ADH y las relaciones sexuales

14 septiembre 2024

 

AUTORES

  1. Paula Bujalance Latasa. Grado en Enfermería. Zaragoza, España.
  2. Ariadna Gracia Prad. Grado en Enfermería.
  3. Oumaima Aboulmakarim. Grado en Enfermería.
  4. Silvia Carnicer Izaguerri. Grado en Enfermería.

 

RESUMEN

La vasopresina (ADH) es una hormona fundamental para el comportamiento socio-sexual, ya que influye en la formación de vínculos y en la regulación de los comportamientos agresivos.

En animales, la ADH es esencial para la formación de parejas y el cuidado de la progenie, puesto que en animales monógamos los fideliza.

En humanos, además, se asocia con la mejora de la cooperación y con agresiones en contextos de competencia sexual. Sin embargo, la ADH no es la única hormona que influye en la formación de vínculos emocionales y en la sexualidad, también intervienen otras hormonas como la oxitocina, la testosterona, los estrógenos y la dopamina.

PALABRAS CLAVE

Vasopresina, relaciones interpersonales, amor.

ABSTRACT

Vasopressin (ADH) is a fundamental hormone for socio-sexual behavior, as it influences the formation of bonds and the regulation of aggressive behavior.

In animals, ADH is essential for the formation of mates and the care of offspring, since in monogamous animals, it promotes fidelity.

In humans, it is also associated with enhanced cooperation and aggression in contexts of sexual competition. However, ADH is not the only hormone that influences the formation of emotional bonds and in the sexuality; other hormones such as oxytocin, testosterone, estrogens and dopamine are also involved.

KEY WORDS

Vasopressin, interpersonal relations, love.

INTRODUCCIÓN

La vasopresina es una hormona peptídica antidiurética (ADH) que se produce en el hipotálamo, y es secretada mediante la glándula pineal posterior para unirse a receptores específicos del cerebro. Ésta actúa en amplias zonas del cerebro, entre las que se encuentran las regiones que se corresponden con la regulación de las emociones y el comportamiento1.

La ADH ha sido estudiada principalmente por su papel en la regulación del balance hídrico, sin embargo, más allá de las funciones fisiológicas más conocidas de la ADH, investigaciones recientes han demostrado su implicación en el comportamiento social y sexual tanto en animales como en humanos2.

El interés por la ADH en estudios comportamentales ha crecido notablemente debido su influencia en la formación de vínculos afectivos y en las conductas sexuales. Actualmente se está comenzando a descifrar las correlaciones existentes entre las variaciones genéticas de los receptores de la ADH y los patrones de comportamiento en relaciones afectivo – sexual3.

La ADH es la responsable de desarrollar sentimientos de excitación cuando nos enamoramos al igual que la oxitocina. Sin embargo, se ha descubierto que la ADH también se libera ante amenazas, haciendo que desarrollemos sentimientos de proteccionismo hacia las personas y hacia nosotros mismos, por lo que algunos estudios afirman que puede ser la causante de sentimientos posesivos o de celos4.

Mediante esta revisión bibliográfica se pretende proporcionar una visión integral de cómo la ADH influye en la conducta humana, abriendo nuevas perspectivas para futuras investigaciones y aplicaciones terapéuticas.

NEUROFISIOLOGÍA:

La ADH se produce en numerosos núcleos hipotalámicos (para ventricular, supraóptico y supraquiasmático) y en la amígdala extendida (núcleo de leche de la estría terminal y la amígdala medial), y estas áreas neuronales tienen proyecciones en extensas zonas del cerebro, zonas responsables de las emociones, el placer y el comportamiento social.

Hipotálamo:

Los niveles elevados de la ADH se asocian con el proteccionismo y el cuidado de la pareja y de la descendencia, comportamientos necesarios para la necesidad evolutiva.

Amígdala:

La ADH interviene en la regulación de las emociones y en la creación de una respuesta ante factores estresantes, además reduce la ansiedad y refuerza la seguridad, lo que ayuda a fortalecer los lazos emocionales.

Núcleo accumbens:

En este se libera no sólo ADH sino también dopamina, lo que refuerza el apego y aumenta el placer y el sistema de recompensa asociados con la relación1.

 

OTRAS HORMONAS QUE INTERVIENEN EN LAS RELACIONES:

Oxitocina:

La oxitocina es una hormona hipotalámica conocida por su liberación y su acción fundamental durante el parto, sin embargo no es la única función que lleva a cabo, algunas de sus funciones son similares a las de la ADH, interviniendo en la modulación de las conductas parentales, sexuales y sociales, facilitando las relaciones de generosidad y confianza, e induciendo a la monogamia en las relaciones sexuales. Esta se libera con el contacto físico y durante las relaciones sexuales.

Dopamina:

La dopamina es un neurotransmisor que se relaciona con el sistema de recompensa y satisfacción, lo que hace que se refuercen las relaciones sexuales.

Hormonas sexuales:

  • Testosterona:

 

La testosterona es una hormona sexual reguladora de la excitación y del deseo sexual, tanto en hombres como en mujeres, pero menos en estas últimas. Además, esta hormona incrementa la segregación de la ADH.

