AUTORES
- Ana Romeo Aparicio. FEA Ginecología y Obstetricia. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Alberto Carrillo Sola. FEA Medicina de Urgencias y Emergencias, Hospital Sant Pau i Santa Tecla (Tarragona). España.
- Carmen Arto Fernández. FEA Medicina Interna, Hospital Miguel Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
- Raquel Díez Ramírez FEA Medicina de Urgencias y Emergencias, Servicio de Emergencias Sanitarias de la CV (Valencia). España.
- Carolina Hortoneda López. FEA Medicina de Urgencias y Emergencias. Servicio de Emergencias Sanitarias de la CV (Valencia). España.
- Naomi Artal López. FEA Obstetricia y Ginecología, Parc Sanitari Sant Joan de Déu (Barcelona). España.
RESUMEN
El cáncer de mama asociado a la gestación —diagnosticado durante el embarazo, el primer año posparto o la lactancia— es un desafío clínico en aumento debido al retraso de la maternidad. Aunque representa hasta el 3% de los casos en gestantes, suele detectarse en estadios avanzados y con características biológicas agresivas, como un alto grado histológico (SBR III), baja expresión de receptores hormonales y mayor prevalencia del fenotipo triple negativo. Los cambios fisiológicos de la mama dificultan el examen físico, por lo que ante cualquier masa sospechosa que persista más de dos semanas se debe realizar ecografía, mamografía (con protección fetal) y biopsia con aguja.
El tratamiento se aborda con intención curativa y de forma multidisciplinar, adaptando los protocolos para proteger al feto; la interrupción del embarazo no mejora el pronóstico. La cirugía mamaria y axilar es segura en cualquier trimestre. Por el contrario, la radioterapia, el tamoxifeno y las terapias anti-HER2 (como el trastuzumab) están contraindicados durante la gestación por su toxicidad fetal, debiendo posponerse al posparto. La quimioterapia basada en antraciclinas y taxanos es segura a partir del segundo trimestre, pero debe suspenderse de 3 a 4 semanas antes del parto para evitar la mielosupresión neonatal y materna. Durante la quimioterapia, la lactancia materna está contraindicada. El pronóstico materno depende de la agresividad y el estadio del tumor, no del embarazo en sí. Finalmente, el estudio POSITIVE demuestra que interrumpir temporalmente la terapia endocrina tras 18-30 meses en pacientes con tumores RH+ para intentar concebir es una estrategia oncológicamente segura.
PALABRAS CLAVE
Neoplasias de la mama, embarazo, lactancia, mastectomía, complicaciones neoplásicas del embarazo, pronóstico.
ABSTRACT
Gestation-associated breast cancer—diagnosed during pregnancy, the first postpartum year, or lactation—presents an increasing clinical challenge due to delayed childbearing. Although it accounts for up to 3% of cases in pregnant women, it is frequently detected at advanced stages with aggressive biological features, such as a high histological grade (SBR III), low hormone receptor expression, and a higher prevalence of the triple-negative phenotype. Physiological changes in the breast hinder physical examination; therefore, any suspicious mass persisting for more than two weeks warrants investigation via ultrasound, mammography (with fetal shielding), and core needle biopsy.
Management is approached with curative intent by a multidisciplinary team, adapting protocols to protect the fetus; termination of pregnancy does not improve prognosis. Breast and axillary surgery is safe during any trimester. Conversely, radiotherapy, tamoxifen, and anti-HER2 therapies (such as trastuzumab) are contraindicated during gestation due to fetal toxicity and must be postponed until the postpartum period. Anthracycline- and taxane-based chemotherapy is safe from the second trimester onwards, but must be discontinued 3 to 4 weeks prior to delivery to avoid neonatal and maternal myelosuppression. Breastfeeding is contraindicated during active chemotherapy. Maternal prognosis depends on tumour aggressiveness and stage, rather than the pregnancy itself. Finally, the POSITIVE study demonstrates that temporarily interrupting endocrine therapy after 18–30 months in patients with HR+ tumours to attempt conception is an oncologically safe strategy.
