Disfunciones sexuales tras el parto vaginal

25 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Álvaro Sánchez Arias. Matrón. Hospital 12 de Octubre (Madrid). España.
  2. María Zapater López. Matrona. Hospital de Calahorra. La Rioja, España.
  3. Luisa María Cuadrado Planas. Matrona. Atención primaria Sector Calatayud. Zaragoza, España.
  4. María Iglesias Lázaro. Matrona. Atención Primaria Sector II (Zaragoza). España.
  5. Aitana Roldán Montejo. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  6. Alba Rubio García. Matrona. Hospital Clínico Lozano Blesa (Zaragoza). España.

 

RESUMEN

Una de las posibles complicaciones tras el embarazo y el parto es la aparición de disfunciones sexuales en la mujer. En el momento del parto, tienen lugar una gran cantidad de cambios tanto a nivel anatómico como psicológico, lo que puede relacionarse con la aparición de disfunciones sexuales, en gran medida, asociadas al trauma perineal y al riesgo de disfunción de las estructuras del suelo pélvico.

La disfunción sexual tras el parto vaginal es una complicación frecuente y a menudo subestimada, que afecta a múltiples dimensiones de la salud femenina, incluyendo el bienestar físico, emocional y relacional. La rehabilitación del suelo pélvico y el seguimiento emocional de las mujeres pueden mitigar el impacto de estas alteraciones.

PALABRAS CLAVE

Disfunciones sexuales, parto, dolor pélvico.

ABSTRACT

One of the potential complications following pregnancy and childbirth is the onset of sexual dysfunction in women. Childbirth involves numerous anatomical and psychological changes, which can be associated with the development of sexual dysfunction, largely related to perineal trauma and the risk of pelvic floor structural impairment.

Sexual dysfunction after vaginal delivery is a common and often underestimated complication, affecting multiple dimensions of female health, including physical, emotional, and relational well-being. Pelvic floor rehabilitation and emotional support for women can help mitigate the impact of these alterations.

KEY WORDS

Sexual dysfunction, parturition, pelvic pain.

INTRODUCCIÓN

La sexualidad en el periodo postparto continúa siendo un aspecto infravalorado en la atención obstétrica. Se estima que hasta el 83% de las mujeres experimentan algún grado de disfunción sexual tras el parto, siendo más prevalente en los primeros seis meses postnatales. Aunque las alteraciones sexuales pueden deberse a múltiples factores, el parto vaginal presenta riesgos específicos relacionados con trauma perineal, dolor, cambios hormonales y repercusión emocional1.

Existen algunos factores relacionados con el parto que se vinculan con la aparición de problemas en las relaciones sexuales en la mujer. El trauma perineal, lesiones del esfínter anal, la episiotomía y el parto instrumental son algunos de ellos1,2.

El traumatismo perineal tras el parto vaginal es una complicación frecuente, sobre todo en primíparas. Los desgarros de segundo grado tienen una incidencia del 40% en primíparas mientras que los desgarros de tercer grado con afectación de esfínter presentan una incidencia en torno al 6%, siendo considerablemente mayores que en mujeres multíparas. La episiotomía, más utilizada en partos instrumentalizados, se relaciona con complicaciones como el dolor perineal, la dispaurenia y la aparición de disfunciones sexuales tras el parto2.

Existen factores modificables que se correlacionan con el riesgo de sufrir trauma perineal (desgarros de segundo grado) como son los partos instrumentalizados y algunas posiciones maternas durante la fase de expulsivo como el decúbito supino, la litotomía y la sedestación. Otros factores que influyen en la aparición de dichas lesiones pero que son considerados catalogados como no modificables son la edad materna, el edema perineal, partos postérminos, elevado peso fetal, haber sufrido traumatismo perineal en un primer parto o expulsivos prolongados2.

Como factores que pueden disminuir el riesgo de padecer desgarros perineales y por consiguiente sus potenciales complicaciones entre las que encontramos la disfunción del suelo pélvico, la dispaurenia y otras disfunciones sexuales, se encuentra el masaje perineal. Las indicaciones en cuanto al momento de su aplicación, la frecuencia y la duración del mismo no están bien definidas, aunque la mayoría de autores recomiendan su inicio a partir de la semana 34 de gestación hasta el parto3.

OBJETIVOS

Evaluar la evidencia científica sobre la aparición de disfunciones sexuales tras el parto vaginal.

METODOLOGÍA

Se realizó una revisión bibliográfica en la base de datos PubMed utilizando los descriptores DeCS/MeSH “Sexual Dysfunction”, “Parturition” y “Pelvic Pain” combinados mediante El operador booleano AND.

Criterios de inclusión:

  • Artículos que responden a la pregunta del estudio.
  • Artículos publicados en bases de datos y revistas científicas de ciencias de la salud.
  • Artículos con fecha de publicación comprendida en los últimos 10 años.

