Manejo enfermero del sistema de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en la preservación de órganos para donación en asistolia

21 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Manuel Medina Hormigo. Graduado en Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología en Universidad de Sevilla. España.
  2. Patricia Escós Andrés. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  3. Andrea Blasco Larios. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  4. Clara Benito Anchelergues. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  5. Beatriz La Nuez Estévez. Graduada en Enfermería, Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza. España.
  6. Araceli Falcón Hidalgo. Graduada en Enfermería, Facultad de Enfermería, Fisioterapia y Podología en Universidad de Sevilla. España.

RESUMEN

Introducción: La preservación normotérmica regional (RPN) mediante oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) ha transformado la donación en asistolia controlada (DAC), permitiendo revertir la isquemia caliente y restaurar el ATP celular pre-extracción. La enfermera de críticos desempeña un rol técnico y asistencial decisivo en la viabilidad del injerto.

Objetivo: Sintetizar las evidencias científicas y recomendaciones clínicas sobre las competencias y el manejo técnico enfermero del circuito de ECMO en la preservación de órganos para donación en asistolia.

Metodología: Revisión monográfica de la literatura basada en las directrices PRISMA. Se realizó una búsqueda sistemática en PubMed, Scopus y ScienceDirect de estudios publicados entre 2016 y 2026 empleando los términos DeCS/MeSH Extracorporeal Membrane Oxygenation, Nursing Care y Organ Preservation.

Resultados: Se establecieron tres ejes de intervención enfermera: a) monitorización continua del gasto del circuito (flujo objetivo 2,4-3,0 L/min/m²), presión transmembrana y temperatura a 37 °C; b) gestión del equilibrio hemodinámico y de la anticoagulación con heparina no fraccionada para mantener un tiempo de cefalina (TTPa) entre 1,5 y 2 veces el valor control; y c) vigilancia precoz de la hemólisis mecánica y prevención de la trombosis. Conclusiones: La precisión técnica enfermera durante la RPN mitiga el daño por isquemia-reperfusión y disminuye las tasas de disfunción primaria del injerto. Resulta prioritario estandarizar protocolos de biovigilancia y promover la simulación clínica continuada en el entrenamiento con ECMO.

PALABRAS CLAVE

Oxigenación por membrana extracorpórea, atención de enfermería, preservación de órganos, trasplante de órganos, muerte circulatoria.

ABSTRACT

Introduction: Regional normothermic perfusion (RNP) using extracorporeal membrane oxygenation (ECMO) has transformed controlled donation after circulatory death (cDCD), enabling the reversal of warm ischemia and restoring cellular ATP prior to organ procurement. Critical care nurses play a decisive technical and clinical role in graft viability.

Objective: To synthesize scientific evidence and clinical recommendations regarding nursing competencies and technical management of the ECMO circuit in organ preservation for donation after circulatory death. Methodology: A thematic literature review was conducted following PRISMA guidelines. A systematic search was performed in PubMed, Scopus, and ScienceDirect for articles published between 2016 and 2026 using MeSH terms Extracorporeal Membrane Oxygenation, Nursing Care, and Organ Preservation.

Results: Three core axes of nursing interventions were identified: a) continuous monitoring of circuit output (target flow 2.4-3.0 L/min/m²), transmembrane pressure, and temperature at 37 °C; b) management of hemodynamic stability and anticoagulation with unfractionated heparin to maintain activated partial thromboplastin time (aPTT) 1.5 to 2 times control values; and c) early detection of mechanical hemolysis and prevention of thrombosis.

Conclusions: Nursing technical precision during RNP mitigates ischemia-reperfusion injury and reduces primary graft dysfunction rates. Standardizing biovigilance protocols and promoting continuous clinical simulation training in ECMO management are essential priorities.

KEY WORDS

Extracorporeal membrane oxygenation, nursing care, organ preservation, organ transplantation, circulatory death.

INTRODUCCIÓN

La expansión de los programas de donación en asistolia controlada (DAC) se ha desarrollado como una de las respuestas más eficaces frente a la escasez de donantes procedentes de muerte encefálica1. No obstante, existen algunos retos qué todavía deben ser estudiados. El periodo de isquemia caliente funcional (definido desde el cese de la presión arterial media (PAM) < 50 mmHg tras la limitación del tratamiento de soporte vital (LTSV) hasta el inicio de la preservación) somete a los órganos a un severo agotamiento energético celular y daño endotelial2.

