Contención en los pacientes y sus repercusiones

22 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Ricarda González García. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
  2. María Hernández de Pedro. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
  3. Sandra Núñez Caballero. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
  4. María Concepción Ara Estallo. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.
  5. Leyre Bondía Marión. Diplomada en Enfermería. Coordinadora del Hospital de Jaca. Huesca. Aragón. España.
  6. María Mc Cann Rodríguez. Diplomada en Enfermería. Enfermera de Urgencias/Quirófano en Hospital de Jaca. Huesca, Aragón. España.

 

RESUMEN

El uso de la contención en pacientes, tanto en entornos hospitalarios como en instituciones de salud mental, es una práctica frecuente para prevenir autolesiones, agresiones o garantizar la seguridad del paciente y del personal sanitario. Sin embargo, su aplicación tiene implicaciones éticas y psicológicas significativas. Esta monografía aborda el concepto de contención (física, química y mecánica), sus indicaciones, regulaciones legales, y especialmente sus consecuencias psicológicas en los pacientes. Se exploran reacciones como ansiedad, pérdida de confianza, retraumatización, depresión, y trastorno por estrés postraumático. Asimismo, se analizan alternativas a la contención, el enfoque de atención centrado en la persona y la necesidad de formación del personal para la prevención de estas prácticas. A partir de evidencia científica actualizada, se enfatiza la importancia de un abordaje humanizado y respetuoso de los derechos del paciente, priorizando medidas no coercitivas siempre que sea posible.

PALABRAS CLAVE

Contención física, contención química, salud mental, trauma psicológico, derechos del paciente.

ABSTRACT

The use of restraint in patients, both in hospital settings and in mental health institutions, is a common practice to prevent self-harm, aggression or ensure the safety of the patient and health personnel. However, its application has significant ethical and psychological implications. This monograph addresses the concept of containment (physical, chemical and mechanical), its indications, legal regulations, and especially its psychological consequences on patients. Reactions such as anxiety, loss of confidence, retraumatization, depression, and post-traumatic stress disorder are explored. Likewise, alternatives to containment, the person-centered approach to care and the need for staff training for the prevention of these practices are analyzed. Based on up-to-date scientific evidence, the importance of a humanized approach that respects the patient’s rights is emphasized, prioritizing non-coercive measures whenever possible.

KEY WORDS

Physical restraint, chemical restraint, mental health, psychological trauma, patients’ rights.

DESARROLLO DEL TEMA

La contención en el ámbito sanitario es una medida de última instancia utilizada para manejar conductas disruptivas, violentas o potencialmente peligrosas. Puede clasificarse en física (restricción del movimiento mediante fuerza humana), mecánica (uso de dispositivos para limitar el movimiento) y química (administración de psicofármacos con fines sedantes)1. Aunque su finalidad es preventiva, la contención ha generado un extenso debate ético y clínico por sus posibles efectos adversos, en especial los psicológicos.

Estudios han documentado que muchos pacientes experimentan sentimientos de miedo, humillación, impotencia y revictimización tras episodios de contención2. Estos efectos pueden ser especialmente intensos en poblaciones vulnerables como personas con antecedentes de trauma, trastornos psiquiátricos graves o discapacidad intelectual3. Además, el uso indiscriminado o prolongado de la contención puede vulnerar los derechos humanos y agravar el estado clínico del paciente.

Esta revisión monográfica tiene como objetivo analizar de manera crítica las consecuencias psicológicas de la contención, así como promover alternativas más respetuosas con la dignidad humana en la práctica clínica.

Tipos de contención y contexto de uso:

La contención física y mecánica se emplea con mayor frecuencia en servicios de urgencias psiquiátricas, geriátricas y unidades de cuidados intensivos. Su aplicación debe ser proporcional, justificada y supervisada por personal entrenado4. La contención química, aunque menos visible, también conlleva riesgos, especialmente cuando se utiliza sin consentimiento o sin indicaciones terapéuticas claras5.

A nivel legal, muchos países han regulado el uso de la contención exigiendo registro, notificación a familiares y revisión periódica. No obstante, en la práctica se observan situaciones de uso excesivo o como forma de «control institucional»6.

Consecuencias psicológicas en los pacientes:

  1. Ansiedad y miedo: La contención puede desencadenar una respuesta intensa de estrés agudo, con taquicardia, hipervigilancia y temor a la repetición del episodio7.
  2. Pérdida de confianza: El paciente puede experimentar desconfianza hacia los profesionales de salud, dificultando futuras intervenciones8.
  3. Retraumatización: Personas con antecedentes de abuso o trauma previo pueden revivir experiencias pasadas, lo que potencia su malestar emocional9.
  4. Depresión y desesperanza: Algunos estudios asocian la experiencia de contención con sentimientos de inutilidad, tristeza profunda y aislamiento10.
  5. Trastorno por estrés postraumático (TEPT): En casos extremos, la contención puede actuar como evento traumático precipitante del TEPT, especialmente si se percibe como un acto de violencia11.

