AUTORES
- Raquel Montaña Cortés. Graduada en Fisioterapia, Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Irene García Ibáñez. Graduada en Fisioterapia, Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Introducción: La epicondilitis lateral es el proceso degenerativo que sufren los tendones de los músculos extensores del antebrazo que se insertan en el epicóndilo. Su síntoma principal es el dolor en la región lateral del codo y suele ir acompañado de una disminución en la fuerza de prensión. Es una patología que puede ser tratada desde la fisioterapia utilizando técnicas manuales y aplicando métodos electroterápicos.
Objetivos: Conocer la eficacia de los métodos electroterápicos para lograr una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes que presentan epicondilitis lateral.
Metodología: Se realizó una revisión sistemática gracias a la búsqueda bibliográfica de ensayos clínicos aleatorizados en las bases de datos PEDro, PubMed, ScienceDirect y SportDiscuss. Las palabras clave fueron “Epicondytlitys” y “Tennis elbow”, enlazadas con el operador booleano OR.
Resultados: Tras comprobar que cumplían los criterios de inclusión y exclusión, 10 ensayos clínicos aleatorizados fueron incluidos en la revisión sistemática. Los métodos electroterápicos utilizados fueron el láser de baja intensidad, las ondas de choque, el TENS, los ultrasonidos y la diatermia de onda corta.
Conclusiones: Únicamente el TENS y la diatermia de onda corta consiguen una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral.
PALABRAS CLAVE
Epicondylitis, tennis elbow.
ABSTRACT
Introduction: Lateral epicondylitis is the degenerative process suffered by the tendons of the extensor muscles of the forearm that insert into the epicondyle. Its main symptom is pain in the lateral region of the elbow and is usually accompanied by a decrease in grip strength. It is a pathology that can be treated through physiotherapy using manual techniques and applying electrotherapeutic methods.
Objectives: Know the effectiveness of electrotherapeutic methods to achieve a reduction in pain and an increase in grip strength in patients with lateral epicondylitis.
Methodology: A systematic review was carried out thanks to the bibliographic search of randomized clinical trials in the PEDro, PubMed, ScienceDirect and SportDiscuss databases. The keywords were “Epicondytlitys” and “Tennis elbow”, linked with the Boolean operator OR.
Results: After verifying that they met the inclusion and exclusion criteria, 10 randomized clinical trials were included in the systematic review. The electrotherapeutic methods used were low-intensity laser, shock waves, TENS, ultrasound and short-wave diathermy.
Conclusions: Only TENS and short-wave diathermy achieve a reduction in pain and an increase in grip strength in patients with lateral epicondylitis.
KEY WORDS
INTRODUCCIÓN
La epicondilitis lateral es el proceso degenerativo que sufren los tendones de los músculos extensores del antebrazo que se insertan en el epicóndilo1.
A pesar de que histológicamente no existen células inflamatorias y por lo tanto la terminología más apropiada sería tendinosis o tendinopatía, esta patología sigue siendo nombrada en la literatura como epicondiltitis lateral o “codo de tenista1,2,3,4.
La incidencia de la epicondilitis lateral es del 1 al 3% en la población general, sin diferencias entre sexos, afecta normalmente al brazo dominante y suele presentarse en la cuarta y quinta década de la vida 1,5,6,7. Además esta patología es característica de los trabajadores que realizan actividades manuales repetitivas, donde su incidencia varía desde 1.3 hasta el 12,2%8.
Su etiología sigue sin estar definida claramente, pero se relaciona con movimientos repetidos de extensión de muñeca y supinación del antebrazo9,10.
El síntoma principal de esta patología es la presentación de dolor en la región lateral del codo que suele irradiarse hacia el antebrazo2,9. Este dolor en un principio es solo mecánico pero posteriormente se mantiene también en reposo2,11 y en estadios avanzados puede incluso causar molestias a la hora de dormir3. Las personas que sufren epicondilitis lateral también suelen experimentar una disminución en la fuerza de prensión5,7,11.
El diagnóstico de la epicondilitis lateral se basa principalmente en la historia clínica, la anamnesis y la exploración física1,6,12. En esta exploración física el dolor es reproducido a la palpación y con de los test de Cozen1,5,7 y Mill
Para llevar a cabo estos test se coloca al paciente con una flexión de codo y el puño cerrado, en el test de Cozen se le solicita una extensión de muñeca y en el de Mills una supinación del antebrazo, ambas acciones son resistidas por el examinador13.
No suelen ser necesarias para el diagnóstico, sin embargo las pruebas de imagen como la resonancia magnética y la ecografía pueden ser realizadas para conocer el estado de los tendones y descartar otros procesos patológicos3,9.
