Educación sanitaria en salud menstrual: experiencia enfermera en la prevención del diagnóstico tardío del SOP y la endometriosis

31 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Aris Montolío Braulio. Médico del Servicio de Urgencias del Hospital Royo Villanova (Zaragoza, España).
  2. Clara García Blasco. Enfermera del Servicio Cirugía del Hospital Royo Villanova (Zaragoza, España).
  3. Ilena Usón Rubio. Enfermera de Medicina Interna del Hospital Royo Villanova (Zaragoza, España).
  4. Raquel Lázaro Lacarta. Enfermera del Bloque quirúrgico del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
  5. Sandra López García. Enfermera de Salud Mental del Centro San Francisco Javier (Pamplona, España).
  6. Teresa Loscos Viñuales. Enfermera de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza, España).

 

RESUMEN

La salud menstrual continúa siendo un ámbito con estigmas y carencias formativas que dificultan la identificación temprana de patologías como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la endometriosis. Este artículo describe una experiencia clínica basada en prácticas enfermeras de educación para la salud dirigidas a adolescentes y mujeres jóvenes. El objetivo fue fomentar el conocimiento menstrual, promover la consulta precoz y prevenir el retraso diagnóstico. La experiencia muestra que el papel enfermero en contextos escolares y comunitarios, mediante talleres participativos y acompañamiento emocional, favorece la detección de síntomas anormales y mejora la relación con el propio cuerpo. La educación sanitaria en salud menstrual emerge como herramienta clave para reducir desigualdades de género en salud y avanzar hacia una atención ginecológica más temprana y humanizada.

PALABRAS CLAVE

Salud menstrual, educación sanitaria, diagnóstico precoz, endometriosis, SOP, enfermería.

ABSTRACT

Menstrual health remains a field marked by stigma and lack of education, hindering the early detection of conditions such as polycystic ovary syndrome (PCOS) and endometriosis. This article describes a clinical experience based on nursing health education aimed at adolescents and young women. The objective was to promote menstrual knowledge, encourage early consultation, and prevent diagnostic delay. The experience demonstrates that the nursing role in school and community settings—through participatory workshops and emotional support—helps identify abnormal symptoms and enhances body awareness. Health education in menstrual health is a key tool for reducing gender health inequalities and promoting earlier, more humanized gynecological care.

KEY WORDS

Menstrual health, health education, early diagnosis, endometriosis, PCOS, nursing.

INTRODUCCIÓN

El ciclo menstrual es un parámetro fisiológico clave para la evaluación de la salud ginecológica y endocrina en mujeres en edad fértil. No obstante, sigue siendo objeto de silencios sociales, estigmas culturales y deficiencias educativas que condicionan la interpretación de sus alteraciones¹. Esta falta de alfabetización menstrual, unida a la normalización del dolor, favorece un contexto de invisibilización clínica que contribuye al retraso diagnóstico de patologías prevalentes como el síndrome de ovario poliquístico (SOP) y la endometriosis².

La literatura científica ha evidenciado que la demora diagnóstica de estas condiciones puede alcanzar entre seis y diez años desde la aparición de los primeros síntomas³. Este retraso afecta no solo la salud física de las mujeres, sino también su salud emocional, bienestar social y calidad de vida global. Además, perpetúa desigualdades de género en el acceso a una atención sanitaria eficaz, equitativa y oportuna.

En este contexto, la figura enfermera emerge como agente clave en la detección precoz y prevención de complicaciones mediante intervenciones de educación sanitaria y promoción de la salud menstrual. Desde el entorno escolar, comunitario o asistencial, la enfermería tiene la capacidad de intervenir en los primeros contactos de las mujeres con su salud ginecológica, generando espacios de información, confianza y escucha activa que favorezcan el reconocimiento de síntomas patológicos y la solicitud de atención médica especializada⁴.

Este artículo describe una experiencia profesional de carácter educativo desarrollada en el ámbito de la salud comunitaria, centrada en la promoción de la salud menstrual entre adolescentes y mujeres jóvenes. A través de una intervención enfermera basada en talleres participativos, materiales didácticos y acompañamiento emocional, se analizan las oportunidades que ofrece la educación sanitaria para favorecer el diagnóstico temprano del SOP y la endometriosis, así como su impacto en la autonomía y bienestar de las pacientes.

METODOLOGÍA

La experiencia se desarrolló durante el periodo 2022-2024 en el marco de prácticas clínicas del Grado en Enfermería y en colaboración con programas de salud escolar y reproductiva del Sistema Aragonés de Salud. La intervención se implementó en distintos contextos: centros educativos de secundaria y bachillerato, centros de salud de atención primaria y espacios comunitarios de promoción de la salud.

Se utilizó una metodología cualitativa de recogida de datos, basada en la observación participante, entrevistas semiestructuradas con mujeres jóvenes (de entre 14 y 25 años), análisis de las demandas expresadas en los talleres y valoración de resultados a través de seguimiento individual. Las actividades incluyeron:

  • Talleres grupales sobre salud menstrual, SOP y endometriosis.
  • Dinámicas participativas para la identificación de síntomas anómalos.
  • Elaboración y entrega de guías didácticas sobre el ciclo menstrual.
  • Registro cualitativo de percepciones, dudas y conocimientos previos.
  • Seguimiento de casos con derivación a profesionales de ginecología.

 

La intervención se complementó con una revisión narrativa de literatura sobre salud menstrual, educación sanitaria, retraso diagnóstico y desigualdades de género en salud.

