Cuando la sonda permanece más de lo necesario: factores asociados a su retirada tardía

20 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Adrián Cubas Esteban. Enfermero del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Ines Gracia Abril. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Mari Mar Marco Martín. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Iratxe Goded Navarrete. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. Jennifer Polo Soriano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Cristina Hernández Romano. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

RESUMEN

La sonda vesical permanente es un dispositivo ampliamente utilizado para garantizar el drenaje continuo de la orina en determinadas situaciones clínicas. Sin embargo, su mantenimiento más allá del tiempo necesario puede favorecer la adhesión de microorganismos, la formación de biopelículas y la aparición de complicaciones que afectan a la seguridad y al bienestar del paciente. Entre ellas destacan la bacteriuria, la infección urinaria, las lesiones uretrales, la hematuria, el dolor y la limitación de la movilidad.

La permanencia prolongada del catéter no siempre se relaciona únicamente con la situación clínica del paciente. Factores como la edad avanzada, la dependencia funcional, las dificultades de movilidad, la falta de revisión diaria de la indicación, los registros incompletos o la ausencia de protocolos pueden contribuir a retrasar su retirada. La evidencia revisada señala que el riesgo de eventos adversos aumenta conforme se prolonga el tiempo de sondaje, por lo que resulta fundamental reevaluar periódicamente la necesidad del dispositivo.

La valoración continua de la indicación de la sonda y la aplicación de estrategias dirigidas a favorecer su retirada oportuna son medidas clave para reducir complicaciones. En este proceso, enfermería desempeña un papel esencial mediante la vigilancia de posibles problemas asociados al catéter, la identificación de barreras para su retirada y la promoción de prácticas orientadas a un uso seguro y adecuado del sondaje vesical.

PALABRAS CLAVE

Cateterismo urinario, infecciones urinarias, seguridad del paciente, hospitalización y cuidados de enfermería.

ABSTRACT

Indwelling urinary catheterization is a widely used procedure to ensure continuous urinary drainage in specific clinical situations. However, maintaining the catheter longer than necessary may promote microbial adherence, biofilm formation, and the development of complications that affect patient safety and well-being. These complications include bacteriuria, urinary tract infection, urethral injury, hematuria, pain, and reduced mobility.

The prolonged presence of the catheter is not always exclusively related to the patient’s clinical condition. Factors such as advanced age, functional dependence, mobility limitations, lack of daily assessment of the indication, incomplete documentation, and the absence of protocols may contribute to delayed catheter removal. The reviewed evidence indicates that the risk of adverse events increases as catheterization time lengthens, highlighting the importance of regularly reassessing the need for the device.

Continuous evaluation of the indication for catheterization and the implementation of strategies aimed at promoting timely catheter removal are key measures to reduce complications. In this process, nurses play an essential role through monitoring catheter-related problems, identifying barriers to removal, and promoting practices that support the safe and appropriate use of urinary catheterization.

KEY WORDS

Urinary catheterization, urinary tract infections, patient safety, hospitalization, and nursing care.

INTRODUCCIÓN

La sonda vesical permanente es un catéter que se introduce a través de la uretra hasta la vejiga para permitir el drenaje continuo de la orina. Su uso puede ser necesario en determinadas situaciones clínicas, pero no está exento de riesgos. Estos no dependen únicamente de su colocación, sino también del tiempo que permanece puesta, ya que una sonda que se mantiene más de lo necesario puede aumentar la aparición de complicaciones1.

Entre las principales complicaciones asociadas al sondaje vesical se encuentran la infección urinaria, la bacteriuria, la irritación o lesión uretral, la hematuria traumática, el dolor y el malestar. Además, su presencia puede dificultar la movilidad y favorecer la pérdida de autonomía, especialmente en pacientes vulnerables. Por tanto, cuanto más tiempo permanece colocada, mayor es la exposición a estos posibles problemas 2,3.

