Dolor abdominal persistente en mujer joven como forma de debut de enfermedad de Crohn. A propósito de un caso

13 marzo 2026

AUTORES

  1. María Eugenia Campo Vargas. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza. Centro de Salud Delicias Norte. Zaragoza, España.
  2. María Marín Alonso. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza. Centro de Salud Tauste. Zaragoza, España.
  3. Ricardo Arturo Useche Bonilla. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza. Centro de Salud Univérsitas. Zaragoza, España.
  4. Álvaro Laborda Pascual. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza. Centro de Salud Utebo. Zaragoza, España.
  5. María Baselga Labarta. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza. Centro de Salud Univérsitas. Zaragoza, España.
  6. Isabel Bellostas Campello. Médico Interno Residente de Medicina Familiar y Comunitaria, Sector III Zaragoza. Centro de Salud Univérsitas. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

La enfermedad de Crohn es una enfermedad inflamatoria intestinal crónica, de curso recidivante, cuya presentación clínica inicial puede resultar inespecífica. Esta circunstancia condiciona retrasos diagnósticos frecuentes, especialmente en pacientes jóvenes atendidos en el ámbito de la Atención Primaria. Se presenta el caso de una mujer de 25 años que consultó por dolor abdominal persistente de varios meses de evolución, acompañado de diarrea intermitente y pérdida de peso no intencionada, inicialmente interpretado como un trastorno funcional intestinal. La persistencia de la clínica y la aparición progresiva de signos de alarma motivaron la ampliación del estudio, que puso de manifiesto elevación de marcadores inflamatorios y de la calprotectina fecal, así como hallazgos compatibles con ileítis activa en la enterografía por resonancia magnética. La colonoscopia con biopsias confirmó el diagnóstico de enfermedad de Crohn. Tras el inicio de tratamiento con corticoides sistémicos y posterior terapia inmunomoduladora, la paciente presentó una evolución clínica favorable. Este caso subraya la importancia de identificar de forma precoz los signos de alarma en pacientes jóvenes con dolor abdominal persistente y pone de relieve el papel clave de la Atención Primaria en el diagnóstico temprano de la enfermedad inflamatoria intestinal.

PALABRAS CLAVE

Enfermedad de Crohn, dolor abdominal, atención primaria, calprotectina fecal, ileítis, diagnóstico precoz.

ABSTRACT

Crohn’s disease is a chronic inflammatory bowel disease with a relapsing course and a heterogeneous initial presentation, which frequently leads to diagnostic delays, particularly in young patients managed in primary care. We report the case of a 25-year-old woman who presented with persistent abdominal pain lasting several months, associated with intermittent diarrhea and unintentional weight loss, initially considered a functional gastrointestinal disorder. Persistence of symptoms and the subsequent appearance of alarm features prompted further investigations, revealing elevated inflammatory markers and fecal calprotectin levels, as well as imaging findings consistent with active terminal ileitis on magnetic resonance enterography. Colonoscopy with biopsies confirmed the diagnosis of Crohn’s disease. Treatment with systemic corticosteroids followed by immunomodulatory therapy resulted in marked clinical improvement. This case highlights the importance of recognizing alarm symptoms in young patients with chronic abdominal pain and emphasizes the crucial role of primary care in achieving early diagnosis and improving outcomes in inflammatory bowel disease.

KEY WORDS

Crohn’s disease, abdominal pain, primary care, fecal calprotectin, ileitis, early diagnosis.

INTRODUCCIÓN

La enfermedad de Crohn forma parte del grupo de las enfermedades inflamatorias intestinales y se caracteriza por una inflamación transmural que puede afectar a cualquier segmento del tubo digestivo, con predilección por el íleon terminal y el colon. En las últimas décadas se ha observado un incremento progresivo de su incidencia en los países occidentales, afectando fundamentalmente a adultos jóvenes, con un primer pico entre los 15 y 35 años de edad1. La etiopatogenia de la enfermedad es compleja y multifactorial, e implica la interacción de factores genéticos, ambientales, inmunológicos y alteraciones de la microbiota intestinal.

Desde el punto de vista clínico, la enfermedad de Crohn presenta una marcada heterogeneidad sintomática. Los pacientes pueden manifestar dolor abdominal, diarrea crónica, pérdida ponderal, fiebre, anemia o síntomas extraintestinales, lo que dificulta su reconocimiento en fases iniciales. Como consecuencia, en un número significativo de casos los síntomas iniciales se atribuyen a trastornos funcionales gastrointestinales, como el síndrome de intestino irritable, especialmente en pacientes jóvenes sin antecedentes relevantes8,9. Diversos estudios han demostrado que el retraso diagnóstico puede oscilar entre 12 y 36 meses, asociándose a un mayor riesgo de complicaciones estructurales, necesidad de cirugía y deterioro de la calidad de vida8,9.

En este contexto, la identificación de signos de alarma y el uso de herramientas diagnósticas accesibles en Atención Primaria, como la calprotectina fecal, resultan fundamentales para orientar el diagnóstico de forma precoz y agilizar la derivación a Atención Especializada. Por ello, se presenta este caso clínico con el objetivo de resaltar la importancia del reconocimiento temprano de dichos signos en pacientes jóvenes con dolor abdominal persistente.

