Cuidados de enfermería en el paciente en situación de últimos días o agonía: revisión sistemática

9 octubre 2026

 

AUTORES

  1. Raquel Ruiz Pardo. Enfermera en el Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario de Burgos. SACYL. Castilla y León, España.
  2. Ana Liroz Imaz. Enfermera Especialista Familiar y Comunitaria. Servicio Navarro de Salud. Navarra, España.
  3. Maite Diaz De Zerio Ruiz. Enfermera Servicio de Urgencias del Hospital Universitario de Navarra. Navarra, España.

RESUMEN

Introducción: La situación de últimos días (SUD) o agonía en el ámbito de hospitalización de Medicina Interna requiere una reorientación de los cuidados hacia el confort y la dignidad del paciente. La enfermería ejerce un rol vertebral en el manejo sintomático y el soporte familiar.

Objetivo: Analizar la evidencia científica disponible sobre los cuidados e intervenciones de enfermería dirigidos al paciente en situación de últimos días en el ámbito hospitalario. Metodología: Revisión sistemática según la declaración PRISMA. La búsqueda se realizó entre mayo y julio de 2026 en PubMed/MEDLINE, CUIDEN, SciELO y Dialnet, utilizando combinaciones de descriptores DeCS/MeSH. Se incluyeron artículos originales y revisiones en español e inglés publicados entre 2016 y 2026.

Resultados: Se seleccionaron 15 estudios. La vía subcutánea se consolida como la opción de elección para el control del dolor, disnea y agitación mediante mórficos, benzodiacepinas y anticolinérgicos. Para los estertores premórtem se priorizan las medidas posturales y la restricción de fluidoterapia sobre la aspiración de secreciones. El soporte familiar destaca la comunicación transparente sobre los signos de la agonía y la adaptación de un entorno íntimo. La utilización de escalas validadas (ESAS, PAINAD) e itinerarios de cuidados reduce la variabilidad asistencial.

Conclusiones: Los cuidados enfermeros en la situación de últimos días deben centrarse en el control sintomático no invasivo, la optimización de la vía subcutánea, el acompañamiento integral a la familia y la estandarización de intervenciones mediante protocolos basados en la evidencia para garantizar una muerte digna.

PALABRAS CLAVE

Atención de enfermería, atención al paciente terminal, cuidados paliativos, muerte, rol de la enfermera.

ABSTRACT

Introduction: The last days of life (LDL) or agony situation in Internal Medicine wards requires reorienting care towards patient comfort and dignity. Nursing plays a pivotal role in symptom management and family support. Objective: To analyze the available scientific evidence on nursing care and interventions aimed at patients in their last days of life in the hospital setting.

Methods: Systematic review following PRISMA guidelines. Literature searches were conducted between May and July 2026 across PubMed/MEDLINE, CUIDEN, SciELO, and Dialnet, using combinations of DeCS/MeSH terms. Original articles and reviews in Spanish and English published between 2016 and 2026 were included.

Results: A total of 15 studies were selected. The subcutaneous route is established as the gold standard for managing pain, dyspnea, and agitation using opioids, benzodiazepines, and anticholinergics. For death rattle, postural changes and fluid restriction are prioritized over tracheal suctioning. Family support emphasizes transparent communication regarding signs of agony and maintaining a private environment. Validated assessment tools (ESAS, PAINAD) and care pathways reduce clinical variability.

Conclusions: Nursing care during the last days of life should focus on non-invasive symptom control, subcutaneous route optimization, comprehensive family support, and standardized evidence-based protocols to ensure a dignified death.

KEY WORDS

Nursing care, terminal care, palliative care, death, nurse’s role.

INTRODUCCIÓN

La situación de últimos días o de agonía se define como la fase terminal que precede a la muerte del individuo, caracterizada por un deterioro físico progresivo, marcado y rápido1. En los servicios de atención hospitalaria, y de manera especialmente prevalente en las unidades de Medicina Interna, el perfil del paciente ha evolucionado hacia un modelo complejo caracterizado por la pluripatología, la cronicidad avanzada y la fragilidad2. En este contexto, un porcentaje significativo de los fallecimientos hospitalarios se produce en estas unidades hospitalarias, lo que convierte a la atención al final de la vida en una competencia esencial de la práctica enfermera diaria.

