AUTORES
- Laura Ruiz Sánchez. Enfermera, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Verónica Lucía Oviedo Ortega. Enfermera, Hospital Royo Villanova, Zaragoza. España.
- Alejandro Hernández González. Enfermero, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Ariadna García Domínguez. Enfermera, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Selena Pauliuc. Enfermera, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza. España.
- Daniel Martínez Laborda. Enfermero, Hospital Royo Villanova, Zaragoza. España.
RESUMEN
El dispositivo de asistencia ventricular percutánea IMPELLA se ha consolidado como una herramienta esencial en el tratamiento de personas con insuficiencia cardiaca aguda o shock cardiogénico. Su capacidad para descargar el ventrículo izquierdo y mantener la perfusión sistémica lo convierte en una opción eficaz en contextos clínicos de alta complejidad. No obstante, su uso implica una serie de complicaciones que pueden comprometer la seguridad del paciente, como problemas vasculares, hemólisis, infecciones y fallos mecánicos. En este contexto, el papel del personal de Enfermería es crucial para prevenir, detectar y tratar dichas complicaciones. Este artículo monográfico analiza las complicaciones más frecuentes asociadas al IMPELLA, así como los cuidados enfermeros específicos requeridos para su manejo seguro y eficaz. Además, se destacan las competencias necesarias para garantizar una atención centrada en la persona, basada en la evidencia, y respetuosa de los principios éticos y del cuidado humanizado. El fortalecimiento de la formación continua, la vigilancia clínica y la comunicación efectiva con las personas y sus familias son pilares fundamentales en el abordaje integral de este tipo de soporte circulatorio.
PALABRAS CLAVE
Dispositivos de asistencia cardíaca, circulación extracorpórea, shock cardiogénico, cuidados críticos.
ABSTRACT
The percutaneous ventricular assist device IMPELLA has become an essential tool in the treatment of individuals with acute heart failure or cardiogenic shock. Its ability to unload the left ventricle and maintain systemic perfusion makes it an effective option in high-complexity clinical settings. However, its use involves several complications that may compromise patient safety, such as vascular issues, hemolysis, infections, and mechanical failures. In this context, the role of Nursing professionals is critical to prevent, detect, and manage these complications. This monographic article analyzes the most common complications associated with IMPELLA, as well as the specific nursing care required for its safe and effective management. Additionally, it highlights the competencies needed to ensure person-centered care, grounded in evidence and aligned with ethical principles and humanized care practices. Continuous education, clinical vigilance, and effective communication with patients and families are fundamental pillars in the comprehensive management of this circulatory support device.
KEY WORDS
Cardiac assist devices, extracorporeal circulation, cardiogenic shock, critical care.
DESARROLLO DEL TEMA
El dispositivo de asistencia ventricular percutánea IMPELLA ha emergido como una herramienta fundamental en el soporte hemodinámico temporal de personas con insuficiencia cardiaca aguda o en shock cardiogénico. Este dispositivo se caracteriza por su diseño axial, que permite el bombeo de sangre desde el ventrículo izquierdo hacia la aorta ascendente, aliviando la carga ventricular y optimizando la perfusión sistémica. A diferencia de otros dispositivos de asistencia circulatoria, su inserción se realiza por vía percutánea, comúnmente a través de la arteria femoral, lo cual permite una implementación rápida y menos invasiva, especialmente en contextos críticos como el infarto agudo de miocardio complicado o procedimientos de alto riesgo en cardiología intervencionista1.
El IMPELLA se ha posicionado como una alternativa eficaz para la estabilización hemodinámica previa a intervenciones de revascularización, favoreciendo la recuperación miocárdica al disminuir la presión telediastólica del ventrículo izquierdo y mejorar el índice cardiaco2. Sin embargo, su uso no está exento de complicaciones, por lo que el seguimiento clínico y los cuidados proporcionados por el personal de Enfermería resultan decisivos para prevenir eventos adversos y mejorar los resultados clínicos.
