Atención del ictus en el medio rural: papel de enfermería en la reducción del tiempo hasta la atención especializada

30 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Julia Palacios alguacil. Atención Continuada ZBS de Calahorra, Servicio Riojano de Salud (SERIS) La Rioja, España.
  2. Rebeca Calle Sampietro. Servicio de Pediatría, Hospital Universitario San Jorge, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  3. Mónica Betrán Piracés. Servicio de Urgencias y Emergencias Sanitarias 061 Aragón, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca. España.
  4. Álvaro Serrano Mingorance. Servicio Oncología y Neurología, Hospital Universitario San Jorge, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Huesca, España.
  5. Alba Achón Cerdán. Atención Continuada, Sector Alcañiz, Servicio Aragonés de Salud (SALUD), Teruel, España.

RESUMEN

Introducción: el ictus es una patología tiempo-dependiente en la que cada minuto de isquemia cerebral no tratada compromete el pronóstico funcional del paciente. Las personas que sufren un ictus en el medio rural presentan mayores tiempos hasta el tratamiento de reperfusión que las residentes en entornos urbanos, debido a la distancia a los centros especializados, la dispersión poblacional y la menor disponibilidad de recursos sanitarios. Objetivo: analizar, a través de una revisión bibliográfica, las barreras específicas del medio rural en la atención al ictus agudo y describir las intervenciones de enfermería que han demostrado reducir el tiempo hasta la atención especializada. Metodología: se realizó una búsqueda narrativa de la literatura en las bases de datos PubMed, Scielo, Cuiden y Dialnet, combinando los términos «ictus», «medio rural», «enfermería», «teleictus» y «tiempo puerta-aguja», e incluyendo guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas, estudios observacionales y protocolos institucionales de código ictus. Desarrollo: la evidencia identifica como barreras principales la distancia geográfica, la escasez de personal especializado y el menor conocimiento comunitario de los signos de alarma. Entre las estrategias eficaces destacan el teleictus, que reduce el tiempo hasta el tratamiento y mejora el pronóstico funcional, y los protocolos estandarizados de código ictus extrahospitalario e intrahospitalario. La enfermería interviene en todos los eslabones de la cadena asistencial: reconocimiento prehospitalario mediante escalas validadas, activación del código ictus, apoyo a la teleconsulta, cuidados en la fase hiperaguda y educación comunitaria. Conclusiones: la actuación coordinada de la enfermería, junto con la implementación de teleictus y protocolos estandarizados, permite reducir de forma significativa los tiempos hasta la atención especializada y mejorar la equidad asistencial en el medio rural.

PALABRAS CLAVE

Accidente cerebrovascular, población rural, atención de enfermería, telemedicina, tiempo de tratamiento, servicios de salud rural.

ABSTRACT

Introduction: stroke is a time-dependent condition in which every minute of untreated cerebral ischaemia compromises the patient’s functional prognosis. People who suffer a stroke in rural areas experience longer times to reperfusion treatment than those living in urban settings, owing to distance from specialized centres, population dispersion and limited availability of healthcare resources. Objective: to analyze, through a literature review, the specific barriers to acute stroke care in rural settings and to describe nursing interventions that have been shown to reduce time to specialized care. Methods: a narrative literature search was conducted in PubMed, Scielo, Cuiden and Dialnet, combining the terms «stroke», «rural», «nursing», «telestroke» and «door-to-needle time», including clinical practice guidelines, systematic reviews, observational studies and institutional stroke-code protocols. Results: the evidence identifies geographical distance, a shortage of specialized staff and limited community awareness of warning signs as the main barriers. Effective strategies include telestroke, which shortens time to treatment and improves functional outcome, and standardized prehospital and in-hospital stroke-code protocols. Nurses are involved at every link of the care chain: prehospital recognition through validated scales, activation of the stroke code, support for teleconsultation, hyperacute-phase care and community education. Conclusions: coordinated nursing action, together with the implementation of telestroke and standardized protocols, significantly reduces time to specialized care and improves care equity in rural settings.

