Artículo monográfico. Muguet y mastitis

31 mayo 2024

AUTORES

  1. Ana María Calvo Cons. Matrona. Servicio Aragonés de salud. Zaragoza. España.
  2. Celia Salinas Subías. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  3. Laura Pascual Pelegrina. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. María Royo del Río. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. María Jesús Bernal Montañés. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La Candida es un hongo levaduriforme, no es un saprofito habitual de la piel, pero existe en la microflora gastrointestinal y genital1. Cuando por diversos factores se produce un sobrecrecimiento puede dar lugar a infecciones de la piel como muguet o mastitis.

PALABRAS CLAVE

Infección cutánea, micosis, lactancia materna, pezón.

ABSTRACT

Candida is a yeast fungus, it is not a common saprophyte of the skin, but it exists in the gastrointestinal and genital microflora1. When overgrowth occurs due to various factors, it can lead to skin infections such as thrush or mastitis.

KEY WORDS

Skin infection, mycosis, breastfeeding, nipple.

DESARROLLO DEL TEMA

Las micosis superficiales, adquiridas por contacto directo o indirecto, son las más habituales en la infancia. Se localizan en la epidermis, el pelo, las uñas y las mucosas: de la boca, la nariz, la faringe, los genitales externos y la región anal. Los patógenos más habituales en el niño inmunocompetente son las levaduras: Candida y Malasezzia1.

La Candida es un hongo levaduriforme de la familia Cryptococcaceae,  no es un saprofito habitual de la piel, pero existe en la microflora gastrointestinal y genital. De sus más de 200 especies identificadas, solo 12 pueden producir enfermedad en el niño, entre ellas, la Candida albicans es la causa de más del 90% de las infecciones superficiales1.

La Candidiasis orofaríngea o muguet se produce como consecuencia del sobrecrecimiento de la flora saprofita, en general Candida albicans. En los neonatos, la infección suele producirse por flora presente en el tracto genital materno adquirida en el momento del parto. Fuera de la etapa de lactancia, puede ser un signo precoz de inmunodeficiencia, sobre todo en casos de afectación extensa o resistencia al tratamiento1.

La infección suele ser asintomática, aunque algunos pacientes pueden experimentar sensación de quemazón o dolor, que puede llegar a limitar la ingestión oral. Las lesiones típicas se presentan como cordones o placas blanquecinas de 1-2 mm de grosor en la mucosa bucal, el paladar, los labios o la lengua, fácilmente desplegables con un depresor o una gasa, y que en ocasiones dejan ver una mucosa subyacente eritematosa y friable. En el paciente inmunocompetente, la infección orofaríngea no progresa más allá de esta localización, mientras que en el paciente inmunodeprimido puede verse afectación esofágica1.

El muguet oral y la queilitis angular se tratan generalmente con la aplicación de antimicóticos tópicos, como nistatina o miconazol. Ambos preparados deben mantenerse en la boca todo el tiempo que sea posible antes de su deglución, idealmente varios minutos. En los lactantes y los niños pequeños puede aplicarse y distribuirse manualmente la mitad de la dosis sobre cada lado de la boca. En los lactantes alimentados con leche materna, la madre debe lavarse el pecho entre tomas y aplicarse en los pezones el mismo tratamiento que el niño1.

La persistencia de los síntomas tras 14 días de tratamiento o la recidiva persistente pese al tratamiento realizado correctamente deben motivar la reevaluación del paciente, la consideración de tratamientos alternativos y la posibilidad de la existencia de alguna patología de base1.

Las madres que amamantan cuando sus bebés tienen muguet pueden seguir dándoles el pecho. Si la madre empieza a sentir dolor en el pecho, es posible que necesite ser evaluada por su médico para un posible tratamiento2.

La evidencia actual demuestra que la incidencia de mastitis por cándidas es muy baja. No obstante, con medios de detección adecuados, se siguen diagnosticando cándidas en algunos casos de dolor de pecho crónico o punzante3.

