AUTORES
- Raúl Tricas Peralta. Servicio de Truma/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
- Hugo Escudero Casajus. Servicio de Urgencias, Hospital de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
- Irati Cuadrado Noain. CS de Jaca, Servicio Aragonés de Salud, Jaca, España.
- Ignacio Bellosta Soler. Servicio Pull. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
- María Emilia Statie Statie. Servicio de Truma/Uro/Onco/Oto. Hospital San Jorge, Servicio Aragonés de Salud, Huesca, España.
- Carlota Buen Pueyo. Servicio de Cirugía y Digestivo, Hospital San Jorge de Huesca, España.
RESUMEN
Las transiciones entre domicilio, urgencias, hospitalización, unidades de cuidados y atención primaria son momentos de especial vulnerabilidad para los errores relacionados con la medicación. La conciliación pretende construir la mejor historia farmacoterapéutica posible, compararla con la prescripción activa, aclarar discrepancias y comunicar los cambios al paciente y a los profesionales que continuarán la atención. El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar la utilidad de la conciliación y concretar el papel de enfermería dentro de un proceso multidisciplinar. Se realizó una búsqueda dirigida de documentos de la Organización Mundial de la Salud, revisiones sistemáticas y estudios clínicos sobre conciliación en transiciones asistenciales. La evidencia muestra que las discrepancias son frecuentes y que los programas de conciliación mejoran la identificación de diferencias entre tratamientos, aunque los efectos sobre reingresos y otros resultados clínicos no son uniformes. Enfermería aporta información esencial mediante la entrevista, la comprobación de lo que el paciente realmente toma, la detección de barreras de adherencia, la vigilancia de cambios y la educación al alta. Se concluye que la conciliación debe entenderse como un proceso estructurado y compartido, no como una simple transcripción de listas. La participación enfermera resulta especialmente útil para asegurar la continuidad de la información y favorecer que el paciente comprenda su tratamiento tras cada transición.
PALABRAS CLAVE
Conciliación de medicamentos, seguridad del paciente, errores de medicación, continuidad de la atención al paciente, atención de enfermería.
ABSTRACT
Transitions between home, emergency care, hospitalization, hospital units and primary care are particularly vulnerable moments for medication-related errors. Medication reconciliation aims to build the best possible medication history, compare it with active prescriptions, clarify discrepancies and communicate changes to patients and subsequent healthcare providers. This narrative review analyzes the usefulness of medication reconciliation and specifies the role of nursing within a multidisciplinary process. A targeted search of World Health Organization documents, systematic reviews and clinical studies on reconciliation during transitions of care was performed. Evidence shows that discrepancies are common and reconciliation programs improve their identification, although effects on readmissions and other clinical outcomes are inconsistent. Nurses contribute essential information through patient interviews, verification of what is actually taken, identification of adherence barriers, monitoring of treatment changes and discharge education. Medication reconciliation should therefore be understood as a structured and shared process rather than a simple transcription of medication lists. Nursing participation is particularly valuable in maintaining continuity of information and helping patients understand their treatment after each transition.
KEY WORDS
Medication reconciliation, patient safety, medication errors, continuity of patient care, nursing care.
INTRODUCCIÓN
Los cambios de nivel asistencial son momentos de riesgo para la seguridad farmacoterapéutica. Un paciente puede llegar al hospital con tratamientos prescritos por distintos profesionales, medicamentos de venta libre, suplementos, pautas recientes o fármacos que ya no toma. Durante el ingreso pueden suspenderse, sustituirse o añadirse medicamentos y, al alta, toda esa información debe volver a integrarse de forma comprensible. La Organización Mundial de la Salud considera la seguridad de la medicación en las transiciones asistenciales una prioridad y recomienda procesos estructurados para reducir el daño derivado de discrepancias no intencionadas1.
La conciliación de la medicación no consiste únicamente en copiar una lista previa. Incluye obtener la mejor historia farmacoterapéutica posible, contrastarla con fuentes fiables, compararla con la prescripción del nuevo episodio, determinar si las diferencias son intencionadas y comunicar los cambios. Esta secuencia es especialmente relevante en personas mayores, pacientes polimedicados, personas con deterioro cognitivo o con frecuentes contactos con diferentes niveles de atención.
