- Carolina Ibáñez Joven. Diplomada en Enfermería, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Patricia Sanz Burillo. Diplomada en Enfermería, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- Yolanda Elena Elena. Diplomada en Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
- María Ángeles Sánchez García. Diplomada en Enfermería, Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Raquel Conde Andrés. Diplomada en Enfermería, Hospital Clínico Lozano Blesa, Zaragoza, España.
- Silvia Claraco Mariel. Diplomada en Enfermería, Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
RESUMEN
La aspiración de secreciones es un procedimiento fundamental e indispensable en el manejo de pacientes críticamente enfermos con soporte ventilatorio, particularmente en la UCI. Su objetivo principal es remover el exceso de secreciones de las vías respiratorias para prevenir la obstrucción del flujo de aire y el desarrollo de infecciones graves como la Neumonía Asociada a la Ventilación (NAV), mejorando así la oxigenación y el pronóstico del paciente.
Existen dos modalidades de aspiración:
- Técnica Abierta: Implica desconectar al paciente del ventilador para introducir la sonda de aspiración, lo que aumenta el riesgo de contaminación y pérdida de presión positiva.
- Técnica Cerrada: Preferida actualmente, utiliza un sistema que permite la aspiración sin desconexión, reduciendo el riesgo de hipoxemia y la diseminación de patógenos, siendo la opción recomendada para ventilación prolongada.
La aspiración debe realizarse sólo cuando el paciente muestre signos de acumulación (ej. disminución de oxígeno, ruidos anormales o aumento de presiones del ventilador), ajustando la frecuencia a su estado clínico.
A pesar de sus beneficios, el procedimiento conlleva riesgos:
- Traumatismo traqueal (por uso inadecuado de la sonda de aspiración).
- Hipoxemia transitoria.
- Atelectasia (colapso pulmonar).
- Infecciones nosocomiales.
Para minimizar estos riesgos, las mejores prácticas incluyen: usar técnica aséptica rigurosa, monitorizar continuamente (oxígeno y presión), y emplear una presión de aspiración adecuada (80-120 mmHg en adultos). Los avances tecnológicos, como los sistemas cerrados con lavado automático y sensores integrados, continúan mejorando la seguridad y eficacia del procedimiento.
PALABRAS CLAVE
Aspiración de secreciones, cuidados intensivos, ventilación mecánica, neumonía asociada a ventilador, complicaciones respiratorias.
ABSTRACT
Secretion suctioning is a fundamental and indispensable procedure in the management of critically ill patients on ventilatory support, particularly in the ICU. Its main objective is to remove excess secretions from the airways to prevent airflow obstruction and the development of serious infections such as Ventilator-Associated Pneumonia (VAP), thereby improving oxygenation and patient prognosis.
There are two types of suction:
- Open technique: This involves disconnecting the patient from the ventilator to insert the catheter, which increases the risk of contamination and loss of positive pressure.
- Closed Technique: Currently preferred, it uses a system that allows suction without disconnection, reducing the risk of hypoxaemia and the spread of pathogens, and is the recommended option for prolonged ventilation.
Aspiration should only be performed when the patient shows signs of accumulation (e.g., decreased oxygen, abnormal noises, or increased ventilator pressures), adjusting the frequency to their clinical condition.
Despite its benefits, the procedure carries risks:
- Tracheal trauma (due to improper use of the catheter).
- Transient hypoxaemia.
- Atelectasis (lung collapse).
- Nosocomial infections.
To minimise these risks, best practices include: using rigorous aseptic technique, continuous monitoring (oxygen and pressure), and employing adequate suction pressure (80-120 mmHg in adults). Technological advances, such as closed systems with automatic flushing and integrated sensors, continue to improve the safety and efficacy of the procedure.
KEY WORDS
Aspiration of secretions, intensive care, mechanical ventilation, ventilator associated pneumonia, respiratory complications.
DESARROLLO DEL TEMA
La aspiración de secreciones es un procedimiento indispensable en el manejo de pacientes críticamente enfermos, particularmente aquellos que requieren soporte ventilatorio. Las secreciones que se acumulan en las vías respiratorias pueden obstruir el flujo de aire y favorecer el desarrollo de infecciones como la neumonía asociada a la ventilación (NAV), complicación que afecta considerablemente la morbimortalidad en las Unidades de Cuidados Intensivos (UCI)1,6. A través de la aspiración, es posible remover secreciones excesivas, mejorando la oxigenación y previniendo el deterioro clínico del paciente. En la actualidad, la aspiración de secreciones se considera un procedimiento rutinario en pacientes con intubación endotraqueal o traqueostomía4,10. Sin embargo, existen múltiples desafíos relacionados con la técnica, la frecuencia de su realización, el uso adecuado del equipo y la prevención de complicaciones, como el traumatismo de las vías respiratorias o la diseminación de infecciones nosocomiales8.
Procedimiento de Aspiración de Secreciones:
La aspiración de secreciones puede realizarse de forma abierta o cerrada. La técnica de aspiración abierta implica la desconexión del paciente del ventilador para introducir un catéter de aspiración estéril en la vía aérea5. Por otro lado, la técnica cerrada, que es preferida por reducir el riesgo de contaminación y pérdida de presión positiva, utiliza un sistema que permite la aspiración sin necesidad de desconectar al paciente del ventilador3,5. La aspiración se lleva a cabo cuando el paciente presenta signos de acumulación de secreciones, como la disminución de los niveles de oxígeno, sonidos respiratorios anormales o aumento de las presiones del ventilador1,4.
