Autopercepción de la calidad de vida en personas recuperadas de la COVID-19 y secuelas más frecuentes referidas en una unidad de primer nivel.

26 diciembre 2023

 

Nº de DOI: 10.34896/RSI.2023.59.28.002

 

AUTORES

  1. Dra. María Esther Villagómez Hernández. ORCID 0009-0007-8462-875X. Médico Residente de Medicina Familiar de la Unidad de Medicina Familia 1, Orizaba, Veracruz.
  2. Dr. Alfredo Cervantes Suarez. ORCID 0000-0001-5234-3599. Médico Especialista en la Medicina Familiar en la Unidad de Medicina Familiar 1, Orizaba, Ver.
  3. Dra. Diana Isabel Díaz Díaz. ORCID 0009-0006-2031-3188. Médico Especialista en la Medicina Familiar en la Unidad de Medicina Familiar 1, Orizaba, Ver.
  4. Dr. Arturo Ruiz Jurado. ORCID 0000-0002-6592-8745. Médico Especialista en Medicina Familiar en la Unidad de Medicina Familiar 1, Orizaba, Ver.

 

RESUMEN

La Covid-19 ha causado daños irreversibles, y en algunos casos, secuelas en individuos con diferentes sintomatologías que afectan de varias maneras la calidad de vida; las secuelas aún no son muy claras, sin embargo, los síntomas que prevalecen en el momento del alta hospitalaria suelen persistir en ocasiones y perjudican la capacidad de los individuos para realizar las actividades de la vida diaria y la calidad de vida, la salud mental, social y física. La calidad de vida corresponde a la percepción de bienestar que tiene la persona respecto a su salud física, psicológica y social, y a las expectativas que tiene en relación con ella.

OBJETIVO: Determinar la autopercepción de la calidad de vida en personas recuperadas de COVID 19 y secuelas más frecuentes referidas en una unidad de primer nivel

MATERIAL Y MÉTODO: Estudio analítico, observacional, transversal, retrospectivo, a 148 pacientes entre 18 y 65 años, de la unidad de medicina familiar No 1 de Orizaba, Veracruz de junio-agosto 2022, que cursaron con diagnóstico de COVID-19 por lo menos tres meses previos a la entrevista, se les aplico una ficha de recolección de datos sociodemográficos, y posibles secuelas cardiovasculares, respiratorias, neuropsiquiátricas, gastrointestinales, renales y hematológicas, y la aplicación del instrumento SF-36 para determinar la calidad de vida. Los resultados obtenidos se analizaron mediante el programa estadístico GraphPad Prism 8, se utilizaron frecuencias y porcentajes en variables cualitativas, X2 para asociar la calidad de vida y las secuelas post covid, considerando estadísticamente significativas, aquellas con p <0.05.

RESULTADOS: La mayoría de los pacientes 134(98.6%) auto percibieron un mejor estado de salud posterior al COVID – 19; la secuela de mayor frecuencia en la población de estudio fue la neuropsiquiátrica con 59(39.8%). finalmente, al realizar la asociación de las secuelas con la calidad de vida se reportan p significativas respiratorias p= 0.0043, cardiovasculares p=0.0010, neuropsiquiátricas 0.0005, gastrointestinales 0.02, renales 0.01 a excepción de las secuelas hematológicas.

CONCLUSIONES: “Existe asociación entre la autopercepción de la calidad de vida en personas recuperadas de COVID 19 y la existencia de secuelas en una unidad de primer nivel; actualmente las secuelas que siguen cobrando mayor relevancia son las neuropsiquiátricas, que en este estudio fueron las que se encontraron con más frecuencia, sin embargo, no hay que olvidar que esto se ve influido por la personalidad de cada uno de los pacientes y no tanto por el mismo impacto de la enfermedad.

 

PALABRAS CLAVE

Calidad de vida, COVID -19, secuelas, síntomas persistentes.