KEY WORDS
Breast neoplasms, pregnancy, lactation, mastectomy, pregnancy complications, neoplastic, prognosis.
DESARROLLO DEL TEMA
El cáncer de mama durante la gestación se define formalmente como aquel tumor maligno de estirpe mamaria que es diagnosticado a lo largo del embarazo, durante el primer año posparto o a lo largo del periodo de lactancia activa. Su abordaje representa uno de los mayores desafíos en la práctica de la oncología moderna, dado que la planificación de cualquier intervención diagnóstica o terapéutica exige una constante ponderación bidireccional: la búsqueda de la intención curativa en la madre y la preservación de la seguridad y el bienestar fetal. La toma de decisiones clínicas se encuentra frecuentemente limitada por la naturaleza de la evidencia científica disponible, la cual proviene en su gran mayoría de estudios de carácter retrospectivo y reportes de casos seriados, siendo todavía muy escasos los ensayos prospectivos robustos en esta población específica.
EPIDEMIOLOGÍA E INCIDENCIA.
Aunque la coexistencia del cáncer de mama y la gestación es un evento relativamente raro en términos porcentuales absolutos, el carcinoma mamario destaca como uno de los tumores más frecuentes tanto en mujeres gestantes como no gestantes. Los datos epidemiológicos actuales reportan una incidencia estimada de entre 15 y 35 casos por cada 100,000 partos. Se documenta de forma consistente que la cantidad de casos diagnosticados durante el transcurso del embarazo es inferior a la tasa observada durante el primer año del periodo posparto1.
En la población de mujeres embarazadas, esta neoplasia llega a presentarse hasta en el 3% de los casos. En los últimos años se ha observado un incremento notable en su incidencia global, un fenómeno que los investigadores atribuyen de forma directa a la tendencia social de retrasar la maternidad hasta edades maternas más avanzadas1.
Desde una perspectiva endocrina y fisiológica, el embarazo es capaz de inducir un incremento transitorio en el riesgo individual de desarrollar cáncer de mama, a pesar de que la paridad ejerce un efecto protector bien conocido a largo plazo. Este escenario clínico muestra una mayor frecuencia en mujeres jóvenes que presentan una predisposición genética subyacente, particularmente aquellas que albergan mutaciones germinales en el gen BRCA2. En este subgrupo con mutación en BRCA2, la multiparidad puede no ejercer el efecto protector clásicamente observado en la población general2,3.
CARACTERÍSTICAS PATOLÓGICAS Y PERFIL INMUNOHISTOQUÍMICO.
Desde el punto de vista histológico, la gran mayoría de los carcinomas de mama diagnosticados en mujeres embarazadas corresponden a adenocarcinomas ductales infiltrantes (o carcinomas ductales invasivos), guardando una distribución morfológica similar a la observada en las pacientes no gestantes4-6. No obstante, las piezas patológicas del cáncer de mama asociado a la gestación revelan rasgos biológicos marcadamente agresivos:
- Grado de diferenciación: Predominan los tumores de tipo mal diferenciado. En series específicas, hasta el 84% de los casos se clasifican como Grado III de Scarff-Bloom-Richardson (SBR III), lo que traduce un alto grado histológico y un comportamiento biológico sumamente agresivo6.
- Estadio al diagnóstico: Existe una clara tendencia a la detección en etapas clínicamente avanzadas. Esta situación es especialmente prevalente en los casos identificados durante la lactancia. Ciertos estudios evidencian que el 100% de las pacientes evaluadas se encontraban en estadios avanzados, desglosándose en un 46.2% en estadio IIIB y un 38% en estadio IV. Este retraso diagnóstico crónico condiciona y limita de forma drástica las opciones terapéuticas iniciales y ensombrece los resultados clínicos6.
