AUTORES
- Cayetana Asín Hernández. HUMS, Zaragoza.
- Analía Rueda Pérez. CS Tauste, Zaragoza.
- Marta Ruiz Díaz. Hospital Comarcal de Vinaroz, Castellón.
- Daniel Clemente Villanueva. Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
- Alba Vicente Ciudad. Centro de Salud Tauste, Zaragoza.
- Laura Andía García. Quirón Zaragoza.
RESUMEN
En el presente caso, se estudia el protocolo de enfermería para la prevención y manejo de la hipotermia perioperatoria en pacientes quirúrgicos. Este protocolo es necesario para mantener la normotermia y reducir las complicaciones asociadas a la hipotermia, como infecciones, sangrado excesivo y prolongación de la estancia hospitalaria. Para ello, se analizan estrategias como el uso de dispositivos de calentamiento, la monitorización continua de la temperatura corporal y las intervenciones de enfermería antes, durante y después de la cirugía.
PALABRAS CLAVE
Hipotermia perioperatoria, protocolo de enfermería, prevención, manejo; normotermia.
ABSTRACT
In the present case, the nursing protocol for the prevention and management of perioperative hypothermia in surgical patients is studied. This protocol is necessary to maintain normothermia and reduce complications associated with hypothermia, such as infections, excessive bleeding, and prolonged hospital stay. To this end, strategies such as the use of warming devices, continuous monitoring of body temperature, and nursing interventions before, during, and after surgery are analyzed.
KEY WORDS
Perioperative hypothermia, nursing protocol, prevention, driving, normothermia.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
El caso presentado trata sobre una mujer de 65 años, con antecedentes de hipertensión arterial controlada, que ingresa para una cirugía de reemplazo de cadera programada. La paciente fue evaluada previamente en la consulta de preanestesia, donde se identificaron factores de riesgo para hipotermia perioperatoria, incluyendo su edad avanzada y la duración prevista de la cirugía.
La preparación preoperatoria inició la noche anterior, con la recomendación de mantener la temperatura ambiente de su habitación entre 24-26°C y el uso de ropa abrigada para evitar el descenso de su temperatura corporal. La mañana de la cirugía, en el área de preoperatorio, la paciente fue cubierta con una manta térmica y se inició la monitorización de su temperatura corporal con un termómetro timpánico.
Durante el procedimiento quirúrgico, que tuvo una duración de tres horas, se utilizó anestesia general con sevoflurano. Para mantener la normotermia, se emplearon dispositivos de calentamiento activo, como una manta de aire forzado a 38°C y fluidos intravenosos calentados a 37°C administrados a través de un calentador de fluidos. La temperatura corporal de la paciente fue monitorizada cada 15 minutos, asegurando que se mantuviera dentro del rango normal (36-37°C).
La enfermera instrumentista, en colaboración con el equipo quirúrgico, verificó la correcta instalación y funcionamiento de los dispositivos de calentamiento antes del inicio de la cirugía. Además, se encargó de la administración precisa de los fluidos intravenosos y de ajustar los dispositivos de calentamiento según las necesidades intraoperatorias de la paciente.
Tras finalizar la intervención, la paciente fue trasladada a la unidad de recuperación postanestésica (URPA), donde se continuó con la monitorización de su temperatura corporal. Se utilizó una manta de aire forzado durante la fase de recuperación para asegurar que la paciente mantuviera una temperatura estable. La enfermera en la URPA realizó evaluaciones periódicas, registrando la temperatura y observando signos de hipotermia o cualquier complicación relacionada.
El manejo postoperatorio incluyó la instrucción a la paciente y su familia sobre la importancia de mantener una temperatura corporal adecuada durante el proceso de recuperación en casa. Se les proporcionó una lista de recomendaciones, como mantener el hogar bien calefaccionado, usar ropa térmica y evitar cambios bruscos de temperatura. Además, se les informó sobre la necesidad de reportar cualquier síntoma de hipotermia o malestar general inmediatamente.
