AUTORES
- Víctor Daniel Narváez Montenegro. Enfermero. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Carolina Cossié Esteban. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Alba de Marco Romera. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
- Julia Clemente Marcuello. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Laura Bambó Pilarcés. Enfermera. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Alicia Martín Blasco. Enfermera. Hospital Royo Villanova. Zaragoza, España.
RESUMEN
La valoración geriátrica integral (VGI) es una herramienta multidisciplinar, dinámica y estructurada, que permite detectar y cuantificar las necesidades y capacidades del anciano en el ámbito clínico, funcional, mental y social, elaborando a partir de ellas un plan de intervención, tratamiento y seguimiento a largo plazo, optimizando recursos y consiguiendo el mayor grado de independencia y calidad de vida.
Se constituye como uno de los mejores instrumentos para la atención al paciente geriátrico en el ámbito asistencial, ya que incluye además de la anamnesis y la exploración física, una serie de elementos, conocidos como escalas de valoración, que facilitan la identificación de problemas y su evaluación.
PALABRAS CLAVE
Adulto mayor, valoración geriátrica integral.
ABSTRACT
Comprehensive geriatric assessment (VGI) is a multidisciplinary, dynamic and structured tool that allows the identification and quantification of the needs and capacities of the elderly in the clinical, functional, mental and social fields, drawing from them an intervention plan, long-term treatment and follow-up, optimizing resources and achieving the highest degree of independence and quality of life.
It is one of the best instruments for the care of geriatric patients in the healthcare field, since it includes in addition to anamnesis and physical examination, a series of elements, known as scales of assessment, which facilitate problem identification and assessment.
KEY WORDS
Aged, geriatric assessment.
INTRODUCCIÓN
El envejecimiento progresivo de la población en los países desarrollados conlleva un aumento importante de las enfermedades crónicas (hipertensión arterial, diabetes, dislipemia, obesidad…) cuyo tratamiento implica, en muchos casos, el uso de varios fármacos de forma simultánea (polimedicación). Se calcula que las enfermedades crónicas consumen el 80% de todas las consultas de atención primaria1.
Se define al paciente geriátrico como aquel sujeto de edad avanzada, con pluripatología y polifarmacia, y que, además, presenta cierto grado de dependencia para las actividades básicas de la vida diaria. Se trata de un perfil de paciente con características específicas que requieren de un abordaje especializado e individualizado. El propio envejecimiento fisiológico, con un continuo declive de la funcionalidad de los órganos y sistemas, la disminución de la reserva funcional y la alteración de la homeostasis, dan lugar a una situación de vulnerabilidad ante la enfermedad, lo que requiere de modelos de valoración clínica suficientemente adaptativos a estas variables2,3.
La valoración geriátrica integral (VGI) es una herramienta multidisciplinar, dinámica y estructurada, que permite detectar y cuantificar las necesidades y capacidades del anciano en el ámbito clínico, funcional, mental y social, elaborando a partir de ellas un plan de intervención, tratamiento y seguimiento a largo plazo, optimizando recursos y consiguiendo el mayor grado de independencia y calidad de vida1.
Se constituye como uno de los mejores instrumentos para la atención al paciente geriátrico en el ámbito asistencial, ya que incluye además de la anamnesis y la exploración física, una serie de elementos, conocidos como escalas de valoración, que facilitan la identificación de problemas y su evaluación1.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Mujer de 79 años, que acude a la consulta de enfermería acompañada de su hija Ana de 52 años con la que convive. Tiene otro hijo más, pero no vive en la ciudad por temas laborales. Enviudó hace 8 meses. Está jubilada, pero en activo era costurera.
Es diabética (DM 2) desde hace 9 años, en tratamiento con atidiabéticos orales y control de dieta. Fue diagnosticada en 2001 de hipercolesterolemia familiar heterocigota. También es hipertensa y presenta osteoporosis con dificultad para caminar.
Con 71 años sufrió un infarto y desde entonces es portadora de dos stens. Presentaba divertículos, con sucesivos episodios de diverticulitis en el año 2015, que le llevaron a una operación de resección parcial del colon el mismo año. A consecuencia de la complicación en la anastomosis del intestino, le tuvieron que volver a intervenir y le realizaron una colostomía.
Comenta que su recién fallecido marido, de profesión enfermero, era quien se ocupaba del cuidado general de sus patologías: control diabético, cuidado de la colostomía, control de medicaciones… También refiere que desde que falleció su esposo, se siente sola y deprimida.
