AUTOR
RESUMEN
El alcohol es una de las sustancias más consumidas y dañinas a nivel mundial. Su consumo durante el embarazo es la principal causa del Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), y no hay una cantidad segura de alcohol en este período, por lo que se recomienda la abstención total. El alcohol afecta negativamente la placenta, impidiendo que cumpla su función de nutrir al feto, lo que puede generar retrasos en su desarrollo y otras complicaciones. Los efectos del consumo durante el embarazo se manifiestan a lo largo de toda la gestación, ocasionando problemas físicos, cognitivos y conductuales. Los signos más comunes del SAF incluyen malformaciones faciales, retraso en el crecimiento, alteraciones en el sistema nervioso central y dificultades cognitivas. La prevalencia de consumo de alcohol en el embarazo varía según el contexto cultural, social y económico de cada país. Aunque no existe una prueba específica para diagnosticar el SAF, se realiza un diagnóstico basado en la observación clínica y características típicas. La prevención se centra en evitar el consumo de alcohol antes y durante el embarazo, así como ofrecer apoyo a la familia para reducir las consecuencias del trastorno.
PALABRAS CLAVE
Alcohol, embarazo, síndrome alcohólico fetal, factores de riesgo, prevención, malformaciones.
ABSTRACT
Alcohol is one of the most consumed and harmful substances worldwide. Its consumption during pregnancy is the leading cause of Fetal Alcohol Syndrome (FAS), and there is no safe amount of alcohol during this period, so complete abstinence is recommended. Alcohol negatively affects the placenta, preventing it from fulfilling its role of nourishing the fetus, which can lead to developmental delays and other complications. The effects of consumption during pregnancy manifest throughout the entire gestation, causing physical, cognitive, and behavioral problems. The most common signs of FAS include facial malformations, growth retardation, central nervous system abnormalities, and cognitive difficulties. The prevalence of alcohol consumption during pregnancy varies depending on the cultural, social, and economic context of each country. Although there is no specific test to diagnose FAS, a diagnosis is made based on clinical observation and typical characteristics. Prevention focuses on avoiding alcohol consumption before and during pregnancy, as well as providing support to families to reduce the consequences of the disorder.
KEY WORDS
Alcohol, pregnancy, fetal alcohol syndrome, risk factors, prevention, malformations.
DESARROLLO DEL TEMA
El alcohol es una de las sustancias más perjudiciales y más consumidas a nivel global, siendo la droga de mayor ingesta en la sociedad moderna. El consumo de alcohol durante el embarazo es la principal causa del Síndrome Alcohólico Fetal (SAF). No existe una cantidad segura de alcohol durante la gestación, por lo que la recomendación es la abstinencia total. Los efectos negativos de su consumo durante el embarazo no se limitan solo a las etapas tempranas del embarazo, sino que continúan a lo largo de toda la gestación 1,2,3.
Los efectos del alcohol en la placenta son cruciales para entender el SAF, ya que el alcohol es perjudicial tanto para la placenta como para el feto. La toxicidad del alcohol en la placenta afecta su función principal de proporcionar nutrientes al feto, lo que provoca una deficiencia en su crecimiento, una característica típica del SAF. Además, puede causar vasoconstricción en la placenta y el cordón umbilical, provocando hipoxia a nivel celular1,2,3.
Este consumo, puede generar una serie de problemas físicos, cognitivos y conductuales1,2,3.
El consumo de alcohol en mujeres antes y durante el embarazo varía significativamente entre distintas culturas. En los Estados Unidos, la prevalencia de consumo de alcohol durante la gestación es considerablemente más baja en comparación con países de otras culturas, como Rusia, Australia, Brasil, Uruguay y Argentina. Estas variaciones podrían explicarse debido a las diferencias culturales en las creencias, expectativas y prácticas sobre el consumo de alcohol, por factores socioeconómicos y estructurales, así como por las políticas de intervención pública implementadas para abordar este problema2,4.