KEY WORDS

Stroke, rural population, nursing care, telemedicine, time-to-treatment, rural health services.

DESARROLLO DEL TEMA

El ictus constituye la segunda causa de muerte y la tercera causa de discapacidad a nivel mundial, con una carga creciente derivada del envejecimiento poblacional y del aumento de los factores de riesgo cardiovascular1. Se trata de una patología tiempo-dependiente en la que, según el concepto «tiempo es cerebro», cada minuto de isquemia cerebral no tratada se asocia a una pérdida aproximada de 1,9 millones de neuronas, lo que subraya la necesidad de minimizar los tiempos hasta el tratamiento especializado2.

Las guías de práctica clínica vigentes recomiendan la fibrinólisis intravenosa con alteplasa dentro de las primeras 4,5 horas desde el inicio de los síntomas3,4, mientras que la trombectomía mecánica ha ampliado la ventana terapéutica hasta las 24 horas en pacientes seleccionados mediante criterios de neuroimagen avanzada5. La gravedad clínica se cuantifica de forma estandarizada mediante la National Institutes of Health Stroke Scale (NIHSS), que orienta tanto la indicación terapéutica como el pronóstico funcional6.

Sin embargo, el acceso a estos tratamientos de reperfusión no es homogéneo: las personas que sufren un ictus en el medio rural presentan menor probabilidad de recibir fibrinólisis o trombectomía y mayores tiempos hasta el tratamiento que quienes residen en entornos urbanos, debido a la mayor distancia a los centros con capacidad neurointervencionista, la menor densidad de recursos especializados y la dispersión geográfica de la población7.

El objetivo de esta revisión bibliográfica es analizar, a partir de la evidencia científica disponible, las barreras específicas del medio rural en la atención al ictus agudo y describir las intervenciones de enfermería que han demostrado reducir el tiempo hasta la atención especializada. Para ello, se realizó una búsqueda narrativa de la literatura en las bases de datos PubMed, Scielo, Cuiden y Dialnet, empleando los términos «ictus», «medio rural», «enfermería», «teleictus» y «tiempo puerta-aguja», combinados mediante operadores booleanos, e incluyendo guías de práctica clínica, revisiones sistemáticas, estudios observacionales y protocolos institucionales de código ictus publicados durante los últimos quince años.

CADENA DE SUPERVIVENCIA DEL ICTUS Y TIEMPOS CRÍTICOS:

La atención eficaz del ictus se organiza como una cadena asistencial secuencial que incluye el reconocimiento de los síntomas, la activación del sistema de emergencias, el traslado, la atención hospitalaria urgente y la reperfusión; cualquier demora en uno de estos eslabones repercute directamente en el resultado clínico final8. Un análisis de más de 58 000 pacientes tratados con fibrinólisis intravenosa demostró que cada 15 minutos de reducción del tiempo puerta-aguja se asocian a una disminución significativa de la mortalidad hospitalaria y a una mayor probabilidad de independencia funcional al alta9.

Los principales indicadores de calidad monitorizados en los protocolos de código ictus son el tiempo síntoma-puerta, el tiempo puerta-aguja —con un objetivo recomendado inferior a 60 minutos, idealmente inferior a 30-40 minutos— y el tiempo puerta-punción arterial en el caso de la trombectomía mecánica, con un objetivo inferior a 90 minutos3 (véase Tabla 1, Anexo 1). El cumplimiento de estos estándares depende, en gran medida, de la coordinación entre los servicios de emergencias extrahospitalarias, la enfermería de triaje y los equipos de neurología o de las unidades de ictus.