VALORACIÓN CLÍNICA
ANÁMNESIS:
Tras la primera consulta, citamos a la paciente una semana después para realizarle la valoración geriátrica integral, explicándole previamente en qué va a consistir. Habiendo revisado previamente su historia clínica electrónica, se le realiza la entrevista clínica, la exploración física y exploraciones complementarias.
Durante la entrevista, refiere encontrarse mal física y psicológicamente, debido en parte a la reciente pérdida de su marido. Manifiesta no tener ganas de nada, muchas veces ni de comer. Su esposo era quien se encargaba del cuidado de su salud por lo que, tras su pérdida, afirma que encuentra muchas dificultades para el manejo de su propia salud. No controla el azúcar, a veces dice que se le olvida tomar alguna pastilla, no se cambia regularmente de bolsa de colostomía (solo la vacía). Debido a su estado anímico, ha dejado de realizar vida social (antes salía a andar, quedaba con alguna vecina…).
Decidimos realizar una entrevista paralela a su hija Ana, para complementar la información e indagar sobre el entorno de la paciente. Nos confirma el estado de deterioro de su madre, razón por la cual se ha venido a vivir con ella en el último mes. Es soltera, sin hijos, pero trabaja casi todo el día en su negocio, un bar del barrio. Afirma que su otro hermano no visita a su madre con frecuencia ya que se encuentra fuera de la ciudad, pero que intenta llamarla casi todos los días. Nos expresa su preocupación por su madre ya que cree que no se está tomando la medicación ni lleva un seguimiento médico adecuado de sus patologías crónicas. También cree que la paciente ha perdido peso de forma significativa (unos 8 kilos) desde la muerte de su padre.
ANTECEDENTES PERSONALES:
Comprobamos que los diagnósticos mencionados en la entrevista han sido debidamente registrados. La paciente tiene los siguientes episodios:
- Diabetes mellitus tipo 2.
- Hipercolesterolemia familiar heterocigota.
- Hipertensión arterial.
- Insuficiencia cardíaca.
- Osteoporosis.
- Divertículos: colostomía.
- Herpes zoster meníngeo.
- Cistitis de repetición.
- Alergias: Augmentine y frutos secos.
- Intervenciones quirúrgicas: resección colon, liberación del túnel carpiano, hallux valgus, resección quirúrgica de lipoma axilar y cistoscopia diagnóstica.
REVISIÓN POR APARATOS Y SÍNTOMAS:
Se le realiza preguntas en cuanto a síntomas de los diferentes aparatos:
- Aparato respiratorio: no tose con frecuencia, alguna vez nota dificultad para respirar, no tiene dolor en el pecho.
- Aparato cardiocirculatorio: no ha acudido a la última revisión de la tensión arterial, no ha notado palpitaciones, se cansa al caminar, no nota dolor u opresión en el pecho.
- Aparato digestivo: no tiene apetito, no sigue una dieta adecuada a sus patologías, nota cierta dificultad al tragar, no ha tenido náuseas/vómitos, no nota dolor en el abdomen, no refiere haber presentado una coloración distinta en la piel (aunque tampoco se fija mucho, dice), no lleva un manejo adecuado de la colostomía (ni cambio frecuente de bolsa ni higiene).
- Aparato genitourinario: padece infecciones urinarias frecuentes, por la noche usa pañal porque se le escapa un poco la orina, no ha tenido nunca piedras en el riñón que ella recuerde.
HISTORIA FARMACOLÓGICA:
Se repasa con ella la lista de fármacos que debería tomar, pero no los recuerda, por lo que se insta a que vuelva a venir a una tercera consulta con las cajas de los medicamentos que toma. Su tratamiento actual es:
- Metformina 850 mg, 2 comprimidos al día (DE y CE).
- Bisoprolol 2,5 mg, 1 comprimido al día (DE).
- Enalapril 20 mg, 1 comprimido al día (DE).
- Adiro 100 mg, 1 comprimido al día (Co).
- Sintrom 4 mg según pauta (INR).
- Provisacor 20 mg, 1 comprimido al día (CE).
- Lorazepam 1 mg, 1 comprimido al día (CE).
HISTORIA NUTRICIONAL:
Se pesa a la paciente, se le talla y se le mide, obteniendo los siguientes datos antropométricos:
- Peso: 65 Kg.
- Talla: 169 cm.
- IMC: 22,8 Kg/m2.
- Pérdida de peso con referencia al último registro: 7 Kg en el último año.
- Circunferencia braquial: 21 cm.