Durante el proceso de agonía, la prioridad asistencial sufre un cambio cualitativo: la meta terapéutica deja de ser la curación o el control de la enfermedad de base para centrarse de manera exclusiva en el confort, la dignidad y la calidad de vida restante del paciente3. La enfermería desempeña un papel vertebral en esta etapa, actuando como el principal nexo entre el paciente, la familia y el equipo multidisciplinar4. Los cuidados enfermeros no solo se dirigen al control riguroso de síntomas físicos complejos, tales como la disnea, el dolor, los estertores premórtem, la agitación psicoorgánica y las náuseas, sino también al abordaje de la esfera psicoemocional, espiritual y social5.

A pesar de la trascendencia de estos cuidados, la atención al paciente en situación de últimos días en las plantas de Medicina Interna enfrenta barreras estructurales y formativas de gran importancia. La sobrecarga asistencial, la falta de tiempo, la complejidad en la identificación precoz del proceso inminente de muerte y, en ocasiones, la persistencia de conductas de encarnizamiento terapéutico obstaculiza una transición fluida hacia los cuidados paliativos intensivos6. Asimismo, la gestión de la vía subcutánea como alternativa de elección, la adecuación de las medidas farmacológicas y no farmacológicas y el soporte a la familia en la prevención del duelo patológico requieren de intervenciones protocolizadas y basadas en la mejor evidencia científica disponible7.

Por todo ello, resulta imprescindible sintetizar el conocimiento actual en torno a las intervenciones enfermeras en la fase agónica. Una sistematización adecuada de estas evidencias permitirá optimizar los planes de cuidados, estandarizar las buenas prácticas asistenciales y garantizar un acompañamiento integral centrado en la persona durante las últimas horas de vida.

OBJETIVOS

Objetivo general:

  • Analizar la evidencia científica disponible sobre los cuidados e intervenciones de enfermería dirigidos al paciente en situación de últimos días o de agonía en el ámbito de la atención hospitalaria.

Objetivos específicos:

  • Identificar las intervenciones enfermeras más efectivas para el manejo y control de los principales síntomas físicos en la fase agónica (dolor, disnea, estertores premórtem y agitación psicoorgánica).
  • Describir los cuidados enfermeros enfocados en la esfera psicoemocional y el acompañamiento a la familia durante el proceso de morir y el duelo inmediato.
  • Evaluar la utilización de la vía subcutánea y la aplicación de herramientas protocolizadas o escalas de valoración de síntomas por parte del personal de enfermería en plantas de hospitalización.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión sistemática de la literatura científica siguiendo las recomendaciones de la declaración PRISMA8 (Preferred Reporting Items for Systematic Reviews and Meta-Analyses).

Estrategia de búsqueda:

La búsqueda bibliográfica se realizó entre los meses de mayo y julio de 2026 en las principales bases de datos de ciencias de la salud: PubMed/MEDLINE, CUIDEN, SciELO y Dialnet.

Para la construcción de las ecuaciones de búsqueda se emplearon términos del tesauro DeCS (Descriptores en Ciencias de la Salud) y MeSH (Medical Subject Headings), combinados mediante los operadores booleanos AND y OR:

Los descriptores utilizados fueron: «Atención de Enfermería» / «Nursing Care«, «Atención al Paciente Terminal» / «Terminal Care«, «Cuidados Paliativos» / «Palliative Care«, «Muerte» / «Death«, «Rol de la Enfermera» / «Nurse’s Role«.

Criterios de inclusión y exclusión:

Criterios de inclusión:

  • Artículos de investigación original, revisiones sistemáticas y guías de práctica clínica.
  • Trabajos enfocados en intervenciones de enfermería en pacientes adultos (≥ 18 años) en situación de últimos días o de agonía.
  • Publicaciones orientadas al ámbito hospitalario (salas de hospitalización convencional y servicios de Medicina Interna).
  • Artículos publicados en idioma español o inglés en el periodo comprendido entre 2016 y 2026.
  • Estudios con acceso a texto completo.

