Burnout en profesionales de urgencias hospitalarias: descripción de un caso clínico

16 febrero 2026

AUTORES

  1. Beatriz Gimeno García. (ORCID: 0000-0002-9869-9635); M.I.R. 1 Psiquiatría Infantil y de la Adolescencia; Hospital Royo Villanova, Zaragoza, España.
  2. Teresa Velilla Alonso. (ORDIC: 0009-0009-9810-1726); F.E.A. Urgencias; Hospital Universitario San Jorge, Huesca, España.
  3. Miriam Gabás Eito. (ORCID: 0009-00094827-1479); Médico de Familia y Comunitaria; Centro de Salud de Jaca, Huesca, España.
  4. María Pérez Urieta. (ORDIC: 0009-0008-8556-5436); Médico de Familia y Comunitaria; Centro de Salud de Jaca, Huesca, España.
  5. Laura Hernández Camacho. (ORCID: 0009-0002-6406-5463); F.E.A. Urgencias; Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza, España.
  6. Valentina Santacoloma Cardona. (ORCID: 0000-0002-2216-065X); F.E.A. Geriatría; Hospital General de la Defensa, Zaragoza, España.
  7. Ana Belén Solano Checa. (ORCID: 0009-0001-7195-4237); Médico de Familia y Comunitaria; Centro de Salud Víctor Manuel Nogueras, Tamarite (Sector Barbastro), España.

 

RESUMEN

Antecedentes: El burnout o síndrome de desgaste profesional constituye un importante riesgo psicosocial entre los profesionales sanitarios, caracterizado por agotamiento emocional, despersonalización y disminución de la realización personal. Su prevalencia es especialmente elevada en los servicios de urgencias y se ha visto incrementada a raíz de la pandemia por COVID-19.

Objetivo: Presentar un caso clínico de burnout en un médico de urgencias y contextualizarlo mediante una revisión de la literatura sobre su prevalencia, factores de riesgo y herramientas de evaluación en España, incluyendo el Maslach Burnout Inventory (MBI).

Presentación del caso: Varón de 45 años, médico de urgencias, que presenta insomnio, irritabilidad, labilidad emocional y fatiga persistente. La evaluación mediante el MBI evidenció puntuaciones elevadas en agotamiento emocional y despersonalización, junto con puntuaciones bajas en realización personal, hallazgos compatibles con un cuadro de burnout en fase avanzada.

Intervención: Se instauró un plan de apoyo psicosocial basado en estrategias de afrontamiento, recomendaciones de higiene del sueño y seguimiento psicoterapéutico. Se decidió posponer el tratamiento farmacológico, dado que no constituye la primera línea de abordaje en ausencia de comorbilidad psiquiátrica.

Discusión: La evidencia disponible en España y Europa indica que el burnout afecta a una proporción significativa de médicos y residentes de los servicios de urgencias, con repercusiones negativas tanto en la salud del profesional como en la seguridad del paciente. Las intervenciones individuales —como el mindfulness— deben complementarse con medidas organizativas orientadas a prevenir y reducir la incidencia de este síndrome.

PALABRAS CLAVE

Burnout, estrés laboral, urgencias, médicos residentes, COVID-19, salud laboral.

ABSTRACT

Background: Burnout is a significant psychosocial risk among healthcare professionals, characterized by emotional exhaustion, depersonalization, and reduced personal accomplishment. Its prevalence is particularly high in emergency departments and has been exacerbated by the COVID-19 pandemic.

Objective: To present a clinical case of burnout in an emergency physician and contextualize it through a literature review on prevalence, risk factors, and assessment tools in Spain, including the Maslach Burnout Inventory (MBI).

Case Presentation: A 45-year-old male emergency physician reported insomnia, irritability, emotional lability, and persistent fatigue. Assessment with the MBI revealed high scores in emotional exhaustion and depersonalization and low scores in personal accomplishment, corresponding to advanced-stage burnout.

