Violencia obstétrica en el parto instrumentalizado: revisión sistemática

21 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Araceli Falcón Hidalgo. Graduada en Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología en la Universidad de Sevilla. España.
  2. Manuel Medina Hormigo. Graduado en Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología en la Universidad de Sevilla. España.
  3. Patricia Escós Andrés. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  4. Andrea Blasco Larios. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  5. Clara Benito Anchelergues. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  6. Beatriz La Nuez Estévez. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.

RESUMEN

Introducción: El parto vaginal instrumentado (mediante fórceps o ventosa) constituye una intervención obstétrica orientada a resolver complicaciones del periodo expulsivo. Sin embargo, su aplicación sin la adecuada información previa o sin consentimiento explícito es percibida por las mujeres como una manifestación de violencia obstétrica (VOB).

Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre la relación entre el parto instrumentado y la percepción de violencia obstétrica, evaluando sus indicaciones clínicas, los procesos de información y consentimiento informado, y su impacto psicológico y físico en la mujer.

Metodología: Revisión sistemática realizada entre febrero y marzo de 2026 en las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL y Dialnet, siguiendo las directrices PRISMA. Se incluyeron estudios publicados entre 2020 y 2026 en español, inglés y portugués enfocados en asistencia instrumental del parto y vivencia materna.

Resultados: Se seleccionaron 10 estudios que cumplieron los criterios de inclusión. El uso de fórceps y ventosa no es evaluado por las gestantes como intrínsecamente violento cuando responde a emergencias clínicas justificadas. No obstante, la falta de comunicación efectiva durante el procedimiento, la ausencia de consentimiento y la despersonalización del trato actúan como determinantes principales de la vivencia traumática, incrementando significativamente el riesgo de desarrollar trastorno de estrés postraumático (TEPT) y depresión posparto.

Conclusiones: La percepción de violencia obstétrica en el parto instrumentado depende principalmente de factores relacionales y éticos durante la atención. Resulta prioritario garantizar el consentimiento informado continuo y la comunicación empática para salvaguardar la autonomía materna.

PALABRAS CLAVE

Violencia obstétrica, fórceps, ventosa.

ABSTRACT

Introduction: Assisted vaginal birth (using forceps or vacuum extractor) is an obstetric intervention aimed at resolving second-stage complications. However, its application without adequate prior information or explicit consent is perceived by women as a form of obstetric violence (OV).

Objective: To analyze scientific evidence on the relationship between assisted vaginal birth and the perception of obstetric violence, evaluating clinical indications, information and informed consent processes, and its psychological and physical impact on women.

Methodology: Systematic review conducted between February and March 2026 in PubMed, Scopus, CINAHL, and Dialnet databases following PRISMA guidelines. Studies published between 2020 and 2026 in Spanish, English, and Portuguese focused on assisted birth and maternal experience were included.

Results: Ten studies meeting inclusion criteria were selected. Instrumental birth is not evaluated by mothers as inherently violent when addressing justified clinical emergencies. However, lack of effective communication, absence of consent, and depersonalized care act as primary determinants of traumatic experiences, significantly increasing the risk of postpartum post-traumatic stress disorder (PTSD) and postpartum depression.

Conclusions: The perception of obstetric violence in assisted birth depends mainly on relational and ethical factors during care. Guaranteeing continuous informed consent and empathetic communication is essential to safeguard maternal autonomy.

KEY WORDS

Obstetric violence, forceps extraction, vacuum extraction.

INTRODUCCIÓN

El proceso del parto representa una experiencia fisiológica y existencial de trascendental relevancia en la vida de la mujer. No obstante, a lo largo del último siglo, la atención al nacimiento ha experimentado un profundo proceso de medicalización e institucionalización hospitalaria1. Si bien este cambio contribuyó históricamente a la reducción de la morbimortalidad materno-fetal, también conllevó una creciente deshumanización de los cuidados y una pérdida del protagonismo de las mujeres sobre su propio cuerpo2.