 

ABSTRACT

Covid-19 caused irreversible damage, and in some cases, sequelae in individuals with different symptoms that affect the quality of life in several ways; the consequences are not yet very clear, However, the symptoms that prevail at the time of discharge from hospital often persist and impair individuals’ ability to perform daily life activities, quality of life, mental, social and physical health. Quality of life is understood as the person’s perception of well-being with regard to their physical, psychological and social health, and the expectations they have about it.

OBJECTIVE: To determine the self-perception of quality of life in people who recovered from VOCID 19 and the most frequent consequences referred to in a first-level unit.

MATERIAL AND METHOD: An analytical, observational, cross-sectional, retrospective study was carried out on 148 patients between the ages of 18 and 65, users of family medicine unit No 1 in Orizaba, Veracruz, during the time comprehended between June and August 2022, who were diagnosed with VOCID-19 at least three months prior to the interview, to which a sociodemographic data collection and possible cardiovascular, respiratory, neuropsychiatric, gastrointestinal, renal and hematological sequelae sheet was applied, as well as the instrument SF-36 to determine the quality of life. The results were collected in an Excel database, and the analyzed using the GraphPad Prism 8 statistical program, where descriptive statistics were expressed by frequencies and percentages for qualitative variables; the association between quality of life and post-covid sequelae was measured by applying the statistical test X2, considering statistically significant, a p value of <0.05.

RESULTS: When determining the quality of life, most of the patients, 134 (98.6%) self-perceived a better health status after the covid – 19. The sequel of greater frequency in the study population was neuropsychiatric with 59 (39.8%). Finally, when performing the association of sequelae with quality-of-life significant p were reported, except for hematological sequelae. Respiratory p= 0.0043, cardiovascular p=0.0010, neuropsychiatric 0.0005, gastrointestinal 0.02, renal 0.01.

CONCLUSIONS: derived from the results obtained, the alternative hypothesis is confirmed «There is an association between the self-perception of the quality of life in people recovered from VOCID 19 and the existence of sequelae in a first level unit; Currently the sequels that continue to gain greater relevance are the neuropsychiatric ones, that, in this study were found most frequently However we must not forget that this is influenced by the perception of each patient and not so much by the impact of the disease on them.

 

KEY WORDS

COVID -19, quality of life, sequelae, persistent symptoms.

 

INTRODUCCIÓN

La Covid-19 es una enfermedad causada por el virus del síndrome respiratorio agudo severo tipo-2 (SARS-CoV-2), y se ubica taxonómicamente en la familia Coronaviridae (1,2). Estos virus han sido identificados comúnmente en animales en todo el mundo, sin embargo, este virus es contagioso para los seres humanos y se ha convertido en un virus altamente transmisible que llega a causar grandes secuelas. Se han observado muchas manifestaciones extrapulmonares de la enfermedad, que afectan al sistema hematológico, cardiovascular, renal, digestivo, endocrinológico, neurológico, oftalmológico y dermatológico3,4,5.

En enero de 2022, se han reportado a nivel mundial 476´191,494 casos confirmados (1´643,842 casos nuevos) y 6´631,457 defunciones (5,605 nuevas defunciones), con una letalidad global de 1.5%. En México, se confirmaron para esa fecha 4873,561 casos totales y 305,240 defunciones totales por la COVID-19, con una tasa de incidencia de casos acumulados de 3,745.5 por cada 100,000 habitantes, existiendo un predominio en mujeres (51.4%) y una mediana general de edad de 39 años6,7,8.

Como resultado de la pandemia por la COVID-19, la calidad de vida de los pacientes en numerosos estudios se ha mostrado afectada, dado a que las personas contagiadas han tenido diversas manifestaciones clínicas secundarias posterior a haber padecido COVID 19 que van desde manifestaciones respiratorias, neurológicas y psicológicas. El impacto psicológico en la población general ha estado presente con consecuencias en la salud física y mental. Lozano-Vargas et al. (2020) mencionan que los factores como sexo femenino, ser estudiante, tener síntomas físicos específicos (mialgia, mareos, coriza) y una pobre percepción de la propia salud, se presentan con un alto impacto psicológico y niveles elevados de estrés, síntomas de ansiedad y de depresión9,10.