Intervention: A psychosocial support plan was implemented, including coping strategies, sleep hygiene recommendations, and psychotherapeutic follow-up. Pharmacological treatment was deferred, as it is not the first-line approach for burnout without comorbid psychiatric conditions.

Discussion: Evidence from Spain and Europe indicates that burnout affects a substantial proportion of emergency physicians and residents, negatively impacting professional health and patient safety. Individual interventions, such as mindfulness, should be complemented by organizational measures to mitigate this syndrome.

Conclusion: Burnout in emergency departments represents a major clinical and occupational challenge. Management requires an integrated approach combining personal and structural interventions, alongside ongoing research on long-term efficacy.

KEY WORDS

Burnout, occupational stress, emergency department, resident physicians, COVID-19, occupational health.

INTRODUCCIÓN

El síndrome de burnout constituye uno de los principales riesgos psicosociales en el ámbito sanitario. Se define como un estado de agotamiento emocional, despersonalización y disminución de la realización personal, secundario a una exposición prolongada al estrés laboral crónico, especialmente en profesiones con alta carga asistencial y contacto directo con personas en situación de vulnerabilidad¹.

En España, una revisión sistemática reciente estimó que entre un 14% y un 50% de los médicos presenta niveles clínicamente relevantes de burnout, con diferencias notables según la especialidad, el ámbito laboral y las condiciones organizativas¹. Estos hallazgos ponen de manifiesto la magnitud del problema en el sistema sanitario español y la necesidad de intervenciones estructurales orientadas a la prevención.

El personal de los servicios de urgencias constituye uno de los colectivos más afectados. Factores como la sobrecarga asistencial, la falta de recursos humanos, la presión en la toma de decisiones y la exposición continuada a situaciones críticas aumentan el riesgo de burnout en este grupo2,3,4. Una revisión sistemática y metanálisis mostró que hasta el 60% de los médicos de urgencias presentan burnout, con tasas elevadas de agotamiento emocional (44%) y despersonalización (35%), lo que refleja una prevalencia superior a la de otras especialidades³.

La pandemia de COVID-19 agravó esta problemática. Un estudio europeo reveló que, tras dos años de crisis sanitaria, el 62% de los profesionales de urgencias presentaba burnout, siendo más frecuente en mujeres, enfermeras y profesionales con menos años de experiencia².

En el contexto formativo, los médicos residentes que realizan guardias en servicios de urgencias también muestran una elevada vulnerabilidad al burnout. La combinación de inexperiencia, carga horaria excesiva y exposición a situaciones de alta complejidad asistencial genera un terreno propicio para el desgaste emocional⁴. Asimismo, estudios previos han destacado que el burnout no solo afecta a la salud mental y física del profesional, sino que repercute negativamente en la calidad de la atención prestada y en la seguridad del paciente⁵.

En los últimos años, han surgido propuestas de intervención innovadoras. Entre ellas, destacan las intervenciones basadas en mindfulness, que han demostrado reducir la fatiga por compasión y el burnout en profesionales de enfermería, especialmente en aquellos que trabajan con pacientes institucionalizados con demencia6. Este perfil de pacientes también requiere atención en los servicios de urgencias hospitalarias, donde su manejo resulta especialmente complejo debido a sus características clínicas —mayor riesgo de delirium, elevada dependencia funcional, dificultades en la comunicación, entre otras— y a las propias condiciones del entorno asistencial, caracterizado por limitaciones de tiempo, elevada presión asistencial y sobrecarga laboral. Estas circunstancias pueden intensificar el malestar y el desgaste emocional del personal de enfermería, contribuyendo al desarrollo del burnout. En este contexto, los abordajes basados en mindfulness complementan las medidas organizativas y ayudan a fortalecer los recursos individuales de afrontamiento.