En este proceso participan médicos, farmacéuticos y enfermeras. Aunque muchos programas publicados han sido liderados por farmacia, enfermería mantiene un contacto continuado con el paciente, administra la medicación, observa sus respuestas, detecta dudas y participa activamente en la preparación del alta. Esta posición permite identificar información que puede no aparecer en la historia electrónica, como la forma real de tomar un fármaco, olvidos habituales, automedicación, dificultades para deglutir o problemas para acceder a los tratamientos.
OBJETIVOS
El objetivo principal es analizar la evidencia sobre conciliación de la medicación en las transiciones asistenciales y describir las intervenciones de enfermería que contribuyen a un proceso seguro.
Como objetivos específicos se pretende definir las etapas esenciales de la conciliación, identificar los puntos de mayor riesgo durante ingreso, traslados y alta, y valorar cómo la entrevista, la educación y la comunicación interprofesional pueden disminuir discrepancias y favorecer la continuidad terapéutica.
METODOLOGÍA
Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante consulta de documentos de la Organización Mundial de la Salud y búsqueda dirigida en PubMed/MEDLINE y Cochrane Library. Se emplearon los términos “medication reconciliation”, “transitions of care”, “medication discrepancies”, “patient safety”, “hospital discharge” y “nursing”. Se priorizaron documentos internacionales de seguridad del paciente, revisiones sistemáticas, ensayos clínicos y publicaciones recientes con aplicación a adultos hospitalizados.
La información se organizó en torno a cuatro fases del proceso: construcción de la mejor historia farmacoterapéutica posible, comparación y aclaración de discrepancias, comunicación de cambios y educación del paciente. Se prestó especial atención al grado de certeza de la evidencia y se evitó presentar la conciliación como una intervención capaz por sí sola de reducir todos los reingresos o eventos adversos, ya que los resultados publicados no son uniformes.
RESULTADOS
La OMS señala que las discrepancias de medicación aparecen con gran frecuencia en los cambios de nivel asistencial y propone que los programas de seguridad incluyan procesos formales de conciliación, capacidad profesional, implicación de pacientes y familias, mejora de la calidad de la información y medición de resultados1. El primer paso es construir una historia farmacoterapéutica lo más exacta posible. Para ello no basta con una única fuente: debe combinarse la entrevista con el paciente o cuidador y, cuando sea posible, con información de receta electrónica, informes previos, envases, listados de atención primaria o farmacia comunitaria.
La entrevista enfermera puede aportar datos que no figuran en la prescripción. Es importante preguntar qué medicamentos toma realmente, en qué dosis y horario, cuáles ha suspendido por iniciativa propia, si usa fármacos sin receta o productos herbales y si ha experimentado reacciones adversas. También conviene explorar limitaciones prácticas, como problemas de visión, destreza, comprensión, memoria o acceso económico, porque una lista técnicamente correcta puede no representar la exposición farmacológica real del paciente.
Tras obtener la historia, se compara con la nueva prescripción. Las diferencias pueden ser intencionadas —por ejemplo, una suspensión motivada por una contraindicación— o no intencionadas. El objetivo de la conciliación no es mantener automáticamente todos los tratamientos previos, sino garantizar que cada diferencia tenga una explicación clínica y quede documentada. La revisión Cochrane de Redmond y colaboradores incluyó 25 ensayos aleatorizados y encontró que las intervenciones de conciliación podían reducir discrepancias, pero la certeza de la evidencia fue baja o muy baja para varios resultados y los efectos sobre eventos adversos o utilización sanitaria fueron inciertos2.
La evidencia clínica también aconseja prudencia al interpretar resultados. En un ensayo aleatorizado con pacientes de edad avanzada o con polimedicación, Ceschi y colaboradores no observaron una reducción significativa de visitas hospitalarias no planificadas a 30 días cuando la conciliación al ingreso se comparó con la atención habitual3. Este hallazgo no invalida el valor del proceso para detectar errores, sino que recuerda que los reingresos dependen de múltiples factores y que una conciliación aislada al ingreso puede ser insuficiente para modificar un desenlace tan complejo.
La continuidad del proceso durante los traslados internos es igualmente importante. Cuando un paciente pasa de urgencias a planta, de una unidad crítica a hospitalización convencional o entre especialidades, las órdenes pueden modificarse. Enfermería puede detectar discordancias entre lo prescrito y lo administrado, alertar de duplicidades visibles, verificar alergias registradas y comunicar cambios clínicos que afectan a la tolerancia o la vía de administración. Las discrepancias que requieren decisión diagnóstica o terapéutica deben escalarse al profesional responsable y, cuando existe servicio de farmacia clínica, integrarse en una revisión multidisciplinar.