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Mujer de 25 años, sin antecedentes médicos de interés, no fumadora y sin consumo habitual de fármacos, que acudió a consulta de Atención Primaria por dolor abdominal de cinco meses de evolución. El dolor era intermitente, de intensidad progresiva, localizado predominantemente en la fosa ilíaca derecha, sin relación clara con la ingesta, y con episodios de empeoramiento nocturno. Asociaba diarrea intermitente, de dos a cuatro deposiciones diarias durante los periodos de mayor actividad sintomática, sin productos patológicos visibles. En los tres meses previos había presentado una pérdida de peso no intencionada de aproximadamente cuatro kilogramos, junto con astenia y disminución del apetito. No refería fiebre, vómitos ni rectorragia.

En consultas previas, dada la normalidad de la exploración física y la ausencia inicial de signos de alarma evidentes, el cuadro se orientó como un posible trastorno funcional intestinal. No obstante, la persistencia de los síntomas y la pérdida de peso motivaron una reevaluación clínica. En la exploración física destacaba un abdomen blando y depresible, con dolor leve a la palpación profunda en la fosa ilíaca derecha, sin masas ni signos de irritación peritoneal.

Se solicitó una analítica sanguínea que mostró elevación de los reactantes de fase aguda, con una proteína C reactiva de 18 mg/L y una velocidad de sedimentación globular de 32 mm/h, así como ferropenia leve sin anemia significativa. El hemograma, la bioquímica general y la función tiroidea fueron normales. Se descartaron causas infecciosas mediante coprocultivo y estudio parasitológico, que resultaron negativos, y se realizó serología celíaca sin hallazgos patológicos.

Ante la sospecha de patología orgánica intestinal, se solicitó la determinación de calprotectina fecal, que resultó marcadamente elevada (432 µg/g). Dado que este biomarcador presenta una alta sensibilidad para la detección de inflamación intestinal y resulta especialmente útil en el cribado de enfermedad inflamatoria intestinal en Atención Primaria10–12, se decidió la derivación al servicio de Digestivo para completar el estudio.

La enterografía por resonancia magnética evidenció engrosamiento mural segmentario del íleon terminal, con hipercaptación tras la administración de contraste y aumento de la vascularización mesentérica adyacente, hallazgos compatibles con ileítis activa, de acuerdo con las guías ECCO-ESGAR para el diagnóstico de la enfermedad inflamatoria intestinal4,5. Posteriormente se realizó colonoscopia, que mostró afectación parcheada del íleon terminal con mucosa eritematosa y úlceras aftosas, mientras que el colon presentaba un aspecto normal. Las biopsias revelaron inflamación transmural con infiltrado linfoplasmocitario y presencia de granulomas no caseificantes, hallazgos compatibles con enfermedad de Crohn según los criterios diagnósticos establecidos2.

Tras la confirmación diagnóstica, se inició tratamiento con prednisona oral a dosis de 40 mg diarios en pauta descendente, observándose una clara mejoría clínica en las semanas posteriores, con desaparición del dolor abdominal y normalización del ritmo intestinal. Posteriormente se instauró tratamiento de mantenimiento con azatioprina, siguiendo las recomendaciones actuales orientadas a reducir el riesgo de recaídas y modificar el curso evolutivo de la enfermedad2,6,7,12. En los controles posteriores, la paciente permanecía asintomática, con normalización de los marcadores inflamatorios y recuperación del peso perdido.

DISCUSIÓN

La enfermedad de Crohn constituye un reto diagnóstico en sus fases iniciales debido a la inespecificidad de sus manifestaciones clínicas. Se estima que hasta un 30 % de los pacientes son inicialmente diagnosticados de síndrome de intestino irritable antes de establecerse el diagnóstico definitivo de enfermedad inflamatoria intestinal8,9). Este retraso diagnóstico tiene implicaciones pronósticas relevantes, ya que la inflamación persistente no tratada favorece la aparición de complicaciones estructurales irreversibles.

El presente caso muestra una situación frecuente en la práctica de Atención Primaria, donde la elevada prevalencia de trastornos funcionales gastrointestinales puede enmascarar patología orgánica relevante. La presencia de dolor abdominal persistente, pérdida de peso y elevación de reactantes inflamatorios constituyó un conjunto de signos de alarma que justificó la ampliación del estudio. En este contexto, la calprotectina fecal desempeñó un papel clave como prueba de cribado no invasiva, permitiendo diferenciar entre patología funcional y orgánica10–12.

Asimismo, la enterografía por resonancia magnética se ha consolidado como la técnica de imagen de elección para la valoración de la afectación del intestino delgado, al proporcionar una adecuada caracterización de la actividad inflamatoria y evitar la exposición a radiación ionizante en pacientes jóvenes4,5. El tratamiento precoz con corticoides permitió controlar el brote inflamatorio inicial, mientras que la instauración posterior de tratamiento inmunomodulador se ajusta con la estrategia actual de tratamiento dirigido a objetivos, que persigue no solo la remisión clínica, sino también la normalización de marcadores inflamatorios y la prevención del daño estructural a largo plazo6,7.

 

CONCLUSIONES

El dolor abdominal persistente en pacientes jóvenes debe evaluarse de forma sistemática, especialmente cuando se asocia a signos de alarma como pérdida de peso o elevación de marcadores inflamatorios. La enfermedad de Crohn debe incluirse en el diagnóstico diferencial desde fases precoces. La calprotectina fecal constituye una herramienta fundamental en Atención Primaria para orientar el diagnóstico y facilitar la derivación temprana al servicio de Digestivo. Un abordaje diagnóstico y terapéutico precoz permite mejorar el pronóstico y reducir la aparición de complicaciones a largo plazo.

 

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