La intervención de enfermería resultó en una recuperación sin complicaciones relacionadas con la temperatura corporal, destacando la eficacia del protocolo implementado. La paciente fue dada de alta al segundo día postoperatorio, con seguimiento ambulatorio programado para evaluar su recuperación y ajustar el manejo según fuera necesario.
DISCUSIÓN
La extracción laparoscópica de la vesícula biliar, también conocida como colecistectomía laparoscópica, es un procedimiento quirúrgico mínimamente invasivo utilizado para remover la vesícula biliar, generalmente debido a la presencia de cálculos biliares. Esta técnica ha ganado popularidad debido a sus múltiples ventajas sobre la cirugía abierta tradicional, incluyendo una menor invasividad, una recuperación más rápida, menos dolor postoperatorio y cicatrices más pequeñas. Durante la colecistectomía laparoscópica, se realizan pequeñas incisiones en el abdomen a través de las cuales se insertan instrumentos laparoscópicos y una cámara para guiar la cirugía. La cavidad abdominal se insufla con dióxido de carbono para mejorar la visibilidad y proporcionar espacio de trabajo. El cirujano identifica y diseca cuidadosamente la vesícula biliar, la separa del hígado y los conductos biliares, y finalmente la extrae a través de una de las incisiones¹.
El manejo de la hipotermia perioperatoria en pacientes quirúrgicos es un aspecto crítico de los cuidados perioperatorios, dado que la hipotermia puede llevar a complicaciones significativas como infecciones, coagulopatías, y un aumento en la duración de la estancia hospitalaria. La hipotermia perioperatoria se define como una temperatura corporal central menor a 36°C y puede ser causada por varios factores, incluyendo la exposición al ambiente frío del quirófano, la administración de anestesia que reduce la regulación de la temperatura y la infusión de líquidos intravenosos fríos. Para prevenir y manejar la hipotermia perioperatoria, se implementan diversas estrategias, como el uso de mantas térmicas, calentadores de fluidos intravenosos y la monitorización continua de la temperatura corporal. La prevención efectiva de la hipotermia no solo mejora la recuperación del paciente sino que también reduce el riesgo de complicaciones postoperatorias²,³.
La intervención de enfermería en la prevención y manejo de la hipotermia perioperatoria es esencial para garantizar la seguridad y el bienestar del paciente quirúrgico. Los enfermeros desempeñan un papel crucial en todas las fases del proceso quirúrgico. En la fase preoperatoria, la enfermería educa al paciente sobre las medidas para mantener la normotermia y prepara el entorno para la cirugía, asegurando que la temperatura del quirófano sea adecuada y que los dispositivos de calentamiento estén listos para su uso. Durante la cirugía, los enfermeros monitorizan continuamente la temperatura corporal del paciente, ajustan los dispositivos de calentamiento según sea necesario, y administran fluidos calentados para evitar el enfriamiento. En la fase postoperatoria, la enfermería continúa vigilando la temperatura del paciente y proporciona cuidados específicos para mantener la normotermia, como el uso de mantas térmicas y la administración de líquidos calientes. Además, educan al paciente y a su familia sobre las medidas para prevenir la hipotermia en casa durante la recuperación³.
Según estudios, en la colecistectomía laparoscópica, la enfermería se centra en la preparación del equipo y del paciente, la monitorización intraoperatoria y los cuidados postoperatorios para prevenir complicaciones comunes como infecciones y dolor. En el manejo de la hipotermia perioperatoria, la intervención de enfermería se focaliza en la prevención y tratamiento de la hipotermia, utilizando estrategias específicas para mantener la normotermia y reducir las complicaciones asociadas. En ambos casos, la enfermería juega un papel fundamental en la implementación de protocolos y en la vigilancia constante del paciente, asegurando una recuperación exitosa y segura2-4.
CONCLUSIÓN
En conclusión, tanto en la extracción laparoscópica de la vesícula biliar como en el manejo de la hipotermia perioperatoria, la intervención de enfermería es necesaria para prevenir complicaciones y promover una recuperación eficiente del paciente. Las estrategias de cuidado específicas y la monitorización constante por parte de los enfermeros son esenciales para asegurar la seguridad y el bienestar del paciente en el entorno quirúrgico.
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