Beneficios del contacto piel con piel en el recién nacido

24 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Ricardo Andrés Mora Rubio. Enfermero en Unidad de Cuidados Intensivos Neonatal en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  2. Vanesa Mallén Escobedo. Enfermera en Anestesia y Reanimación en Hospital Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  3. Irene Cano Talavera. Enfermera en Anestesia y Reanimación en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
  4. Nuria Gutiérrez Barragán. Enfermera en Bloque Quirúrgico en Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  5. Alfonso Suelves Blesa. Enfermero en bloque quirúrgico hospital materno infantil universitario Miguel Servet. (Zaragoza). España.
  6. Iris Beatriz Roy del Ruste. Enfermera en Anestesia y Reanimación en Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

Introducción: El contacto piel con piel (CPP) entre madre e hijo inmediatamente después del nacimiento ha sido ampliamente estudiado debido a sus efectos positivos en la estabilidad fisiológica del neonato y el fortalecimiento del vínculo maternofilial.

Objetivo: Evaluar la literatura existente sobre los efectos del CPP en la salud de recién nacidos y analizar la evidencia disponible sobre los beneficios del CPP en diferentes escenarios clínicos.

Metodología: Se llevó a cabo una revisión sistemática en bases de datos como PubMed, Scopus y WOS, empleando operadores booleanos para mejorar la elección de investigaciones sobre CPP. Se aplicaron filtros para incluir artículos más recientes, de idioma inglés o español y de acceso libre. La elección se llevó a cabo en dos fases: inicialmente, revisión de títulos y resúmenes, y posteriormente, estudio minucioso del contenido para corroborar su importancia.

Resultados: Los estudios revisados indican que el CPP mejora la estabilidad cardiorrespiratoria, disminuye el riesgo de hipotermia y favorece el inicio temprano de la lactancia materna. En neonatos de madres con COVID-19, no se evidenció un aumento significativo en la transmisión del virus cuando se implementaron medidas de seguridad adecuadas. En partos por cesárea, se observaron beneficios similares a los de partos vaginales cuando se implementó el CPP de manera temprana.

Conclusiones: El CPP es una práctica segura y beneficiosa que debe ser promovida en todos los escenarios perinatales siempre que la estabilidad del neonato y la madre lo permitan.

PALABRAS CLAVE

Contacto piel con piel, recién nacido, lactancia materna, cesárea, COVID-19.

ABSTRACT

Introduction: Skin-to-skin contact (PPC) between mother and infant immediately after birth has been widely studied due to its positive effects on the physiological stability of the neonate and the strengthening of the maternal-filial bond.

Objective: To evaluate the existing literature on the effects of PPC on newborn health and to analyse the available evidence on the benefits of PPC in different clinical settings.

Methodology: A systematic review was carried out in databases such as PubMed, Scopus and WOS, using Boolean operators to improve the choice of research on PPC. Filters were applied to include more recent, English or Spanish language and open access articles. The selection was carried out in two phases: initially, review of titles and abstracts, and subsequently, careful study of the content to corroborate its relevance.

Results: The studies reviewed indicate that CPP improves cardiorespiratory stability, reduces the risk of hypothermia and favours early initiation of breastfeeding. In neonates born to mothers with COVID-19, there was no significant increase in virus transmission when appropriate safety measures were implemented. In caesarean deliveries, similar benefits to vaginal deliveries were observed when CPP was implemented early.

Conclusions: CPP is a safe and beneficial practice that should be promoted in all perinatal settings whenever the stability of the neonate and the mother allows it.

KEY WORDS

Skin-to-skin contact, newborn, breastfeeding, caesarean section, COVID-19.

INTRODUCCIÓN

El nacimiento representa un evento crítico en la transición de la vida intrauterina a la extrauterina. Durante las primeras horas de vida, el recién nacido experimenta cambios fisiológicos significativos, y el contacto piel con piel (CPP) se ha identificado como una estrategia clave para mejorar su adaptación y bienestar1.

OBJETIVO

Evaluar la literatura existente sobre los efectos del CPP en la salud de recién nacidos y analizar la evidencia disponible sobre los beneficios del CPP en diferentes escenarios clínicos.