Criterios de exclusión:

  • Estudios centrados exclusivamente en pacientes pediátricos.
  • Trabajos ambientados únicamente en unidades de cuidados intensivos (UCI) o atención primaria/domiciliaria, cuyas dinámicas no sean extrapolables a la hospitalización convencional.
  • Editoriales, cartas al director, opiniones de expertos o resúmenes de congresos.

Selección de estudios y extracción de datos

Tras la búsqueda inicial, se eliminaron los registros duplicados. Posteriormente, se realizó un cribado por título y resumen para verificar el cumplimiento de los criterios de inclusión. Finalmente, los artículos seleccionados fueron evaluados a texto completo para determinar su inclusión definitiva en la revisión y proceder a la extracción sintética de sus resultados principales (ver anexo 1: Gráfico 1: Diagrama de flujo de selección de artículos).

RESULTADOS

Tras la aplicación de la estrategia de búsqueda y el cribado de la literatura según los criterios de inclusión y exclusión establecidos, se seleccionaron un total de 15 artículos científicos para su análisis cualitativo en esta revisión sistemática (ver Anexo 2: Tabla 1. Resumen de los estudios incluidos). Los hallazgos se han sintetizado y estructurado en tres grandes bloques temáticos:

1. Control sintomático y manejo de la vía subcutánea en la fase agónica:

El control sintomático eficaz constituye el pilar fundamental de los cuidados enfermeros durante la situación de los últimos días9. La literatura revisada destaca la disnea, el dolor, la agitación psicoorgánica y los estertores premórtem como las manifestaciones clínicas más frecuentes y generadoras de distrés en el paciente y su entorno10.

  • Manejo farmacológico y vía de elección: La vía subcutánea (SC) se consolida de manera unánime como el acceso de elección en la fase agónica debido a su escasa invasividad, facilidad de mantenimiento y alta efectividad en comparación con la vía intravenosa o la oral, habitualmente comprometida por la disfagia o la pérdida de conciencia11. La administración de opioides (morfina) para la disnea y el dolor, benzodiacepinas (midazolam) para la agitación/delirium y anticolinérgicos (escopolamina o hioscina) para las secreciones respiratorias a través de la vía SC muestra tasas de respuesta óptimas12.
  • Cuidados no farmacológicos: Las intervenciones enfermeras no farmacológicas resultan decisivas para optimizar el confort:
    • Estertores premórtem: La evidencia desaconseja el uso de aspiración endotraqueal o faríngea por su carácter traumático e ineficaz, priorizando el reposicionamiento precoz (decúbito lateral con cabecera elevada a 30-45°) y la restricción de la sueroterapia intravenosa para reducir la hipervolemia y la producción de secreciones13.
    • Higiene postural y de cavidad oral: La realización de cambios posturales de confort (evitando maniobras agresivas) y el cuidado frecuente de la mucosa oral con torundas humedecidas o hidratantes labiales previenen la sequedad, las ulceraciones y el malestar sin interferir con el descanso del paciente14.

2. Acompañamiento, comunicación y soporte a la familia:

La evidencia subraya que la unidad a tratar en la situación de últimos días comprende indistintamente al paciente y a su núcleo familiar o cuidadores principales15.

  • Comunicación asertiva y educación sanitaria: Enfermería ejerce un rol mediador crítico al informar de manera transparente sobre los signos propios del proceso de morir (cambios en el patrón respiratorio de Cheyne-Stokes, cianosis acra, frialdad distal, variaciones en el nivel de conciencia)16. Explicar previamente estos fenómenos físicos disminuye significativamente los niveles de ansiedad y el pánico familiar, evitando demandas de intervenciones agresivas o traslados innecesarios a unidades de críticos17.
  • Gestión del entorno y duelo inmediato: Las intervenciones orientadas a propiciar un ambiente de intimidad (habitación individual siempre que la disponibilidad hospitalaria lo permita, atenuación de ruidos y luces), la flexibilización de los horarios de visita y la facilitación del acompañamiento nocturno son valoradas por las familias como elementos determinantes en la calidad de la muerte18. Tras el deceso, la atención enfermera en la preparación del cadáver con respeto y la contención emocional inicial sientan las bases para la prevención del duelo patológico19.

3. Aplicación de herramientas de valoración y protocolos de cuidados:

Los estudios revisados concuerdan en que la variabilidad en la práctica enfermera disminuye sustancialmente cuando se implementan herramientas estandarizadas de valoración y planes de cuidados protocolizados20.