- Variantes clínicas: Se ha descrito una incidencia potencialmente mayor de cáncer de mama inflamatorio en comparación con cohortes de mujeres no embarazadas del mismo grupo etario, si bien este hallazgo no se replica de manera consistente en la literatura global4,5.
- Receptores Hormonales (RH): La expresión de receptores de estrógeno y progesterona es significativamente menos frecuente en el cáncer de mama gestacional si se compara con los controles no gestantes, documentándose tasas de positividad de apenas un 25% frente al 55-60% habitual de la población general4,5.
- Subtipo Triple Negativo y HER2: El fenotipo triple negativo muestra una prevalencia notablemente superior en las mujeres embarazadas en comparación con la población general. Por el contrario, para la sobreexpresión de la proteína HER2, no existe hasta la fecha evidencia científica clara que demuestre una mayor incidencia o concentración en este grupo de pacientes4,5.
DIAGNÓSTICO CLÍNICO Y DIFERENCIAL.
El correcto diagnóstico de esta entidad se encuentra obstaculizado por los profundos cambios fisiológicos, anatómicos y hormonales que experimenta la glándula mamaria durante la gestación y la lactancia (como la ingurgitación, el aumento de la densidad tisular e hipertrofia lobulillar). Estas modificaciones dificultan la palpación semiológica en el examen físico ordinario e interfieren en la correcta interpretación de los estudios de imagen, provocando retrasos diagnósticos sistemáticos.
Sintomatología y Signos Clínicos:
El debut clínico es idéntico al de las pacientes no gestantes, caracterizado por la aparición de una masa palpable, nódulo firme o un engrosamiento focal del tejido mamario. En estudios descriptivos de cohortes (como el estudio UKBCiP), el 97% de las gestantes manifestaron síntomas evidentes antes del diagnóstico formal, destacando la presencia de un bulto mamario como el motivo de consulta principal en el 61% de los casos2.
Un fenómeno semiológico atípico, pero sumamente específico es el denominado «signo de rechazo de leche», en el cual el lactante rechaza de forma sistemática el alimento proveniente del seno afectado por un carcinoma oculto, actuando como un heraldo clínico que permite la detección temprana de la enfermedad1.
Diagnóstico Diferencial:
Ante el hallazgo de una masa mamaria en la paciente gestante o lactante, el clínico debe plantear un amplio abanico de diagnósticos diferenciales que abarca patologías tanto benignas como malignas:
- Condiciones benignas e infecciosas: Adenoma lactante, conductos galactóforos tapados, mastitis lactacional, fibroadenoma, enfermedad quística, hiperplasia lobular, quiste de retención de leche (galactocele), abscesos mamarios, lipomas y hamartomas.
- Neoplasias malignas no epiteliales (raras): Leucemia, linfoma, tumores filodes, sarcomas, neuromas o procesos infecciosos crónicos como la tuberculosis mamaria.
A pesar de la alta frecuencia de patología benigna —donde aproximadamente el 80% de las biopsias resultan ser negativas para la malignidad—, el índice de sospecha clínica ante cualquier masa nodular debe ser máximamente elevado. Está formalmente indicado iniciar una investigación diagnóstica exhaustiva ante toda masa mamaria que persista por un periodo superior a las 2 semanas7.
DIAGNÓSTICO POR IMAGEN Y CONFIRMACIÓN HISTOLÓGICA.
La selección de las herramientas radiológicas requiere minimizar de forma estricta la exposición del feto a la radiación ionizante8,9.
Técnicas de Imagen Mamaria
- Ultrasonido (Ecografía Mamaria): Es la modalidad de elección inicial y la más segura, al carecer por completo de riesgo de radiación fetal. Posee una alta efectividad para diferenciar masas sólidas de estructuras quísticas y es la herramienta estándar para guiar los procedimientos intervencionistas. En la práctica, el cáncer gestacional se manifiesta de forma mayoritaria como una masa sólida focal. Debido a esto, diversas guías clínicas promueven estrategias de cribado proactivo, recomendando la realización sistemática de una ecografía mamaria rutinaria durante el primer trimestre en todas las gestantes mayores de 35 años10.