Dentro de las intervenciones obstétricas, el parto vaginal asistido o instrumentado realizado mediante la aplicación de fórceps o extractores de vacío (ventosa) constituye un recurso técnico fundamental para la resolución de complicaciones durante la segunda etapa del trabajo de parto, como la sospecha de compromiso fetal o la falta de progresión del expulsivo3. No obstante, cuando estas maniobras se ejecutan sin una comunicación adecuada, de forma precipitada o sin la obtención de un consentimiento libre e informado, se generan situaciones en las que la mujer percibe una grave vulneración de sus derechos fundamentales, configurando el fenómeno denominado violencia obstétrica (VOB)4.

La VOB es definida por diversos organismos internacionales como la apropiación de los cuerpos y procesos reproductivos de las mujeres por parte de los profesionales de la salud, expresada en un trato deshumanizado, un abuso de medicalización y la patologización de los procesos naturales5. En el caso específico del parto instrumentado, la brecha entre la justificación clínica manifestada por el equipo sanitario y la vivencia subjetiva de la mujer plantea un reto asistencial y ético de primer orden que requiere una rigurosa revisión científica.

OBJETIVO

Sintetizar la evidencia científica publicada sobre la relación entre la aplicación de técnicas de parto instrumentado (fórceps y ventosa obstétrica) y la percepción de violencia obstétrica, evaluando el papel del consentimiento informado, las deficiencias comunicativas y el impacto biopsicosocial derivado en las mujeres.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión sistemática de la literatura científica siguiendo las directrices de la declaración PRISMA (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses). La búsqueda bibliográfica se efectuó entre los meses de febrero y marzo de 2026 en las bases de datos PubMed, Scopus, CINAHL y Dialnet.

Para la construcción de la estrategia de búsqueda se combinaron descriptores en Ciencias de la Salud (DeCS/MeSH) e identificadores en lenguaje libre mediante operadores booleanos: (obstetric violence) AND («instrumental delivery» OR «forceps delivery» OR «vacuum extraction») AND («informed consent» OR «psychological impact»).

Los criterios de inclusión establecidos fueron: a) artículos científicos originales y revisiones sistemáticas publicados entre los años 2020 y 2026; b) redactados en idioma español, inglés o portugués; c) que abordan de forma específica la vivencia materna, el consentimiento informado o las consecuencias psicológicas del parto instrumentado en el marco de la violencia obstétrica. Se excluyeron documentos no científicos, como artículos de opinión, folletos, informes o posters y estudios sin acceso al texto completo.

El proceso de selección constó de una fase inicial de eliminación de duplicados, seguida del cribado por título y resumen, y finalmente la evaluación a texto completo de los artículos elegibles. Tras este procedimiento, un total de 10 estudios constituyeron la muestra final analizada.

RESULTADOS

Los estudios analizados coinciden en que la instrumentalización del parto no es valorada por las mujeres como un acto intrínsecamente violento cuando existe una indicación médica clara y una explicación comprensiva previa6. Sin embargo, la investigación cualitativa y mixta demuestra que la percepción de violencia surge principalmente de las fallas en el proceso relacional y comunicativo entre el equipo profesional y la paciente7.

En cuanto al consentimiento informado, se constata que en un porcentaje elevado de partos con fórceps o ventosa la intervención se realiza sin proporcionar información previa adecuada o mediante un consentimiento meramente formal u obtenido en situaciones de extrema vulnerabilidad y dolor8. Esta vulneración del derecho a la autonomía desencadena en la mujer sentimientos de desposesión, impotencia y pérdida de control sobre su vivencia del parto9.

Desde la perspectiva del impacto psicológico, la evidencia demuestra una asociación estadísticamente significativa entre la vivencia deshumanizada del parto instrumentado y el desarrollo de secuelas en la salud mental materna10. Específicamente, las mujeres expuestas a maniobras instrumentales no explicadas ni consentidas presentan un riesgo sustancialmente mayor de sufrir Trastorno de Estrés Postraumático (TEPT) posparto, depresión posparto e incluso ideación suicida11. Asimismo, el análisis del concepto de injusticia epistémica revela que los relatos y el sufrimiento de las mujeres tras un parto instrumentado son frecuentemente minusvalorados o invalidados por la institución sanitaria12.

