Ecografía clínica del escroto agudo en urgencias: técnica, hallazgos diagnósticos y limitaciones

12 septiembre 2026

 

AUTORES

  1. Alberto Carrillo Sola. FEA Medicina de Urgencias y Emergencias, Hospital Sant Pau i Santa Tecla (Tarragona). España.
  2. Carmen Arto Fernández. FEA Medicina Interna, Hospital Universitario Miguel Servet (Zaragoza). España.
  3. Irene Luna Fernández. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Virgen del Mirón (Soria). España.
  4. Zuleica Marcos Sola. Enfermera Hospital Universitario San Juan de Alicante (Valencia). España.

RESUMEN

El escroto agudo comprende distintas entidades que comparten una presentación clínica similar, pero requieren actuaciones diferentes. Entre ellas, la torsión testicular constituye la principal urgencia tiempo-dependiente, mientras que la orquiepididimitis, la torsión de los apéndices testiculares y el traumatismo escrotal representan otros diagnósticos frecuentes. La ecografía con Doppler es la técnica de imagen de elección para su valoración inicial.

El objetivo de esta revisión narrativa es describir la técnica de exploración ecográfica del escroto, los principales hallazgos en la torsión testicular, la enfermedad inflamatoria y el traumatismo, así como las limitaciones de su aplicación a pie de cama. La exploración debe realizarse con un transductor lineal de alta frecuencia, incluir ambos testículos en escala de grises y comparar bilateralmente la perfusión mediante Doppler. La ausencia o reducción del flujo, la alteración de la ecogenicidad y el signo del remolino orientan hacia torsión, aunque la persistencia de flujo arterial no permite excluirla. En la orquiepididimitis predomina el aumento de vascularización, mientras que en el traumatismo deben valorarse la integridad de la túnica albugínea, el contorno y la perfusión testicular.

La ecografía clínica puede acelerar la toma de decisiones, pero es dependiente del operador y no debe retrasar la valoración urológica cuando existe una sospecha elevada de torsión o rotura testicular.

PALABRAS CLAVE

Ultrasonografía, escroto, torsión del cordón espermático, epididimitis, servicios médicos de urgencia.

ABSTRACT

Acute scrotum includes several conditions with overlapping clinical presentations but different management requirements. Testicular torsion is the main time-dependent emergency, while epididymo-orchitis, torsion of the testicular appendages and scrotal trauma are other frequent diagnoses. Doppler ultrasound is the first-line imaging technique for initial assessment.

The aim of this narrative review is to describe the scrotal ultrasound examination technique, the main findings in testicular torsion, inflammatory disease and trauma, and the limitations of point-of-care ultrasound. The examination should be performed using a high-frequency linear transducer, assessing both testes in grayscale and comparing bilateral perfusion with Doppler imaging. Absent or reduced blood flow, altered testicular echogenicity and the whirlpool sign suggest testicular torsion, although preserved arterial flow does not exclude the diagnosis. Epididymo-orchitis is usually associated with increased vascularity, whereas trauma assessment should focus on the integrity of the tunica albuginea, testicular contour and perfusion.

Point-of-care ultrasound may accelerate clinical decision-making. However, it remains operator-dependent and should not delay urological assessment when testicular torsion or rupture is strongly suspected.

KEY WORDS

Ultrasonography, scrotum, spermatic cord torsion, epididymitis, emergency service, hospital.

INTRODUCCIÓN

El escroto agudo se caracteriza por la aparición de dolor, aumento de volumen o inflamación escrotal de evolución reciente. Sus causas presentan una importante superposición clínica, pero su pronóstico y tratamiento son diferentes. La torsión testicular constituye la principal urgencia, debido al riesgo de isquemia y pérdida del testículo si se retrasa la detorsión. La orquiepididimitis, la torsión de los apéndices testiculares y el traumatismo escrotal completan buena parte del diagnóstico diferencial habitual en urgencias1,2.