RESULTADOS Y DISCUSIÓN

Invisibilización de los síntomas ginecológicos:

Una de las principales barreras identificadas fue la falta de conocimiento sobre las características de un ciclo menstrual saludable. Las jóvenes participantes manifestaron haber normalizado situaciones como dismenorreas severas, sangrados prolongados, periodos irregulares o ausencia de menstruación sin motivo aparente. Esta percepción está influida por mensajes culturales que banalizan el dolor menstrual y por la escasa formación recibida en el ámbito escolar⁵.

Tanto el SOP como la endometriosis presentan sintomatologías complejas, variables y progresivas que, si no son reconocidas como señales de alerta, pueden permanecer ocultas durante años. La ausencia de protocolos específicos de cribado en atención primaria y la limitada anamnesis menstrual en las consultas aumentan la probabilidad de retrasos diagnósticos importantes⁶.

Rol de la enfermería en la promoción de salud menstrual:

La intervención enfermera en salud menstrual se centró en reforzar tres pilares fundamentales:

  1. Alfabetización menstrual: se proporcionó información clara y adaptada sobre fisiología del ciclo, variabilidad normal y signos clínicos anómalos. Se distribuyeron materiales gráficos y digitales para facilitar el aprendizaje autónomo y fomentar el registro del ciclo.
  2. Escucha activa y acompañamiento emocional: se generaron espacios seguros donde las jóvenes pudieron compartir experiencias personales, expresar dudas o preocupaciones, y ser orientadas sin juicios ni estigmas. Este acompañamiento fue fundamental para identificar casos sospechosos de SOP o endometriosis que no habían sido abordados previamente.
  3. Derivación y coordinación asistencial: se facilitó el contacto con profesionales de medicina ginecológica y se hizo seguimiento de los casos para garantizar una atención continuada. La colaboración interprofesional permitió acortar los tiempos de espera y mejorar la adherencia al tratamiento.

 

Los talleres demostraron ser una herramienta útil para generar conciencia corporal y desmitificar creencias erróneas sobre la menstruación. Además, aumentaron la disposición de las participantes a consulta ante síntomas persistentes o discapacitantes6.

Impacto sobre la equidad y calidad asistencial:

Desde una perspectiva de salud pública, la intervención evidenció que la promoción de salud menstrual puede reducir barreras estructurales y simbólicas en el acceso a una atención ginecológica adecuada. Las mujeres con bajo nivel socioeconómico o residentes en áreas rurales, por ejemplo, presentaban mayor desconocimiento sobre su ciclo y menor frecuencia de consultas médicas. En estos contextos, el papel enfermero cobra especial relevancia para garantizar equidad en la atención⁷.

Asimismo, se identificó la necesidad de mejorar la formación de las propias profesionales de enfermería en salud menstrual, SOP y endometriosis. En muchos casos, la escasa presencia de estos contenidos en el currículo formativo limita la capacidad de respuesta en el ámbito clínico y educativo. Incorporar módulos específicos en los grados de Ciencias de la Salud y ofrecer formación continua en esta materia resulta indispensable para optimizar la práctica asistencial 7.

Educación menstrual como prevención primaria:

La experiencia refuerza el valor de la educación sanitaria como estrategia de prevención primaria en salud ginecológica. Promover la autoobservación del ciclo, el registro de síntomas y la identificación temprana de alteraciones permite intervenir antes de que las patologías se agraven o cronifiquen. Este enfoque biopsicosocial potencia el autocuidado, refuerza la autonomía corporal y disminuye la carga asistencial asociada a complicaciones evitables6,7.

Además, las participantes valoraron positivamente el hecho de que la intervención fuera liderada por enfermeras, ya que percibieron una mayor cercanía, accesibilidad y comprensión. Esta relación de confianza favoreció la comunicación sincera y el abordaje integral de cada caso, contemplando no solo lo físico, sino también lo emocional y social6,7.

CONCLUSIÓN

La educación sanitaria en salud menstrual representa una herramienta eficaz para detectar precozmente alteraciones ginecológicas asociadas al SOP y la endometriosis. Desde el enfoque enfermero, esta intervención puede articularse en espacios escolares, comunitarios y asistenciales mediante acciones integrales que incluyan información, acompañamiento emocional y orientación profesional.

El impacto positivo de esta experiencia pone de manifiesto la necesidad de consolidar el rol enfermero en salud menstrual dentro de las políticas públicas de salud, así como de fortalecer la formación específica en esta área. Apostar por una atención feminista, humanizada y centrada en la persona contribuye a reducir desigualdades estructurales, mejorar la calidad asistencial y transformar el modo en que se aborda la salud ginecológica desde la base: el conocimiento del propio cuerpo.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. UNESCO. Comprender la salud menstrual: informe mundial. París: UNESCO; 2021.
  2. Fernández I, Rodríguez N. Invisibilización del dolor menstrual y retraso diagnóstico en endometriosis. Rev Fem Salud. 2022;19(1):27–34.
  3. Rocha AL, Ferriani RA, Rosa-e-Silva JC. New clinical and therapeutic management of endometriosis. JBRA Assist Reprod. 2021;25(1):7–12.
  4. WHO. Menstrual health and hygiene. Geneva: World Health Organization; 2022.
  5. Moradi M, Parker M, Sneddon A, et al. Impact of endometriosis on women’s lives: a qualitative study. BMC Women’s Health. 2022;22(1):17.
  6. Santoro N, Fan X, Maslow B. The impact of PCOS across the lifespan. Int J Gynecol Obstet. 2021;152(3):123–30.
  7. Montero A, López D. Educación menstrual y salud pública: una necesidad pendiente. Gac Sanit. 2023;37(1):56–9.

 

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