, en la que el organismo evoluciona hacia lo que es el estado de infertilidad. Dicha etapa se compone de múltiples procesos fisiológicos cambiantes, y característicos; la osteoporosis, la sequedad vaginal, los sofocos, el insomnio, aumento de peso, cambios en el estado de ánimo son algunos de ellos. Sin embargo, la importancia de ellos no recae simplemente en lo que denominamos como salud física, sino en la repercusión de estos síntomas en la calidad de vida y, en consecuencia, en la salud mental.
Según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, aproximadamente un 70-80% de las mujeres menopáusicas refieren padecer sofocos; de ellas un 25% los refiere como moderados o severos y en un 10% interfieren en su vida cotidiana. En la transición inicial, la frecuencia ronda el 40 % y aumenta hasta el 60-80% en la última fase de la transición y menopausia inicial.
La menopausia es una etapa de transformación del cuerpo femenino que comprende entre los 45 y los 55 años, en la que el organismo evoluciona hacia lo que es el estado de infertilidad. Dicha etapa se compone de múltiples procesos fisiológicos cambiantes, y característicos; la osteoporosis, la sequedad vaginal, los sofocos, el insomnio, aumento de peso, cambios en el estado de ánimo son algunos de ellos. Sin embargo, la importancia de ellos no recae simplemente en lo que denominamos como salud física, sino en la repercusión de estos síntomas en la calidad de vida y, en consecuencia, en la salud mental1,2.
Hasta las últimas décadas se había demonizado este proceso como un momento de envejecimiento en el que la mujer deja de ser “válida”, pues su labor principal de fertilidad queda cesada. Sin embargo, el mal abordaje de estas transformaciones como cambios que “no tienen solución” o que deben ser asumidos por las mujeres como algo “normal” ha influido favorablemente en la investigación de la mejora del bienestar femenino y la búsqueda de un cambio de mentalidad hacia lo que ya no es el final de la vida, sino una transición hacia la mitad de la misma.
Los sofocos habitualmente son el motivo más frecuente de consulta médica en esta etapa de la vida de la mujer y es el síntoma más característico del síndrome climatérico, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, aproximadamente un 70-80% de las mujeres menopáusicas refieren padecer sofocos, con variabilidad en la intensidad, pudiendo persistir entre 7 y 10 años, el promedio es de 7,4 años. Se perciben como una sensación repentina y subjetiva de calor con sudoración, acompañada de un aumento de la frecuencia cardiaca y de un descenso posterior de la temperatura. Su desaparición es tan repentina como su origen (de segundos a 3 minutos) y pueden ser diurnos o nocturnos, sin embargo, la frecuencia de los segundos es superior, afectando significativamente a la calidad del sueño.
Los sofocos se consideran un tipo de síntoma vasomotor puesto que, en su origen, combinando varias hipótesis, se ha observado la interrelación entre tres elementos claves: el centro termorregulador, un desequilibrio serotonina y noradrenalina y el sistema vascular periférico. Se ha observado la disminución de estrógenos en la menopausia como causal de una reducción de la respuesta del hipotálamo a los cambios térmicos. Sin embargo, otras hipótesis apuntan a que la disminución del umbral térmico del centro hipotalámico se debe a un desequilibrio de los neurotransmisores; serotonina y noradrenalina, produciendo respuestas descontroladas e inadecuadas de los cambios térmicos3.
Otra de las opciones estudiada, y apoyada por la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia, pone como centro de su hipótesis las neuronas NKDy (kisspeptina, neurokinina B y dinorfina) encargadas de inervar el hipotálamo. Dichas neuronas se encuentran estimuladas por la neurokinina B e inhibidas por los estrógenos. Si estos últimos reducen sus concentraciones en esta etapa, el centro termorregulador se activará de manera incorrecta.