DISCUSIÓN

Los hallazgos de esta revisión sistemática subrayan que el núcleo del debate sobre el parto instrumentado y la violencia obstétrica no reside en la idoneidad técnica del instrumento, sino en el modelo asistencial en el que se enmarca. Mientras que la perspectiva médica tradicional tiende a evaluar el éxito de la intervención basándose exclusivamente en parámetros de supervivencia y morbilidad física inmediata3, la vivencia de la mujer asigna un peso determinante a la calidad del trato humano y al respeto de su dignidad.

La coincidencia de autores como Crossland et al.6 y Ortiz-Esquinas et al.10 evidencia que la desinformación en el expulsivo transforma una maniobra orientada a la seguridad en un suceso traumático de profundas repercusiones emocionales. Este hecho pone de manifiesto la necesidad urgente de reestructurar las prácticas de comunicación en las salas de partos, garantizando un consentimiento informado dinámico y continuo incluso en contextos de urgencia clínica.

Asimismo, el reconocimiento de la injusticia epistémica propuesta por Granero Ferrer12 señala que las experiencias de las mujeres han sido históricamente infravaloradas o cuestionadas en el ámbito sanitario.

CONCLUSIONES

El parto vaginal instrumentado no constituye ser una forma de violencia obstétrica, pero adquiere dicho carácter cuando se realiza omitiendo la información verbal, sin recabar el consentimiento de la mujer o bajo actitudes paternalistas y deshumanizadas.

Existe una directa correlación entre la falta de comunicación durante el parto instrumentado y la aparición de complicaciones psicológicas graves en el puerperio, tales como el trastorno de estrés postraumático y la depresión posparto.

Es imprescindible implantar protocolos asistenciales que prioricen el consentimiento informado verbal continuo, la formación en competencias comunicativas del personal sanitario y la atención humanizada centrada en la mujer.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Luces Lago AM, Mosquera Pan L, Freire Barja N, Pena Fernández D, Tizón Bouza E. Humanización del parto: prácticas recomendadas en partos de bajo riesgo. TEYS. 2020;2(7):36-41.
  2. Castro Pérez R, Erviti J. 25 años de investigación sobre violencia obstétrica en México. Rev CONAMED. 2014;19(1):37-42.
  3. Alves ÁLL, Silva LB da, Filho BJA, Nunes RD. Operative vaginal delivery. Rev Bras Ginecol Obstet. 2023;45(7):422-34.
  4. World Health Organization. The prevention and elimination of disrespect and abuse during facility-based childbirth. Geneva: WHO; 2014.
  5. Asociación El Parto es Nuestro. Informe OVO 2016: Observatorio de Violencia Obstétrica. Madrid: El Parto es Nuestro; 2016.
  6. Crossland N, Thomson G, Seijmonsbergen-Schermers J, et al. Women’s, partners’ and healthcare providers’ views and experiences of assisted vaginal birth: a systematic mixed methods review. BMC Pregnancy Childbirth. 2024;24(1):115.
  7. Isart González A, Moral Jiménez MV. Violencia obstétrica, percepción y experiencia de control en el parto: toma decisional en la salud reproductiva. Investig Fem. 2024;15(1):89-101.
  8. Busquets Gallego M. La violencia obstétrica en el embarazo y el parto desde la perspectiva de la vulneración de derechos: autonomía y consentimiento informado. Rev Bioet Dret. 2024;60:45-62.
  9. Gabiati Niedo N, et al. Violência obstétrica: Uma revisão de literatura. Femina. 2024;52(3):145-52.
  10. Ortiz-Esquinas I, et al. Relationship between the perception of disrespectful treatment and abuse during childbirth and the risk of postpartum post-traumatic stress disorder: a ppq-based study. Eur Rev Med Pharmacol Sci. 2022;26(12):4321-30.
  11. Martínez-Galiano JM, et al. Risk of suicide and postpartum depression in women who feel they were treated inadequately during childbirth. J Obstet Gynaecol. 2024;44(1):2301123.
  12. Granero Ferrer M. La judicialización del parto: un ejercicio de injusticia epistémica testimonial. Gac Sanit. 2024;38:102380.

 

Publique con nosotros

Indexación de la revista

ID:3540

Últimos artículos