La frecuencia de aspiración depende del estado clínico del paciente, siendo esencial evaluar continuamente la necesidad de intervenir para evitar tanto la acumulación excesiva de secreciones como la aspiración innecesaria, que puede causar irritación traqueal y aumentar el riesgo de infecciones1,10.
Complicaciones Comunes:
A pesar de sus beneficios, la aspiración de secreciones no está exenta de riesgos. Entre las complicaciones más comunes se incluyen2,8.
- Traumatismo traqueal: El uso repetido o inadecuado del catéter de aspiración puede causar daño a la mucosa traqueal, lo que incrementa el riesgo de infecciones y sangrado11.
- Hipoxemia transitoria: Durante el procedimiento, puede haber una caída en los niveles de oxígeno, especialmente si se desconecta al paciente del ventilador, lo que obliga a la administración de oxígeno suplementario previo y posterior a la aspiración5.
- Atelectasia: La eliminación de grandes cantidades de secreciones puede colapsar segmentos pulmonares, especialmente si la presión de aspiración es elevada o si el procedimiento se prolonga demasiado10,11.
- Infecciones nosocomiales: El contacto repetido con las vías respiratorias del paciente, especialmente en la técnica abierta, aumenta el riesgo de infecciones cruzadas si no se siguen rigurosamente las medidas de asepsia13.
Recomendaciones y Mejores Prácticas:
Para minimizar los riesgos asociados a la aspiración de secreciones, se han desarrollado una serie de recomendaciones:
- Técnica aséptica: La aspiración debe realizarse utilizando técnicas estériles, tanto en la aspiración abierta como en la cerrada, para reducir la incidencia de infecciones nosocomiales13.
- Uso de sistemas de aspiración cerrada: La aspiración cerrada ha demostrado reducir la incidencia de hipoxemia y la diseminación de patógenos, siendo preferida en pacientes que requieren ventilación prolongada3,6,13.
- Monitorización continua: Es esencial monitorizar los niveles de oxígeno y la presión del ventilador antes, durante y después del procedimiento para ajustar la intervención según las necesidades del paciente14.
- Presión de aspiración adecuada: La presión utilizada en la aspiración debe ser suficiente para remover las secreciones sin causar daño a las vías respiratorias, generalmente recomendada entre 80-120 mmHg en adultos.
Avances Tecnológicos:
En los últimos años, se han desarrollado tecnologías que mejoran la seguridad y eficacia del procedimiento. Por ejemplo, los sistemas de aspiración de circuito cerrado con mecanismos de lavado automático del catéter reducen la necesidad de manipulación directa y, por ende, el riesgo de contaminación. Además, dispositivos que integran sensores de presión y flujo ayudan a ajustar la aspiración en tiempo real según el estado clínico del paciente, optimizando su respuesta fisiológica.
CONCLUSIONES
La aspiración de secreciones se consolida como un pilar terapéutico irremplazable en el manejo del paciente crítico con soporte ventilatorio, especialmente en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Su correcta ejecución es directamente proporcional a la reducción de la morbilidad, impactando significativamente en la prevención de complicaciones graves como la Neumonía Asociada a la Ventilación (NAV).
- Impacto Clínico y Seguridad: La adopción generalizada de la Técnica Cerrada no es solo una preferencia, sino un estándar de seguridad que ha demostrado ser crucial. Al minimizar la desconexión del circuito, se logra una mayor estabilidad hemodinámica y respiratoria del paciente (menor riesgo de hipoxemia y pérdida de PEEP), además de una significativa reducción en la diseminación de patógenos al ambiente, protegiendo tanto al paciente como al personal de salud.
- Gestión de Riesgos: A pesar de los avances, la monitorización continua (saturación de oxígeno, presiones del ventilador y auscultación) sigue siendo fundamental. La clave para mitigar riesgos como el traumatismo traqueal o la atelectasia reside en el juicio clínico para determinar la necesidad real del procedimiento y en el estricto cumplimiento de los parámetros de presión de aspiración recomendados (80-120 mmHg en adultos). La aspiración debe ser un procedimiento necesario, no rutinario.
- Formación y Calidad Asistencial: La eficacia del procedimiento no solo depende de la tecnología, sino de la competencia del personal de enfermería. La capacitación rigurosa en técnicas asépticas, el manejo adecuado de los dispositivos de aspiración cerrada y la capacidad para interpretar los signos de necesidad del paciente son esenciales para garantizar una atención de alta calidad y segura.
- Perspectivas Futuras: Los avances tecnológicos (sistemas cerrados con lavado automático y sensores integrados) sugieren una evolución hacia la aspiración «inteligente». Estas innovaciones buscan optimizar la frecuencia y la intensidad de la aspiración basándose en datos fisiológicos en tiempo real, prometiendo una personalización aún mayor del cuidado respiratorio y una minimización adicional de las complicaciones asociadas al procedimiento.
En definitiva, al integrar tecnología avanzada, protocolos estandarizados (como la técnica aséptica rigurosa) y una sólida formación clínica, la aspiración de secreciones se transforma de un procedimiento invasivo de riesgo a una intervención terapéutica de alta precisión que mejora sustancialmente el pronóstico del paciente crítico ventilado.
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