  • Estrógenos:

 

Los estrógenos son hormonas sexuales predominantes en las mujeres, que influyen en el comportamiento sexual y en la predisposición sexual, además están implicados en la lubricación vaginal lo que favorece las relaciones sexuales. Durante el ciclo menstrual, las variaciones de estrógenos hacen que se vea afectado el deseo sexual.

Dado que las concentraciones de estas hormonas cambian de acorde al género, y facilitan la expresión o inhibición de la ADH, se ha observado que una disfunción del sistema de la ADH puede generar desórdenes psiquiátricos, presentando en mujeres con depresión niveles menores de ADH, por contra en hombres se asocia con un aumento de esos niveles.

Noradrenalina:

La noradrenalina es la hormona responsable de las respuestas fisiológicas que surgen al conocer nuevos individuos o al enamorarnos.

Serotonina:

La serotonina es un neurotransmisor que se relaciona con el control emocional y del estado de ánimo, sin embargo, se ha visto que esta disminuye durante ciertas fases de la atracción1,5,6,7,8.

COMPORTAMIENTO SOCIAL:

La investigación sobre la vasopresina en el contexto del comportamiento social ha revelado que esta hormona está implicada en la formación de vínculos sociales y en la regulación de comportamientos agresivos. En estudios con animales, especialmente con roedores, se ha observado que la vasopresina influye en la monogamia y en la conducta paternal. Es decir, que el vínculo de pareja puede ser una respuesta evolutiva ante una necesidad biológica de proteccionismo de la especie2,9.

En humanos, la vasopresina también parece estar relacionada con la regulación de comportamientos sociales complejos, incluyendo la agresión y la cooperación. Estudios han mostrado que la vasopresina puede aumentar comportamientos agresivos en contextos de competencia social y territorialidad. Esta agresión modulada por la vasopresina es particularmente evidente en situaciones donde los individuos perciben una amenaza a sus recursos o relaciones, sugiriendo un papel adaptativo de esta hormona en la defensa y protección de los lazos sociales4,10.

La vasopresina también está implicada en la modulación de la confianza y la cooperación en interacciones sociales. Investigaciones han encontrado que niveles elevados de vasopresina pueden mejorar la cooperación entre individuos en juegos económicos y tareas de colaboración, aunque este efecto puede ser influenciado por factores contextuales y diferencias individuales en la expresión de receptores de vasopresina4.

VÍNCULOS DE PAREJA:

En un estudio llevado a cabo en roedores, se vió que una mutación en la regulación de un gen receptor de la ADH inducía conductas monógamas, por contra al suprimirlo se inducían conductas polígamas.

Las personas con variantes de ese gen receptor semejante al de los roedores promiscuos, tendían a ser más promiscuos, propensos al divorcio y menos satisfechos con sus relaciones11.

En 2008 se llevó a cabo un estudio genético en Estocolmo en el cual se vió que el adulterio se relacionaba con el alelo 334, gen responsable de producir la ADH.

En el estudio se observó que las personas con ese gen tenían lazos más débiles con sus respectivas parejas, llegando a tener crisis de pareja durante el estudio, sin embargo, los investigadores señalaron que los diferentes factores sociodemográficos de las personas a estudio también podrían haber influido en la investigación3.
En otro estudio llevado a cabo a 7400 gemelos también se observó esa asociación. El 6,4% de las mujeres y el 9,8% de los hombres reportaron haber tenido aventuras con dos o más compañeros sexuales en el último año12.

RESPUESTA SEXUAL:

La vasopresina juega un papel en varias fases de la respuesta sexual, incluida la excitación, el orgasmo y el periodo refractario posterior al coito. La liberación de vasopresina durante la actividad sexual parece estar relacionada con la facilitación de la erección y la eyaculación en los hombres. Además, se ha observado que la vasopresina puede influir en la percepción del placer sexual y la satisfacción, lo que puede fortalecer los lazos emocionales entre las parejas sexuales13.

CONSIDERACIONES CLÍNICAS:

Desde una perspectiva clínica, comprender el papel de la vasopresina y otras hormonas en el comportamiento sexual y las relaciones, puede tener implicaciones para el tratamiento de trastornos sexuales y problemas en las relaciones. Por ejemplo, moduladores de la vasopresina y la oxitocina podrían potencialmente ser utilizados para tratar problemas como la disfunción sexual y la falta de apego emocional en las relaciones. Así bien, se está experimentado con ello en recientes estudios experimentales en humanos mediante la administración de ADH intranasal4,14,15.

Sin embargo, se necesita más investigación para explorar estas aplicaciones terapéuticas de manera segura y efectiva.

 

CONCLUSIÓN

La vasopresina es una hormona multifacética con roles críticos en la regulación del comportamiento social y sexual. Su influencia en la formación de vínculos emocionales y la respuesta sexual subraya su importancia en las relaciones humanas. Además, hormonas como la oxitocina, la testosterona, los estrógenos y la dopamina también desempeñan roles significativos en la dinámica de las relaciones sexuales. Continuar explorando estos aspectos puede proporcionar una comprensión más profunda de la biología del comportamiento social y abrir nuevas vías para intervenciones clínicas en problemas de relación y disfunción sexual.

 

BIBLIOGRAFÍA

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