En conjunto, la evidencia disponible subraya que el burnout en profesionales de la salud, particularmente en el ámbito de urgencias, constituye un problema de gran relevancia clínica, laboral y social.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Se presenta el caso de un varón de 45 años, médico de urgencias hospitalarias, que consulta a su médico de atención primaria por síntomas de insomnio, irritabilidad, labilidad emocional y fatiga persistente, desde hace varias semanas y que han ido en aumento. No tiene antecedentes médicos relevantes ni antecedentes en salud mental, por lo que no toma tratamiento farmacológico de forma habitual. Así mismo, niega consumo de tóxicos.

Refiere dificultades de concentración, pérdida de motivación laboral y sentimientos de culpa relacionados con su bajo rendimiento profesional. Niega ideación autolítica. El paciente describe una carga laboral creciente en los últimos meses, con turnos prolongados, presión asistencial constante y escaso apoyo institucional.

Al examen mental, se encuentra consciente y orientado, colaborador y abordable. Aspecto y contacto visual adecuados. Habla con tono y ritmo adecuados, elaborando un discurso espontáneo, coherente, organizado y centrado en relatar el malestar emocional y físico producido por la situación descrita. Presenta cierta hipotimia con tendencia a anhedonia y aumento de ansiedad basal y paroxística en relación con anticipación de situaciones laborales, así como durante la jornada laboral. No presenta ideación tanática y reconoce factores protectores (en este caso, su familia y aficiones). No alteraciones sensoperceptivas ni de la esfera psicótica. Presenta insomnio mixto y apetito conservado. Juicio de realidad conservado.

Diagnóstico y evaluación psicométrica:

Se aplicó el Maslach Burnout Inventory (MBI), un instrumento psicométrico ampliamente validado para la evaluación del burnout en profesionales sanitarios. El MBI consta de 22 ítems, distribuidos en tres dimensiones: agotamiento emocional (sentimiento de cansancio, falta de energía y sobrecarga emocional), despersonalización (actitudes frías, distantes o negativas hacia las personas con las que se trabaja) y realización personal o eficacia profesional (grado de competencia y éxito que la persona siente en su trabajo). Cada ítem es valorado mediante una escala tipo Likert, de manera que, el evaluado, debe responder a cada uno de los enunciados expresando la frecuencia con la que tiene ese sentimiento, de la siguiente forma: (1) Nunca, (2) Algunas veces al año, (3) Algunas veces al mes, (4) Algunas veces a la semana y (5) Diariamente (Ver tabla 1) 7-10.

Para el cálculo de puntuaciones se suman o promedian los valores de los ítems correspondientes, lo que da lugar a tres puntuaciones independientes, una por dimensión. Hay que tener en cuenta que la dimensión de realización personal se interpreta inversamente, es decir, puntuaciones bajas indican mayor burnout, mientras que, en agotamiento emocional y despersonalización, puntuaciones elevadas indican un mayor burnout9.

El manual MBI clasifica cada una de las tres dimensiones en niveles de bajo, medio o alto burnout (ver tabla 2 9).

En el caso presentado, el paciente obtuvo puntuaciones elevadas en agotamiento emocional y despersonalización, y bajas en realización personal, lo que corresponde a un síndrome de burnout en fase avanzada7,9.

Podemos definir tres fases en desarrollo del burnout9:

  • En la fase inicial o leve, el agotamiento emocional aparece de forma esporádica y manejable, la despersonalización es mínima o inexistente, y la realización personal se mantiene elevada, de modo que el profesional sigue percibiéndose competente y motivado. Esta fase suele manifestarse como fatiga transitoria o estrés ocasional.
  • En la fase intermedia o moderada, el agotamiento emocional se vuelve más frecuente y persistente, surgen signos de despersonalización hacia pacientes o compañeros, y la sensación de eficacia profesional comienza a disminuir. Esta etapa puede acompañarse de síntomas físicos o emocionales, como insomnio, irritabilidad o ansiedad, reflejando un desgaste progresivo que requiere atención preventiva.
  • Finalmente, en la fase avanzada o severa, el agotamiento emocional es intenso y constante, la despersonalización se encuentra elevada, y la realización personal es marcadamente baja, indicando una percepción de incompetencia y frustración profesional.