METODOLOGÍA

Se realizó una búsqueda sistemática en bases de datos médicas ampliamente conocidas: PubMed, Scopus y Web Of Science (WOS). La estrategia de búsqueda empleada incluyó el uso de operadores booleanos AND, OR y NOT. Estos operadores permitieron combinar palabras claves de manera precisa, optimizando la recuperación de artículos relacionados con el tema de investigación, como “contacto piel con piel”, “recién nacido”, “lactancia materna”, “cesárea”, “COVID-19”. Para asegurar que los resultados fueran actuales y relevantes, se aplicaron filtros específicos que restringieron la búsqueda a publicaciones de los últimos 6 años, disponibles en texto completo gratuito y redactadas en inglés o español.

La selección de artículos se desarrolló en dos etapas. En la primera, se realizó una lectura de los títulos y resúmenes de los artículos recuperados, con el propósito de descartar aquellos estudios que no estuvieran directamente relacionados con los objetivos de la investigación. En la segunda etapa, los artículos preseleccionados pasaron a una revisión detallada de su contenido completo. Este proceso permitió confirmar su relevancia y excluir estudios que no profundizaban en los temas de interés o cuyo enfoque no estaba relacionado directamente con los objetivos del estudio.

RESULTADOS

CPP y estabilidad fisiológica:

Los estudios revisados muestran que el CPP mejora la estabilidad fisiológica. Facilita la regulación térmica del recién nacido, reduciendo el riesgo de hipotermia, sobre todo en los primeros minutos de vida1,2. Diversos estudios han demostrado que los neonatos en CPP presentan una temperatura corporal más estable en relación con aquellos que son colocados en cunas térmicas1.

Además, el CPP estabiliza la frecuencia cardiaca y respiratoria del recién nacido. Estudios clínicos informan que hay menos episodios de bradicardia y apnea en neonatos en CPP en comparación con aquellos que son separados al nacer. El CPP madre-hijo, activas respuestas hormonales que reducen el estrés neonatal y favorecen la homeostasis, a través de la regulación neurofisiológicas2.

Por último, mejora los niveles de glucosa en sangre. Recién nacidos en CPP tienen menor riesgo de hipoglucemia, relacionado con la disminución del estrés metabólico y una mayor eficiencia en el aprovechamiento de la glucosa disponible3.

CPP y lactancia materna:

La primera hora de vida, el contacto piel con piel (CPP) promueve el comienzo y la continuidad de la lactancia materna exclusiva. Promueve la activación de los reflejos de búsqueda y succión en el neonato, mejorando así el proceso de nutrición. Adicionalmente, fomenta la generación de oxitocina en la madre, incentivando la liberación de leche, la contracción del útero y disminuyendo la hemorragia posparto1.

La implantación del CPP en centros hospitalarios ha evidenciado reducir la necesidad de suplementación con fórmula y elevar el índice de éxito en la lactancia exclusiva a los seis meses. Su práctica ayuda a que más madres consigan nutrir a sus bebés de forma natural y constante, potenciando tanto su bienestar como el del neonato1.

Además de sus ventajas físicas, el CPP influye positivamente en la estabilidad emocional de la madre. Contribuye a disminuir la ansiedad y el estrés, fortaleciendo el vínculo emocional y potenciando la seguridad en la habilidad de dar pecho. Por tanto, el CPP potencia y promueve la lactancia materna, aportando ventajas tanto para la madre como para el infante1.

CPP en partos por cesárea

En las cesáreas, el contacto piel con piel (CPP) potencia la adaptación del neonato a la vida fuera del útero, promoviendo su estabilidad y bienestar. No obstante, su puesta en marcha se topa con obstáculos como la recuperación de la madre y la demanda de respaldo del equipo médico, lo que podría posponer su aplicación inmediata después de la operación2.

Pese a estos obstáculos, el CPP ha evidenciado un incremento notable en las tasas de lactancia materna exclusiva y prolongada. Las investigaciones señalan que las madres que realizan CPP después de la cesárea tienen una mayor probabilidad de sostener la lactancia exclusiva durante tres meses, lo que subraya la relevancia de su aplicación en contextos hospitalarios2.

