AUTORES
- Mª Eugenia Rodríguez Arto. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza. España.
RESUMEN
La anemia ferropénica constituye una alteración hematológica frecuente y puede estar relacionada con pérdidas sanguíneas crónicas de origen diverso. En determinados pacientes, especialmente en mujeres posmenopáusicas y varones adultos, la identificación de una anemia ferropénica sin causa aparente debe conducir a una valoración etiológica dirigida para descartar pérdidas gastrointestinales u otras causas de déficit de hierro. El presente trabajo describe el proceso de atención de enfermería aplicado a una paciente adulta con anemia ferropénica y sospecha de sangrado crónico.
Se presenta el caso de una mujer de 68 años que consulta por astenia progresiva, mareos, cefalea ocasional y disnea ante esfuerzos habituales. La exploración evidencia palidez cutaneomucosa y disminución de la tolerancia a la actividad. La analítica muestra anemia microcítica compatible con ferropenia, asociada a depósitos de hierro disminuidos. Ante la ausencia de pérdidas sanguíneas visibles se inicia estudio etiológico, con especial atención al posible origen gastrointestinal.
Se realiza una valoración enfermera integral mediante los patrones funcionales de Gordon, identificándose problemas relacionados con la intolerancia a la actividad, fatiga, conocimientos insuficientes sobre el proceso de enfermedad y riesgo de caídas. Se establece un plan individualizado utilizando diagnósticos enfermeros, resultados esperados e intervenciones dirigidas a mejorar la tolerancia a la actividad, favorecer la adherencia terapéutica, prevenir complicaciones y proporcionar educación sanitaria.
El caso pone de manifiesto la importancia de la actuación enfermera en la detección de signos de alarma, seguimiento clínico y analítico, educación sanitaria y continuidad asistencial de las personas con anemia asociada a una posible pérdida sanguínea crónica.
PALABRAS CLAVE
Anemia ferropénica, anemia, deficiencia de hierro, hemorragia gastrointestinal, cuidados de enfermería, proceso de enfermería.
ABSTRACT
Iron deficiency anemia is a common hematological disorder and may be associated with chronic blood loss from different sources. In certain patients, particularly postmenopausal women and adult men, unexplained iron deficiency anemia should lead to an appropriate etiological assessment to identify gastrointestinal blood loss or other causes of iron deficiency. This paper describes the nursing care process applied to an adult patient with iron deficiency anemia and suspected chronic bleeding.
A fictional case of a 68-year-old woman presenting with progressive fatigue, dizziness, occasional headache and exertional dyspnea is described. Physical examination reveals mucocutaneous pallor and reduced exercise tolerance. Laboratory findings show microcytic anemia compatible with iron deficiency and depleted iron stores. Because no visible source of bleeding is identified, an etiological assessment is initiated, focusing particularly on a possible gastrointestinal origin.
A comprehensive nursing assessment is performed using Gordon’s functional health patterns. Problems related to activity intolerance, fatigue, insufficient knowledge about the disease process and risk of falls are identified. An individualized care plan is established using nursing diagnoses, expected outcomes and interventions aimed at improving activity tolerance, promoting treatment adherence, preventing complications and providing health education.
This case highlights the importance of nursing care in detecting warning signs, monitoring clinical and laboratory evolution, providing health education and ensuring continuity of care in patients with anemia associated with possible chronic blood loss.
KEY WORDS
Iron deficiency anemia, anemia, iron deficiency, gastrointestinal hemorrhage, nursing care, nursing process.
INTRODUCCIÓN
La anemia se define como una concentración de hemoglobina inferior al punto de corte establecido para una determinada población. La Organización Mundial de la Salud ha actualizado recientemente los criterios utilizados para su identificación, haciendo hincapié en la necesidad de interpretar los valores de hemoglobina atendiendo a las características individuales y al contexto clínico del paciente1.
La anemia ferropénica aparece cuando las reservas corporales de hierro son insuficientes para cubrir las necesidades de la eritropoyesis. Entre sus posibles mecanismos se encuentran una ingesta insuficiente, alteraciones en la absorción, incremento de los requerimientos y, especialmente, las pérdidas sanguíneas mantenidas2.