La ecografía clínica asociada al estudio Doppler es la prueba de imagen de elección. Permite valorar la anatomía, localizar las lesiones, comparar ambos testículos y analizar su perfusión sin utilizar radiación ionizante. Su disponibilidad y rapidez han favorecido su incorporación a la ecografía clínica realizada a pie de cama por médicos de urgencias3,4.

No obstante, la ecografía debe interpretarse junto con la anamnesis y la exploración física. La presencia de flujo arterial no descarta una torsión parcial, intermitente o en fase inicial, mientras que la inflamación y el traumatismo pueden producir alteraciones complejas. Por tanto, una exploración aparentemente normal no debe retrasar la valoración urológica cuando la sospecha clínica sea elevada.

OBJETIVOS

Objetivo general:

Analizar la utilidad de la ecografía clínica en la valoración del escroto agudo en los servicios de urgencias.

Objetivos específicos:

Describir la técnica ecográfica básica, revisar los hallazgos característicos de la torsión testicular, la orquiepididimitis y el traumatismo escrotal, e identificar las principales limitaciones y errores de interpretación de la ecografía realizada a pie de cama.

MATERIAL Y MÉTODO

Se realizó una revisión bibliográfica narrativa mediante una búsqueda dirigida en PubMed/MEDLINE y en las páginas editoriales de revistas científicas españolas e internacionales. Se emplearon combinaciones de los términos “acute scrotum”, “testicular ultrasound”, “point-of-care ultrasound”, “testicular torsion”, “epididymitis”, “orchiepididymitis” y “scrotal trauma”.

Se priorizaron guías clínicas, revisiones, metaanálisis, estudios sobre precisión diagnóstica y publicaciones españolas relacionadas con la ecografía escrotal y la asistencia urgente. La búsqueda se actualizó hasta julio de 2026. No se planteó una revisión sistemática ni un metaanálisis, dado que el objetivo fue realizar una síntesis clínica y práctica aplicable a los servicios de urgencias.

RESULTADOS

Técnica de exploración:

La exploración debe realizarse con el paciente en decúbito supino y el pene desplazado cranealmente. Puede colocarse una toalla bajo el escroto para estabilizarlo. Se utiliza un transductor lineal de alta frecuencia, habitualmente entre 7,5 y 15 MHz, ajustando la profundidad para que el testículo ocupe la mayor parte de la pantalla1,3,5.

Ambos testículos deben estudiarse en planos longitudinal y transversal, valorando su tamaño, contorno, ecogenicidad y homogeneidad. El parénquima normal presenta una ecogenicidad homogénea, mientras que el mediastino testicular se identifica como una estructura lineal hiperecogénica. También debe examinarse el epidídimo, especialmente su cabeza, y el espacio comprendido por la túnica vaginal.

La comparación bilateral es fundamental. Una imagen transversal que incluya ambos testículos permite detectar diferencias de tamaño, ecogenicidad y vascularización. El estudio debe completarse con Doppler color o Doppler de energía. Para identificar el flujo testicular de baja velocidad se requiere una escala de velocidad reducida, un filtro de pared bajo y una ganancia ajustada hasta obtener señal vascular sin artefactos. Debe evitarse una presión excesiva con el transductor, ya que puede disminuir artificialmente la vascularización.

Cuando existan dudas, el Doppler espectral permite confirmar la presencia de flujo arterial y venoso y valorar el patrón de resistencia. Sin embargo, la interpretación no debe limitarse a comprobar si existe señal Doppler, sino que debe considerar su distribución y comparación con el lado contralateral.

Torsión testicular:

La torsión testicular se produce por la rotación del cordón espermático, con obstrucción inicial del retorno venoso y posterior compromiso arterial. En fases tempranas, el testículo puede conservar una ecogenicidad normal. Conforme progresa la isquemia, aumenta de tamaño y adquiere un aspecto hipoecogénico y heterogéneo.

El hallazgo Doppler clásico es la ausencia o disminución marcada de la vascularización respecto al testículo contralateral. La ecografía Doppler color presenta una elevada precisión diagnóstica. Un metaanálisis reciente obtuvo una sensibilidad agrupada del 95,3% y una especificidad del 98,3% para el diagnóstico de torsión testicular6.