La prevalencia estimada de los efectos del consumo de alcohol durante la gestación es de entre 9 y 10 casos por cada 1,000 nacidos vivos. En Europa, la prevalencia se calcula entre 1,4 y 2 casos por cada 1,000 nacidos. En Rusia, aproximadamente el 90% de las mujeres en edad fértil consumen alcohol, y el 20% mantiene este consumo durante el embarazo2,4.
Es preocupante la alta prevalencia de SAF en niños institucionalizados en orfanatos de Europa del Este, que oscila entre el 5,1% y el 33,5%, debido a que las mujeres con alto consumo de alcohol, particularmente en entornos socioeconómicamente desfavorecidos, pierden o renuncian a la custodia de sus hijos, quienes luego son dados en adopción2,4.
La prevalencia global del consumo de alcohol durante el embarazo es del 9,8%, y la prevalencia de SAF en la población general es de 14,6 por cada 10,000 personas, lo que equivale a alrededor de 119,000 nacimientos anuales en todo el mundo2,4.
El alcohol no es el único factor desencadenante que afecta a la aparición de este síndrome. Existen diversos factores como2:
-La salud materna durante el embarazo: edad materna, haber tenido tres o más hijos con este síndrome previamente, consumo de otras sustancias nocivas como marihuana, cocaína o tabaco 2.
-Patrón de consumo de alcohol: consumir alcohol a una edad temprana, el patrón de ingesta durante el embarazo y la falta de reducción en el consumo de alcohol durante la gestación 2.
-Perfil psicológico de la madre: baja autoestima, antecedentes de trastornos psiquiátricos, depresión, trastornos de la personalidad preexistentes2.
-Factores socio familiares: el consumo de alcohol en la familia, sobre todo el de la pareja, situaciones de inestabilidad en las relaciones o el matrimonio2.
-Nivel socioeconómico: condiciones de pobreza, baja escolaridad, desempleo, dificultades para acceder a servicios de salud2.
El SAF puede presentarse con una variedad de manifestaciones clínicas que cambian a lo largo de la vida, con implicaciones físicas, neurológicas y conductuales que impactan la calidad de vida de la persona afectada1,5.
En el lactante, se puede observar prematuridad, malformaciones congénitas, microcefalia, parálisis cerebral infantil, síndrome de muerte súbita; en el escolar, se puede contemplar déficits en el lenguaje, convulsiones, dificultades en motricidad y aprendizaje, alteraciones sensoriales, discapacidad intelectual, TDAH; y por último, en la adolescencia, se puede presenciar trastornos de salud mental, agravamiento de los trastornos conductuales, consumo de sustancias nocivas, ingreso en instituciones correccionales1,5.
El perfil típico del SAF, se centra en estos diferentes aspectos5,6:
-Anomalías craneofaciales: labio superior fino, fisuras palpebrales pequeñas, epicanto, posible labio leporino y paladar hendido, puente nasal plano5,6.
-Retraso en el crecimiento: peso y talla por debajo del promedio según tablas de crecimiento, es común por debajo del percentil 10. Puede aparecer desde el nacimiento o durante los primeros años de vida 5,6.
-Alteraciones en el SNC: microcefalia, convulsiones, problemas motores y sensoriales, alteraciones de la conducta, déficits de atención y problemas de aprendizaje5,6.
-Desarrollo cognitivo: presentan un coeficiente intelectual promedio de 65, con un rango de 20 a 120. Se relaciona con la irritabilidad, problemas de memoria, concentración, rendimiento académico que puede presentar 5,6.
-Malformaciones cardíacas: comunicación intraauricular e interventricular, trasposición de los grandes vasos y coartación de la aorta5,6.
A día de hoy, no existe una prueba complementaria única para diagnosticar el síndrome alcohólico fetal. Por lo que el diagnóstico se basa en el juicio clínico y los criterios establecidos como4,7,8:
-Anomalías faciales: surco nasolabial liso, el filtro fino y las hendiduras palpebrales cortas4,7,8.
-Exposición al alcohol: es necesario obtener información sobre el consumo prenatal de alcohol de la madre biológica o de fuentes confiables como familiares, historial médico4,7,8.
-Anomalías en el crecimiento4,7,8.
-Alteraciones en el SNC4,7,8.