- Mamografía: No se encuentra contraindicada, pero su sensibilidad diagnóstica se ve drásticamente mermada por el aumento de la densidad mamaria gravídica. Cuando se realiza, es obligatorio e imprescindible el uso de protectores o blindajes de plomo abdominales para salvaguardar la integridad del feto9.
- Resonancia Magnética (RM) Mamaria: Demuestra una sensibilidad superior a la mamografía, en especial en mamas densas. Sin embargo, el uso de gadolinio como medio de contraste está estrictamente contraindicado durante todo el embarazo debido a los riesgos demostrados de toxicidad fetal, particularmente durante el periodo de organogénesis del primer trimestre. La RM mamaria con gadolinio se reserva exclusivamente para el periodo posparto, en casos donde los hallazgos de la ecografía y la mamografía siguen siendo ambiguos8,9.
Confirmación Histológica y Estadificación Axilar:
Ante cualquier sospecha clínica o radiológica, el diagnóstico definitivo requiere de forma obligatoria una confirmación histopatológica mediante biopsia, independientemente del estado de gravidez de la paciente. Se prefieren las biopsias con aguja gruesa, las cuales se realizan de manera segura bajo anestesia local. Una vez obtenida la muestra, es mandatorio determinar el estado de los receptores hormonales y la expresión o amplificación de HER211.
Para la estadificación de la axila se pautan los siguientes pasos:
- Ecografía axilar: Evaluación protocolizada de los ganglios de la región.
- PAAF (Punción Aspiración con Aguja Fina): Empleada para la confirmación citológica de malignidad en ganglios sospechosos.
- Biopsia de Ganglio Linfático Centinela (BSGC): Históricamente controvertida en el embarazo; no obstante, los datos científicos acumulados de forma reciente avalan su seguridad y eficacia en este escenario. En pacientes con adenopatías axilares clínicamente positivas o ante la variante de cáncer inflamatorio, la BSGC está formalmente contraindicada, requiriéndose una disección axilar completa (linfadenectomía).
PROTOCOLO DE ESTADIFICACIÓN DE ENFERMEDAD A DISTANCIA.
En pacientes con enfermedad localmente avanzada (Estadios III o IV) o ante la presencia de sintomatología constitucional sospechosa, se impone una evaluación de extensión completa, implementando adaptaciones específicas para blindar al feto frente a la radiación:
- Radiografía de Tórax: Indicada para descartar metástasis pulmonares, realizándose siempre con la debida protección plomada abdominal. Cabe destacar que su rendimiento diagnóstico de imagen puede verse físicamente limitado hacia el final del tercer trimestre, debido al desplazamiento cefálico del diafragma provocado por el crecimiento uterino10,12,13.
- Tomografía Computarizada (TC): Debe evitarse durante la gestación10,12,13.
- Ecografía Abdominal: Técnica segura y útil para el despistaje de metástasis hepáticas, aunque con menor sensibilidad que las técnicas de resonancia10,12,13.
- Resonancia Magnética (RM) Corporal/Cerebral: Es la técnica de elección preferencial (frente al TC) para el estudio de órganos viscerales y ante sospecha de siembras en el sistema nervioso central. Las directrices de la Junta Nacional de Protección Radiológica sugieren evitar la RMN durante el primer trimestre para mitigar cualquier riesgo teórico durante la organogénesis. Reitérase que debe realizarse estrictamente sin gadolinio10,12,13.
- Evaluación Ósea: El rastreo óseo con radionúclidos convencionales plantea riesgos controlados pero latentes, por lo que no se recomienda de forma rutinaria en pacientes asintomáticas. Como alternativa segura, se indica la realización de una RM esquelética sin contraste orientada a la detección de metástasis en la médula ósea roja. Clínicamente, es fundamental recordar que la fosfatasa alcalina plasmática no es un biomarcador válido de metástasis ósea durante el embarazo, dado que sufre una elevación marcada y fisiológica de origen puramente placentario10,12,13.