El signo más específico es la visualización directa del cordón espermático torsionado, conocido como signo del remolino. Puede observarse como una estructura espiralada en el cordón o como una masa extratesticular situada por encima del testículo. Otros hallazgos son la posición horizontal o elevada del testículo, el engrosamiento del cordón, el hidrocele reactivo y el edema de la pared escrotal7,8.

La persistencia de flujo arterial no descarta el diagnóstico. En las torsiones parciales, intermitentes o de corta evolución puede mantenerse cierto grado de perfusión e incluso aparecer hiperemia tras una detorsión espontánea. En una serie española de torsiones confirmadas quirúrgicamente se documentó señal Doppler en torsiones parciales, lo que refuerza la necesidad de comparar ambos testículos y explorar directamente el cordón espermático8.

Cuando la clínica sea altamente sugestiva, la realización de la ecografía no debe retrasar la valoración urológica ni la exploración quirúrgica. El resultado debe interpretarse con especial cautela si persiste un dolor súbito intenso, existe una posición testicular anómala o se identifica un cordón engrosado, aunque se conserve flujo arterial7.

Torsión de los apéndices testiculares:

La torsión de un apéndice testicular o epididimario puede producir dolor localizado en el polo superior del testículo. Ecográficamente puede observarse una pequeña estructura ovalada, generalmente avascular, próxima a la cabeza del epidídimo. Es frecuente encontrar hiperemia periférica, engrosamiento epididimario e hidrocele reactivo.

La conservación de una vascularización testicular simétrica y la ausencia de alteraciones del cordón ayudan a diferenciarla de la torsión testicular. No obstante, los cambios inflamatorios secundarios pueden confundirse con una epididimitis.

Orquiepididimitis

La epididimitis se caracteriza por aumento del tamaño del epidídimo, disminución o heterogeneidad de su ecogenicidad e incremento de la vascularización. Cuando existe afectación testicular asociada, el parénquima puede mostrar un patrón heterogéneo y una perfusión aumentada. También pueden aparecer engrosamiento de la pared escrotal e hidrocele reactivo.

La hiperemia constituye el hallazgo Doppler más característico, pero debe compararse con el lado contralateral. La presencia de flujo aumentado no descarta por sí sola una torsión parcial o una detorsión espontánea. Por este motivo, es necesario correlacionar los hallazgos con la forma de inicio del dolor, la exploración física y los datos clínicos de infección.

La ecografía adquiere especial importancia ante una evolución desfavorable, dolor persistente, fiebre o aumento progresivo del volumen escrotal. Las complicaciones incluyen absceso epididimario o intratesticular, piocele, isquemia e infarto testicular. El absceso suele presentarse como una lesión compleja sin vascularización interna y con hiperemia periférica, mientras que el piocele aparece como una colección extratesticular con ecos internos y septos. En una serie española de orquiepididimitis graves, la ecografía permitió identificar estas complicaciones y seleccionar a los pacientes que precisaron tratamiento quirúrgico10.

Traumatismo escrotal:

La exploración física tras un traumatismo puede estar limitada por el dolor, el edema y los hematomas. La ecografía permite valorar la integridad testicular, diferenciar hematomas intra y extratesticulares, detectar hematocele y analizar la perfusión.

La rotura testicular se caracteriza por pérdida o irregularidad del contorno, heterogeneidad del parénquima y discontinuidad de la túnica albugínea, con posible extrusión del contenido testicular. La discontinuidad de la albugínea no siempre es visible, por lo que la asociación entre contorno anómalo y parénquima heterogéneo resulta especialmente relevante11.

Los hematomas presentan una ecogenicidad variable según el tiempo de evolución y carecen de vascularización interna. El Doppler permite delimitar el tejido viable y detectar isquemia, infarto o torsión asociada. En un estudio de 33 pacientes sometidos a exploración quirúrgica, la ecografía mostró una sensibilidad del 100% y una especificidad del 65% para la rotura testicular. Estos resultados indican que una ecografía sugestiva requiere valoración urológica urgente, pero también que pueden producirse falsos positivos12.