Además, se utiliza una escala Likert de 4 niveles que refleja estas cuatro características principales del SAF. En el código de 4 dígitos, el puntaje 1 indica la ausencia de la característica, y el 4 representa una expresión extrema4,7,8.
El Síndrome Alcohólico Fetal no tiene una solución definitiva, ya que los efectos del alcohol durante el embarazo son irreversibles. Sin embargo, existen diferentes enfoques para manejar y minimizar las consecuencias del SAF a lo largo de la vida de la persona afectada. El tratamiento se centra en la intervención temprana, el apoyo educativo y conductual, y el manejo de condiciones específicas relacionadas con el trastorno. Diferentes estrategias como9,10:
-Realizar un diagnóstico temprano es fundamental para iniciar las intervenciones lo antes posible (exámenes neurológicos, psicológicos y cognitivos para determinar el grado de afectación, evaluaciones físicas para detectar características faciales comunes, problemas de crecimiento y posibles malformaciones en otros órganos, evaluaciones del desarrollo social y emocional del niño)9,10.
-Estimulación temprana, terapias ocupacionales y físicas, terapia del habla y lenguaje9,10.
-Manejo de Trastornos de Comportamiento (hiperactividad, impulsividad, problemas de conducta y dificultades en las relaciones sociales) mediante terapia cognitivo-conductual, medicación, entrenamiento en habilidades sociales9,10.
-Apoyo educativo, ya que muchos niños tienen dificultades en el aprendizaje y requieren apoyo educativo especializado y adaptado9,10.
-Apoyo familiar y psicosocial, a través de grupos de apoyo donde los padres pueden compartir experiencias, obtener información y encontrar consuelo al conocer otras familias con situaciones similares9,10.
Para prevenir este síndrome, es ideal que durante el embarazo e incluso antes de la concepción se evite el consumo de alcohol. No existe una cantidad de alcohol considerada segura durante el embarazo. Para las
mujeres que consumen alcohol durante el embarazo, es crucial ofrecerles orientación para que interrumpan este hábito y proporcionar algún tipo de intervención5,6.
Además, es necesario que la pareja también reduzca o elimine su consumo de alcohol para respaldar la decisión de la mujer embarazada. Es esencial prestar especial atención a las poblaciones más vulnerables, como aquellas que enfrentan factores de riesgo social, o personas adoptadas de países con alta prevalencia de consumo de alcohol durante el embarazo, para asegurar que todos reciban el apoyo necesario3,5,6.
Dentro de las estrategias preventivas, se incluye visibilizar el problema, como la creación del «Día del niño con síndrome alcohólico fetal», y la implementación de etiquetas de advertencia sanitaria en los envases de bebidas alcohólicas que hagan referencia a la exposición prenatal al alcohol. Otras propuestas abarcan las visitas domiciliarias frecuentes para las madres de mayor riesgo y el seguimiento del niño y su familia hasta tres años después del nacimiento. Además de las campañas informativas y las intervenciones grupales, los encuentros con los profesionales de salud individualmente establecen la ocasión de trasladar información y fomentar actitudes saludables8,9,10.
CONCLUSIÓN
En conclusión, el consumo de alcohol durante el embarazo es la principal causa del Síndrome Alcohólico Fetal (SAF), una condición que tiene efectos devastadores en el desarrollo físico, cognitivo y conductual del niño. No se ha identificado una cantidad segura de alcohol durante la gestación, por lo que la recomendación es la abstinencia total. Los factores que influyen en el riesgo de desarrollar SAF incluyen la salud materna, el patrón de consumo de alcohol, factores psicológicos y socioeconómicos, entre otros.
Los efectos del SAF varían desde anomalías físicas hasta déficits en el desarrollo cognitivo y conductual, lo que impacta de manera significativa la calidad de vida del niño. La prevención debe basarse en la educación, la intervención temprana y el apoyo a las familias, promoviendo la abstinencia y ofreciendo asistencia a las mujeres embarazadas para que puedan tomar decisiones informadas sobre el consumo de alcohol. Además, es fundamental implementar políticas de concientización, campañas educativas y un seguimiento continuo para reducir la prevalencia de este síndrome y mejorar la salud de las futuras generaciones.
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