- Circunferencia pantorrilla: 20 cm.
- Perímetro abdominal: 88 cm.
Por otro lado, se le realiza una entrevista cerrada para obtener información general en cuanto a alergias/intolerancias, gustos y preferencias, técnicas culinarias habituales y datos específicos sobre sus hábitos de consumo. Se obtiene la siguiente información:
- No es vegana/vegetariana ni lleva actualmente ninguna dieta acorde a sus patologías.
- Es alérgica a los frutos secos.
- No le gustan los siguientes alimentos: carnes magras, lechuga, pepino (y en general vegetales crudos). Afirma que por tener ciertas dificultades para tragar.
- Alimentos que le gusten mucho: Embutidos, bollería, chocolate, verduras cocidas, marisco, callos, potajes. Refiere que le gustan mucho los “guisos de cuchara” pero que no tiene ganas de prepararlos por ser demasiado laboriosos.
- Bebe unos 6 vasos de agua al día, 1 vaso de café con leche en el desayuno y unas 3 copas de vino al día.
- Vive acompañada de su hija únicamente, aunque la única comida que hace con ella es la cena (y no todos los días).
- En casa cocinaba normalmente ella, pero ha ido perdiendo las ganas. En el último mes, desde que ha venido su hija a vivir con ella, le deja platos preparados, pero no siempre se los come.
- Utiliza el aceite de oliva como grasa para aliñar/cocinar.
- Utiliza azúcar blanca como edulcorante.
- No se restringe la sal.
- Ha percibido que ha bajado de peso en los últimos meses, pero no sabe cuánto ni le da importancia. Cree que porque no sale mucho de casa ni come como antes, porque no siente ganas de hacerlo desde que ha muerto su marido.
Se le realiza una valoración nutricional mediante el Mini Nutricional Assessment (MNA), obteniendo una puntuación de 12, lo que indica un mal estado nutricional (ANEXO 1).
EXPLORACIÓN FÍSICA:
Realizada la anamnesis, se le hace a la paciente una exploración física, teniendo en cuenta su aspecto general, cuidado, aseo, colaboración en la exploración, constantes vitales y evaluación topográfica.
INSPECCIÓN GENERAL:
No presenta un mal estado general en cuanto a vestimenta, sin embargo, el pelo, las uñas y cierto mal olor (posiblemente de la colostomía) indican déficit de higiene.
Colabora en la exploración, aunque se muestra nerviosa.
CONSTANTES VITALES:
Se obtienen las siguientes mediciones:
- Temperatura axilar: 37ºC.
- Tensión arterial: 165/90 mmHg.
- Frecuencia cardiaca: 121 lpm.
- Frecuencia respiratoria: 17 rpm.
- Saturación de oxígeno basal: 95%.
- Glucemia: 280 mg/dl.
EXPLORACIÓN FÍSICA EN ORDEN TOPOGRÁFICO:
Se lleva a cabo una evaluación física, de acuerdo al siguiente orden topográfico:
- Cabeza: presenta leve sudoración, que bien podría deberse del nerviosismo por la exploración ya que no presenta fiebre. Le falta alguna pieza dentaria, no lleva prótesis.
- Cuello: no se palpan adenopatías ni rigidez cervical.
- Tórax: se encuentra taquicárdico y taquipneico. Se aprecia cifosis dorsal.
- Abdomen: estoma en mal estado (enrojecido) con claro déficit de autocuidados.
- Extremidades: se aprecia una herida en el pie derecho a la altura del quinto dedo con signos de infección (enrojecimiento, supuración, calor). Pulsos conservados en todas las extremidades, aunque más leves en extremidad inferior derecha, por lo que se sospecha de pie diabético. También presenta más dificultades para detectar frío/calor en esa extremidad.
- Piel: poco hidratada, normocoloreada, normotérmica, sin pliegue cutáneo prolongado.
- Neurológico: sensibilidad conservada, no trastornos del habla, reflejos conservados. Dificultad para caminar por osteoporosis.
EXPLORACIONES COMPLEMENTARIAS:
La información de la paciente se complementa con analítica sanguínea reciente, realizada hace un mes a petición de su hija. Los hallazgos más relevantes:
- Glucosa basal: 210 mg/dL.
- Hemoglobina glicosilada: 7,5%.
- Albúmina sérica: 2,9 g/dL.
- Colesterol total: 320 mg/dL.
- LDL-c: 190 mg/dL.
- HDL-c: 35 mg/dL.
- Triglicéridos: 210 mg/dL.