El alta es un punto crítico porque el paciente vuelve a asumir el manejo de su tratamiento. La comunicación debe señalar claramente qué medicamentos continúan, cuáles cambian, cuáles se suspenden y qué nuevos tratamientos se inician, evitando listados contradictorios. La educación enfermera puede utilizar la técnica de comprobación de comprensión —pedir al paciente que explique con sus palabras la pauta— y adaptar la información a su capacidad. También es útil revisar dispositivos, horarios complejos y signos de alarma, e identificar quién resolverá dudas posteriores.
La OMS insiste en que el paciente y su familia son parte activa de la seguridad de la medicación1. Esta participación es especialmente valiosa cuando el tratamiento es complejo. Entregar una lista actualizada tiene mayor utilidad si se explica el motivo de los cambios y se promueve que el paciente la lleve consigo a futuras consultas. De esta forma, la conciliación se convierte en un mecanismo de continuidad y no en una tarea administrativa puntual.
Los programas de conciliación necesitan además soporte organizativo. Deben definirse responsabilidades, momentos obligatorios, fuentes de información, modo de documentar discrepancias y procedimiento de comunicación. La ausencia de roles claros puede provocar duplicidades o, por el contrario, asumir que otro profesional ya ha realizado la revisión. Los resultados de la literatura sugieren que las intervenciones más consistentes suelen integrarse en equipos y procesos estructurados, en lugar de depender de acciones aisladas.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
La conciliación de la medicación responde a un problema real y frecuente: la pérdida o distorsión de información terapéutica cuando el paciente cambia de contexto asistencial. La evidencia apoya su capacidad para detectar y resolver discrepancias, pero no permite afirmar que cualquier programa reduzca de forma automática reingresos, mortalidad o eventos adversos. La efectividad depende del diseño del proceso, del riesgo de la población y de que la información corregida se traduzca en decisiones y comunicación efectiva.
La aportación de enfermería es complementaria a la del médico y el farmacéutico. Su principal valor se encuentra en la proximidad al paciente y en la observación del uso real de la medicación. Entrevistar, verificar adherencia, identificar dificultades, vigilar la administración, detectar incoherencias y reforzar la comprensión al alta son actuaciones que aumentan la calidad de la información sobre la que se toman decisiones. La conciliación, por tanto, debe ser multidisciplinar y con responsabilidades explícitas.
Desde el punto de vista práctico, resulta recomendable establecer una secuencia común: obtener la mejor historia posible con más de una fuente cuando esté disponible, comparar con la prescripción actual, aclarar toda discrepancia no explicada, actualizar el listado y comunicar los cambios al paciente y al siguiente equipo asistencial. En pacientes de alto riesgo conviene priorizar la revisión y asegurar un seguimiento posterior al alta.
Se concluye que la conciliación de la medicación es una herramienta de seguridad especialmente necesaria en las transiciones asistenciales. Su beneficio no debe medirse únicamente por el reingreso hospitalario, sino también por la reducción de discrepancias, la calidad de la información y la capacidad del paciente para manejar su tratamiento. Enfermería puede contribuir de forma decisiva a estos objetivos cuando participa en un proceso estructurado, documentado y coordinado con el resto del equipo.
BIBLIOGRAFÍA
- World Health Organization. Medication safety in transitions of care [Internet]. Geneva: World Health Organization; 2019 [citado 27 ago 2026]. Disponible en: https://www.who.int/publications/i/item/WHO-UHC-SDS-2019.9
- Redmond P, Grimes TC, McDonnell R, Boland F, Hughes C, Fahey T. Impact of medication reconciliation for improving transitions of care. Cochrane Database Syst Rev. 2018;8:CD010791. doi:10.1002/14651858.CD010791.pub2.
- Ceschi A, Noseda R, Pironi M, Lazzeri N, Eberhardt-Gianella O, Imelli S, et al. Effect of Medication Reconciliation at Hospital Admission on 30-Day Returns to Hospital: A Randomized Clinical Trial. JAMA Netw Open. 2021;4(9):e2124672. doi:10.1001/jamanetworkopen.2021.24672.