El sangrado crónico puede producirse de forma insidiosa y no siempre es identificado por el paciente. Las pérdidas digestivas constituyen una causa de especial relevancia en adultos con anemia ferropénica sin explicación evidente. Las recomendaciones de la British Society of Gastroenterology señalan la necesidad de confirmar el déficit de hierro mediante estudios analíticos y realizar una valoración etiológica adecuada, incluyendo estudio gastrointestinal en los pacientes en los que esté indicado2.
La sintomatología de la anemia depende, entre otros factores, de la intensidad y velocidad de instauración del descenso de hemoglobina. La fatiga, debilidad, disnea de esfuerzo, cefalea, mareos y disminución de la capacidad funcional pueden condicionar las actividades habituales y repercutir negativamente sobre la calidad de vida.
En este contexto, enfermería desempeña un papel fundamental tanto en la valoración inicial como en el seguimiento. La identificación de cambios en el estado funcional, la vigilancia de signos y síntomas, el control de la respuesta al tratamiento, la prevención de caídas y la educación sanitaria constituyen elementos esenciales del abordaje integral.
OBJETIVOS
Objetivo general:
Desarrollar un proceso de atención de enfermería individualizado para una paciente con anemia ferropénica y sospecha de sangrado crónico, orientado a mejorar su estado funcional, prevenir complicaciones y favorecer la adherencia al proceso diagnóstico y terapéutico.
Objetivos específicos:
- Identificar las necesidades alteradas mediante una valoración enfermera integral.
- Establecer los principales diagnósticos enfermeros derivados de la situación clínica.
- Diseñar resultados esperados e intervenciones individualizadas.
- Favorecer la tolerancia progresiva a las actividades de la vida diaria.
- Prevenir lesiones relacionadas con los episodios de mareo y debilidad.
- Mejorar los conocimientos de la paciente sobre la anemia, su tratamiento y los signos de alarma.
- Favorecer la adherencia al tratamiento y al seguimiento médico.
- Evaluar la evolución clínica de la paciente tras la aplicación del plan de cuidados.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Se presenta el caso de una mujer de 68 años que acude a consulta por presentar cansancio progresivo desde aproximadamente cuatro meses antes. Refiere que inicialmente atribuía la sintomatología a la edad y a una disminución de su actividad física habitual. Durante las últimas semanas ha comenzado a experimentar mayor dificultad para realizar las tareas domésticas, sensación de falta de aire al caminar a paso rápido y episodios ocasionales de mareo al incorporarse.
La paciente vive con su marido y es independiente para las actividades básicas de la vida diaria. No fuma y refiere consumo ocasional de alcohol. Sigue una alimentación variada, aunque reconoce un consumo reducido de alimentos ricos en hierro. No presenta antecedentes conocidos de enfermedad hematológica.
En la entrevista dirigida niega hematemesis, rectorragia o episodios evidentes de sangrado. Refiere deposiciones de coloración ocasionalmente más oscura, sin poder precisar desde cuándo. No presenta dolor abdominal intenso, vómitos ni pérdida ponderal significativa.
En la exploración física se observa palidez cutaneomucosa. La paciente se encuentra consciente, orientada y colaboradora. Presenta ligera taquicardia en reposo, sin signos de insuficiencia respiratoria. Refiere sensación de cansancio durante la exploración prolongada.
Los resultados analíticos iniciales muestran:
Hemoglobina: 8,7 g/Dl, Hematocrito: 28 %, VCM: 72 fL, HCM: 22 pg, Ferritina: 7 ng/mL, Saturación de transferrina: disminuida, plaquetas: dentro de rango, leucocitos: dentro de rango, creatinina: dentro de rango.
Los resultados son compatibles con anemia microcítica e hipocrómica asociada a déficit de hierro. La ferritina disminuida apoya la existencia de depleción de los depósitos férricos2.
Ante la ausencia de una causa evidente y teniendo en cuenta las características de la paciente, se plantea la necesidad de descartar una pérdida sanguínea crónica, especialmente de origen gastrointestinal. Se solicita el estudio correspondiente según criterio médico.
Se prescribe tratamiento sustitutivo con hierro y se establece seguimiento clínico y analítico. La actuación enfermera se centra en el control de síntomas, tolerancia al tratamiento, educación sanitaria, prevención de caídas y seguimiento de la evolución.