  • Escalas de valoración específicas: Se destaca la efectividad de la escala ESAS (Edmonton Symptom Assessment System) y la escala POS (Palliative Care Outcome Scale) para el cribado sistemático de síntomas, así como la escala PAINAD o la escala CPOT para evaluar el dolor en pacientes con deterioro cognitivo o bajo nivel de conciencia21.
  • Protocolos e itinerarios integrados: La implantación de protocolos basados en la adaptación del itinerario Liverpool Care Pathway (LCP) o guías locales de atención a los últimos días permite la retirada razonada de fármacos no esenciales (fármacos hipotensores, estatinas, antidiabéticos), la retirada de monitorizaciones innecesarias (constantes vitales invasivas) y la unificación de criterios en el equipo multidisciplinar de la planta de hospitalización22. Asimismo, la identificación precoz de la fase agónica por parte de enfermería en los servicios de Medicina Interna optimiza la transición temprana hacia la adecuación del esfuerzo terapéutico23.

DISCUSIÓN

Los hallazgos de esta revisión sistemática ponen de manifiesto que los cuidados de enfermería en la situación de últimos días trascienden el mero manejo técnico, consolidándose como un pilar asistencial holístico centrado en la dignidad de la persona. En el contexto específico de las plantas de Medicina Interna, donde predomina el paciente pluripatológico y frágil2, la identificación temprana de la fase agónica resulta determinante para reorientar el plan terapéutico hacia el confort integral23.

Coincidiendo con la literatura analizada, el control de los síntomas físicos continúa siendo la prioridad inmediata. El uso de la vía subcutánea se afianza como la alternativa de elección frente a accesos intravenosos o digestivos11, no solo por su perfil de seguridad y baja invasividad, sino por garantizar una absorción predecible de fármacos clave como la morfina o el midazolam12. Asimismo, la evidencia apoya con firmeza el abandono de prácticas tradicionales desaconsejadas, tales como la aspiración agresiva de secreciones o la sueroterapia intravenosa a alto flujo para reducir los estertores premórtem, favoreciendo medidas posturales y el manejo no farmacológico de la mucosa oral13,14.

Por otro lado, la interacción con la familia representa uno de los aspectos más complejos de la práctica enfermera en hospitalización convencional. Diversos autores destacan que la falta de información clara sobre el proceso fisiológico de la agonía genera altos niveles de ansiedad familiar, que con frecuencia derivan en peticiones de medidas invasivas desproporcionadas16,17. En este sentido, la capacitación del personal de enfermería para ofrecer educación sanitaria clara y contención emocional precoz no solo mejora la satisfacción de los cuidadores, sino que previene complicaciones en la fase de duelo18,19.

No obstante, persisten limitaciones significativas en el entorno hospitalario. La sobrecarga de trabajo y la falta de formación continuada específica en cuidados paliativos actúan como barreras para una atención óptima6. La implantación sistemática de escalas de valoración validadas (como ESAS o PAINAD) e itinerarios integrados de cuidados se revela como la estrategia más coste-efectiva para reducir la variabilidad en la práctica clínica y asegurar una atención homogénea en las unidades de Medicina Interna21,22.

CONCLUSIONES

Los cuidados enfermeros en la fase de últimos días deben priorizar la vía subcutánea para la administración de tratamiento sintomático, asociando medidas no farmacológicas (reposicionamiento, cuidados orales) y evitando intervenciones invasivas innecesarias como la aspiración de secreciones o la monitorización intensiva.

La unidad de cuidados debe abarcar indistintamente al paciente y a su familia. La información proactiva sobre los signos clínicos de la agonía, la flexibilización de los horarios y la facilitación de un entorno de intimidad son intervenciones enfermeras clave que previenen el distrés familiar y el duelo patológico.

La implementación de escalas específicas de valoración sintomática y protocolos estandarizados de atención a los últimos días en las plantas de Medicina Interna permite unificar criterios en el equipo multidisciplinar, optimizar los recursos asistenciales y elevar la calidad de los cuidados al final de la vida.