La Covid-19 ha causado daños irreversibles, y en algunos casos, secuelas en individuos con diferentes sintomatologías que afectan de varias maneras la calidad de vida, perjudican la capacidad de los individuos para realizar las actividades de la vida diaria y la calidad de vida, la salud mental, social y física11. La calidad de vida corresponde a la percepción de bienestar que tiene la persona respecto a su salud física, psicológica y social, y a las expectativas que tiene en relación con ella12,13. La percepción no se puede medir con un instrumento mecánico, por tal razón se tiene que recurrir a un instrumento confiable. El cuestionario Short Form Health Survey de 36 ítems (SF-36) desarrollado en 1992 por Ware y Sherbourne, es un instrumento muy popular para evaluar la calidad de vida relacionada con la salud14,15,16.

La escala SF-36 consta de 36 ítems englobados en ocho escalas o componentes: capacidad funcional (10 ítems), aspectos físicos (cuatro ítems), dolor (dos ítems), salud general (cinco ítems), vitalidad (cuatro ítems), aspectos sociales (dos ítems), aspectos emocionales (tres ítems), salud mental (cinco ítems) y una pregunta más de evaluación comparativa entre las condiciones de salud actuales y de un año atrás. Las puntuaciones de las escalas SF-36 oscilan entre 0 y 100, y las puntuaciones más altas indican una mejor calidad de vida. (9,14) Arnold et al. (2020), detallan que las puntuaciones del SF-36 en personas que sobrevivieron a la COVID-19, demostraron una reducción en el estado de salud reportado en todos los dominios, en comparación con las normas de la población de la misma edad; por lo general, las puntuaciones físicas fueron significativamente inferiores en los casos graves en comparación con los leves/moderados17,18.

Ke-Yan et al. (2020) muestran la diferencia absoluta entre pacientes con la COVID- 19 y una población china sana, y encontraron que en las puntuaciones de SF-36 (incluyendo subconjuntos de hombres y mujeres), los pacientes tenían puntuaciones más altas en dolor corporal y vitalidad, pero menores en función fisiológica, función social y las puntuaciones de rol físico; los síntomas comunes que presentaron fueron: dolor de cabeza, dolor abdominal y dolor en el pecho, especialmente en los pacientes que cursaron con una enfermedad grave/crítica19.

Los síntomas persistentes se definieron como aquellos que persistieron durante al menos 60 días después del diagnóstico, inicio de síntomas o ingreso hospitalario, o al menos 30 días después de la recuperación de una enfermedad aguda o del alta hospitalaria; los síntomas que han sido descritos hasta ahora por supervivientes de la COVID-19, aunque heterogéneos, muestran una alta incidencia, siendo con más frecuencia la astenia (96%) y la disnea, los cuales pueden ser debilitantes20,21.

Los pacientes que se han recuperado de la COVID-19, en cualquiera de los grados de la enfermedad, desconocen las secuelas que pueden enfrentar, después de haberse recuperado de esta enfermedad, a corto o a largo plazo, lo cual puede influir en la percepción de su calidad de vida, acompañado de síntomas persistentes. Algunas investigaciones recientes han demostrado que casi la mitad de los pacientes dados de alta muestran anormalidades residuales en la TAC de tórax y que, en el seguimiento de los pacientes a los tres meses, continuaban con síntomas generales y respiratorios, incluyendo anosmia, ageusia, fiebre, tos seca y húmeda, sibilancias, disnea, astenia y fatiga muscular, las cuales se evaluaron en la consulta22.