La duración del sondaje es especialmente importante porque el catéter puede facilitar la adhesión de microorganismos y la formación de biopelículas, favoreciendo su ascenso hacia la vejiga. Esto no significa que toda presencia de bacterias en la orina implique una infección, pero sí que el riesgo de complicaciones aumenta con el tiempo de permanencia de la sonda1,2.

A pesar de que existen indicaciones claras para utilizar una sonda vesical, en ocasiones esta puede mantenerse por más tiempo del necesario debido a la falta de revisión de su indicación o a determinadas dificultades organizativas. Por ello, conocer qué factores se relacionan con una retirada tardía puede ayudar a prevenir complicaciones y mejorar la seguridad del paciente. En este contexto, enfermería tiene un papel importante en la valoración diaria de la necesidad de la sonda y en favorecer su retirada cuando ya no está indicada1,3.

OBJETIVOS

General:

Analizar las complicaciones asociadas a la permanencia prolongada de la sonda vesical en pacientes hospitalizados.

Específicos:

  • Identificar las principales complicaciones asociadas al uso prolongado de la sonda vesical.
  • Describir los factores que pueden favorecer la permanencia prolongada del catéter urinario.
  • Explorar el papel de enfermería en la prevención de las complicaciones relacionadas con el sondaje vesical prolongado.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa con el objetivo de analizar las complicaciones asociadas a la permanencia prolongada de la sonda vesical y los factores relacionados con su retirada tardía en pacientes hospitalizados. La búsqueda bibliográfica se llevó a cabo entre julio y agosto de 2026 en las bases de datos PubMed, Scopus, SciELO y Dialnet.

Para la estrategia de búsqueda se emplearon palabras clave presentes en los descriptores DeCS: cateterismo urinario, infecciones urinarias, seguridad del paciente, hospitalización y cuidados de enfermería, combinados mediante los operadores booleanos AND y OR.

Se incluyeron artículos publicados en español o inglés durante los últimos cinco años, disponibles a texto completo y relacionados con la duración del sondaje vesical, las complicaciones derivadas de su uso prolongado, los factores asociados al mantenimiento innecesario del catéter y las intervenciones dirigidas a favorecer su retirada precoz. Se excluyeron los estudios realizados en población pediátrica, los trabajos centrados exclusivamente en la técnica de inserción del catéter y aquellas publicaciones no relacionadas con la permanencia prolongada del sondaje vesical.

Tras la revisión y lectura crítica de los documentos recuperados, se seleccionaron los estudios más relevantes para responder a la siguiente pregunta de investigación formulada mediante la estrategia PICO:

¿En pacientes hospitalizados portadores de sonda vesical permanente, la retirada precoz del catéter, en comparación con su mantenimiento prolongado, reduce la aparición de complicaciones asociadas al sondaje urinario?

  • P (Paciente/Población): pacientes hospitalizados portadores de sonda vesical permanente.
  • I (Intervención): retirada precoz de la sonda vesical cuando deja de estar clínicamente indicada.
  • C (Comparación): mantenimiento prolongado o retirada tardía de la sonda vesical.
  • O (Resultados): reducción de infecciones urinarias asociadas al catéter, bacteriuria, lesiones uretrales, hematuria, dolor, limitación de la movilidad y otras complicaciones relacionadas con el sondaje vesical prolongado.

Indicaciones clínicas de la sonda vesical permanente:

