AUTORES
- Lucía Jiménez Gimeno. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- María Cortés Utrilla. Enfermera Hospital Clínico Lozano Blesa. Zaragoza, España.
- Ana Oliván Vicente. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
- Carmen Del Río Mariscal. Enfermera Atención Primaria Alfajarín. Zaragoza, España.
- María Isabel Meavilla Segura. Enfermera UME Salud Mental. Zaragoza, España.
- Marina Urrea Cenamor. Enfermera Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza, España.
RESUMEN
La diabetes mellitus tipo 2 es una enfermedad crónica caracterizada por niveles elevados de glucosa en sangre. Los síntomas pueden incluir fatiga, visión borrosa, sed excesiva, hambre inusual y pérdida de peso inexplicada. Las personas en riesgo, como aquellas con sobrepeso, antecedentes familiares o que han tenido diabetes gestacional, deben someterse a pruebas de detección.
El diagnóstico se realiza mediante varias pruebas: el examen de glucosa en plasma aleatorio, la prueba de glucosa en ayunas y el examen de tolerancia oral a la glucosa. La hemoglobina glicosilada (A1c) también se utiliza para evaluar el control glucémico a largo plazo.
El tratamiento se centra en mantener al paciente sin síntomas relacionados con la hiperglucemia y prevenir complicaciones. Incluye un enfoque no farmacológico que abarca cambios en el estilo de vida, como pérdida de peso, educación nutricional y actividad física. Si estos cambios no son suficientes, se puede iniciar un tratamiento farmacológico, siendo la metformina la opción recomendada.
PALABRAS CLAVE
Diabetes mellitus tipo 2, hiperglucemia, complicaciones.
ABSTRACT
Type 2 diabetes mellitus is a chronic disease characterised by high blood glucose levels. Symptoms may include fatigue, blurred vision, excessive thirst, unusual hunger and unexplained weight loss. People at risk, such as those who are overweight, have a family history or have had gestational diabetes, should be screened.
Diagnosis is made by several tests: the random plasma glucose test, the fasting glucose test and the oral glucose tolerance test. Glycosylated haemoglobin (A1c) is also used to assess long-term glycaemic control.
Treatment focuses on keeping the patient free of symptoms related to hyperglycaemia and preventing complications. It includes a non-pharmacological approach involving lifestyle changes such as weight loss, nutritional education and physical activity. If these changes are not sufficient, pharmacological treatment can be initiated, with metformin being the recommended option.
KEY WORDS
Diabetes mellitus type 2, hiperglicemia, complications.
DESARROLLO DEL TEMA
La diabetes mellitus tipo 2 (DM2) se define como un síndrome diverso con múltiples causas, que presenta complicaciones metabólicas y endocrinas complejas1. Es una enfermedad crónica. Este tipo de diabetes suele aparecer en adultos mayores de 40 años.
Esta se caracteriza por presentar resistencia a la insulina y el fracaso de las células β pancreáticas que desemboca en un estado de hiperglucemia crónica. Esto dificulta el uso y el metabolismo de la glucosa, que es la fuente de energía más importante. También se ven afectadas las grasas y las proteínas2.
Aunque la hiperglucemia es la característica principal de la diabetes mellitus tipo 2 y los valores bioquímicos relacionados son los que se utilizan para el diagnóstico, el complejo fisiopatológico de resistencia a la insulina y deficiencia de insulina también provoca otras alteraciones en el metabolismo. Una de estas alteraciones es la dislipemia aterogénica o diabética.
Durante los últimos años la prevalencia de la diabetes mellitus tipo 2 (DM2) continúa aumentando de forma alarmante, con el consiguiente aumento de la morbimortalidad asociada y el correspondiente impacto económico. La diabetes afecta a unos 451 millones de personas en todo el mundo, de los cuales el 87-91% de los casos son diagnosticados como DM2, esto es preocupante ya que esta patología aumenta el riesgo de complicaciones agudas y crónicas3.
