Candidiasis vaginal. Artículo monográfico

13 febrero 2025

 

AUTORES

  1. Beatriz Alfaro Abellanas. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Residente de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Arrabal. Zaragoza, España.
  2. Sandra Marzo Beltrol. Graduada en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Residente de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.
  3. Paula Ortega Poza. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Especialista de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.
  4. Ignacio García Ascaso. Graduado en Enfermería por la Universidad de Zaragoza. Enfermero del Centro de Salud Parque Goya. Zaragoza, España.
  5. Cristina Forner Roque. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Residente de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud Arrabal. Zaragoza, España.
  6. Cristina Morales Sánchez. Graduada en Enfermería por la Universidad San Jorge. Residente de Enfermería Familiar y Comunitaria en el Centro de Salud La Jota. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La candidiasis vaginal es una de las infecciones más frecuentes en mujeres en edad fértil y que, en la mayoría de los casos, es causada por el hongo Cándida, aunque también existen otros responsables. Aparecen signos y síntomas como leucorrea, prurito y disuria, entre otros. No se considera una enfermedad de transmisión sexual, sin embargo, es fundamental realizar un diagnóstico diferencial adecuado.

En algunas ocasiones esta patología se vuelve recurrente provocando frustración y malestar en el día a día de las mujeres.

A pesar de que exista tratamiento antifúngico para tratar estas infecciones, lo más importante es llevar a cabo una correcta prevención.

PALABRAS CLAVE

Candidiasis, prurito, recurrencia, prevención.

ABSTRACT

Vaginal candidiasis is one of the most frequent infections in women of childbearing age and, in most cases, it is caused by the Candida fungus, although there are also others responsible. Signs and symptoms such as leucorrhea, itching and dysuria, among others, appear. It is not considered a sexually transmitted disease; however, it is essential to make a proper differential diagnosis.

Sometimes this pathology becomes recurrent, causing frustration and discomfort in women’s daily lives.

Although there is antifungal treatment to treat these infections, the most important thing is to carry out correct prevention.

KEY WORDS

Candidiasis, pruritus, recurrence, prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

La candidiasis vulvovaginal es una infección micótica provocada por el hongo Cándida que suele afectar a las mujeres en edad fértil1. Alrededor del 75% de las mujeres la padecen, pudiendo provocar recurrencias en el 50% de ellas. Por este motivo y por la disminución en la calidad de vida de las mujeres infectadas, la OMS considera esta enfermedad como un problema de salud pública, llegando a ser un 9% de mujeres las que sufren más de 3 episodios al año. Además, durante el embarazo aumentan las posibilidades de padecer candidiasis sobre todo en el tercer trimestre que se asocia con malestar e incluso complicaciones mayores como parto prematuro o candidiasis cutánea congénita2.

Entre los síntomas más característicos se pueden destacar irritación y enrojecimiento de la vulva y vagina, sensación de ardor o dolor al mantener relaciones sexuales, prurito y la aparición de un flujo alterado con aspecto blanco y grumoso. Todo ello unido a la incomodidad y el estrés que genera en la persona afectada3. Dicha sintomatología tiende a exacerbarse con los cambios hormonales propios del ciclo de la mujer, por lo que aumentan la semana previa a la menstruación y disminuye con la regla4. Las infecciones no tratadas y prolongadas en el tiempo pueden desencadenar infertilidad, abortos espontáneos o la aparición de otras infecciones3.

El 90% de las candidiasis son provocadas por el hongo Cándida Albicans y el porcentaje restante por Cándida Glabrata. Estos hongos forman parte de la microbiota vaginal de la mujer y en condiciones óptimas, como puede ser el embarazo, la toma de antibióticos, el estrés, la diabetes o las relaciones sexuales, se reproducen con gran rapidez provocando infección2,5.

Por ello, se han observado diversos factores de riesgo que pueden propiciar la aparición de la candidiasis como son el tratamiento con antibióticos, los anticonceptivos los cuales aumenta el nivel de estrógenos y disminuyen el pH intravaginal, la inmunosupresión, la diabetes y las condiciones higiénicas deficitarias, así como la ropa interior sintética y ajustada o presencia de humedad en la zona de manera continuada2,4.

El diagnóstico de esta patología es fundamental para evitar la automedicación por parte de las pacientes en aquellos lugares donde los antifúngicos no están sujetos a prescripción médica, ya que la flora vaginal puede desarrollar una resistencia a estos medicamentos5.

El resultado se confirma tras el análisis microscópico con hidróxido de potasio (KOH) de la muestra recogida a través de un frotis, cuyo estudio revela la presencia de levaduras e hifas. En los casos en los que la sintomatología persiste y el análisis es negativo, como suele ocurrir con la Candida Glabrata, es necesario realizar un cultivo de la muestra4.