Para tratar de identificar estas afecciones oportunamente, es importante conocer los ámbitos que disminuyen la percepción de la calidad de vida en los pacientes al igual que conocer los síntomas más frecuentes que presentan, siendo estos datos importantes en un sistema sanitario como el de la región, y de esta forma planificar y proporcionar servicios médicos, psicológicos y físicos post – agudos para permitir la recuperación de la infección por la COVID-19 ya que los adultos jóvenes constituyen una gran proporción de la población23. En México, solamente se han descrito el modo de transmisión, la presentación clínica, y actualizaciones de los tratamientos; sin embargo, la percepción de calidad de vida apenas se ha comunicado en países extranjeros, y se reconoce como un componente importante debido a las implicaciones como afección desempeño laboral, familiar y de la autopercepción de la salud. Ante el poco estudio de la región de Orizaba, incluso del país, se desconoce en qué ámbitos perciben los pacientes en su calidad de vida después de haber pasado una enfermedad de gran magnitud como lo es la COVID-19, por lo que en esta investigación se buscará la asociación entre la Autopercepción de la calidad de vida en personas recuperadas de COVID-19 con las secuelas más frecuentes referidas en una unidad de primer nivel.

 

OBJETIVOS

Objetivo general:

Determinar la autopercepción de la calidad de vida en personas recuperadas de COVID 19 y secuelas más frecuentes referidas en una unidad de primer nivel.

Objetivos específicos:

Identificar las características sociodemográficas (sexo, edad, ocupación y escolaridad) de las personas recuperadas de COVID-19, en una unidad de primer nivel.

Clasificar la existencia de secuelas (respiratorias, cardiovasculares, neuropsiquiátricas, gastrointestinales, hematológicas, renales) persistentes en las personas recuperadas de COVID 19, en una unidad de primer nivel.

Establecer la asociación entre la autopercepción de la calidad de vida y secuelas post covid-19.

 

METODOLOGÍA

Estudio transversal, retrospectivo y analítico. Muestra no probabilística, en 148 pacientes con diagnóstico confirmado de COVID-19 adscritos en la UMF No. 1 de Orizaba, Veracruz, previo consentimiento informado y que cumplieran los criterios de inclusión. Se realizó en el periodo de junio a agosto del 2022. Se aplicó un cuestionario para evaluar las características sociodemográficas, las secuelas persistentes y el cuestionario de Salud SF 36 (Ware y Sherbourne; 1992), validado en México por Martínez-Hernández (2010), el cual consta de 36 ítems y explora ocho dimensiones del estado de salud: función física; función social; limitaciones del rol: de problemas físicos; limitaciones del rol: problemas emocionales; salud mental; vitalidad; dolor y percepción de la salud general. La asignación de puntaje va de una escala de 0 a 100 (lo mejor es 100). Luego, los puntajes de ítems de una misma dimensión se promedian para crear los puntajes de las ocho escalas que van de 0 a 100. Los ítems que no se contestaron, no se consideraron para el análisis. Al finalizar, se le cuestionó sobre su percepción de sintomatología posterior a la COVID-19. Consecutivamente, con el propósito de validar las respuestas del instrumento se tuvo acceso al expediente electrónico por medio del número de seguridad social de cada paciente para corroborar el diagnóstico de COVID-19; en caso de no existir este, se invalidó la encuesta.

Los resultados obtenidos se recabaron en una base de datos de Excel, posteriormente mediante una tabla dinámica se sacaron frecuencias absolutas y porcentajes de las variables cualitativas, se realizaron gráficos para representar las variables y finalmente se realizó un análisis bivariado donde se asoció la autopercepción de la calidad de vida y secuelas post-COVID-19 mediante la prueba estadística de X2 considerando estadísticamente significativos aquellos menores a 0.05.

 

RESULTADOS

El estudio quedó conformado por una muestra de 148 pacientes que cumplieron con los criterios de inclusión, exclusión y eliminación. Los pacientes se dividieron en hombres y mujeres de los cuales se encontró que 60(40.5%) de los pacientes fueron hombres y los 88(59.5%) pacientes restantes fueron mujeres.

Los pacientes se clasificaron de acuerdo con su grupo de edad en donde se obtuvo que 25(16.9%) pacientes en el grupo de 18 a 30 años, 52(35.1%) pacientes del grupo de 31 a 40 años, 38(25.7%) pacientes se encontraron en el grupo de 41 a 50 años y 33(22.3%) pacientes en el grupo de 51 a 65 años.