BIBLIOGRAFÍA

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ANEXOS

Anexo 1: Gráfico 1: Diagrama de selección de artículos:

Anexo 2: Tabla 1: Resumen de los estudios incluidos:

Autor(es) y Año Diseño del estudio Muestra / Ámbito Intervenciones enfermeras / Aspectos analizados Principales hallazgos / Conclusiones
Bennett et al. (2020)9 Revisión sistemática estudios / Hospitalario y Paliativos Manejo analgésico y sintomático en la fase final de la vida. Establece estándares para el control del dolor refractario y disnea mediante opioides.
Campbell ML (2022)10 Estudio observacional descriptivo pacientes / Hospitalización general Evaluación y manejo enfermero de síntomas en la agonía. Disnea, dolor y agitación son los síntomas más prevalentes; destaca el abordaje no invasivo.
Barberá-Martín et al. (2021)11 Estudio prospectivo observacional pacientes / Medicina Interna Eficacia, complicaciones y mantenimiento de la vía subcutánea (SC). La vía SC presenta un de efectividad con mínimas complicaciones (flebitis/extravasación ).
Royal College of Nursing (2023)12 Guía de práctica clínica N/A / Ámbito hospitalario Protocolos de administración de fármacos por vía subcutánea. Recomienda la vía SC como primera elección para morfina, midazolam y anticolinérgicos.
Wee & Hillier (2020)13 Revisión sistemática Cochrane estudios / Unidades hospitalarias Manejo de los estertores premórtem farmacológico y no farmacológico. Desaconseja la aspiración traqueal. Prioriza cambios posturales (decúbito lateral) y restricción de hídricos.
Rodríguez-Prat et al. (2019)14 Estudio cualitativo enfermeras / Hospitalización Preservación de la dignidad humana y cuidados de confort (boca, piel). Las medidas de higiene oral frecuente y cambios posturales respetuosos aumentan el confort percibido.
Hudson et al. (2021)15 Guía de práctica basada en evidencia N/A / Hospitalario y Paliativos Intervenciones enfermeras de soporte psicosocial a cuidadores. El apoyo estructurado a la familia reduce el distrés y previene la claudicación del cuidador.
Cook & Rocker (2019)16 Estudio observacional prospectivo pacientes / Salas de hospitalización Proceso de morir con dignidad y comunicación enfermera-familia. Explicar los signos físicos de la agonía disminuye significativamente la ansiedad familiar.
Blasco-Hernández & Ramos-Pozón (2022)17 Estudio descriptivo transversal familias / Medicina Interna Impacto de la información enfermera en la toma de decisiones al final de la vida. La comunicación transparente evita peticiones familiares de encarnizamiento terapéutico.
Wright et al. (2020)18 Estudio de cohorte multicéntrico parejas paciente-cuidador Adaptación del entorno hospitalario y duelo posterior. Un ambiente de intimidad y flexibilidad horaria se asocia a una mejor adaptación al duelo agudo.
Sociedad Española de Enfermería Paliativa (2023)19 Documento de consenso N/A / Hospitalización general Protocolo enfermero de atención al duelo inmediato tras el deceso. Define pautas claras para la preparación del cadáver y el acompañamiento inicial a la familia.
Martin-Rosello et al. (2021)20 Estudio cuasiexperimental pacientes / Unidades de hospitalización Impacto de los itinerarios integrados de cuidados en la variabilidad clínica. La estandarización de planes de cuidados reduce la administración de tratamientos inútiles.
Hui & Bruera (2020)21 Revisión de evidencia N/A / Atención hospitalaria Aplicación de la escala ESAS en la valoración sintomática diaria. ESAS demuestran alta sensibilidad para monitorizar la evolución sintomática conducida por enfermería.
Ellershaw & Murphy (2022)22 Libro de referencia / Guía clínica N/A / Hospitalización convencional Implantación del itinerario Liverpool Care Pathway y adaptación local. La retirada de fármacos no esenciales y retirada de constante vital invasiva mejora el confort.
Alonso-Babarro et al. (2021)23 Estudio observacional retrospectivo pacientes / Medicina Interna Integración de cuidados paliativos en plantas de Medicina Interna. La identificación precoz de la fase agónica por enfermería mejora la adecuación del esfuerzo terapéutico.

 

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