 

Esta última fase se asocia con un riesgo elevado de errores, deterioro de la calidad asistencial y consecuencias negativas para la salud del profesional, requiriendo intervenciones tanto individuales como organizativas9. Por tanto, la evaluación mediante el MBI facilita no solo la identificación del grado de afectación, sino también la planificación de intervenciones8–10.

Intervención inicial:

Se prefirió priorizar el abordaje psicosocial, por lo que se implementó un plan de intervención basado en apoyo emocional, pautas de higiene del sueño y técnicas de afrontamiento, junto con derivación a salud laboral y seguimiento psicoterapéutico. Se prefirió posponer la decisión de iniciar tratamiento farmacológico a la espera de la evolución del paciente, puesto que éste no es la primera línea en el abordaje del burnout y se prefiere reservar a casos en los que exista un trastorno concomitante9.

DISCUSIÓN

Los resultados de la literatura confirman que el burnout es un problema de elevada prevalencia en el ámbito sanitario. Pujol-de Castro et al.¹ señalan que en España afecta a un número considerable de médicos, mientras que Zhang et al.³ documentaron prevalencias cercanas al 60% en médicos de urgencias. Martínez et al.⁴, por su parte, ya en 2007 advertían sobre la susceptibilidad de los residentes en urgencias, lo cual evidencia que no se trata de un fenómeno reciente, sino crónico.

La pandemia de COVID-19 actuó como un catalizador. En 2022, tras dos años de pandemia, más del 60% de los profesionales de urgencias europeos presentaban burnout, con mayor incidencia en mujeres y personal joven².

En cuanto a las consecuencias, Barquín y Gomis⁵ señalan que el burnout afecta la calidad asistencial e incrementa los errores clínicos. También aumenta la rotación y la intención de abandono profesional², lo que amenaza la sostenibilidad del sistema.

Diversos estudios apuntan a la necesidad de intervenciones multifactoriales. Las estrategias de afrontamiento individual, como la resiliencia o el autocuidado, deben complementarse con medidas organizativas y programas institucionales1,5. Las intervenciones basadas en mindfulness, como demuestran Pérez et al.6 han resultado eficaces para reducir el burnout en cuidadores profesionales, y su implementación en entornos de alta presión como urgencias podría ser prometedora.

 

CONCLUSIÓN

El síndrome de burnout constituye un problema de gran magnitud en el ámbito sanitario, con especial prevalencia en los servicios de urgencias y emergencias. Afecta tanto a médicos en ejercicio como a residentes en formación, y su impacto se intensificó tras la pandemia de COVID-191-4. Este desgaste profesional compromete la salud de los profesionales y repercute en la seguridad del paciente2,5.