Acompañando a la disfunción del hipotálamo se encuentra una vasodilatación periférica con aumento de del flujo en partes digitales y cutáneas como sistema de compensación de enfriamiento activado por el hipotálamo “disfuncional”. Los vasos cercanos a la piel se dilatan, aumentando el flujo sanguíneo y aportando ese calor característico de los sofocos con el fin de crear una sudoración para la disipación de ese calor hipotético. Dicha sudoración súbita ayuda a la disminución rápida de la temperatura corporal, siendo los escalofríos mecanismos termorreguladores que aumentan la temperatura hasta valores normales debido a una vasoconstricción posterior.
A pesar de la gran prevalencia de ambos síntomas, muchas mujeres desconocen las medidas para su abordaje, o su conocimiento es limitado o incorrecto. Es de destacar que a pesar de que se siga sin existir un tratamiento cien por cien efectivo, existen muchas estrategias y cambios de conducta que pueden favorecer a la mejoría.
Bien es cierto, que la menopausia es una etapa inevitable, existen diferentes factores que pueden agravar la intensidad de los sofocos. Un IMC mayor de 30, la escasa actividad física, hábitos tóxicos o incluso, la etnia; pues los sofocos son más frecuentes en las mujeres africanas y menos en las japonesas y chinas con respecto a las caucásicas. Las tasas de prevalencia de los síntomas vasomotores oscilan entre 22-63% en Asia, entre 36-50% en América del Norte, 74% en Europa, son factores condicionantes.
A su vez, las mujeres con menopausia quirúrgica son más propensas a sufrir sofocos más intensos debido a la caída brusca de los esteroides gonadales. A diferencia, en la menopausia natural, se siguen sintetizando andrógenos (testosterona y dehidroepiandrosterona), los cuales, tras su transformación a estrógenos (en los tejidos periféricos), atenúan los síntomas y los hacen más progresivos.
Farmacología:
− Terapia hormonal menopaúsica (THM):
La terapia hormonal para la menopausia es el recurso farmacológico de sustitución hormonal de estrógenos y progesterona durante esta etapa de déficit. La TMH es el tratamiento más eficaz para la reducción de los sofocos, pues reduce su intensidad y frecuencia, así como la sequedad vaginal. No obstante, como terapia hormonal que es, conlleva múltiples riesgos y contraindicaciones en su uso. El uso de THM en nuestro país, según la encuesta de 2021 realizada por la Asociación Española para el estudio de la Menopausia, tan solo el 5.3% de las mujeres menopaúsicas sintomáticas y un 2,8% de las perimenopausicas hacen uso de estas terapias hormonales sistémicas1 La elección de terapia se adapta a las necesidades y características individuales.
Dependiendo de la clasificación que empleemos encontramos varios tipos de THM:
- Según la combinación de hormonas:
- Estrógenos solos: se usan en mujeres que han tenido una histerectomía, extirpación de útero, pues el uso exclusivo de estrógenos se relaciona con un aumento de la incidencia de cáncer e hiperplasia de endometrio. Encontramos el estradiol o los estrógenos conjugados (mayor riesgo trombótico)
- Estrógenos + progestágenos: empleada en mujeres que conservan el útero. Ejemplos de esto son la adición de los estrógenos a progesterona natural micronizada o a derivados sintéticos.
- Según la presentación:
- Vía oral: la presentación más común, comodidad en su uso. Puede tomarse de forma cíclica; el progestágeno se toma en ciertos días del mes, útil en mujeres con menstruaciones irregulares, o de forma continua, para mujeres con menstruación nula. La vía oral está relacionada con mayor riesgo de formación de coágulos o problemas hepáticos
- Vía transdérmica: en forma de geles, parches o incluso spray: evita el paso hepático por lo que el riesgo antes nombrado desaparece. Se aconseja en mujeres con antecedentes cardiovasculares pues tienen menos efectos trombóticos.
- Vía vaginal: explicada en la próxima sesión pues su tratamiento se enfoca en la sequedad vaginal4,5.