VALORACIÓN ENFERMERA
Se realiza una valoración utilizando los patrones funcionales de salud de Gordon.
Patrón 1. Percepción y manejo de la salud:
La paciente considera que su estado de salud previo era bueno y manifiesta preocupación al conocer la existencia de una anemia. Inicialmente había normalizado el cansancio y retrasó la consulta.
Presenta conocimientos insuficientes sobre las posibles causas de la anemia y sobre la importancia de completar el estudio etiológico.
Patrón 2. Nutricional-metabólico:
Refiere alimentación variada, aunque con consumo limitado de carnes y otros alimentos con elevado contenido en hierro. Presenta palidez cutaneomucosa. No presenta alteraciones significativas del peso.
Patrón 3. Eliminación:
Mantiene el ritmo intestinal habitual. Niega rectorragia. Refiere ocasionalmente heces más oscuras, circunstancia que deberá ser valorada y diferenciada de posibles cambios relacionados con el tratamiento con hierro.
Patrón 4. Actividad-ejercicio:
Es el patrón más afectado. La paciente manifiesta fatiga ante actividades que anteriormente realizaba sin dificultad. Presenta disnea de esfuerzo y sensación de debilidad. Precisa realizar descansos durante las tareas domésticas.
Patrón 5. Sueño-descanso:
Refiere sueño nocturno de aproximadamente siete horas, aunque durante el día necesita realizar períodos de descanso debido al cansancio.
Patrón 6. Cognitivo-perceptivo:
Está consciente y orientada. Presenta episodios ocasionales de mareo y cefalea leve. No se objetivan alteraciones neurológicas.
Patrón 7. Autopercepción-autoconcepto:
Manifiesta frustración por haber reducido su nivel habitual de actividad y preocupación ante la posibilidad de padecer una enfermedad de origen digestivo.
Patrón 8. Rol-relaciones:
Mantiene una relación adecuada con su marido y dispone de apoyo familiar. La disminución de su capacidad funcional ha provocado que delegue algunas tareas domésticas.
Patrón 9. Sexualidad-reproducción:
Paciente posmenopáusica. No presenta pérdidas genitales.
Patrón 10. Afrontamiento-tolerancia al estrés:
Manifiesta preocupación relacionada con el proceso diagnóstico. Utiliza el apoyo familiar como principal estrategia de afrontamiento.
Patrón 11. Valores y creencias:
No identifica creencias que interfieran con el tratamiento propuesto.
DIAGNÓSTICOS Y PLAN DE CUIDADOS
Tras la valoración se priorizan los problemas relacionados con la disminución de la tolerancia a la actividad, la fatiga, el riesgo de lesiones y los conocimientos insuficientes.
1. Intolerancia a la actividad:
Relacionado con: desequilibrio entre aporte y demanda de oxígeno secundario a anemia.
Manifestado por: fatiga, disnea de esfuerzo y disminución de la capacidad para realizar actividades habituales.
Resultados esperados: aumento progresivo de la tolerancia a la actividad y reducción de la fatiga durante las actividades cotidianas.
Intervenciones enfermeras:
- Valorar la respuesta de la paciente ante diferentes niveles de actividad.
- Controlar frecuencia cardíaca, frecuencia respiratoria y aparición de disnea.
- Planificar períodos alternos de actividad y descanso.
- Favorecer una incorporación progresiva a las actividades habituales.
- Enseñar técnicas de conservación de energía.
- Evitar esfuerzos excesivos durante las fases iniciales del tratamiento.
- Registrar la evolución de la tolerancia al ejercicio.
2 . Fatiga:
Relacionado con: disminución de la capacidad de transporte de oxígeno secundaria a anemia.
Manifestado por: cansancio persistente, debilidad y necesidad de aumentar los períodos de descanso.
Resultados esperados: disminución de la percepción de fatiga y recuperación progresiva del nivel funcional previo.
Intervenciones:
- Valorar intensidad, duración y factores desencadenantes de la fatiga.
- Facilitar períodos de descanso adecuados.
- Priorizar las actividades esenciales.