 

Criterios de exclusión:

  • Estudios con bajo nivel de evidencia científica.
  • Artículos no comprendidos en el rango de publicación indicado en los criterios de inclusión.

 

RESULTADOS

Algunos estudios apoyan la aplicación de masaje perineal con el fin de la prevención de la aparición de traumatismos en el momento del parto con el fin de disminuir los potenciales efectos adversos entre los que se encuentran el dolor perineal y las disfunciones sexuales tras el mismo. Es cierto que el momento de aplicación del masaje perineal no tiene directrices claras y puede estar relacionado con la variabilidad de sus resultados y por lo tanto de su eficacia4.

A pesar de que revisiones sistemáticas reflejan que existe una mayor prevalencia de dispareunia que de dolor genital y pélvico tras el parto, ambas afecciones pueden presentarse en el posparto e incluso persistir a largo plazo. Estas complicaciones se relacionan con una disfunción o un deterioro de la función sexual de la mujer tras el puerperio5.

Al comparar el Índice de Función Sexual Femenina (FSFI) en un grupo de 150 mujeres de entre 25 y 35 años, se ha relacionado la disfunción sexual, la disminución del deseo sexual, de la excitación y el orgasmo en los cinco años posteriores al parto, en aquellas mujeres a las que se les practica una episiotomía mediolateral derecha en el momento del parto6.

El principal factor de riesgo identificado para la disfunción sexual y el dolor pélvico es el trauma perineal, especialmente las lesiones del esfínter anal y la episiotomía, que aumentan el riesgo de dispareunia. El parto instrumental también se asocia con mayor prevalencia de síntomas de disfunción del suelo pélvico7-9.

La fisiopatología se considera multifactorial, involucrando trauma tisular, alteraciones neurosensoriales, hipertonía de la musculatura pélvica, atrofia vaginal y factores psicológicos9-13.

DISCUSIÓN

Los hallazgos de la literatura confirman que las disfunciones sexuales tras el parto vaginal son frecuentes y de etiología multifactorial. El trauma perineal, la episiotomía y el parto instrumental son los principales factores de riesgo identificados, especialmente cuando se asocian con dolor persistente o lesiones del esfínter anal1,7–9.

Intervenciones preventivas como el masaje perineal prenatal pueden resultar efectivas en cuanto a su prevención se refiere, aunque su eficacia depende de la técnica, la frecuencia y el momento de inicio, lo que podría explicar la heterogeneidad de los resultados3,4. Asimismo, la rehabilitación del suelo pélvico y el abordaje multidisciplinar que incluya apoyo psicológico son estrategias clave para el manejo de estas disfunciones9,11.

Se requieren estudios longitudinales y metaanálisis adicionales que aporten mayor solidez metodológica para identificar predictores de riesgo y evaluar la efectividad de las intervenciones preventivas y terapéuticas1,5,6.

CONCLUSIONES

  • El parto se asocia a un mayor riesgo de dolor genitopélvico y/o dispareunia, que puede presentarse en el posparto e incluso persistir a largo plazo.
  • El trauma perineal, las lesiones del esfínter anal, la episiotomía y el parto instrumental son los principales factores de riesgo.
  • El masaje perineal prenatal y la rehabilitación del suelo pélvico pueden reducir la incidencia de disfunciones sexuales.
  • Se necesitan protocolos estandarizados y estudios longitudinales de alta calidad para identificar factores predictivos y evaluar la efectividad de las intervenciones.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  2. Okeahialam NA, Sultan AH, Thakar R. The prevention of perineal trauma during vaginal birth. Am J Obstet Gynecol. 2024 Mar;230(3S):S991-S1004. doi: 10.1016/j.ajog.2022.06.021. Epub 2023 Aug 11. PMID: 37635056.
  3. Milka W, Paradowska W, Kołomańska-Bogucka D, Mazur-Bialy AI. Antenatal perineal massage – risk of perineal injuries, pain, urinary incontinence and dyspereunia – a systematic review. J Gynecol Obstet Hum Reprod. 2023 Oct;52(8):102627. doi: 10.1016/j.jogoh.2023.102627. Epub 2023 Jul 4. PMID: 37414371.
  4. Milka W, Paradowska W, Kołomańska-Bogucka D, Mazur-Bialy AI. Antenatal perineal massage – risk of perineal injuries, pain, urinary incontinence and dyspereunia – a systematic review. J Gynecol Obstet Hum Reprod. 2023 Oct;52(8):102627. doi: 10.1016/j.jogoh.2023.102627. Epub 2023 Jul 4. PMID: 37414371.
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  7. Cattani L, De Maeyer L, Verbakel JY, Bosteels J, Deprest J. Predictors of sexual dysfunction in the first year postpartum: a systematic review and meta-analysis. BJOG. 2022;129(7):1017-1028. doi:10.1111/1471-0528.16934.
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