  • La sonda vesical permanente constituye una herramienta útil en determinadas situaciones clínicas en las que el drenaje continuo de la orina resulta necesario. Sin embargo, su utilización debe estar siempre justificada y mantenerse únicamente durante el tiempo imprescindible1,4.
  • Las principales indicaciones incluyen la retención urinaria aguda o crónica con necesidad de drenaje, el control estricto de la diuresis en pacientes críticos o hemodinámicamente inestables, el manejo perioperatorio en determinadas intervenciones quirúrgicas, la protección de heridas complejas en la región sacra o perineal cuando la incontinencia dificulta su cicatrización y determinadas situaciones de cuidados paliativos orientadas a mejorar el confort del paciente.
  • La evidencia revisada señala que la duración del sondaje constituye uno de los principales factores relacionados con la aparición de complicaciones. Por ello, las guías clínicas recomiendan revisar diariamente la necesidad del catéter y retirarlo tan pronto como desaparezca la indicación que motivó su colocación1,2,3.
  • Asimismo, se destaca que la sonda vesical no debe emplearse por motivos de comodidad, para sustituir los cuidados de continencia o con el objetivo de reducir la carga asistencial, ya que estas prácticas favorecen la prolongación innecesaria del sondaje y aumentan el riesgo de eventos adversos4,5,6.

Riesgos asociados al mantenimiento prolongado de la sonda vesical:

La permanencia prolongada de la sonda vesical se asocia a un aumento del riesgo de complicaciones infecciosas y no infecciosas. Diversos estudios señalan que la probabilidad de presentar eventos adversos aumenta conforme se prolonga el tiempo de sondaje, por lo que resulta fundamental revisar diariamente su necesidad1,2.

Complicaciones infecciosas:

Las complicaciones infecciosas son las más frecuentes. La presencia del catéter favorece la colonización bacteriana y la formación de biopelículas, facilitando la aparición de bacteriuria asociada al catéter e infección urinaria. Además, existe riesgo de infección ascendente y, en pacientes vulnerables, de progresión a infecciones sistémicas3,4.

Complicaciones no infecciosas

Entre las complicaciones no infecciosas destacan el traumatismo uretral, el dolor, los espasmos vesicales, la hematuria y la obstrucción o acodamiento del sistema de drenaje. Asimismo, el mantenimiento prolongado de la sonda puede limitar la movilidad del paciente, aumentar su dependencia para las actividades básicas de la vida diaria y afectar negativamente a su intimidad, dignidad y percepción de autonomía3.

Por tanto, el criterio clínico no debe ser únicamente comprobar que la sonda funciona correctamente, sino valorar de forma continua si sigue existiendo una indicación que justifique su permanencia4,5.

Factores asociados a la retirada tardía de la sonda vesical:

La evidencia revisada muestra que la permanencia innecesaria de la sonda vesical puede estar condicionada por factores clínicos, características del paciente, aspectos relacionados con los profesionales sanitarios y elementos organizativos5,6.

Factores clínicos

La gravedad del paciente, la inestabilidad hemodinámica, el control estricto de la diuresis, el postoperatorio, la inmovilidad, los antecedentes urológicos y la retención urinaria pueden favorecer la prolongación del sondaje. No obstante, estas situaciones requieren una reevaluación periódica para confirmar que la indicación sigue vigente1,6.

Factores relacionados con el paciente:

La edad avanzada, el deterioro cognitivo, la dependencia funcional, las dificultades de movilidad y las barreras de comunicación pueden retrasar la retirada del catéter. Asimismo, algunos pacientes muestran temor a la retirada por experiencias previas de dolor o retención urinaria. La incontinencia urinaria, por sí sola, no justifica habitualmente el uso de una sonda permanente3,4,6.

Factores relacionados con los profesionales

La falta de registro de la indicación, la ausencia de una fecha de retirada, la escasa revisión diaria de la necesidad del dispositivo y el desconocimiento de alternativas al sondaje pueden favorecer su mantenimiento innecesario. También influyen la percepción de mayor comodidad asistencial y una comunicación insuficiente entre los profesionales3,4.

Factores organizativos:

La ausencia de protocolos, los registros incompletos, la falta de sistemas de alerta, la elevada carga asistencial y la escasez de recursos o alternativas al sondaje pueden contribuir a prolongar la permanencia del catéter más allá de lo necesario2,3.

En conjunto, la retirada tardía de la sonda vesical suele ser consecuencia de la combinación de varios factores, por lo que resulta fundamental una valoración diaria de su necesidad1,4.

