AUTORES
- Paula Bujalance Latasa. Graduada en Enfermería, Zaragoza. España.
- Ariadna Gracia Prad. Graduada en Enfermería, Zaragoza. España.
- Oumaima Aboulmakarim Rabbani. Graduada en Enfermería, Zaragoza. España.
- Silvia Carnicer Izaguerri. Graduada en Enfermería, Zaragoza. España.
RESUMEN
La toxina botulínica, comúnmente conocida como bótox, es una neurotoxina producida por la bacteria Clostridium botulinum. Su uso ha evolucionado, primeramente, generando una gran preocupación por el botulismo, hasta llegar a ser una gran herramienta para la medicina moderna. Actualmente su uso se ha extendido por todos los ámbitos de la medicina, no sólo la estética, haciendo su uso fundamental para ciertos tratamientos.
PALABRAS CLAVE
Toxinas botulínicas tipo A, estética, envejecimiento de la piel.
ABSTRACT
Botulinum toxin, commonly known as Botox, is a neurotoxin produced by the bacterium Clostridium botulinum. Its use has evolved, first generating a great concern for botulism, to become a great tool for modern medicine. Currently its use has spread to all areas of medicine, not only aesthetics, making its use essential for certain treatments.
KEY WORDS
Botulinum toxins, type A, esthetics, skin aging.
DESARROLLO DEL TEMA
La toxina botulínica (TB) es una potente proteína neurotoxina derivada de la bacteria Clostridium botulinum1.
La primera aparición oficial de este bacilo data de 1820 gracias a las investigaciones llevadas a cabo por Justinus Kerner sobre los envenenamientos producidos por salsas con carne, estos casos se dieron a conocer como botulismo (botulus = salsa). Luego se vio que gran parte de se encontraba en los embutidos, sin embargo, con los años aparecieron en otros productos no cárnicos, y se dieron cuenta de que se extendía mediante esporas y que podía sobrevivir durante mucho tiempo en ambientes anaerobios2.
En 1822 ya se empezó a especular con la posibilidad de su uso terapéutico en enfermedades en las que se diese una hipercontracción muscular o en la hiperhidrosis por su principal función relajante del músculo estriado.
No es hasta 1973 que la TB no se empieza a usar como tratamiento, y en este caso para tratar el estrabismo.
Rápidamente se fueron incluyendo más campos de la medicina entre los que destacan la neurología (espasticidad, distonía, cefaleas, etc.), alteraciones de los esfínteres del aparato digestivo, del sistema, sistema genitourinario (disinergia esfinteriana, vaginismo, etc.), y de otras áreas (disfonía espasmódica, disfagia cricofaríngea, rinitis, sialorrea, etc.)3.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA) aprobó por primera vez el uso de la TB para uso cosmético en 2002. Primero para tratar las líneas de expresión mediante inyecciones en los músculos del complejo glabelar, y más tarde en 2013, en los músculos orbiculares de los ojos laterales que son los que forman patas de gallo4.
Mecanismo de acción:
El bótox actúa inhibiendo la liberación de acetilcolina en la sinapsis neuromuscular, que causa una denervación química temporal, es decir, impidiendo la contracción muscular. Esto sucede ya que a nivel celular la TB funciona escindiendo una proteína de acoplamiento (SNARE) en la superficie interna de las membranas neuronales, y por tanto inhibiendo la fusión de vesículas y la liberación de acetilcolina.
En el caso de su uso para el tratamiento de las arrugas, el bótox es muy efectivo y casi inmediato, ya que de por sí las arrugas se forman por la contracción repetitiva de la musculatura facial y por la atrofia dérmica sucesiva, y lo que hace la inyección de pequeñas cantidades de Tb es relajar el músculo estriado reduciendo así esas contracciones y por ende las arrugas4.
La inhibición es temporal, los efectos de la TB en los músculos objetivo disminuyen con el tiempo a medida que SNARE se regenera y se restauran la señalización neuromuscular y la contractilidad muscular. Generalmente tras la inyección, su efecto comienza a los dos – cinco días completándose a los diez – doce días. Los músculos alcanzan su máxima relajación a los cinco o seis semanas y el efecto comienza a decaer tras 2 o 3 meses de este. Durando por tanto su efecto entre tres y seis meses, siempre dependiendo de la dosis inyectada y de la respuesta generada por el paciente5.
Aplicaciones clínicas:
- Neurológico: uso en el tratamiento de espasticidad muscular, distonías, migraña crónica, parálisis cerebral, espasmos hemifaciales y trastornos del movimiento.
- Oftalmológicas: estrabismo, blefaroespasmo y nistagmo.
- Estética: reducción de arrugas, y tratamiento de cicatrices hipertróficas y queloides.
- Urológico y digestivo: vejiga hiperactiva, la disfunción del esfínter urinario y el espasmo esofágico, además del tratamiento del síndrome del intestino irritable y la acalasia.
- Psiquiatría: tratamiento de la depresión mayor y el trastorno de ansiedad generalizada mediante la modulación de la expresión facial y la retroalimentación emocional.
- Dolor crónico: neuralgia del trigémino, dolor miofascial, la cefalea tensional crónica y la fibromialgia.
- Trastornos relacionados con el sudor: hiperhidrosis palmar, axilar y plantar.
- Deporte y rehabilitación: se está investigando su uso en recuperación muscular tras lesiones, la prevención de contracturas y la optimización de terapias en pacientes con lesiones medulares1.
Contraindicaciones:
La inyección de TB está contraindicada en ciertos trastornos neuromusculares como la miastenia gravis, en personas con trastorno dismórfico corporal y en personas que sean alérgicas a los componentes que contienen los diferentes productos de TB5.
Efectos secundarios:
Generalmente los tratamientos con TB suelen ser bien tolerados. Sin embargo, se han encontrado casos de debilidad muscular localizada, ptosis palpebral, asimetría facial y, en casos raros, difusión sistémica de la toxina.
Además, al ser la toxina una proteína tiene capacidad inmunogénica, y por ende podría desarrollar resistencia, interfiriendo no solo en la eficacia sino también en la efectividad.
Por ello no es adecuado el uso de dosis elevadas o las repeticiones de estas en breves intervalos de tiempo con el objetivo de una mayor duración del tratamiento5.
CONCLUSIONES
El bótox ha supuesto y supone a día de hoy grandes avances tanto en la estética como en la medicina. Su eficacia y seguridad la convierten en una gran herramienta, sin embargo, hay que utilizarla con moderación para maximizar beneficios y minimizar los riesgos asociados a este.
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