Principales complicaciones:
El uso del dispositivo IMPELLA conlleva una serie de complicaciones potenciales que requieren un monitoreo exhaustivo y una intervención rápida por parte del equipo de salud. Estas complicaciones pueden clasificarse en tres grandes grupos: vasculares, hemáticas y relacionadas con el mal funcionamiento del dispositivo.
En primer lugar, las complicaciones vasculares representan una de las principales causas de morbilidad asociadas al uso del IMPELLA. La inserción percutánea a través de la arteria femoral, especialmente en personas con enfermedad arterial periférica o de edad avanzada, puede desencadenar hematomas, pseudoaneurismas, disecciones arteriales o sangrado significativo3. La hemorragia en el sitio de inserción es frecuente, particularmente si no se mantiene un control adecuado del acceso vascular o si el paciente presenta alteraciones en la coagulación. Además, la trombosis vascular puede comprometer el flujo arterial distal, generando isquemia de miembros inferiores, que en casos graves puede derivar en necesidad de amputación.
Las complicaciones hemáticas también son relevantes. Entre ellas, la hemólisis es una de las más frecuentes, dado que el paso forzado de sangre a través del impulsor axial del dispositivo puede generar lisis de eritrocitos. Esta situación se manifiesta clínicamente con hemoglobinuria, ictericia y elevación de bilirrubina indirecta, así como alteraciones en los niveles de lactato deshidrogenasa (LDH). La anemia secundaria puede requerir transfusiones, y si no se controla, puede agravar el estado hemodinámico del paciente. Además, el uso prolongado del IMPELLA incrementa el riesgo de infección, tanto en el sitio de inserción como sistémica. Las infecciones nosocomiales, como las bacteriemias relacionadas con catéter o neumonías asociadas a ventilación mecánica, son más frecuentes en pacientes con dispositivos de soporte circulatorio. La fiebre persistente, la elevación de los marcadores inflamatorios y los cultivos positivos deben alertar al personal de Enfermería sobre la posibilidad de una infección relacionada con el dispositivo4.
Finalmente, las complicaciones mecánicas pueden comprometer la eficacia del soporte circulatorio. La malposición del dispositivo, detectada mediante ecocardiografía o fluoroscopía, puede generar una reducción del flujo, perforación ventricular o migración del catéter. La monitorización continua del correcto funcionamiento del dispositivo es indispensable para evitar estas complicaciones. Además, las alarmas del sistema deben ser interpretadas adecuadamente, ya que indican alteraciones en el flujo, succión excesiva o desalineación del dispositivo5. La persona portadora de un dispositivo IMPELLA requiere una vigilancia clínica estricta, con atención especial a los riesgos vasculares, hemáticos, infecciosos y mecánicos, todos ellos potencialmente prevenibles o tratables si se detectan a tiempo.
Principales cuidados de enfermería:
El cuidado integral de personas con dispositivos IMPELLA debe estar centrado en una vigilancia continua, una evaluación minuciosa del estado hemodinámico, y una coordinación efectiva con el equipo multidisciplinar. El rol del personal de Enfermería es crucial para prevenir complicaciones, asegurar la correcta función del dispositivo y proporcionar una atención humanizada y segura.
Uno de los primeros cuidados a considerar es la monitorización hemodinámica. El dispositivo IMPELLA altera las lecturas clásicas de presión arterial y pulso, por lo que es fundamental utilizar métodos invasivos, como el catéter arterial, para registrar presiones continuas. El control estricto de la presión arterial media permite evaluar la perfusión tisular y anticipar signos de deterioro 6.