Causas:
La causa de la DM2, una de las enfermedades metabólicas más comunes, no es del todo conocida. Se sabe que hay un componente genético y otro ambiental, en este segundo caso entran el sedentarismo y la obesidad. Respecto a la genética no se han identificado los genes asociados con la enfermedad, lo que hace sospechar que bien se trata de una herencia compleja, o intervienen otros mecanismos2.
Entre los factores de riesgo para que esta enfermedad se produzca destacan:
La edad, el riesgo de contraer diabetes tipo II aumenta a partir de los 45 años, aunque en la actualidad se han documentado casos en niños y jóvenes que son obesos y llevan una vida sedentaria.
El Índice de Masa Corporal (IMC) es una medida que relaciona el peso con la altura de una persona, y es útil para clasificar a las personas en categorías como bajo peso, peso normal, sobrepeso u obesidad. Tanto el sobrepeso como la obesidad son considerados factores de riesgo para el desarrollo de diabetes tipo II. Sin embargo, el IMC no es un indicador adecuado para niños, mujeres embarazadas, personas de edad avanzada o aquellos con una gran masa muscular, como los atletas.
El perímetro de cintura también es un indicador importante de obesidad. Junto con el IMC, ayuda a evaluar el riesgo de enfermedades cardiovasculares y diabetes tipo II. Se considera que el perímetro de cintura es elevado si supera los 102 cm en hombres y 88 cm en mujeres. Las personas que no realizan actividad física y que tienen sobrepeso u obesidad tienen una mayor probabilidad de desarrollar diabetes tipo II. El exceso de peso puede provocar resistencia a la insulina, un problema común en quienes padecen esta enfermedad. Además, la distribución de la grasa corporal es relevante; tener un exceso de grasa abdominal está relacionado con la resistencia a la insulina y con problemas cardiovasculares.
La falta de actividad física, tanto en adultos como en niños, es otro factor de riesgo significativo para la diabetes tipo II. Cuanto menos ejercicio se realice, mayor será el riesgo de desarrollar la enfermedad, ya que la actividad física ayuda a controlar el peso, utiliza la glucosa como fuente de energía y mejora la sensibilidad de las células a la insulina. Se recomienda realizar al menos 30 minutos de actividad física diaria.
La alimentación inadecuada también juega un papel crucial. Los efectos negativos de una mala nutrición son evidentes en la vida moderna, donde muchas personas no tienen tiempo para preparar comidas saludables. Los alimentos poco saludables, especialmente los altamente procesados, son comunes y suelen ser bajos en nutrientes esenciales, pero altos en calorías vacías debido a su contenido de azúcares, sodio y harinas refinadas.
Las personas con antecedentes familiares de primer grado o de segundo grado de diabetes, tienen más riesgo de desarrollar diabetes4.
Síntomas:
Los principales síntomas que pueden presentar las personas con DM2 son astenia continua, visión borrosa, sensación de sed constante y, por lo tanto, necesidad de beber agua frecuentemente, hambre en momentos inusuales del día, pérdida de peso sin motivo asociado, poliuria, mayor susceptibilidad a infecciones y lentitud en su recuperación y sensación de dolor en articulaciones. En el caso de los hombres, pueden presentar problemas de erección y las mujeres, irregularidades en la menstruación.
Es común que en ciertos casos la suavidad de estos síntomas se atribuya al envejecimiento o a problemas relacionados con la edad, lo que puede llevar a que la diabetes mellitus pase desapercibida y su desarrollo continúe de manera progresiva. Por ello, es crucial que los adultos mayores de 50 años, especialmente aquellos con antecedentes familiares, se realicen un análisis anual que incluya la medición de glucosa en sangre. Esto permitirá iniciar el tratamiento más adecuado para cada situación, con el fin de controlar los niveles de azúcar en la sangre4.
Diagnóstico:
Todas las personas que tengan los síntomas nombrados anteriormente o personas de riesgo de padecer esta enfermedad como son: personas menores de 45 años que tienen sobrepeso u obesidad, mujeres que han tenido diabetes gestacional, personas a las que le han diagnosticado prediabetes y personas que tienen antecedentes familiares de diabetes tipo deben realizarse alguna prueba de detección de la enfermedad.