En resumen, el pool de pruebas de estadificación en la gestante queda limitado a: Radiografía de tórax (con protección), Ecografía abdominal o RM sin contraste para el parénquima hepático, y RM esquelética sin contraste para el componente óseo. Aquellas pacientes asintomáticas con tumores en estadios tempranos y sin afectación ganglionar axilar pueden prescindir de este estudio de extensión completo, dada la baja probabilidad estadística de afectación a distancia. Tras el nacimiento, la paciente se someterá a los protocolos de estadificación estándar del adulto.
ESTRATEGIA DE TRATAMIENTO LOCORREGIONAL.
El manejo terapéutico del cáncer de mama gestacional debe realizarse siguiendo con la mayor fidelidad posible las guías de práctica clínica estándar de las pacientes no embarazadas, adaptando las intervenciones para asegurar la protección fetal y abordando la patología con una inequívoca intención curativa14.
La evidencia demuestra que la interrupción provocada del embarazo no mejora los resultados oncológicos, el pronóstico ni las tasas de supervivencia del cáncer de mama gestacional14.
Abordaje Quirúrgico:
La cirugía representa el pilar terapéutico local definitivo y fundamental. Ha quedado plenamente demostrado que los procedimientos quirúrgicos sobre la mama y la axila son completamente seguros para el feto independientemente del trimestre gestacional en el que se ejecuten. Las opciones se dividen en:
- Cirugía Conservadora de la Mama: Equivalente en términos de supervivencia global a la mastectomía, siempre que se complementa con radioterapia posterior. En la gestante, la radioterapia debe posponerse obligatoriamente hasta el periodo posparto. Si el retraso acumulado para iniciar la radioterapia es excesivo (p. ej., si el diagnóstico se realiza a principios del primer trimestre), la cirugía conservadora puede desaconsejarse, optando directamente por la remoción completa15,16.
- Mastectomía: Opción idónea para mujeres que cursan el primer trimestre y desean continuar con el embarazo, incluso en estadios tempranos (I o II), ya que elimina de forma inmediata la necesidad perentoria de radioterapia adyuvante a corto plazo. De requerirse reconstrucción mamaria, esta se difiere de forma mandatoria hasta el posparto. La elección entre ambas técnicas se personalizará evaluando las semanas de gestación, la biología tumoral y las preferencias de la paciente15,16.
Radioterapia (RT):
La radioterapia está contraindicada durante todo el transcurso del embarazo. Su administración intrauterina acarrea efectos deletéreos críticos sobre el feto, incluyendo aborto espontáneo, malformaciones orgánicas estructurales graves, trastornos severos del crecimiento y desarrollo neurocognitivo, así como potentes efectos mutagénicos y carcinogénicos a largo plazo17.
TRATAMIENTO SISTÉMICO Y PERFIL DE SEGURIDAD FARMACOLÓGICA:
La terapéutica sistémica oncológica es viable y segura durante la gestación, bajo la condición inquebrantable de iniciar su administración estrictamente a partir del segundo trimestre (alcanzado el periodo posorganogénesis).
Alteraciones Farmacocinéticas Gravídicas:
El organismo gestante experimenta modificaciones fisiológicas que alteran la farmacodinamia y farmacocinética de los citostáticos18:
- Aumento del volumen plasmático circulante y un incremento del aclaramiento (clearence) hepático y renal, factores que reducen de forma drástica las concentraciones plasmáticas de las fracciones de fármaco activo.
- Disminución de la albúmina sérica, lo cual incrementa de forma recíproca la fracción libre (no unida a proteínas) del medicamento.
- Reducción de la motilidad gástrica, alterando los patrones de absorción de cualquier agente por vía oral.