En relación con el acceso vascular, el sitio de inserción debe ser inspeccionado frecuentemente. Es recomendable realizar controles horarios de sangrado, integridad del apósito y signos locales de infección como enrojecimiento, calor o exudado. En caso de sangrado activo, es imprescindible notificar al equipo médico y aplicar presión manual si es necesario. El cambio de apósito debe realizarse bajo técnica estéril, y se deben usar apósitos transparentes que permitan la visualización del punto de inserción sin retirarlos con frecuencia. El control del balance hídrico también es una función prioritaria. La presencia de hemólisis puede alterar la función renal, por lo que se requiere un seguimiento riguroso de la diuresis, parámetros renales y color de la orina. La aparición de hemoglobinuria debe comunicarse de inmediato, ya que puede indicar daño hemático o una disfunción del dispositivo.
Además, el personal de Enfermería debe conocer el funcionamiento técnico básico del IMPELLA. Es indispensable interpretar las alarmas del sistema, verificar los flujos generados, y evaluar continuamente la correcta posición del dispositivo. El aprendizaje continuo sobre estos dispositivos permite intervenir de manera más segura y eficaz ante cualquier eventualidad. El cuidado emocional de la persona también forma parte del abordaje integral. La presencia de un dispositivo invasivo puede generar ansiedad, miedo e incertidumbre. Es importante brindar información clara, facilitar la participación de las personas en su cuidado cuando sea posible, y promover un entorno de confianza. La comunicación con las familias también es fundamental, considerando que muchas de estas situaciones ocurren en contextos de gravedad.
En cuanto a la prevención de infecciones, se deben seguir todas las medidas de bioseguridad. El lavado de manos, la desinfección del entorno, la manipulación mínima del dispositivo y el control de signos sistémicos de infección son pilares fundamentales. En caso de fiebre, se deben realizar cultivos y valorar la necesidad de iniciar antibióticos según los protocolos hospitalarios7.
Por último, la movilización precoz, cuando sea factible, es una estrategia clave para prevenir complicaciones asociadas al encamamiento prolongado. En colaboración con fisioterapia, el personal de Enfermería puede planificar movilizaciones pasivas o activas en función del estado clínico, siempre garantizando la seguridad del acceso vascular.
CONCLUSIONES
El dispositivo IMPELLA representa un avance significativo en el soporte circulatorio temporal, ofreciendo una opción menos invasiva y de rápida implementación para el tratamiento del shock cardiogénico y el soporte durante procedimientos de alto riesgo. No obstante, su uso conlleva una complejidad clínica que exige una atención especializada y continua por parte del personal de Enfermería.
Las complicaciones derivadas del uso del IMPELLA —principalmente vasculares, hemáticas e infecciosas— requieren una vigilancia estrecha, protocolos estandarizados de monitoreo, y una formación constante del equipo de salud. La anticipación de estos eventos adversos mediante la observación clínica detallada y la interpretación precisa de los parámetros técnicos del dispositivo, son factores decisivos en la evolución del paciente.
El rol del personal de Enfermería va más allá de la vigilancia física del dispositivo. Implica una intervención activa en la monitorización hemodinámica, en la prevención de infecciones, en el control del acceso vascular y en la detección precoz de signos de deterioro clínico. Asimismo, se suma el acompañamiento emocional a las personas y sus familias, quienes transitan por una situación altamente crítica e invasiva. La calidad humana y la comunicación efectiva son elementos claves que complementan la experticia técnica.
Es fundamental promover la formación continuada del personal de Enfermería en el manejo de tecnologías emergentes como el IMPELLA. Los avances tecnológicos en cuidados críticos demandan profesionales con competencias actualizadas, capaces de integrar conocimientos científicos con habilidades clínicas y comunicativas. Los protocolos de enfermería específicos para el uso del dispositivo IMPELLA deben ser revisados y actualizados regularmente, con base en la evidencia científica más reciente.
Finalmente, la investigación en cuidados enfermeros asociados al uso del IMPELLA debe seguir desarrollándose, con el objetivo de generar conocimientos que permitan optimizar el abordaje integral de estas personas. La participación del personal de Enfermería en estudios multicéntricos, auditorías clínicas y procesos de mejora continua contribuirá significativamente a la seguridad del paciente y a la eficacia del tratamiento.
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