- Favorecer una rutina diaria adaptada a la capacidad funcional.
- Explicar la relación entre anemia y cansancio.
- Evaluar la evolución de la sintomatología durante el seguimiento.
3. Riesgo de caídas:
Relacionado con: episodios de mareo y debilidad asociados a la anemia.
Resultados esperados: ausencia de caídas y utilización adecuada de medidas preventivas.
Intervenciones:
- Identificar circunstancias que desencadenen los episodios de mareo.
- Recomendar incorporaciones progresivas desde la posición de decúbito o sedestación.
- Mantener los espacios domésticos libres de obstáculos.
- Recomendar utilizar puntos de apoyo cuando exista sensación de inestabilidad.
- Educar a la paciente y familia sobre los signos que requieren consulta.
- Reevaluar la presencia de mareos durante el seguimiento.
4. Conocimientos deficientes:
Relacionado con: información insuficiente sobre la enfermedad, tratamiento y proceso diagnóstico.
Manifestado por: dudas expresadas por la paciente acerca del origen de la anemia y del tratamiento.
Resultados esperados: la paciente explicará las características fundamentales de su enfermedad, comprenderá la finalidad del tratamiento y reconocerá los principales signos de alarma.
Intervenciones:
- Explicar con lenguaje comprensible qué es la anemia ferropénica.
- Informar sobre las posibles causas de pérdida crónica de hierro.
- Explicar la finalidad de los estudios solicitados.
- Reforzar la importancia de seguir las indicaciones terapéuticas.
- Informar sobre posibles efectos adversos gastrointestinales del hierro oral.
- Recomendar no modificar ni suspender el tratamiento sin consultar con el equipo sanitario.
- Explicar cuándo debe solicitar atención sanitaria.
Educación sanitaria:
Se explica a la paciente que la recuperación de la hemoglobina y de los depósitos de hierro puede requerir tiempo y que el tratamiento debe mantenerse según la pauta prescrita.
Se proporcionan recomendaciones dietéticas generales, priorizando alimentos que aporten hierro dentro de una alimentación equilibrada. Se explica también que el tratamiento con hierro puede modificar la coloración de las heces y producir molestias gastrointestinales, por lo que debe diferenciarse este efecto de la aparición de signos compatibles con una hemorragia.
Se insiste especialmente en la necesidad de comunicar la aparición de sangre visible en las deposiciones, vómitos con sangre, empeoramiento brusco de la debilidad, disnea importante, síncope, dolor torácico o cualquier deterioro significativo del estado general.
La educación se adapta al nivel de comprensión de la paciente y se utiliza la técnica de repetición de la información esencial para comprobar que ha comprendido las recomendaciones.
EVOLUCIÓN
Durante las primeras semanas de seguimiento la paciente refiere una ligera mejoría de la astenia y disminución de los episodios de mareo. Mantiene cierta intolerancia al esfuerzo, aunque consigue realizar actividades domésticas ligeras con menor necesidad de descanso.
La tolerancia al tratamiento con hierro es adecuada, con molestias digestivas leves que no interfieren de manera significativa con la adherencia terapéutica.
Se continúa con el estudio etiológico de la anemia para determinar el origen de la posible pérdida crónica de sangre. La enfermera mantiene seguimiento de la sintomatología, adherencia, tolerancia al tratamiento y evolución analítica.
La respuesta al tratamiento debe valorarse conjuntamente con la evolución clínica y los parámetros hematológicos. Las guías señalan que una respuesta adecuada de la hemoglobina al tratamiento con hierro puede apoyar el diagnóstico de déficit absoluto de hierro, aunque la recuperación de los depósitos requiere un seguimiento posterior2.
No se plantea la transfusión de concentrados de hematíes de forma automática únicamente por la existencia de anemia, sino que debe valorarse de acuerdo con la situación clínica, la presencia de síntomas, comorbilidades y evolución. En pacientes estables que requieren transfusión, las recomendaciones actuales contemplan estrategias restrictivas y reevaluación clínica después de cada unidad3.
DISCUSIÓN
La anemia ferropénica constituye un problema clínico en el que resulta fundamental diferenciar la reposición del hierro de la identificación de la causa que ha producido su déficit. Administrar hierro puede corregir temporalmente las alteraciones hematológicas, pero si persiste una pérdida sanguínea no identificada existe riesgo de recurrencia2.