- Hierro en suero: 58 mcg/dL.
- Ferritina: 25 mg/dL.
VALORACIÓN FUNCIONAL
Se le realiza a la paciente una valoración en la esfera funcional, evaluando su capacidad para realizar las actividades más habituales y mantener su independencia. Por lo que relata, su marido era el que se encargaba del cuidado de su salud, por lo que ahora muestra una alta dependencia en el manejo de sus patologías (diabetes, HTA…), la ingesta adecuada de medicamentos, la capacidad de llevar una dieta adecuada a su estado de salud, así como para el autocuidado de su herida en el pie y su colostomía.
Le realizamos el índice de Barthel, obteniendo una puntuación de 75, identificando un grado de dependencia física moderada que influye en la realización de las actividades básicas de la vida diaria (ABVD) (ANEXO II).
Además, se le ha realizado la escala de Lawton y Brody, con el objeto de valorar su grado de dependencia a la hora de realizar las actividades instrumentales de la vida diaria (AIVD) (ANEXO III). Se obtiene un resultado de 4 puntos sobre 8, lo que supone una dependencia moderada para llevar a cabo aquellas tareas en las que la paciente interactúa con el medio.
VALORACIÓN MENTAL
Para evaluar la esfera mental, hay que tener en cuenta el área cognitiva y la afectiva, así como todas aquellas variables que podrían influir en aumentar la fragilidad en ambas áreas.
La fragilidad cognitiva depende de variables orgánicas, factores psicosociales y entidades clínicas (HTA, diabetes, polifarmacia), mientras que la afectiva de trastornos psicológicos, siendo la ansiedad y la depresión los más frecuentes en las personas mayores.
VALORACIÓN COGNITIVA
Se ha llevado a cabo el cuestionario de Pfeiffer (SPMSQ) (Anexo III) para la valoración cognitiva, obteniendo 3 puntos por errores, lo que indica un deterioro cognitivo leve. Se ha complementado con la adaptación española del Mini-Mental State Examination (MMSE), conocido como Mini-Examen cognitivo de Lobo (MEC) (Anexo IV), obteniendo una puntuación de 24, lo que confirma el deterioro cognitivo leve.
VALORACIÓN AFECTIVA
A lo largo de la entrevista, la paciente ha manifestado lo mucho que extraña a su marido. También, todas las repercusiones que ha tenido su pérdida: falta de ganas para realizar las actividades diarias, problemas de autocuidado, problemas en la autogestión de la salud… Con la finalidad de detectar de forma temprana el trastorno de depresión, se le ha realizado la escala de Yesavage (Anexo V), encontrando una depresión establecida en la paciente (13/15). También se ha realizado la escala de ansiedad y depresión de Goldberg (Anexo VI), por su duración, sencillez y fácil manejo. Se ha obtenido una puntuación de 5/9 (subescala ansiedad/subescala depresión), lo que indica diagnóstico de ansiedad y depresión. Se ajusta a las impresiones encontradas en la entrevista, ya que la pérdida de su marido está afectando mucho a su vida.
VALORACIÓN SOCIAL
Se pretende recabar información sobre la forma en la que la paciente se relaciona con su entorno: hogar, familia, apoyo social. Hay que tener en cuenta que hace poco falleció su marido, vive recientemente con su hija, no tiene más familia cercana ya que su otro hijo vive fuera de la ciudad y que ha dejado la vida social relegada por la depresión. Se le realiza la escala de valoración sociofamiliar de Gijón (Anexo VII), con una puntuación de 12, por lo que existiría riesgo social.
Por otra parte, se le ha realizado a María, su hija, la escala de Zarit (Anexo VIII), al ser el único familiar que se encarga de la paciente, y con el objetivo de medir su sufrimiento como cuidadora principal. Se ha obtenido una puntuación de 52 sobre 88, lo que indica nivel de sobrecarga. Concuerda con lo que nos ha expresado durante la entrevista, ya que afirma que desearía poder dedicar más tiempo al cuidado de su madre pero que por su trabajo no puede hacerlo.
CUIDADOS Y CONCLUSIONES
Para la correcta valoración de la paciente se ha tenido en cuenta la anamnesis, la exploración física y las siguientes escalas de valoración (debidamente cumplimentadas en los anexos):
- Esfera de valoración clínica:
- Mini Nutricional Assessment (valoración nutricional): puntuación de 12/30.
- Esfera de valoración funcional:
- Índice de Barthel (valoración de las ABVD): puntuación de 75/100.