Los principales factores de riesgo son:

  • vaginitis por cándidas en periparto.
  • Grietas del pezón.
  • Corticoterapia.
  • Antibioterapia de amplio espectro en el parto o posparto.
  • Diabetes materna.
  • Candidiasis oral o en la zona del pañal del lactante3.

 

Se manifiesta por dolor punzante muy intenso durante y tras la toma, que se irradia por la mama y la espalda. No se alivia aplicando calor o tras la extracción de leche, a diferencia del dolor del vasoespasmo y de la ingurgitación. Puede aparecer prurito. El pezón puede estar levemente enrojecido y sensible con el tacto3.

El diagnóstico se realizará mediante la toma de muestras para análisis microbiológicos de leche y piel de pezones y boca y/o genitales del bebé. El proceso que se recomienda para la obtención de muestras es el siguiente:

  • Obtener una muestra mediante un hisopo seco del pezón del pecho sano o menos afectado y después, una muestra de leche de ese mismo pecho. A continuación se repite el mismo procedimiento con el pecho afectado4.
  • Todas las muestras se deben recoger en un envase estéril y sin ningún tratamiento previo realizado en el pecho con ninguna sustancia antiséptica, ya que podría alterar los resultados4.
  • La muestra de leche se puede recoger mediante expresión manual, previo lavado de las manos con agua y jabón. También se puede extraer con extractor de leche, pero el aparato deberá cuidadosamente esterilizada4.
  • Es importante recoger la primera parte, ya que suelen tener una carga más elevada4.

 

El tratamiento se basa en pomada de nistatina, miconazol o clotrimazol aplicada sobre el pezón y la areola 4 veces al día durante 7-10 días y antiinflamatorios orales, En casos confirmados refractarios al tratamiento tópico, se puede emplear fluconazol oral, terbinafina o itraconazol. Se debe tratar también al lactante para disminuir la probabilidad de reinfección y la infección vaginal materna si la hubiera3.

 

CONCLUSIONES

Las revisiones del recién nacido, así como las visitas para la valoración de la lactancia, son una oportunidad para realizar un diagnóstico precoz de infecciones de la piel que en los bebés son relativamente frecuentes, como el muguet y que podrían desencadenar en otras mucho menos frecuentes como la mastitis por candida. Ambas se resuelven mediante un adecuado tratamiento, pero de no hacerlo pueden ser el origen de un problema de ganancia de peso o de un abandono de la lactancia materna.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Conejo A, Martínez A, Ramírez O, Álvez F, Hernández A, Baquero F, et al. Documento de consenso SEIP-AEPap-SEPEAP sobre la etiología, el diagnóstico y el tratamiento de las infecciones cutáneas micóticas de manejo ambulatorio. Rev Pediatr Aten Primaria [Internet]. 2016 [citado el 15 de mayo de 2024]; 18(72): e149-e172. Disponible en: https://pap.es/articulo/12421/
  2. Rutz T. Cincinnati Children’s [Internet]. Cincinnati; 2021 [citado el 15 de mayo de 2024]. Disponible en: https://www.cincinnatichildrens.org/espanol/temas-de-salud/alpha/c/thrush
  3. Espínola-Docio B, Costa-Romero M, Díaz-Gómez M, Paricio-Talayero JM. Mastitis. Puesta al día. AEPED: Asociación Española de Pediatría [Internet]. 2016 [citado el 15 de mayo de 2024]. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/mastitis_puesta_al_dia.pdf
  4. Herrero H. Propuesta de abordaje dolor y lesiones en los pezones y mama. Med Natur [Internet]. 2008 [citado 15 de mayo de 2024]; 2(3): 200-210. Disponible en: file:///C:/Users/anica/Downloads/Dialnet-PropuestaDeAbordajeDolorYLesionesEnLosPezonesYMama-2666008.pdf

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