Agentes Quimioterapéuticos:
- Esquemas basados en Antraciclinas: Constituyen el estándar de tratamiento mejor documentado. Los regímenes predilectos son AC (Doxorubicina + Ciclofosfamida) o FAC (Fluorouracilo + Doxorubicina + Ciclofosfamida). La administración de estos esquemas durante el segundo y tercer trimestre demuestra un perfil de seguridad excelente: las series informan cero muertes perinatales, tasas de anomalías congénitas superponibles a los promedios nacionales y ausencia de complicaciones neonatales a corto plazo. El uso de regímenes en esquemas de dosis densas (cada 2 semanas) se ha evaluado en series de casos, demostrando que no eleva el riesgo de complicaciones materno-fetales en comparación con el intervalo convencional de 3 semanas. Resta determinar las secuelas tardías a nivel de fertilidad futura o función cardiaca fetal19,20.
- Taxanos: El uso de Paclitaxel y Docetaxel durante el segundo y tercer trimestre cuenta con soporte bibliográfico que avala una toxicidad fetal y materna mínima21.
- Fármacos Contraindicados: El Metotrexato debe evitarse radicalmente debido a su potente efecto abortivo y teratogénico. El Cisplatino y el Carboplatino no cuentan con evidencia de daño fetal directo, pero su uso incrementa la toxicidad sistémica general debido a las alteraciones gravídicas en la unión a proteínas plasmáticas20,21.
Terapias Dirigidas, Endocrinas e Inmunoterapia (Contraindicadas):
- Terapia Anti-HER2: El Trastuzumab está contraindicado. Su uso se asocia causalmente con la inducción de oligohidramnios, hipoplasia pulmonar fetal severa, anomalías estructurales esqueléticas y muerte neonatal. El Lapatinib y otros agentes modernos como Pertuzumab o el conjugado T-DM1 carecen de datos significativos de seguridad, recomendándose posponer su inicio hasta el periodo posparto22.
- Terapia Endocrina (SERMs e IA): El Tamoxifeno está formalmente contraindicado durante el embarazo por elevar sustancialmente el riesgo de hemorragia vaginal, aborto, malformaciones y muerte fetal. Modelos preclínicos (ratas) advierten del desarrollo de cáncer de mama transgeneracional en la descendencia femenina, con riesgos de inducción de neoplasias ginecológicas similares a los descritos históricamente con el dietilestilbestrol. Los inhibidores de la aromatasa combinados con agonistas LHRH se encuentran bajo la misma contraindicación absoluta durante la gestación23.
- Inmunoterapia: Los datos sobre el uso de inhibidores de puntos de control inmunitario (anti-PD-1, anti-PD-L1, anti-CTLA-4) son extremadamente escasos. Los pocos casos clínicos documentados muestran una correlación directa con la aparición de restricción del crecimiento intrauterino (RCIU) e hipotiroidismo neonatal24.
Fármacos de Soporte:
Los antieméticos comunes (Prometazina, antagonistas selectivos de la serotonina 5-HT3, antagonistas NK1, Droperidol combinados con Difenhidramina o Dexametasona) son seguros, recomendando limitar el uso prolongado de Dexametasona por riesgos metabólicos teóricos. El factor estimulante de colonias de granulocitos (G-CSF) se considera seguro y apto para su uso en la paciente gestante25.
PLANIFICACIÓN DEL PARTO Y MANEJO DE LA LACTANCIA:
Sincronización del Parto:
La quimioterapia debe interrumpirse de forma mandatoria entre 3 y 4 semanas antes de la fecha programada del parto. Esta ventana temporal evita que el nacimiento coincida con el nadir hematológico materno, permitiendo la recuperación de los niveles de glóbulos blancos y plaquetas para mitigar riesgos de infecciones graves o hemorragias perioperatorias. Asimismo, protege al neonato de sufrir una mielosupresión grave al nacer. El parto debe programarse una vez alcanzada la madurez pulmonar fetal, situándose idealmente a partir de la semana 34 de gestación o superior26-29,23.