En el caso presentado, la ausencia de un sangrado evidente no permite descartar pérdidas crónicas. La sintomatología inespecífica de la anemia puede provocar que el paciente atribuya el cansancio al envejecimiento, al estrés o a una disminución de la actividad física. Por este motivo, una adecuada entrevista enfermera resulta fundamental.
La valoración de enfermería permite identificar no solamente alteraciones fisiológicas, sino también repercusiones funcionales y emocionales. En la paciente descrita, la anemia condiciona la realización de actividades cotidianas, genera preocupación ante el proceso diagnóstico y aumenta el riesgo potencial de caídas debido a los episodios de mareo.
La determinación de ferritina constituye una herramienta fundamental para identificar la disminución de los depósitos de hierro, aunque su interpretación puede verse condicionada por determinados procesos inflamatorios. La valoración conjunta de hemograma, ferritina y otros parámetros relacionados con el metabolismo del hierro permite establecer un diagnóstico más adecuado2.
En pacientes adultos con anemia ferropénica sin una causa evidente, la investigación gastrointestinal adquiere especial relevancia. Las guías de práctica clínica recomiendan una valoración individualizada y, en hombres y mujeres posmenopáusicas con anemia ferropénica de nuevo diagnóstico, consideran habitualmente la exploración endoscópica del tracto gastrointestinal superior e inferior como parte del estudio etiológico2.
Desde la perspectiva enfermera, la continuidad asistencial resulta especialmente importante. La paciente puede precisar seguimiento en atención primaria, consultas hospitalarias, laboratorio y, dependiendo de los resultados, digestivo u otras especialidades. Enfermería puede contribuir a mejorar la coordinación, detectar precozmente cambios clínicos y reforzar la adherencia a las recomendaciones.
Asimismo, la educación sanitaria debe evitar reducir el problema a la recomendación de aumentar el consumo de hierro. En una persona adulta con sospecha de pérdida crónica de sangre, es necesario explicar que la alimentación y la reposición de hierro forman parte del tratamiento, pero que la identificación de la causa subyacente es igualmente necesaria.
CONCLUSIONES
La anemia ferropénica asociada a una posible pérdida sanguínea crónica requiere un abordaje integral que combine el tratamiento del déficit de hierro con la investigación de su causa.
El proceso de atención de enfermería permite estructurar los cuidados y adaptar las intervenciones a las necesidades individuales de cada paciente. En el caso presentado, la identificación de la fatiga, intolerancia a la actividad, riesgo de caídas y déficit de conocimientos permitió establecer objetivos dirigidos tanto a la recuperación funcional como a la prevención de complicaciones.
La educación sanitaria, el seguimiento de la respuesta al tratamiento, la vigilancia de signos de alarma y la coordinación entre los diferentes niveles asistenciales constituyen elementos esenciales de la actuación enfermera.
La detección de una anemia aparentemente aislada puede constituir además una oportunidad para identificar procesos subyacentes que permanecen clínicamente silentes. Por ello, la enfermería debe mantener una actitud activa en la valoración, seguimiento y educación del paciente, favoreciendo una atención segura, individualizada y basada en la evidencia científica.
BIBLIOGRAFÍA
- World Health Organization. Guideline on haemoglobin cutoffs to define anaemia in individuals and populations. Geneva: World Health Organization; 2024. Organización Mundial de la Salud+1
- Snook J, Bhala N, Beales ILP, Cannings D, Kightley C, Logan RPH, et al. British Society of Gastroenterology guidelines for the management of iron deficiency anaemia in adults. Gut. 2021;70(11):2030-2051. doi:10.1136/gutjnl-2021-325210. PubMed Central (PMC)+1
- National Institute for Health and Care Excellence. Blood transfusion. NICE guideline NG24. London: NICE; 2015, updated 2026. Nice+1
- Pasricha SR, Rogers L, Branca F, Garcia-Casal MN. Measuring haemoglobin concentration to define anaemia: WHO guidelines. Lancet. 2024;403(10440):1963-1966. doi:10.1016/S0140-6736(24)00502-6. PubMed