Su abordaje requiere un enfoque integral que combine intervenciones individuales (mindfulness, resiliencia, autocuidado) con medidas estructurales y organizativas9. Asimismo, es necesario continuar investigando la eficacia de dichas intervenciones en el largo plazo.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Pujol-de Castro A, Valerio-Rao G, Vaquero-Cepeda P, Catalá-López F. Prevalencia del síndrome de burnout en médicos que trabajan en España: revisión sistemática y metaanálisis. Gac Sanit. 2024,38:102384.
  2. Petrino R, García-Castrillo L, Yilmaz B. Burnout in emergency medicine professionals after 2 years of the COVID-19 pandemic: a threat to the healthcare system? Eur J Emerg Med. 2022,29(4):279–84.
  3. Zhang Q, Mu MC, He Y, Cai ZL, Li ZC. Burnout in emergency medicine physicians: A meta-analysis and systematic review. Medicine (Baltimore). 2020,99(32):e21462.
  4. Martínez OF, Hidalgo Cabrera C, Martín Tapia S, Moreno Suárez S, García del Río García B. Burnout en médicos residentes que realizan guardias en un servicio de urgencias. Emergencias. 2007,19(3):116–21.
  5. Barquín Rodríguez FI, Gomis Coloma AM. Síndrome de Burnout en Urgencias. Rev Psicol Salud (New Age). 2019. Disponible en: https://revistas.innovacionumh.es/index.php/psicologiasalud/article/view/880
  6. Pérez V, Menéndez-Crispín EJ, Sarabia-Cobo CM, González-Vaca J, De Lorena P, Fernández-Rodríguez Á, et al. Mindfulness-based intervention for the reduction of compassion fatigue and burnout in nurse caregivers of institutionalized older persons with dementia: A randomized controlled trial. Int J Environ Res Public Health. 2022,19(11):6318. doi:10.3390/ijerph19116318
  7. Maslach C, Jackson SE, Leiter MP. Maslach Burnout Inventory Manual. 3rd ed. Palo Alto: Consulting Psychologists Press, 1996.
  8. Schaufeli WB, Leiter MP, Maslach C. Burnout: 35 years of research and practice. Career Dev Int. 2009,14(3):204–20.
  9. Maslach C, Jackson SE. MBI: Inventario Burnout de Maslach. Manual. 3.ª ed. Madrid: TEA Ediciones, 1997.
  10. Gil-Monte PR. El síndrome de burnout: aproximación a su estudio y prevención. Madrid: Pirámide, 2011.

 

ANEXOS

Tabla 1: Cuestionario MBI en español10:

Categoría* ÍTEMS 1 2 3 4 5
AE Me siento emocionalmente defraudado en mi trabajo
AE Cuando termino mi jornada de trabajo me siento agotado
AE Cuando me levanto por la mañana y me enfrento a otra jornada de trabajo me siento agotado
RP Siento que puedo entender fácilmente a las personas que tengo que atender
D Siento que estoy tratando a algunos beneficiados de mí, como si fuesen objetos impersonales
AE Siento que trabajar todo el día con la gente me cansa
RP Siento que trato con mucha efectividad los problemas de las personas a las que tengo que atender
AE Siento que mi trabajo me está desgastando
RP Siento que estoy influyendo positivamente en las vidas de otras personas a través de mi trabajo
D Siento que me he hecho más duro con la gente
D Me preocupa que este trabajo me está endureciendo emocionalmente
RP Me siento muy enérgico en mi trabajo
AE Me siento frustrado por el trabajo
AE Siento que estoy demasiado tiempo en mi trabajo
D Siento que realmente no me importa lo que les ocurra a las personas a las que tengo que atender profesionalmente
AE Siento que trabajar en contacto directo con la gente me cansa
RP Siento que puedo crear con facilidad un clima agradable en mi trabajo
RP Me siento estimulado después de haber trabajado íntimamente con quienes tengo que atender
RP Creo que consigo muchas cosas valiosas en este trabajo
AE Me siento como si estuviera al límite de mis posibilidades
RP Siento que en mi trabajo los problemas emocionales son tratados de forma adecuada
D Me parece que los beneficiarios de mi trabajo me culpan de algunos problemas

*AE: agotamiento emocional, RP: realización personal, D: despersonalización.

 

Tabla 2: Clasificación nivel de burnout por dimensiones según MBI:

Dimensión Nivel de burnout
Agotamiento emocional
  • Bajo: 0–16 puntos
  • Medio: 17–26 puntos
  • Alto: ≥27 puntos
Despersonalización
  • Bajo: 0–6 puntos
  • Medio: 7–12 puntos
  • Alto: ≥13 puntos
Realización personal
  • Alto: ≥39 puntos
  • Medio: 32–38 puntos
  • Bajo: ≤31 puntos

 

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