Lactancia Materna:
- Durante el tratamiento activo: La lactancia materna está contraindicada durante la quimioterapia y el uso de terapias dirigidas (Trastuzumab, Lapatinib). Los agentes citotóxicos (especialmente los agentes alquilantes como la ciclofosfamida) y las antraciclinas se excretan activamente a través de la leche materna, exponiendo al lactante al riesgo de desarrollar neutropenia neonatal severa. Se deben evitar de igual manera los agentes endocrinos por falta de datos de seguridad. 30
- En supervivientes de cáncer de mama (post-tratamiento): La lactancia posterior es completamente segura y viable, incluso en pacientes sometidas a cirugías conservadoras. La evidencia no demuestra ningún impacto negativo sobre el pronóstico oncológico de la madre. La producción láctea en la mama contralateral sana se mantiene intacta. No obstante, en la mama que fue intervenida, la producción puede verse mermada (particularmente si hubo sección de los conductos cercanos al complejo aréola-pezón). Se desaconseja amamantar desde una mama que ha recibido radioterapia, debido a alteraciones estructurales tisulares y a un riesgo elevado de desarrollar mastitis de muy difícil resolución terapéutica.
PRONÓSTICO CLÍNICO MATERNO-FETAL Y SEGUIMIENTO.
Las pacientes con antecedentes de cáncer de mama gestacional deben ser sometidas exactamente al mismo protocolo de seguimiento clínico, analítico y radiográfico que las pacientes no gestantes.
Pronóstico Materno:
Históricamente se ha asociado este cáncer con peores tasas de supervivencia global, una realidad condicionada por el diagnóstico crónicamente tardío y por la biología molecular agresiva intrínseca de los tumores en mujeres jóvenes.31 Estudios en cohortes pequeñas (como el de Toure, con 13 pacientes) reflejan panoramas sombríos, reportando mortalidades del 38% al primer año de seguimiento6.
En análisis comparativos de supervivencia a 5 años (como el estudio de Martín Cameán), el grupo de cáncer de mama asociado al embarazo (PABC) exhibió una supervivencia global del 65.0% frente al 87.6% del grupo control, con una media de supervivencia de 6 años frente a 7 años, respectivamente. Sin embargo, al realizar el ajuste estadístico multivariante según el grado tumoral y el estadio patológico, la diferencia en la supervivencia global pierde la significación estadística. Esto demuestra que el peor pronóstico está ligado de forma directa a las características agresivas y avanzadas del tumor al momento de la detección, y no al estado de embarazo per se. Se observa asimismo que el diagnóstico realizado específicamente en el periodo posparto asocia resultados biológicos sustancialmente peores, un fenómeno cuya causalidad exacta sigue bajo activa investigación32.
Pronóstico Fetal y Transmisión Vertical:
El desarrollo neurocognitivo y físico a largo plazo de los niños expuestos in utero a tratamientos quimioterapéuticos es totalmente comparable al de los controles de la población general, logrando equiparar cualquier hito del desarrollo en las etapas de crecimiento temprano33. El riesgo neonatal principal radica en la prematuridad, documentándose tasas de nacimiento pretérmino de hasta el 41%2.
Respecto a la diseminación neoplásica directa, el riesgo de transmisión vertical al feto es extremadamente bajo; si bien se han reportado casos excepcionales y anecdóticos de metástasis tumorales confinadas estrictamente a la placenta, no existe ni un solo caso registrado en la literatura científica de cáncer infantil derivado de la transmisión vertical de un carcinoma de mama materno34.
Asesoramiento Genético:
Dada la alta prevalencia de mutaciones en mujeres jóvenes, las guías de consenso internacionales ESO-ESMO (BCY5) establecen la recomendación mandatoria de realizar una evaluación genética protocolizada mediante paneles multigénicos a todas las pacientes jóvenes antes del inicio de las terapias oncológicas. La identificación precoz de variantes patogénicas germinales es una prioridad crítica, ya que ejerce una influencia directa sobre la toma de decisiones quirúrgicas inmediatas y permite un correcto manejo profiláctico del riesgo hereditario familiar35.