Se clasificó a los pacientes de acuerdo a su ocupación en donde se encontró que 6 (4.1%) pacientes fueron comerciantes, 12(8.1%) pacientes fueron estudiantes, 16(10.8%) pacientes se dedicaban al hogar, 36 (24.3%) pacientes fueron obreros, 5(3.4%) pacientes se encontraban pensionados y 73(49.3%) pacientes fueron profesionistas.

Se clasificó de igual manera a los pacientes de este estudio de acuerdo a la escolaridad; en donde se encontró que 1(0.7%) paciente solo contaba con el preescolar, 8(5.4%) pacientes se encontró que tenían la primaria, 15(10.1%) pacientes tuvieron secundaria, en preparatoria se encontraron 103(69.6%) pacientes y 21 (14.2%) pacientes tuvieron una licenciatura.

Se estableció la autopercepción de la calidad de vida en las personas recuperadas de COVID – 19 en donde se encontró que 134(90.5%) pacientes percibieron un mejor estado de salud, los 14(9.5%) pacientes restantes percibieron un peor estado de salud. (Anexo 1).

Se valoraron las secuelas de los pacientes de este estudio los cuales cursaron con COVID-19 en donde se encontró que 54(36.5%) pacientes presentaron secuelas respiratorias, 40(27%) pacientes tuvieron secuelas cardiovasculares, también se observó que 72(48.6%) pacientes tuvieron secuelas neuropsiquiátricas, se encontró que 46 pacientes (31.1%) tuvieron secuelas gastrointestinales, sólo 1 paciente (0.7%) tuvo secuelas hematológicas y 5(3.4%) pacientes presentaron secuelas renales. (Anexo 2).

Con la finalidad de llevar a cabo el análisis bivariado entre la autopercepción de la calidad de vida con las secuelas respiratorias, cardiovasculares, neuropsiquiátricas, gastrointestinales, hematológicas y renales se utilizó la prueba estadística X2 considerando significativas aquellas con una p< 0.05; encontrando asociación en todas a excepción de las hematológicas (Anexo 3).

 

DISCUSIÓN

En este estudio se encontró que el 90.5% de los pacientes percibieron un mejor estado de salud posterior a cursar con la COVID – 19, en contraste con esto Tíscar-González V et al, en el estudio “Experiencia e impacto en la calidad de vida de las personas con COVID prolongado” realizado en España en el año 2023, el cual dio seguimiento a personas que habían cursado con COVID – 19 encontraron que el 89% de los pacientes, presentaron un deterioro en la calidad de vida comentando que no tenían el mismo nivel de salud previo a la infección24.

Se valoraron las secuelas de los pacientes que cursaron con COVID-19; 36.5% presentaron secuelas respiratorias, 27% secuelas cardiovasculares, 48.6% secuelas neuropsiquiátricas, 31.1% secuelas gastrointestinales, el 0.7% tuvo secuelas hematológicas y 3.4% presentó secuelas renales. Lo que se asemeja a lo reportado en el año 2021 por Peramo-Alvarez FP et al, en el estudio “Secuelas médicas del COVID-19” en donde encontró, síntomas persistentes que se extienden más allá del período agudo de la COVID – 19, en donde además de las secuelas respiratorias, se han observado secuelas a nivel cardiovascular, neurológico o inmunológico; de igual manera se han encontrado manifestaciones cutáneas, gastrointestinales o renales y efectos sobre la salud mental26.

Al realizar la asociación entre las secuelas respiratorias 36.5% con la autopercepción de vida se obtuvo una p de 0.0043, lo que se asemeja a lo reportado por Peramo-Alvarez FP et al, en el estudio “Secuelas médicas del COVID-19” en el 2021 donde el 56% de los pacientes que estudiaron presentaron secuelas respiratorias entre ellas la disnea incluso en reposo y dolor torácico. De igual forma Zhao et al en el 2021 en su artículo ““Secuelas medicas del COVID-19” dio seguimiento a 57 pacientes y tres cuartas partes presentaron deterioro respiratorio posterior al alta, después de 3 meses el 25.4% de los pacientes que fueron dados de alta en su seguimiento mediante espirometría, todavía presentaban anomalías de la función respiratoria25,26.