La ecografía Doppler es, por tanto, útil para clasificar la gravedad del traumatismo y orientar el manejo, especialmente cuando la exploración física no permite valorar adecuadamente el testículo13. La sospecha de rotura, la alteración de la perfusión o la presencia de un hematocele importante deben motivar una valoración urológica inmediata.

Hallazgos incidentales:

La ecografía puede detectar hidrocele, quistes epididimarios, microlitiasis o pequeñas lesiones focales que no justifican el cuadro agudo. La identificación de una masa sólida intratesticular requiere un estudio ecográfico reglado y valoración urológica, ya que su caracterización definitiva excede el objetivo de la ecografía clínica.

Los procesos inflamatorios, traumáticos e isquémicos pueden originar lesiones focales que simulan una neoplasia. Por ello, los hallazgos persistentes deben reevaluarse tras la resolución del episodio agudo. El conocimiento de las variantes anatómicas y de los patrones ecográficos habituales reduce interpretaciones erróneas y exploraciones quirúrgicas innecesarias14.

DISCUSIÓN

La ecografía testicular reúne características especialmente útiles en urgencias: es rápida, repetible, carece de radiación y permite comparar inmediatamente ambos testículos. Su mayor utilidad reside en diferenciar los procesos que precisan valoración quirúrgica urgente de aquellos que pueden seguir un manejo conservador.

La evidencia disponible respalda la elevada precisión de la ecografía Doppler para la torsión testicular6. Asimismo, un metaanálisis sobre ecografía a pie de cama realizada por médicos de urgencias pediátricas obtuvo una sensibilidad del 98,4% y una especificidad del 97,2%. No obstante, incluyó únicamente cuatro estudios y 784 pacientes, con riesgo de sesgo elevado en parte de los trabajos9. Por tanto, estos resultados no deben extrapolarse a profesionales sin formación específica o a servicios sin sistemas de control de calidad.

El principal error es considerar que la presencia de cualquier señal arterial excluye la torsión. Esta interpretación puede conducir a falsos negativos en torsiones parciales, intermitentes o de corta evolución. La comparación bilateral, el ajuste correcto del Doppler y la búsqueda del signo del remolino son elementos esenciales. Cuando la sospecha clínica sea elevada, la ecografía debe acelerar la valoración urológica y no convertirse en una causa de demora3,7.

En la orquiepididimitis, la ecografía ayuda a confirmar el predominio inflamatorio y detectar complicaciones, pero no determina por sí sola su etiología ni sustituye al estudio microbiológico. En el traumatismo, su sensibilidad para detectar rotura es elevada, aunque la especificidad es inferior. La decisión debe integrar el mecanismo del traumatismo, la exploración, la perfusión y los hallazgos estructurales.

La ecografía clínica tampoco debe utilizarse como sustituto indiscriminado de la exploración ecográfica reglada. Las lesiones focales, las imágenes dudosas y los hallazgos incidentales sólidos requieren confirmación. Su implantación debe acompañarse de formación estructurada, práctica periódica, almacenamiento de imágenes y revisión de los estudios discordantes.

CONCLUSIONES

La ecografía con Doppler es la técnica de imagen de elección para la valoración inicial del escroto agudo y puede incorporarse a la asistencia a pie de cama en los servicios de urgencias.

La exploración debe ser sistemática, bilateral y realizada con ajustes Doppler adecuados. La presencia de flujo arterial no permite excluir una torsión testicular parcial, intermitente o precoz.

Además de orientar el diagnóstico de torsión y orquiepididimitis, permite detectar complicaciones inflamatorias, rotura testicular, hematomas y alteraciones de la perfusión tras un traumatismo.

Su utilidad depende de la formación del profesional y de su integración con la clínica. Ante una sospecha elevada de torsión o rotura testicular, la ecografía no debe retrasar la valoración urológica urgente.

FINANCIACIÓN

Los autores declaran no haber recibido financiación para la elaboración de este trabajo.

CONFLICTO DE INTERESES

Los autores declaran no presentar conflictos de intereses.

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