EVIDENCIA CLÍNICA RECIENTE: ESTUDIO POSITIVE:
Para aquellas mujeres que ya han superado un cáncer de mama temprano y albergan el deseo activo de lograr un embarazo, el panorama clínico se ha visto esclarecido gracias a los resultados del ensayo clínico internacional y multicéntrico POSITIVE36:
Diseño del Estudio e Intervención:
El ensayo evaluó de forma prospectiva a una cohorte de 516 mujeres premenopáusicas (edad < 42 años) con diagnóstico de cáncer de mama en estadios tempranos (I-III) con receptores hormonales positivos (RH+). El requisito de inclusión fue haber completado de forma rigurosa entre 18 y 30 meses de terapia endocrina adyuvante estándar.
La intervención consistió en pautar una interrupción temporal de la terapia endocrina por un periodo máximo de hasta 2 años con el único fin de permitir la concepción espontánea o asistida. El protocolo exigió obligatoriamente un periodo de lavado farmacológico (washout) de 3 meses previos al primer intento de embarazo. Se autorizó el uso de técnicas de reproducción asistida (utilizadas por el 43.3% de la muestra) y se pautó la remisión a clínicas de fertilidad si no se lograba la concepción tras 1 año de intentos activos. El protocolo obligaba a reanudar de inmediato la terapia endocrina tras el parto, la lactancia o ante el fracaso definitivo de los intentos de concepción, completando así el esquema estándar planificado de 5 a 10 años.
Resultados de Maternidad y Seguridad Oncológica:
Los resultados reproductivos oncológicos del estudio arrojaron los siguientes datos concluyentes:
- Éxito Reproductivo: De las 497 pacientes con seguimiento estricto, el 74% logró al menos un embarazo y el 63.8% consolidó al menos un nacimiento vivo, acumulando un total de 365 nacidos vivos dentro de la cohorte.
- Complicaciones Obstétricas: Se registró una tasa global de complicaciones del 11.1%, destacando la hipertensión/preeclampsia (3.8%) y la diabetes gestacional (2.4%) como los eventos adversos más recurrentes.
- Seguridad Oncológica (Mediana de seguimiento: 41 meses): Se registraron un total de 44 eventos de recidiva tumoral en el grupo de interrupción, una cifra que se situó confortablemente por debajo del umbral de alarma de seguridad prefijado por el comité (46 eventos).
- Tasas de Incidencia Acumulada a 3 años: La tasa de eventos de cáncer de mama fue del 8.9% en el brazo de interrupción temporal frente al 9.2% observado en la cohorte control externa.
- Recurrencia a Distancia: Se notificó una incidencia de metástasis a distancia de apenas un 4.5% en el grupo de interrupción temporal en comparación con un 5.8% en el grupo control.
El estudio POSITIVE concluye de manera categórica que, en mujeres jóvenes con cáncer de mama temprano sensible a hormonas, la interrupción temporal y rígidamente controlada de la terapia endocrina adyuvante para buscar un embarazo es una estrategia oncológicamente segura que no incrementa el riesgo de recurrencia a corto plazo y ofrece excelentes tasas de éxito de nacidos vivos.
CONCLUSIONES
El abordaje del cáncer de mama asociado a la gestación requiere de una estrecha cooperación multidisciplinar interinstitucional que involucre de forma activa a oncólogos médicos, cirujanos de mama y especialistas en medicina materno-fetal. La optimización del pronóstico materno depende de elevar los índices de sospecha clínica para contrarrestar el retraso diagnóstico sistemático. Las intervenciones quirúrgicas axilares y mamarias son plenamente viables durante la gestación; la quimioterapia basada en antraciclinas y taxanos debe confinar estrictamente al segundo y tercer trimestre, mientras que las terapias biológicas dirigidas, la hormonoterapia y la radioterapia deben ser postergadas obligatoriamente hasta el periodo posparto debido a su probado perfil de toxicidad fetal.
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