AUTORES
- Ana María Benito Ormeño. Diplomada Universitaria de Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Laura Marzal Latorre. Graduada Universitaria de Enfermería. Hospital General de Defensa. Zaragoza.
- Marta López de la Manzanara Calvo. Graduada Universitaria de Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
- Alexandra Stephany Yaguarshungo Simbaña. Graduada Universitaria de Enfermería. Hospital de la Paz. Madrid.
- Natalia Chueca Rodilla. Graduada Universitaria de Enfermería. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
RESUMEN
El cáncer de piel es un cáncer muy prevalente que causa numerosas muertes en todo el mundo. La exposición solar a través de la radiación UV es el elemento principal para el desarrollo de melanoma. Existen factores genéticos, personas inmunodeprimidas, historias de quemaduras solares anteriores, la obesidad o la aparición de lunares o nevus que aumentan la predisposición para la aparición del mismo. Existen estrategias para evitar y autoprotegerse del sol, entre los que cabe mencionar, el uso de fotoprotector solar de alta cobertura, evitar el sol en horas peligrosas del día, el uso de sombreros y gorros y provisión de sombra. No se debe olvidar el elevado gasto y carga sanitaria que provoca esta enfermedad, así como el gran impacto psicológico que genera en el paciente y en las familias. Por tanto, el personal sanitario tendrá un papel protagonista en la prevención y educación para la salud, en la implementación de programas y en el lanzamiento de campañas de concienciación.
PALABRAS CLAVE
Sol, fotoprotección, campañas de salud, crema solar.
ABSTRACT
Skin cancer is a highly prevalent cancer that causes several deaths around the world. Sun exposure through UV radiation is the main element for the development of melanoma. There are genetic factors, immunosuppressed people, previous sunburn stories, obesity or the appearance of moles or nevus that increase the predisposition for its appearance. There are strategies to avoid and protect oneself from the sun, among which it is worth mentioning the use of high coverage sunscreen, avoiding the sun at dangerous times of the day, the use of hats and caps and providing shade. We must not forget the high cost and health burden that this disease causes, as well as the great psychological impact it generates on the patient and their families. Therefore, health personnel will have a leading role in prevention and health education, in the implementation of programs and in the launch of awareness campaigns.
KEY WORDS
Sun, photoprotection, health campaigns, sun cream.
DESARROLLO DEL TEMA
La piel, la barrera externa de nuestro cuerpo, interactúa directamente con nuestro entorno y está constantemente expuesta a diferentes factores estresantes ambientales como la radiación ultravioleta (UV). Investigaciones científicas han demostrado los efectos biológicos de la radiación ultravioleta sobre la piel. Los efectos agudos incluyen eritema, edema, quemaduras solares y fotoinmunosupresión. Los efectos crónicos comprenden fotoenvejecimiento y carcinogénesis1.
Esa radiación solar es un elemento factor modificable y puede transformarse en la aparición de melanoma, que es una enfermedad maligna de los melanocitos, células productoras de melanina (pigmento) en la capa basal de la epidermis. Los melanocitos tienen origen en la cresta neural y, por lo tanto, expresan muchas moléculas de señalización y factores que promueven la migración y la metástasis después de una transformación maligna2.
Su fisiopatología puede explicarse debido a que la radiación UVA llega a la dermis, induciendo reacciones de fotosensibilización indirectas y dañando el ADN a través de especies reactivas de oxígeno. La radiación UVB es absorbida predominantemente por la epidermis, pero provoca directamente reordenamientos moleculares en el ADN. Las fotolesiones inducidas por los rayos UV que interfieren con la transcripción, la replicación del ADN y el emparejamiento de bases causan mutaciones1.
A pesar de representar sólo el 1% de los cánceres de piel, el melanoma representa más del 80% de las muertes por cáncer de piel2.
Epidemiología: Los cánceres de piel en la población son mayores en número que todas las demás entidades cancerosas combinadas. La incidencia del melanoma ha aumentado desde 1975. Tras la introducción de agentes de inmunoterapia dirigida en la última década, la supervivencia general a 5 años de los pacientes con melanoma ha aumentado a más del 90 %. Sin embargo, la tasa de supervivencia a 5 años para la enfermedad en estadio IV sigue siendo inferior al 30%1.
Carga sanitaria: Un estudio de 2015 estimó que los costos sanitarios directos anuales acumulados para el melanoma en Australia, Nueva Zelanda, Dinamarca, Suecia, el Reino Unido, Alemania, Francia, Estados Unidos, Canadá y Brasil superan los 1.500 millones de euros. Otro estudio de 2011 establece un coste total anual medio de 8.100 millones de dólares para el cáncer de piel1. Dado que la incidencia del cáncer de piel aumenta continuamente, se puede esperar que este número haya aumentado desde entonces, lo que supone una carga económica sustancial para los sistemas sanitarios mundiales1.
Factores de riesgo: La exposición a la radiación solar UV es el factor de riesgo prevenible más importante que conduce al cáncer de piel y entre el 80% y el 90% de los cánceres de piel están relacionados con la exposición a los rayos UV, sin embargo, un alto porcentaje de personas no utilizan fotoprotección solar1.
Además, los lunares, o nevus, son crecimientos benignos de melanocitos considerados precursores directos y marcadores de mayor riesgo de melanoma2. Un estudio encontró que aquellos con >100 lunares tienen un mayor riesgo de desarrollar melanoma en comparación con aquellos con <152. Los autores concluyeron que los lunares que persisten hasta la vejez tienen un riesgo especial de malignidad. Las pautas sugieren que estos lunares deben vigilarse según los criterios ABCDE (asimetría, irregularidad de los bordes, variación de color, diámetro> 6 mm y evolución) y, si se sospecha, resecar con márgenes de al menos 2 mm.2.