Las secuelas cardiovasculares se encontraron asociadas estadísticamente en este estudio (p = 0.0010) con la autopercepción de la calidad de vida, semejante a lo reportado por Salazar M et al, en el estudio “COVID 19 y su relación con la hipertensión y la enfermedad cardiovascular” estableció a las enfermedades cardiovasculares la asociación p = 0.001 como factor de riesgo para desarrollar enfermedad grave por COVID – 19 y un aumento en la mortalidad27,28.

Las secuelas neuropsiquiátricas han cobrado gran relevancia durante la pandemia de COVID – 19 debido al estrés psicológico que experimentan los pacientes durante el cuadro agudo de la enfermedad y el aislamiento secundario, en este estudio fueron las secuelas que se reportaron con más frecuencia, en el 48.6% de los pacientes, y se obtuvo asociación estadística con la autopercepción de la calidad de vida encontrada en nuestros pacientes (p= 0.0005). por otro lado, Nuñez – Cortés en el 2021 en el estudio “Secuela físicas y emocionales en pacientes post hospitalización por COVID -19 realizado en Chile, en un seguimiento a 70 pacientes dados de alta por COVID – 19, en donde el 25% de los pacientes presentaron síntomas de depresión y el 33% curso con síntomas de ansiedad29.

Las secuelas gastrointestinales fueron en un 31.1% de los pacientes de este estudio, pero no se encontró asociación estadística (p= 0.56). Feedberg DE et al, en el 2022 en su estudio “Síntomas gastrointestinales en COVID 19: el largo y el corto” encontró que las manifestaciones gastrointestinales están presentes en aproximadamente la mitad de los pacientes que cursan con COVID-19 agudo, de igual manera, se ha observado que estos síntomas persisten 6 meses después de COVID-19 en el 10-25% de los pacientes y que el 11% de los pacientes lo refieren como el síntoma más molesto; entre los síntomas encontrados en estos pacientes se incluyen acidez estomacal, estreñimiento, diarrea y dolor abdominal30.

Las secuelas hematológicas y renales fueron las que se encontraron en menor proporción, encontrándose solo en el 0.7% y 3.4% respectivamente. Al asociar las secuelas hematológicas con la percepción del estado de salud no se encontró estadísticamente relacionada (p= 0.7457), más sin embargo las secuelas renales sin se encontraron asociadas (p= 0.0176). Peramo-Alvarez FP et al, en su estudio “Secuelas médicas del COVID – 19”, encontró que los pacientes hospitalizados hasta el 36% presentó falla renal aguda, de los cuales a su egreso todavía el 36.9% de estos seguían presentando disfunción renal a pesar de haber pasado ya el cuadro agudo, lo que sugiere una disfunción renal más prolongada. Dentro las alteraciones hematológicas se encontraron linfopenia entre el 67% y el 90% de los pacientes ingresados, además de alteraciones que predisponen a la formación de trombos en el sistema vascular25,26.

 

CONCLUSIÓN

Los resultados de este estudio confirman la hipótesis alternativa: “existe asociación entre la autopercepción de la calidad de vida en personas recuperadas de COVID 19 y la existencia de secuelas en una unidad de primer nivel”. Únicamente las secuelas hematológicas no mostraron asociación estadística.

Se evidencia que las secuelas con mayor relevancia actualmente son las neuropsiquiátricas, que fueron encontradas con mayor frecuencia en los pacientes de este estudio; los trastornos de ansiedad y del estado de ánimo siguen en aumento, relacionados con el aislamiento social y con el cuadro agudo de enfermedad de la COVID – 19. En segundo lugar, se pusieron de manifiesto las secuelas respiratorias, seguidas de las gastrointestinales, posiblemente secundarias a los mecanismos fisiopatológicos puestos en marcha durante el cuadro agudo.

La frecuencia de secuelas renales y hematológicas fue menor en los pacientes del estudio, siendo, por ende, de poca relevancia clínica en ellos.

 

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