Papel de enfermería en la prevención de la retirada tardía

Enfermería desempeña un papel fundamental en la prevención de la permanencia innecesaria de la sonda vesical mediante la valoración continua de su necesidad y la detección precoz de posibles complicaciones.

Entre las principales intervenciones destacan el registro de la fecha de inserción y de la indicación clínica del sondaje, la revisión diaria de su necesidad y la valoración de la capacidad del paciente para recuperar la micción espontánea. Es importante identificar posibles barreras para la retirada, como el dolor, el estreñimiento, la inmovilidad, el delirium, los antecedentes de retención urinaria o las dificultades de acceso al baño5.

Además, enfermería debe vigilar la aparición de signos de infección, obstrucción, fugas o traumatismos relacionados con el catéter, mantener el sistema de drenaje cerrado, evitar desconexiones innecesarias y Garantizar una correcta colocación de la bolsa de drenaje, siempre por debajo de la vejiga.

La promoción de la movilización precoz, la planificación de la retirada del catéter y la monitorización posterior de la diuresis también son medidas esenciales para reducir el tiempo de permanencia del dispositivo. Asimismo, enfermería debe comunicar al equipo asistencial cualquier situación en la que la permanencia de la sonda no esté respaldada por una indicación clínica vigente6.

DISCUSIÓN

La evidencia revisada muestra que la permanencia prolongada de la sonda vesical se asocia a un mayor riesgo de complicaciones. Sin embargo, no existe un consenso claro sobre el tiempo exacto a partir del cual dicho riesgo aumenta de forma significativa, aunque los estudios coinciden en que la probabilidad de presentar eventos adversos se incrementa conforme aumentan los días de sondaje.

Asimismo, se observaron diferencias en relación con los factores que justifican mantener el catéter. Algunos autores consideran que pacientes con elevada dependencia funcional, deterioro cognitivo o movilidad muy limitada podrían beneficiarse de periodos más prolongados de sondaje por motivos prácticos o de confort. En cambio, otros defienden que estas circunstancias no constituyen una indicación clínica suficiente para mantener la sonda de forma continuada.

También se identificó una importante variabilidad entre centros sanitarios respecto a la implantación de protocolos de retirada precoz y al grado de autonomía de enfermería para promover o iniciar la retirada del dispositivo cuando la indicación ha desaparecido.

Por último, aunque la mayoría de los estudios señala que los protocolos de retirada y los sistemas de recordatorio contribuyen a reducir el tiempo de permanencia de la sonda, no todos encuentran el mismo impacto sobre la disminución de las infecciones urinarias asociadas al catéter, lo que sugiere la influencia de otros factores relacionados con los cuidados y las características de los pacientes.

CONCLUSIONES

  • Las complicaciones asociadas al uso prolongado de la sonda vesical incluyen infecciones urinarias, bacteriuria, traumatismos uretrales, hematuria, dolor, limitación de la movilidad y pérdida de autonomía del paciente.
  • La permanencia innecesaria del catéter está influida por múltiples factores clínicos, relacionados con el paciente, los profesionales sanitarios y la organización asistencial, lo que pone de manifiesto la necesidad de una valoración continuada de su indicación.
  • La revisión sistemática de la necesidad del sondaje y la utilización de estrategias dirigidas a favorecer su retirada oportuna contribuyen a mejorar la seguridad del paciente y a reducir los riesgos derivados de su uso prolongado.
  • Enfermería desempeña un papel esencial en la identificación de pacientes candidatos a la retirada del catéter, la detección precoz de complicaciones y la promoción de prácticas basadas en la evidencia orientadas a un uso seguro y adecuado de la sonda vesical.

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Mota EC, Oliveira AC. Nursing protocols to reduce urinary tract infection caused by indwelling catheters: an integrative review. Rev Bras Enferm. 2023;76(Suppl 1):e20220137. Disponible en: https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9987455/?utm_source

 

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