En general, en los casos agudos, la infección se trata con antimicóticos por vía vaginal con una duración relativamente corta. En cambio, en los casos de recurrencias, el tratamiento debe ser más prolongado pudiendo necesitar una pauta mensual durante meses o incluso un año3. Otra terapia de elección consiste en la administración de fluconazol 500mg por vía oral semanalmente durante 6 meses, aunque se han observado mayor número de reacciones adversas al tratamiento oral que al intravaginal4.

Por otro lado, y a pesar de no existir suficiente evidencia científica al respecto, los probióticos suelen recetarse en recurrencias para repoblar la flora vaginal que se encuentra dañada. Dichos probióticos contienen diferentes cepas de lactobacillus puesto que se ha demostrado su presencia en la flora vaginal sana de cualquier mujer. Otra forma de repoblar la mucosa es a través de probióticos naturales como el yogur o el kéfir4.

Cada vez se le está dando más importancia a la prevención de la aparición de candidiasis y por ello se recomienda adoptar hábitos de higiene y cuidados que ayuden a mantener un equilibrio saludable de la flora vaginal, evitando que el hongo Candida crezca de manera descontrolada3:

1. Mantener una higiene adecuada a través de una limpieza suave con un gel de higiene íntimo y secado adecuado de la zona genital externa (vulva) para evitar la humedad excesiva.

2. Evitar ropa ajustada que genere calor y humedad y utilizar ropa interior de algodón que permita que la zona genital respire adecuadamente.

3. Evitar el uso excesivo de productos irritantes como las duchas vaginales o los productos perfumados que pueden alterar el pH natural e irritar la zona genital.

4. Controlar los factores de riesgo si existen como la diabetes mellitus, manteniendo niveles adecuados de glucosa en sangre, y usando antibióticos con precaución, únicamente en los casos necesarios y prescritos por un médico.

5. Evitar el exceso de humedad cambiando con frecuencia la ropa después de hacer ejercicio o el traje de baño en la playa o piscina.

6. Mantener una dieta equilibrada evitando el exceso de azúcares y añadiendo probióticos que ayuden a mantener el equilibrio en la flora vaginal.

7. Precaución durante las relaciones sexuales usando preservativos y evitando geles o espermicidas que puedan irritar la zona vaginal.

8. Controlar el estrés ya que cuando aumenta también lo hace la susceptibilidad a infecciones3.

 

CONCLUSIONES

En conclusión, la candidiasis vaginal es una infección frecuente y tratable, aunque puede ser recurrente en algunas mujeres. Su desarrollo está relacionado con diversos factores, como alteraciones hormonales, uso de antibióticos, diabetes y un sistema inmunológico debilitado. Aunque generalmente no es grave, su impacto en la calidad de vida puede ser significativo2,4,5. Un diagnóstico y tratamiento oportunos son esenciales para controlar los síntomas y prevenir recaídas. Asimismo, adoptar medidas preventivas como mantener una higiene adecuada, usar ropa holgada y evitar el uso excesivo de antibióticos puede ayudar a reducir el riesgo de futuras infecciones3.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Jaqueti Aroca J, Ramiro Martínez P, Molina Esteban LM, Fernández González AM, García-Arata I, Prieto Menchero S, et al. Epidemiology and etiology of vulvovaginal candidiasis in Spanish and immigrants’ women in Fuenlabrada (Madrid). Rev Esp Quimioter. 2020;33(3):187–92. Disponible en: http://dx.doi.org/10.37201/req/099.2019
  2. Rabi Salih S, Ali Haddad R, Abid Hassan S. Prevalence of vulvovaginal Candidiasis and its association with Contraceptives. Archivos Venezolanos de Farmacología y Terapéutica. Sociedad Venezolana de Farmacología Clínica y Terapéutica, República Bolivariana de Venezuela. 2021;40(4). Disponible en: https://www.redalyc.org/journal/559/55971452007/55971452007.pdf
  3. García Villarroya B, Fernández-Giro Torrado S. Candidiasis vaginal: Estrategias de prevención frente a su aparición.Revista sanitaria de investigación. 2022. Disponible en: https://revistasanitariadeinvestigacion.com/candidiasis-vaginal-estrategias-de-prevencion-frente-a-su-aparicion-articulo-monografico/
  4. Ugalde González F, Rivera Gutiérrez H, Durán Méndez MJ. Candidiasis vulvovaginal recurrente. 2021;6(9). Revista Médica Sinergia. Disponible en: https://www.revistamedicasinergia.com/index.php/rms/article/view/700/1780
  5. Herreras Gómez LR, López VC. Perfil de resistencia antifúngica en el tratamiento de candidiasis vaginal: Un diagnóstico de agentes etiológicos. Rev habanera cienc médicas. 202 ;21(2). Disponible en: http://scielo.sld.cu/scielo.php?pid=S1729-519X2022000200011&script=sci_arttext

 

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