 

Perspectiva ética y legal:

El principio de autonomía del paciente y el derecho a un trato digno deben guiar cualquier intervención clínica. Diversas instituciones internacionales como la OMS y el Comité de Derechos Humanos de la ONU han instado a reducir el uso de medidas coercitivas12. La aplicación de contención debe ser documentada, justificada y revisada, priorizando siempre medidas alternativas y el consentimiento informado13.

Alternativas a la contención:

Entre las estrategias preventivas se destacan:

  • Entrenamiento del personal en técnicas de desescalada verbal (estrategias de comunicación para calmar a personas agitadas y evitar la fuerza o la medicación).
  • Adecuación del entorno físico (iluminación, ruidos, privacidad).
  • Intervenciones psicosociales tempranas (establecer límites claros, ofrecer opciones).
  • Protocolos individualizados de manejo de crisis (para abordar las situaciones de emergencia y responder a las necesidades específicas de un paciente en un momento crítico )14.

 

Estudios han demostrado que programas centrados en la prevención de la violencia, el fortalecimiento del vínculo terapéutico y la comunicación efectiva pueden reducir drásticamente el uso de la contención15.

CONCLUSIÓN

La contención en el ámbito sanitario, aunque puede ser necesaria en situaciones excepcionales, debe considerarse una práctica de último recurso. Las consecuencias, que pueden derivar en traumas psicológicos, para los pacientes son importantes y pueden comprometer su recuperación y bienestar emocional. Es imprescindible promover un enfoque centrado en la persona, respetuoso de los derechos humanos y basado en la prevención, formación del personal y uso de alternativas que no impliquen control y represión del paciente. Asimismo, resulta fundamental fomentar la comunicación efectiva, la empatía y la creación de entornos seguros que reduzcan los factores de riesgo. Solo de esta manera se garantiza una atención verdaderamente humanizada, que no solo busca estabilizar la salud física, sino también proteger la dignidad, la autonomía y el equilibrio emocional de quienes reciben cuidados.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Ministerio de Sanidad. Documento marco sobre el uso de contenciones mecánicas en centros sanitarios. Madrid: Ministerio de Sanidad; 2019.
  2. Fernández Liria A, et al. Contenciones mecánicas en psiquiatría: una práctica en revisión. Psiquiatr Biol. 2016;23(1):1-7.
  3. Hernández Gómez A, et al. Repercusiones psicológicas de la contención en salud mental. Rev Asoc Esp Neuropsiq. 2020;40(139):625-639.
  4. Huertas E. Uso de contenciones: implicaciones legales y éticas. Enferm Clin. 2017;27(6):370-374.
  5. Rubio-Valera M, et al. Contención química en pacientes psiquiátricos: entre la práctica y la ética. Aten Primaria. 2021;53(4):398-404.
  6. Rodríguez-Arias D. Contenciones: entre la seguridad y la vulneración de derechos. Bioética Complutense. 2018;41:15-29.
  7. Ventura CA, et al. Las voces de los pacientes: vivencias durante la contención. Rev Colomb Psiquiatr. 2019;48(2):75-84.
  8. Garrido G, et al. Consecuencias psicológicas de la coerción en entornos psiquiátricos. Rev Psiquiatr Salud Ment. 2015;8(3):147-155.
  9. Márquez E, et al. Trauma y coerción: experiencias en pacientes institucionalizados. Salud Ment. 2020;43(4):183-190.
  10. López G, et al. Contención y depresión en pacientes geriátricos hospitalizados. Rev Esp Geriatr Gerontol. 2018;53(2):97-102.
  11. Navarro-Puentes A, et al. Contención y TEPT en salud mental. Rev Chil Neuropsiquiatr. 2022;60(1):24-30.
  12. Organización Mundial de la Salud. Guía sobre la prevención del uso de la contención. Ginebra: OMS; 2017.
  13. Defensor del Pueblo. Informe sobre el uso de contenciones en centros de salud. Madrid: 2020.
  14. Fernández Alonso MC, et al. Alternativas a la contención: enfoque centrado en la persona. Rev Rol Enferm. 2021;44(4):214-219.
  15. León L, et al. Programa de reducción de contenciones en una unidad psiquiátrica. Enferm Glob. 2020;19(58):451-463.

 

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