- Escala de Lawton y Brody (valoración de las AIVD): puntuación de 4/8.
- Esfera mental:
- Cuestionario de Pfeiffer (valoración cognitiva): puntuación de 3/10.
- Mini-Examen cognitivo de Lobo (valoración cognitiva): puntuación de 24/35.
- Escala Yesavage (valoración afectiva, depresión): puntuación de 13/15.
- Escala Goldberg (valoración afectiva, ansiedad y depresión): puntuación de 5/9 y 9/9.
- Esfera social:
- Escala de valoración sociofamiliar de Gijón (situación social y familiar): puntuación de 12/25.
- Escala de Zarit (sobrecarga del cuidador): puntuación de 53/88.
A partir de la valoración geriátrica integral, se proponen las siguientes recomendaciones, clasificadas según las distintas esferas para abordar el cuidado desde una perspectiva multidimensional que garantice una correcta atención:
CUIDADOS: ESFERA CLÍNICA:
Respecto a la toma de medicaciones, tanto la paciente como su hija, confirman los olvidos. Para mejorar la adherencia al tratamiento, se propone elaborar una serie de pictogramas, cada uno con los siguientes elementos: nombre del fármaco, foto de la caja del medicamento, del propio jarabe/pastilla/sobre, la posología, vía de administración, la patología o el síntoma que trata y una pegatina de color asociada. Una ficha por cada medicamento que tome el paciente. Por otro lado, un calendario semanal con la distribución de las tomas a lo largo de los días y en cada una el nombre del medicamento y la pegatina asociada para estimular el recuerdo. Además, se elaborará una tarjeta pequeña a modo de leyenda, que puedan llevar en la cartera o bolso, con cada uno de los medicamentos que toma el paciente y el color asociado, por si hiciera falta en caso de consulta, emergencia, ingreso…, al que se le podría añadir más información útil como el grupo sanguíneo o las alergias.
Destaca el estado nutricional de la paciente, valorado como malnutrición a partir de la escala Mini Nutritional Assessment. Esta área requiere de un abordaje más complejo y específico, por lo que se citará a la paciente de nuevo con la finalidad de establecer una estrategia dietética acorde a sus necesidades y preferencias. Se le realizará, en esa sesión, el Eatings Assessment Tool-10 para el cribado de disfagia, de cara a valorar las molestias que refiere al tragar. En caso de que quede diagnosticada, se realizará una dieta para la reeducación de la deglución, teniendo en cuenta el tipo y grado de disfagia, los hábitos alimenticios del paciente, su tolerancia a cada textura y las necesidades energéticas y nutricionales según sus características: edad, sexo y actividad física.
De forma general, se hacen las siguientes recomendaciones:
- Controlar la ingesta de cada uno de los nutrientes para mantener un estado nutricional adecuado, asegurar el desempeño de las actividades físicas cotidianas y del trabajo y prevenir enfermedades.
- Asegurar el consumo de proteínas especialmente en su situación de hipercatabolismo por desnutrición y con heridas pendientes de cicatrizar.
- Evitar el sedentarismo, realizando actividad física moderada dentro de sus limitaciones. Se pedirá colaboración con fisioterapia para valorar la prescripción de actividad física adaptada a la osteoporosis.
- Realizar evaluaciones del peso y nutricionales exhaustivas y periódicas.
- En cuanto a recomendaciones culinarias, limitar el consumo de sal a poco menos de una cucharada de té al día o 5g.
- Evitar el consumo de alimentos preparados y/o procesados, fomentando la ingesta de alimentos frescos preparados de forma casera. Para ello, el paciente deberá implicarse en todo el proceso de alimentación: cocinando, estableciendo horarios de comidas, planificando la compra…
- Utilizar aceites de buena calidad como el aceite de oliva rico en ácidos grasos monoinsaturados.
- Preparar los alimentos preferiblemente a la plancha, al horno, al vapor o cocidos, evitando los fritos.
- Sustituir el azúcar por edulcorantes sin valor calórico y aptos para diabéticos.
- Limitar la ingesta de alcohol a dos vasos pequeños de vino a lo largo del día, tal como recomiendan las guías (20-25 g diarios). Valorar ingesta de líquidos con médico de AP o especialista por patología cardiaca (insuficiencia).
- Asegurar la ingesta de fibra procedente de cereales integrales, hortalizas, frutas, verduras y legumbres (20-35g) para prevenir el estreñimiento, mejorar los niveles de glucosa en sangre, el colesterol y las grasas. Se pueden hacer cremas o purés para mejorar su consistencia y facilitar la deglución.