Para minimizar este fenómeno, la estrategia de elección es la preservación normotérmica regional (RPN) mediante oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) veno-arterial abdominal o toracoabdominal2,3. La perfusión con sangre oxigenada y normotérmica (37 °C) restablece los niveles de trifosfato de adenosina (ATP), mitiga la producción de radicales libres de oxígeno y permite evaluar la viabilidad metabólica de los injertos de forma previa a la extracción3,4.

Dentro de este complejo escenario asistencial, el personal de enfermería de unidades de cuidados intensivos y de coordinación de trasplantes actúa como el eje central responsable del equilibrio dinámico del circuito5. El manejo enfermero requiere una importante capacitación técnica en hemodinámica, hemostasia y biofísica de membranas para prevenir complicaciones que inhabiliten los órganos5,6. Pese a su relevancia, las competencias específicas enfermeras sobre el control de flujos, el balance de anticoagulación y la detección de hemólisis mecánica son todavía escasas y se hallan fragmentadas en la literatura clínica. Por ello, el presente trabajo tiene cómo objetivo la revisión técnica de dicha literatura7.

OBJETIVO

Sintetizar la evidencia científica y las pautas de actuación clínica por parte del personal de enfermería en el manejo del circuito de oxigenación por membrana extracorpórea (ECMO) en la preservación de órganos para la donación en asistolia.

METODOLOGÍA

Se realizó un artículo de revisión sobre técnica clínica siguiendo las directrices de la declaración PRISMA8. La búsqueda bibliográfica se efectuó en las bases de datos Medline (PubMed), Scopus y ScienceDirect, delimitada al período comprendido entre 2016 y 2026.

Se utilizaron los descriptores en ciencias de la salud (DeCS/MeSH): Extracorporeal Membrane Oxygenation, Nursing Care, Organ Preservation, Circulatory Death y Graft Survival, interconectados mediante los operadores booleanos AND y OR.

Criterios de inclusión: Artículos originales, guías de práctica clínica, documentos de consenso y revisiones sistemáticas redactadas en español o inglés que describieran específicamente el rol enfermero, las metas hemodinámicas, los controles de anticoagulación o la resolución de complicaciones mecánicas en ECMO aplicado a la preservación de órganos en asistolia.

Criterios de exclusión: Cartas al director, estudios en modelos animales no validados, literatura centrada exclusivamente en ECMO pediátrico/neonatal o soporte cardiorrespiratorio en paciente vivo sin fin de donación.

Tras la depuración de artículos duplicados y el análisis de calidad mediante las plantillas del Joanna Briggs Institute (JBI), la muestra documental quedó constituida por los artículos con mayor significación técnica y evidencia científica.

RESULTADOS

Del análisis sintético de la evidencia disponible se desarrollaron tres ejes fundamentales en el abordaje enfermero de la RPN con ECMO:

1. Monitorización biomecánica y parámetros de perfusión tisular.

La enfermera de cuidados críticos asume la supervisión continua del gasto y la oxigenación del circuito extracorpóreo5,6. Las metas asistenciales establecidas para asegurar una perfusión normotérmica adecuada incluyen:

  • Gasto del circuito (Flujo): Mantenimiento de un índice cardiaco en bomba de 2,4 a 3,0 L/min/m², asegurando una PAM en la arteria femoral o aorta abdominal > 65 mmHg3,5.
  • Control térmico: Mantenimiento estricto del intercambiador de calor a 37 °C; desviaciones inferiores a 35 °C o superiores a 38 °C inducen vasoconstricción o hipermetabolismo tisular dañino4,6.
  • Presión Transmembrana (PTM): Gradiente entre la presión pre-oxigenador y post-oxigenador6,9. Un incremento brusco de la PTM (> 50 mmHg) alerta sobre depósito de fibrina o microtrombos dentro de la membrana de polimetilpenteno6.
  • Gases sanguíneos en circuito: Monitorización de la SvO₂ arterializada > 70% y mantenimiento de PaO₂ entre 150 y 250 mmHg mediante la regulación de la fracción inspirada de oxígeno (FiO₂) y el flujo de gas de barrido (sweep gas)3,6.