La historia de quemaduras solares especialmente durante la infancia y tener la piel clara, cabello rubio o pelirrojo, y los ojos claros también son riesgos íntimamente relacionados con la aparición de melanoma.
También se ha asociado la incidencia del mismo con la obesidad; algunos, pero no todos, los estudios muestran un mayor riesgo entre aquellos con un IMC superior a 302.
Asimismo, la historia familiar también tiene importancia, ya que alrededor del 10% de los pacientes con melanoma tienen antecedentes familiares de la enfermedad, aunque sólo se han caracterizado unos pocos síndromes congénitos, como nevus congénitos y mutaciones2.
También se ha demostrado que dosis bajas de UVA y UVB disminuyen la inmunovigilancia de Langerhans y las células dendríticas, lo que altera la presentación de antígenos y la activación de las células T y NK contra las células de melanoma. Por tanto, como era de esperar, los pacientes inmunodeprimidos tienen un mayor riesgo de tener melanoma2.
Estrategias: Existen múltiples estrategias de fotoprotección efectivas, entre ellas las más comunes evitar la exposición solar o utilizar ropa protectora. En los EE. UU. y Europa, la aplicación tópica de protector solar sigue siendo el método más común de protección solar y prevención del cáncer de piel1.
En Australia, los programas de prevención del cáncer de piel como “SunSmart” recomiendan un enfoque multifacético, que incluye permanecer en interiores durante las horas pico de exposición a los rayos UV; políticas para el uso de sombreros y provisión de sombra en guarderías, escuelas primarias y lugares de trabajo; la introducción del protector solar para los trabajadores al aire libre; la recomendación de trajes de baño de manga larga para protegerse del sol; prohibición de camas solares; la provisión de pronósticos UV en informes meteorológicos; y subvenciones para sombra comunitaria, además de la disponibilidad de protectores solares más eficaces que extienden el tiempo de protección y ofrecen protección UV con una cobertura más amplia1.
En los últimos años, la conciencia pública sobre la seguridad solar y los efectos dañinos de la luz solar ha aumentado continuamente, lo que ha resultado en un mayor uso de filtros UV. Por ello nace en 1974 el factor de protección solar (SPF). El SPF se define como «la relación entre la dosis más pequeña de radiación UVB necesaria para producir un eritema mínimo en la piel protegida con protector solar en comparación con la dosis necesaria de UVB para producir la misma cantidad de eritema en la piel no protegida»1.
Dentro del uso del fotoprotector, la Academia Estadounidense de Dermatología recomienda el protector solar resistente al agua con protección de amplio espectro, que incluya cobertura UVA y UVB, y al menos SPF 30 para una seguridad óptima. Según la industria farmacéutica, se recomienda aplicar 2 mg de protector solar por centímetro cuadrado de piel. Esta cantidad se puede medir usando una cucharadita para cubrir la cara, o volviendo a aplicarla dentro de una hora1.
El fotoprotector será la principal herramienta de prevención, ya que además de minimizar el riesgo de cáncer de piel, reduce los riesgos de morbilidad y mortalidad causados por el melanoma y disminuye los signos de fotoenvejecimiento inducido por los rayos UV, como arrugas, telangiectasias y alteraciones pigmentarias1.
Tratamiento del melanoma: Las recomendaciones actuales de la National Comprehensive Cancer Network (NCCN) para el tratamiento quirúrgico del melanoma aconseja la extirpación de la lesión con un margen estrecho de 1 a 3 mm y posteriormente, en una segunda intervención quirúrgica, la ampliación de los márgenes según el espesor de Breslow. No se consideran adecuados márgenes quirúrgicos más amplios en la extirpación inicial porque podrían alterar el drenaje linfático local y con ello la exactitud en la identificación del primer ganglio de drenaje o ganglio centinela3. Otros tratamientos incluyen fármacos e inmunoterapia, terapias dirigidas con tratamiento que actúa específicamente las mutaciones genéticas en las células cancerosas y radioterapia y quimioterapia, utilizadas en casos avanzados para estadios más avanzados.
Abordaje desde el sistema sanitario: Finalmente, el sistema de salud deberá implementar campañas, formación y educación para la salud y prevenir el cáncer de piel, actuando sobre la prevención primaria y secundaria. La Organización Mundial de la Salud define la actuación en prevención primaria como el conjunto de medidas que actúan sobre los factores causales y predisponentes de la enfermedad para disminuir su incidencia, mientras que la prevención secundaria consiste en el diagnóstico precoz de la enfermedad incipiente (asintomática), para realizar un tratamiento temprano, evitando consecuencias graves y aumentando la supervivencia4.
CONCLUSIONES
El cáncer de piel es un cáncer muy prevalente en la sociedad que provoca un elevado número de muertes a nivel mundial, provocando a su vez altas cargas en la sanidad. Se conoce que la exposición a la radiación UV es el principal factor, sin embargo existen también otros factores como quemaduras previas, lunares o la genética para desarrollar cáncer, por tanto será esencial conocer las estrategias para evitar la aparición de melanoma. Por último, la educación para la salud y la prevención en todas sus etapas será fundamental, y se podrá iniciar mediante la formación a los profesionales no dermatólogos para la detección precoz de lesiones, a través de la implantación de campañas, herramientas de detección precoz, programas educacionales y estrategias de salud desde atención primaria y otros departamentos.
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