- Consumir frutas y verduras crudas y cocidas, en texturas adecuadas que permitan su fácil deglución.
- Incorporar a la dieta granos o cereales integrales variados, evitando en los posible el pan y arroz blancos. Si hay dificultades en su deglución se pueden incorporar a purés o mezclarlos con lácteos.
- Escoger pescados, aves y legumbres frente a carnes rojas o embutidos, en texturas adecuadas.
En cuanto a las constantes, queda evidenciado un mal manejo de las patologías crónicas. Tanto la diabetes, como la HTA e hipercolesterolemia, se podrían mejorar con una estrategia centrada en la dieta adecuada y el ejercicio físico. Se hablará con el médico de atención primaria para hacer un seguimiento más exhaustivo mediante analíticas sanguíneas y toma periódica de constantes. Por otro lado, se le realizará una valoración específica del pie diabético, al presentar heridas y signos de alarma (pulsos periféricos leves, dificultad para distinguir frío/calor…). También se pedirá colaboración para revisar el fondo de ojo.
CUIDADOS: ESFERA FUNCIONAL:
En cuanto a la dependencia valorada, respecto a las actividades básicas e instrumentales de la vida diaria, se pedirá colaboración con la trabajadora social del centro de salud, para barajar opciones en cuanto subvenciones, a ayudas a domicilio.
Por otro lado, es importante que la paciente sepa que es totalmente válida para llevar a cabo su autocuidado, que venía estando a cargo de su recién fallecido marido, empoderándose en su proceso de salud/enfermedad, para mejorar su calidad de vida.
CUIDADOS: ESFERA MENTAL:
La paciente está atravesando un proceso de duelo complicado, que le ha llevado a un estado de depresión y ansiedad. Se comenta con médico de atención primaria para derivar al psicólogo, que le pueda ayudar en el proceso. Resulta imprescindible que la paciente sea capaz de volver a realizar actividades que hacía anteriormente y que mejore su estado de ánimo para asegurar la adherencia a las intervenciones propuestas.
Asimismo, es necesario realizar un abordaje que tenga en cuenta el deterioro cognitivo de la paciente, pudiendo recomendar ejercicios de estimulación cognitiva.
CUIDADOS: ESFERA SOCIAL:
Mejorando su estado anímico, podría empezar a mejorar su esfera social. Se propone rutinas, necesarias para que poco a poco se incorpore a la vida fuera de su domicilio. Establecer días concretos de la semana para hacer todo aquello que antes hacía.
Destaca también la sobrecarga de su hija como cuidadora principal. Mediante la intervención con la trabajadora social, se podrían buscar soluciones para que la paciente no esté tanto tiempo sola, sin que su hija se sienta culpable por ello. Se podría valorar la ayuda a domicilio, tanto pública como privada, un centro de día.
BIBLIOGRAFÍA
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- Sanjoaquín Romero AC, Fernández Arín E, Mesa Lampré MP, García Arilla E. Valoración Geriátrica Integral. Tratado de Geriatría para Residentes [Internet]. [cited 2022 Apr 3]; Available from: https://moodle.unizar.es/add/pluginfile.php/5562165/mod_resource/content/1/VGI_1.pdf
- Martínez-Velilla N, Tarazona-Santabalbina FJ, Vidán Astiz MT, García Navarro JA. Valoración integral y multidimensional del anciano vs. valoración geriátrica integral [Comprehensive and multidimensional evaluation in older adults vs. comprehensive geriatric assessment]. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2021 May-Jun;56(3):183. Spanish. doi: 10.1016/j.regg.2021.01.009. Epub 2021 Mar 19. PMID: 33752917.
Anexo I: Mini Nutritional Assessment MNA. Puntuación: 12/30:
Anexo II: Índice de Barthel. Puntuación 75/100:
Anexo III: Escala de Lawton y Brody. Puntuación: 4/8:
Anexo IV: Cuestionario Pfeiffer. Puntuación: 3 errores.
Anexo V: Mini-Examen Cognitivo de Lobo. Puntuación 24/35:
Anexo VI: Escala Yesavage. Puntuación: 13/15:
Anexo VII: Escala Goldberg. Puntuación: Ansiedad: 5/9 Depresión 9/9:
Anexo VIII: Escala de valoración sociofamiliar de Gijón. Puntuación 12/25:
Anexo IX: Escala de Zarit. Puntuación: 53/88:








