AUTORES
- Dolores Miguela Fernández Viñado- Enfermera- Obispo Polanco Teruel. España.
- Carlos Martínez Fernández- Enfermero- Obispo Polanco Teruel. España.
- Helena Licer Gómez- Enfermera- Obispo Polanco Teruel. España.
- Elena Rodríguez Latorre- Enfermera Hospital Quirón Zaragoza. España.
- María Belén Barrera Muñoz- Enfermera- Obispo Polanco Teruel. España.
- Yolanda Soler Gómez- Enfermera- Obispo Polanco Teruel. España.
RESUMEN
Las convulsiones febriles constituyen la emergencia neurológica más frecuente en pediatría y afectan aproximadamente al 2-5 % de los niños menores de 5 años. Aunque suelen ser benignas, generan gran alarma en los cuidadores. La actuación rápida, adecuada y con base en protocolos clínicos es esencial para reducir complicaciones, evitar intervenciones innecesarias y proporcionar tranquilidad a las familias. Este artículo revisa el abordaje clínico de las convulsiones febriles, su clasificación, tratamiento, recomendaciones de seguimiento y el rol fundamental del personal de enfermería en la educación y contención familiar. Se incluyen estadísticas relevantes y casos clínicos ilustrativos.
PALABRAS CLAVE
Convulsión febril, urgencia pediátrica, fiebre, enfermería, atención primaria.
ABSTRACT
Febrile seizures are the most common neurological emergency in children, affecting about 2–5% of children under 5 years old. Although usually benign, they can cause significant distress in families. Prompt, evidence-based clinical response is essential to prevent unnecessary interventions and provide reassurance. This article reviews the clinical approach to febrile seizures, their classification, treatment, follow-up recommendations, and the key role of nurses in family education and support. Relevant statistics and case reports are included.
KEY WORDS
Febrile seizure, pediatric emergency, fever, nursing care, primary care.
DESARROLLO DEL TEMA
Las convulsiones febriles se definen como episodios convulsivos que ocurren en el contexto de fiebre en niños entre 6 meses y 5 años, sin evidencia de infección del sistema nervioso central, trastornos metabólicos agudos ni antecedentes de epilepsia1. Constituyen un motivo de consulta urgente muy frecuente y suelen generar un alto grado de ansiedad en los padres o cuidadores.
Si bien la mayoría de las convulsiones febriles son autolimitadas y benignas, es fundamental actuar con rapidez y conocimiento para evitar errores como la administración innecesaria de medicamentos anticonvulsivos o la realización de estudios invasivos. El rol del personal de enfermería en la atención inicial y en la educación de las familias es clave para un manejo integral.
1. Epidemiología y factores de riesgo:
Las CF afectan al 2-5 % de los niños menores de 5 años, siendo más comunes entre los 12 y 24 meses2. Se considera que entre el 25 y el 30 % de quienes tienen una primera CF pueden presentar recurrencias, especialmente si la primera ocurrió antes del año de vida o si existen antecedentes familiares3.
Los virus respiratorios y gastrointestinales son los principales desencadenantes. No se ha demostrado una relación directa entre la altura de la fiebre y la aparición de convulsiones, aunque la fiebre de inicio súbito es un factor de riesgo.
2. Clasificación de las convulsiones febriles:
Las convulsiones febriles se clasifican en:
- Simples: generalizadas, duran menos de 15 minutos, no se repiten en 24 horas y no dejan secuelas neurológicas.
- Complejas: focales, duran más de 15 minutos, se repiten en el mismo episodio febril o dejan alteración neurológica transitoria.
El 70-80 % de las convulsiones febriles son simples, y estas no aumentan el riesgo de epilepsia4.
3. Actuación clínica inmediata:
Durante una convulsión febril, el abordaje clínico debe seguir una secuencia clara:
- Evaluar la seguridad del entorno: evitar que el niño se lesione durante la crisis.
- No introducir objetos en la boca ni contener los movimientos.
- Observar la duración, tipo de movimientos y si hay desviación ocular o cianosis.
- Control de signos vitales tras la crisis.
- Identificación del foco febril y toma de temperatura.
Si la convulsión dura más de 5 minutos, se considera estatus convulsivo y puede requerir benzodiacepinas (ej. diazepam rectal o midazolam intranasal)5.
4. Cuidados de enfermería y contención familiar:
El rol de enfermería es fundamental tanto en la fase aguda como en el seguimiento:
- Primeros auxilios: asegurar vía aérea permeable, posición lateral de seguridad, control de signos vitales.
- Educación a padres: explicar que la convulsión febril no significa epilepsia ni daño cerebral.
- Entrenamiento en el uso de diazepam rectal si existe riesgo de recurrencia.
- Apoyo emocional: calmar a la familia, explicar el evento, y reforzar cuándo acudir nuevamente a urgencias.
El personal de enfermería debe también identificar factores de riesgo para convulsión febril compleja o epilepsia, como antecedentes familiares o alteraciones del desarrollo6.
5. Casos clínicos:
Caso 1: Convulsión febril simple.
Lactante masculino de 18 meses, previamente sano, presenta fiebre de 38,5 °C por infección viral. Durante la evolución, convulsiona por 3 minutos con movimientos tónico-clónicos generalizados. En urgencias se recupera sin complicaciones. Se diagnostica convulsión febril simple. Enfermería enseña a los padres la técnica de diazepam rectal y signos de alarma.
Caso 2: Convulsión febril compleja:
Niña de 9 meses con fiebre de 39 °C, presenta convulsión focal de 20 minutos con desviación ocular. Se administra midazolam intranasal en ambulancia. En el hospital, se realiza punción lumbar para descartar meningitis. Se ingresa para observación. Enfermería realiza educación intensiva a los cuidadores y seguimiento en consulta.
6. Estadísticas clínicas relevantes:
- En un estudio europeo multicéntrico, el 92 % de los casos de convulsiones febriles fueron simples, y el 8 % complejas7.
- El 30 % de los niños que han tenido una convulsión febril tienen al menos una recurrencia, especialmente si la primera ocurrió antes del año3.
- Solo el 2-3 % de los niños con convulsiones febriles desarrollarán epilepsia posteriormente, y este riesgo aumenta si existen convulsiones febriles complejas o antecedentes familiares8.
7. Seguimiento y derivación:
No se recomienda realizar rutinariamente pruebas de neuroimagen ni electroencefalograma tras una convulsión febril simple. Las convulsiones febriles no requieren tratamiento anticonvulsivo crónico. Es importante derivar a neuropediatría en caso de convulsión febril compleja, múltiples recurrencias o dudas diagnósticas.
CONCLUSIONES
Las convulsiones febriles son un evento frecuente en la infancia que, si bien suelen ser benignas, requieren una actuación clínica rápida, segura y basada en protocolos. El personal de enfermería cumple un rol clave en la estabilización inicial, el acompañamiento familiar y la educación sobre prevención y manejo en el hogar. La correcta información disminuye el miedo de los cuidadores, evitar intervenciones innecesarias y mejora la adherencia al seguimiento clínico.
BIBLIOGRAFÍA
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