CPP en madres con COVID-19:

Durante la pandemia de COVID-19, numerosas instituciones limitaron el contacto piel con piel (CPP) en madres contagiadas por miedo a la propagación del virus. Esto provocó la separación instantánea del recién nacido, impactando la aplicación del CPP y la lactancia materna3.

No obstante, investigaciones han evidenciado que el peligro de contagio del SARS-CoV-2 es reducido si se implementan acciones de bioseguridad como la utilización de mascarillas, la limpieza de las manos y la supervisión del bebé. En los hospitales que autorizaron el CPP con cautela, se registró un incremento en la tasa de lactancia materna exclusiva y una reducción en la ansiedad de las madres3.

Ante esta evidencia, tanto la OMS como la SENEO han sugerido preservar el CPP en madres que han contraído COVID-19 bajo medidas preventivas. Esto ha provocado una revisión de las políticas hospitalarias, garantizando tanto la protección del bebé como las ventajas del CPP3.

DISCUSIÓN

La investigación recopilada en este análisis sistemático resalta las diversas ventajas del contacto piel con piel (CPP) en los neonatos, sin importar el tipo de parto o la situación de la madre. Se ha comprobado que el CPP fomenta la estabilidad fisiológica del neonato, promueve el comienzo y la continuidad de la lactancia materna, y robustece la relación materno-filial2,3. No obstante, aún existen obstáculos en su puesta en marcha debido a obstáculos institucionales, logísticos y percepciones del personal sanitario4.

Respecto a la estabilidad fisiológica, las investigaciones han demostrado que el CPP favorece la regulación térmica del neonato, disminuye la prevalencia de hipoglucemia neonatal y potencia la estabilidad cardiorrespiratoria4. Estas optimizaciones se apoyan en mecanismos neuroendocrinos que mejoran la adaptación de los neonatos. Sin embargo, en ciertos centros hospitalarios aún prevalece la separación neonatal inmediata, lo que restringe las ventajas de este procedimiento y resalta la importancia de modernizar los protocolos clínicos2.

En relación con la lactancia materna, el CPP tiene un impacto considerable en su éxito, disminuyendo la necesidad de suplementación con fórmula y elevando el ritmo de lactancia exclusiva a los seis meses2. El contacto directo con la madre promueve los reflejos de succión y la generación de oxitocina, lo que favorece la liberación de leche1. No obstante, en contextos sin infraestructuras apropiadas o con personal de salud insuficientemente formado, su aplicación podría no resultar eficaz, lo que resalta la importancia de una mayor capacitación profesional4.

El CPP en partos por cesárea ha demostrado ventajas parecidas a los nacimientos vaginales, potenciando la estabilidad fisiológica y elevando el ritmo de lactancia materna2,4. No obstante, su puesta en marcha todavía se topa con obstáculos logísticos y culturales en numerosos hospitales. En el marco del COVID-19, los estudios han evidenciado que el CPP puede llevarse a cabo de forma segura con medidas de bioseguridad, lo que ha provocado modificaciones en las pautas de entidades internacionales para su fomento3,5.

 

CONCLUSIONES

En conclusión, el contacto piel con piel (CPP) es una intervención fundamental para mejorar la estabilidad fisiológica del recién nacido, promoviendo su bienestar inmediato y reduciendo la necesidad de intervenciones médicas adicionales. A pesar de los desafíos logísticos, su implementación en partos por cesárea ha demostrado ser segura y altamente beneficiosa, siempre que el personal esté capacitado y se sigan protocolos adecuados. Además, en el contexto de la pandemia de COVID-19, la evidencia ha confirmado que el CPP es seguro cuando se aplican medidas de protección, permitiendo mantener sus múltiples beneficios. Por ello, es fundamental que los hospitales adapten sus políticas para garantizar el acceso al CPP en todas las circunstancias. Su promoción contribuirá al éxito de la lactancia materna, fortalecerá el vínculo madre-hijo y mejorará la salud materno-neonatal.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  3. Maleki M, Anvari, Enayat PKH, Noorimotlagh Z, Mirzaee SA. Epidemiología, manejo y riesgo de transmisión de SARS-CoV-2 en una cohorte de hijos de madres afectadas de COVID-19. An Pediatr. 2021;94:173–8.
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