BARRERAS ESPECÍFICAS DEL MEDIO RURAL:

En el medio rural confluyen varios factores que dificultan el cumplimiento de los tiempos recomendados. En primer lugar, la dispersión geográfica y la mayor distancia a los hospitales con capacidad de realizar fibrinólisis o trombectomía prolongan de forma inevitable el tiempo de traslado7. En segundo lugar, la menor disponibilidad de recursos de transporte sanitario avanzado y de personal médico especializado en estas zonas limita la posibilidad de una valoración neurológica precoz10. En tercer lugar, la población rural presenta con frecuencia un perfil de mayor edad, mayor aislamiento social y menor conocimiento de los signos de alarma del ictus, lo que retrasa la solicitud de atención urgente.

A estas barreras estructurales se suma la escasez de neurólogos y de unidades de ictus en los hospitales comarcales, lo que obliga a diseñar modelos organizativos alternativos —como la telemedicina o los protocolos de traslado directo a centros de referencia— para garantizar la equidad en el acceso a las terapias de reperfusión11.

PAPEL DE ENFERMERÍA EN LA REDUCCIÓN DEL TIEMPO HASTA LA ATENCIÓN ESPECIALIZADA:

El personal de enfermería interviene en prácticamente todos los eslabones de la cadena asistencial del ictus en el medio rural, desde el reconocimiento inicial de los síntomas hasta la administración del tratamiento de reperfusión, por lo que su papel resulta determinante en la reducción de los tiempos hasta la atención especializada.

Reconocimiento y activación prehospitalaria:

En los consultorios locales y en los servicios de urgencias de atención primaria rural, la enfermería desempeña un papel clave en el reconocimiento precoz del ictus mediante escalas validadas de cribado prehospitalario, como la escala de Cincinnati, que valora la asimetría facial, la claudicación de un brazo y la alteración del habla en menos de un minuto, con una elevada sensibilidad para la detección de ictus10 (véase Tabla 2, Anexo 2). La identificación positiva de estos signos debe traducirse en la activación inmediata del código ictus extrahospitalario y en la coordinación con los servicios de emergencias para priorizar el traslado directo al hospital de referencia, evitando derivaciones intermedias innecesarias que prolonguen el tiempo hasta el tratamiento.

Teleictus y telemedicina:

La telemedicina aplicada al ictus, o teleictus, constituye una de las estrategias con mayor evidencia para reducir las desigualdades de acceso a la atención especializada en el medio rural. Un metaanálisis reciente que incluyó a más de 28 000 pacientes mostró que la implementación de sistemas de teleictus incrementa la proporción de pacientes tratados dentro de las primeras 3 horas, mejora el pronóstico funcional a los tres meses y reduce el tiempo desde el inicio de los síntomas hasta el tratamiento en, aproximadamente, 28 minutos, sin incrementar el riesgo de hemorragia intracraneal sintomática11. Experiencias pioneras como la red TEMPiS en Baviera demostraron que los hospitales comarcales conectados mediante teleictus con un centro de referencia alcanzan tasas de fibrinólisis y tiempos de tratamiento comparables a los de los centros de ictus especializados12,13. En este modelo, la enfermería asume un papel esencial en la preparación del paciente para la videoconsulta, la administración de las escalas neurológicas bajo supervisión remota del neurólogo, la obtención de las constantes vitales y del acceso venoso, y la gestión logística del traslado interhospitalario cuando este resulta necesario, tal y como se ha documentado en programas de telemedicina implementados en hospitales rurales de Australia14.

Código ictus y coordinación interhospitalaria:

La activación del código ictus extrahospitalario e intrahospitalario, recogida en las guías de la Sociedad Española de Neurología, establece protocolos estandarizados de preaviso hospitalario, triaje directo a la sala de tomografía computarizada y minimización de pasos administrativos innecesarios15. En el ámbito rural, diversos servicios de salud autonómicos han desarrollado protocolos específicos de código ictus que regulan los criterios de traslado primario a centros con capacidad de reperfusión y los criterios de traslado secundario interhospitalario («drip and ship») cuando el hospital más cercano no dispone de dicha capacidad16,17. En todos estos protocolos, la enfermería de urgencias y de los servicios de emergencias es responsable de la comunicación estructurada con el hospital receptor —mediante el preaviso telefónico del código ictus—, así como del registro sistemático de los tiempos asistenciales, lo que permite la monitorización continua de los indicadores de calidad.