2. Manejo enfermero de la anticoagulación y la hemostasia.

La activación del sistema de coagulación por el contacto sanguíneo con las tuberías sintéticas exige una anticoagulación sistémica rigurosa3,7. La norma clínica describe la administración de un bolo inicial de heparina no fraccionada (HNF) de 300 UI/kg previa al cese circulatorio o en el momento del canulamiento, seguido de una infusión continua guiada por la enfermera3,6.

Las metas analíticas que supervisa la enfermera se resumen en:

  • Tiempo de tromboplastina parcial activado (TTPa): 1,5 a 2 veces el valor basal (60-80 segundos)6,7.
  • Tiempo de Coagulación Activado (ACT): 180 a 220 segundos3,6.
  • Recuento plaquetario: Mantenimiento > 50.000/mm³ para prevenir sangrados en los puntos de canulación7,9.

3. Detección precoz de complicaciones: Hemólisis y trombosis del circuito.

El personal de enfermería realiza la inspección visual periódica de las líneas del circuito (detección de estratificación de color o trombos en conectores y cabezal de la bomba centrífuga) y la vigilancia analítica de marcadores de hemólisis 5,9:

  • Hemólisis mecánica: Ocasionada por fricción excesiva en la bomba centrífuga, presiones de succión venosa altamente negativas (< -150 mmHg) o colapso de las cánulas. Se evidencia analíticamente por un ascenso de la lactato deshidrogenasa (LDH) y de la hemoglobina libre en plasma (> 50 mg/dL), requiriendo el ajuste inmediato de revoluciones por minuto (RPM) o la reposición de volumen6,9.
  • Isquemia de extremidad inferior: Vigilancia mediante oximetría regional y pulso Doppler de la extremidad canulada3,10.

DISCUSIÓN

La integración de la oxigenación por membrana extracorpórea en los protocolos de donación tras la muerte circulatoria ha modificado de forma sustancial el pronóstico de todo tipo de trasplantes2,3. La literatura demuestra de forma coherente que la RPN minimiza la incidencia de la función retrasada del injerto (delayed graft function) en comparación con las técnicas clásicas de perfusión fría in situ3,4.

Sin embargo, el éxito operativo de la RPN está condicionado directamente por la capacidad operativa y la monitorización continua que realiza el personal de enfermería5,6. En la fase inicial del procedimiento, uno de los principales retos para el personal radica en el manejo del chattering o colapso venoso, causado por presiones negativas excesivas durante la aspiración en la vena cava6,9. La literatura evidencia que la respuesta inmediata debe ser el reajuste de las RPM y la expansión controlada de volumen para evitar la hemólisis masiva por cizallamiento eritrocitario6,9.

Respecto al equilibrio hemostático, los autores coinciden en que el mayor dilema es el fino límite entre la trombosis de la membrana del oxigenador y la hemorragia peri-canulación6,7,9. Las guías de la International Society for Heart and Lung Transplantation (ISHLT) enfatizan que la estandarización de las pautas de infusión de heparina ajustadas por la enfermera mediante algoritmos punto de atención (point-of-care) reduce drásticamente las fallas del circuito7.

Asimismo, la evidencia respalda la necesidad de crear la figura de la «Enfermera de Circuito de Preservación Organica», capacitada no solo en la física del ECMO, sino en los principios éticos de los cuidados al final de la vida y la biovigilancia5,10. El entrenamiento continuado mediante simulación clínica de alta fidelidad se está empezando a consolidar como la herramienta más eficaz para acortar la curva de aprendizaje y resolver situaciones de colapso de flujo o fallo de bomba en tiempos inferiores a dos minutos5,6,10.

CONCLUSIONES

  1. El manejo enfermero del circuito de ECMO durante la preservación normotérmica regional es determinante para revertir la isquemia caliente y asegurar la funcionalidad de los injertos.
  2. La monitorización estrecha de los parámetros biomecánicos (flujo en bomba, presión transmembrana y temperatura) permite mantener la estabilidad hemodinámica del donante y prevenir el daño estructural endotelial.
  3. El control enfermero estricto de la anticoagulación mediante protocolos estandarizados minimiza el riesgo de coagulación intravascular dentro del oxigenador y disiminuye la aparición de hemólisis mecánica por flujo turbulento.
  4. Es imprescindible la implantación de programas específicos de formación continuada y simulación clínica en ECMO para el personal de cuidados intensivos y coordinación de trasplantes.

BIBLIOGRAFÍA

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