− Terapia farmacológica no hormonal:
Existen otro tipo de fármacos que no funcionan mediante la modulación hormonal, sino que son inhibidores de la recaptación de serotonina, norepinefrina y gabapentina. Estos fármacos son un buen recurso en aquellas mujeres que, por motivos cardiovasculares, oncológicos u otros, la THM no es adecuada. Ejemplo de estos encontramos: la venlafaxina, efectivo a dosis bajas (75 mg/ día) o la paroxetina.
Otro de los recursos empleados es el uso de un antiepiléptico, la gabapentina, el cual, además de sus usos principales se ha visto que tiene una eficacia del 50% en la reducción de los sofocos, sin embargo, tiene posibles efectos secundarios tales como somnolencia, fatiga o aumento de peso.
Terapia no farmacológica:
- Ejercicio físico: En general, llevar unos hábitos de vida sanos; ejercicio diario, dieta equilibrada, reducir el consumo de tabaco y alcohol, dormir las suficientes horas etc son consejos que se dan a cualquier ser humano indistintamente en la edad en la que se encuentren.
- Alimentación: es un punto importante, y más allá de la dieta equilibrada y saludable hay alimentos más beneficiosos que otros.
Los fitoestrógenos son estrógenos procedentes de fuentes vegetales; las isoflavonas y los lignanos. En mujeres premenopáusicas y menopáusicas se recomienda su consumo por su función análoga de estrógenos en niveles mucho más suaves (influyen en los niveles de serotonina y noradrenalina regulando al hipotálamo). Algunos de los alimentos ricos en fitoestrógenos son las semillas de linaza, semillas de sésamo, cereales integrales, bayas, albaricoques, brócoli, col y las legumbres.
Otros alimentos que se encuentran en el punto de mira en estos últimos años son:
- Soja: La fuente más destacable de isoflavonas es la soja y todos sus derivados: tofu, leche de soja, miso, edamames etc. Es importante destacar que, aunque en nuestra dieta incorporamos estos alimentos en nuestra dieta, los sofocos pueden seguir apareciendo6.
- Black cohosh: posee efectos sobre la dopamina y serotonina, ayudando a la regulación hipotalámica.
- Lupulo: contiene 8 prenilnaringenina, un fitoestrógeno, incluso superior al efecto de las isoflavonas de la soja. Recalcar que se recomienda su consumo sin alcohol.
- Otros derivados naturales que tienen un leve beneficio son los derivados de las hojas de salvia, extracto citoplasmático de polen el cual sí es seguro para mujeres con antecedentes de cáncer hormono dependiente ayudando a la mejoría de varios síntomas con una dosis recomendada de unos 160mg/día en los primeros dos meses y una posterior de 80mg/día7.
Terapias alternativas:
Respecto al uso de terapias alternativas; encontramos tantas como deseemos, sin embargo, se ha visto que algunas tienen un grado de recomendación mayor:
- La terapia cognitivo-conductual: demuestra una reducción de los sofocos, las mialgias, la ansiedad y la depresión.
- La hipnosis: ensayos clínicos han demostrado que si es a través de un experto capacitado los sofocos disminuyen considerablemente. Un estudio realizado en 2013, encontró que quienes habían recibido la hipnosis experimentaron un 74% menos de sofocos que el grupo de control. Esto se debe a que, durante la sesión de hipnosis, se reduce la activación del sistema nervioso simpático, se regula la respuesta de la temperatura corporal hipotalámica y se induce un estado de relajación profunda.
- Acupuntura: recomendación débil pues no existe suficiente respaldo científico en la disminución de los síntomas.
- Yoga: podríamos considerar el yoga tanto como una actividad física como una terapia de relajación, en ambos casos beneficiaría a la mujer, ayudando con mente y cuerpo de manera simultánea8.
- Otros trucos que podemos incorporar en nuestra vida son el usa ropa a capas, uso de ventiladores portátiles o abanicos, llevar siempre agua fresca encima, uso de toallitas refrescantes de aloe vera etc
OBJETIVOS
GENERAL:
Exponer las diferentes formas de abordaje para la sintomatología característica (sofocos y sequedad vaginal) incluyendo terapias convencionales y aquellas más novedosas y alternativas, así como herramientas para su incorporación a la vida diaria.