Planificación de cuidados y seguimiento:

Una vez trasladado el paciente al hospital de referencia, la enfermería participa activamente en la fase hiperaguda mediante la valoración neurológica seriada, el control estricto de la tensión arterial y la glucemia, la preparación del bolo de alteplasa y la vigilancia de posibles complicaciones hemorrágicas. Diagnósticos enfermeros como la perfusión tisular cerebral ineficaz o el riesgo de aspiración, recogidos en la taxonomía NANDA-I, orientan la planificación de cuidados individualizados durante esta fase crítica18. En el medio rural, esta continuidad de cuidados se extiende además a la fase de traslado, dado que con frecuencia es la propia enfermería de los servicios de emergencias quien acompaña al paciente durante todo el trayecto hasta el centro de referencia.

Educación comunitaria:

Finalmente, la enfermería de atención primaria rural desempeña una función esencial en la educación sanitaria de la población sobre los signos de alarma del ictus y la importancia de contactar de forma inmediata con los servicios de emergencias, evitando así la consulta a través de vías no urgentes que retrasan la activación del código ictus. Las campañas comunitarias basadas en el acrónimo FAST, dirigidas específicamente a las zonas rurales con menor acceso a la información sanitaria, contribuyen a la reducción del intervalo síntoma-puerta y refuerzan el papel de la enfermería como agente de salud comunitaria.

CONCLUSIONES

La atención al ictus en el medio rural se enfrenta a barreras estructurales derivadas de la distancia, la dispersión poblacional y la menor disponibilidad de recursos especializados, que se traducen en mayores tiempos hasta el tratamiento de reperfusión y, en consecuencia, en peores resultados funcionales. La evidencia disponible muestra que estrategias como el teleictus, los protocolos estandarizados de código ictus y la actuación coordinada de la enfermería en cada eslabón de la cadena asistencial permiten reducir de forma significativa estos tiempos. El personal de enfermería, por su presencia en los consultorios locales, los servicios de emergencias, las unidades de teleictus y los hospitales de referencia, constituye un elemento vertebrador de la atención al ictus rural, siendo su formación continuada en el reconocimiento precoz, la activación de protocolos y la comunicación estructurada un factor determinante para mejorar la equidad en el acceso a la atención especializada.

BIBLIOGRAFÍA

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  18. NANDA International. Diagnósticos enfermeros: definiciones y clasificación 2021-2023. 12ª ed. Barcelona: Elsevier; 2021.

ANEXOS

Anexo 1

Tabla 1. Indicadores de tiempo recomendados en la cadena asistencial del ictus:

Indicador Objetivo recomendado
Tiempo síntoma-puerta El menor posible; activación inmediata del código ictus extrahospitalario
Tiempo puerta-aguja (fibrinólisis intravenosa) < 60 minutos (objetivo ideal < 30-40 minutos)
Tiempo puerta-TC < 25 minutos
Tiempo puerta-punción arterial (trombectomía mecánica) < 90 minutos

Fuente: elaboración propia a partir de las guías de la American Heart Association/American Stroke Association3.

Anexo 2

Tabla 2. Escala prehospitalaria de Cincinnati:

Componente Exploración Resultado anormal (sugestivo de ictus)
Asimetría facial Pedir al paciente que sonría o muestre los dientes Un lado de la cara no se mueve tan bien como el otro
Claudicación del brazo Pedir al paciente que cierre los ojos y mantenga ambos brazos extendidos durante 10 segundos Un brazo cae o no se sostiene en comparación con el otro
Alteración del habla Pedir al paciente que repita una frase sencilla Arrastra palabras, usa palabras incorrectas o no puede hablar

La presencia de un solo hallazgo anormal justifica la activación del código ictus. Fuente: elaboración propia a partir de Kothari et al.10

 

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