Examen de glucosa en plasma aleatorio, cuantifica la glucosa que tiene circulando en sangre. Una medición del análisis de glucosa en plasma igual o mayor que 200 miligramos por decilitro (mg/dl) indica que puede tener diabetes. Para estar seguro, tendrá́ que hacer confirmar los resultados del análisis otro día mediante otro análisis aleatorio, o realizándose un análisis de glucosa en plasma en ayunas o una prueba de tolerancia oral a la glucosa.
Examen de glucosa en plasma en ayunas. Se realizará después de que el paciente se haya abstenido de comida y bebida durante, al menos, 8 horas. Este nivel de glucosa debe estar entre 60 y 99 mg/dl. Se confirmará la diabetes cuando al menos dos de estos análisis den más de 126 mg/dl.
Examen de tolerancia oral a la glucosa. Para realizar esta prueba se le pedirá́ que se abstenga de comida y bebida durante 8 horas y que luego beba un líquido que contiene unos 75 gramos de glucosa. Se le extraerá sangre antes de tomar la mezcla de glucosa y 2 horas después, deberá continuar sin comer hasta completar el análisis.
El nivel de glucosa en plasma en ayunas normalmente es menor de 100 mg/dl. Los valores entre 100 mg/dl hasta 126 mg/dl son un diagnóstico de prediabetes. Los niveles de glucosa en plasma en ayunas iguales o superiores a 126 mg/dl son un diagnóstico de diabetes.
Dos horas después de beber la glucosa, la glucosa en plasma normalmente es menor de 140 mg/dl. Los valores entre 140 mg/dl hasta 199 mg/dl indican que tiene prediabetes. Si los niveles de glucosa en plasma son iguales o mayores que 200 mg/dl tiene diabetes.
Un examen de A1c o hemoglobina glicosilada es una medición del control de su glucosa en sangre promedio durante los tres meses anteriores. Según la Asociación Estadounidense para la Diabetes (American Diabetes Association)5, los niveles de A1c superiores a 6,5 % se consideran diagnóstico de diabetes; los valores entre 5,7-6,4% constituyen un diagnóstico de prediabetes y los resultados de análisis menores a 5,6% son normales.
Tratamiento:
Los principales objetivos en el tratamiento de la diabetes tipo 2, son mantener al paciente sin síntomas y signos relacionados con la hiperglucemia, el control metabólico y la prevención de las complicaciones.
Por un lado, está el enfoque no farmacológico, que incluye cambios en el estilo de vida y, especialmente, la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso es el único tratamiento integral que puede abordar al mismo tiempo la mayoría de los problemas metabólicos en personas con diabetes. Esto abarca cuestiones como la hiperglicemia, la resistencia a la insulina, la dislipoproteinemia y la hipertensión. Además, este enfoque incluye un plan de educación terapéutica, nutrición, actividad física y hábitos saludables.
Y por otro lado el tratamiento farmacológico: que deberá usarse en el paciente cuando a pesar de los cambios en la dieta y en el ejercicio físico no se consiga un adecuado control de la diabetes Mellitus, tras un período razonable (4-12 semanas) después del diagnóstico.
Las características farmacológicas de estos grupos permiten comenzar el tratamiento con uno de ellos (monoterapia). La metformina es la opción recomendada, siempre que no haya contraindicaciones para su uso. Es importante recordar que, en un plazo de tres meses, el paciente debe lograr los objetivos de control (HbA1c <7). Si no se alcanzan estas metas, se debe considerar una combinación de medicamentos, ya sea en doble terapia o en triple terapia6.
CONCLUSIÓN
Debido al importante aumento de la prevalencia de la diabetes tipo 2, con el consiguiente aumento de la morbimortalidad asociada y el correspondiente impacto económico es importante que la población conozca los síntomas de la enfermedad para una detección precoz. Además, es importante conocer el concepto de que la elevación anormal de la glucemia incrementa el riesgo de complicaciones microvasculares, especialmente retinopatía, por lo que es necesario tomar medidas, como es cumplir con el tratamiento prescrito para prevenir en mayor medida las posibles complicaciones.
BIBLIOGRAFÍA
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