ESPECÍFICOS:
- Fomentar la futura aplicación de la terapia para manejo de los síntomas
- Mejorar el disconfort generado por los sofocos
METODOLOGÍA
Se ha realizado revisión bibliográfica en diferentes revistas científicas y páginas web especializadas tales como: Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM), Revista sanitaria de Investigación (RSI), Revista científica de la Sociedad Española de Medicina Estética, National institutes of Health (NIH), European Medicines Agency o la página web del Gobierno de España entre otras. Además, se complementó la búsqueda en buscadores biomédicos.
Se trató de emplear artículos de los últimos cinco años, sin embargo, en algunos de dichos buscadores se amplió el rango de búsqueda puesto que no se encontraba la información apropiada o era muy específica en casos clínicos. Para la recopilación de la información proveniente de las revistas, sí que hay artículos del último año y otros, son de años anteriores pues la información obtenida en dichos artículos hace referencia a la fisiología o a conocimientos teóricos que no han sido tan cambiantes en los últimos años.
RESULTADOS
La mayoría de las mujeres expresan la afectación en su vida diaria por la incomodidad que estos síntomas generan, así como un impacto en el bienestar emocional por la concepción negativa que significa “envejecer” afectando aspectos como las relaciones sociales, la autoestima o la relación en pareja. En las últimas décadas, y con la prolongación de los años vida, también se ha apostado por un aumento de la calidad de vida de esos años, es decir los años de vida ajustados a la calidad han impulsado el estudio de esta etapa de la mujer en la búsqueda de numerosas terapias farmacológicas como no farmacológicas. Sin embargo, ninguna ha conseguido erradicar la sintomatología negativa de una forma global y accesible para todas las mujeres.
CONCLUSIÓN
Podemos concluir que este artículo intenta ser un impulso más hacia la investigación de esta etapa, puesto que, si debe ser algo inevitable para la mitad de la población global, por qué no dar la importancia que merece.
BIBLIOGRAFÍA
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- Andrés Calvo Pérez, Miguel Ángel Checa Vizcaino, Ma Jesús Cancelo Hidalgo. et al. Menoguía de perimenopausia Menoguias para profesionales; AEEM [Internet]. 2012; [citado 25 de marzo de 2025]. Disponible en: https://aeem.es/menoguias-para profesionales/
- Fasero M, Sánchez M, Baquedano L, Gippini I, Fuentes D, Navarro C. et al. Sofocos, MenoGuía. AEEM [Internet]. 2023. [citado el 1 de abril de 2025] Disponible en: https://aeem.es/menoguias-para-profesionales/
- Simon JA, Anderson RA, Ballantyne E, Bolognese J, Caetano C, Joffe H, Kerr M, Panay N, Seitz C, Seymore S, Trower M, Zuurman L, Pawsey S. Efficacy and safety of elinzanetant, a selective neurokinin-1,3 receptor antagonist for vasomotor symptoms: a dose-finding clinical trial. Menopause. 2023 Mar 1;30(3):239-246. doi: 10.1097/GME.0000000000002138.
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- Soy: Usefulness and safety. NCCIH [Internet]. 2024[citado el 7 de abril de 2025]. Disponible en: https://www.nccih.nih.gov/health/soy
- National Cancer Institute. Cimicífuga (cohosh negro) (PDQ®)–Versión para profesionales de salud [Internet]. Bethesda (MD): National Cancer Institute; actualizado 14 de noviembre de 2024 [citado el 5 de abril de 2025]. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/tratamiento/mca/pro/cimicifuga-pdq
- National Center for Complementary and Integrative Health. Acupuncture, as Practiced in Clinical Settings, May Significantly Improve Menopause-related Symptoms [Internet]. Bethesda (MD): NCCIH; Marzo 2016 [citado el 7 de abril de 2025]. Disponible en: https://www.nccih.nih.gov/research/research-results/acupuncture-as practiced-in-clinical-settings-may-significantly-improve-menopauserelated symptoms