El tratamiento de la epicondilitis lateral es conservador y únicamente se realiza un tratamiento quirúrgico si los síntomas, a pesar de realizar técnicas conservadoras, siguen presentes tras 6-12 meses. La técnica quirúrgica más utilizada es el desbridamiento del tejido patológico del extensor radial corto del carpo o del extensor común de los dedos, realizado por técnica abierta, artroscopia o técnica percutánea9.
El tratamiento conservador varía desde la indicación de reposo, la utilización de dispositivos ortopédicos y la toma de antiinflamatorios no esteroideos hasta la realización de inyecciones de corticosteroides/plasma/toxina botulínica o sangre autóloga2,7.
Además de todas estas medidas y técnicas, el tratamiento de la epicondilitis lateral también puede ser llevado a cabo mediante la fisioterapia. Este tratamiento incluye terapia manual, punción seca, tapping, realización de ejercicios de estiramiento y fortalecimiento para los músculos extensores de antebrazo, y la aplicación de métodos electroterápicos2,5,6,7.
La realización de ejercicios de estiramientos y fortalecimiento para los músculos extensores del antebrazo, aunque no exista un protocolo específico sobre ellos, ha demostrado conseguir disminuir los síntomas de las personas que sufren epicondilitis lateral2,3,4.
Por el contrario, existe controversia sobre la efectividad de algunos métodos electroterápicos como el láser2,3,5,11 las ondas de choque2,3,5,6,7,9 o la diatermia3,6 para el tratamiento de esa patología.
OBJETIVOS
Debido a la incidencia de la epicondilitis lateral, la necesidad de alivio que requieren las personas que la presentan, la pérdida de funcionalidad que puede suponer y la falta de un consenso sobre la efectividad de los métodos electroterápicos, se considera interesante conocer qué métodos electroterápicos resultan eficaces en el tratamiento de esta patología.
El objetivo de esta revisión sistemática es conocer la eficacia de los métodos electroterápicos para lograr una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes que presentan epicondilitis later
METODOLOGÍA
Para realizar esta revisión sistemática se realizó una búsqueda bibliográfica de ensayos clínicos en los que aplicarán métodos electroterápicos para el tratamiento de la epicondilitis lateral.
La búsqueda se llevó a cabo en las bases de datos PEDro, SportDiscuss, Scopus y Pubmed.
La estrategia de búsqueda se basó en los términos “Epicondylitis” y “Tennis elbow” enlazados con el operador booleano “OR”.
Gracias a la opción de búsqueda avanzada, se especificó que estos términos debían estar presentes en el título o resumen.
Para filtrar solamente los ensayos clínicos, en Pubmed se seleccionó la opción de “Clinical Trial” mientras que en SportDiscuss las opciones seleccionadas en la especialidad de documento fueron “clinical trials” y “randomized controlled trials”. Este filtro no pudo ser aplicado ni en PEDro ni en Science Direct.
Se limitó la búsqueda en el idioma, seleccionando solamente las opciones de inglés y español.
Criterios de inclusión y exclusión:
Los criterios de inclusión se establecieron siguiendo el método PICOS. (Population, Intervention, Comparison, Outcomes, Study):
-Población: Personas mayores de 18 años que presenten epicondilitis lateral.
-Intervención: Que realicen de forma aislada, o integrada en un programa de tratamiento fisioterapéutico la aplicación de un método electroterápico para el tratamiento de la epicondilitis.
–Control: Que tengan un grupo control, el cual no reciba la aplicación del método electroterápico o reciba una técnica placebo. -Resultados: Dolor y fuerza de prensión.
–Tipo de estudio: Ensayos clínico-aleatorizados.
–Idioma: Inglés o español.
El único criterio de exclusión fue:
-Estudios en los que el texto completo no pueda ser obtenido por los medios de la Universidad de Zaragoza.
Evaluación de la calidad de los estudios:
Para llevar a cabo la evaluación de la calidad de los distintos ensayos clínicos aleatorizados incluidos en esta revisión se tuvo en cuenta su nivel de calidad metodológica y su nivel de evidencia científica. El nivel de calidad metodológica fue medido gracias a la escala PEDro14. Esta escala pose 11 ítems, de los cuales el primero no se tiene en cuenta para la puntuación final ya que se relaciona con la validez externa y no con la interna. Cada ítem será valorado con un “SI” cuando se cumpla claramente el criterio, pudiéndose obtener como máximo una valoración de 10 puntos. El nivel de evidencia científica de los estudios fue medido gracias a escala Oxford del “Centre for Evidence-Based Medicine”15.
RESULTADOS
Una vez realizada la búsqueda bibliográfica, siguiendo las estrategias de búsqueda explicadas anteriormente, se identificaron 413 artículos potencialmente relevantes. Tras eliminar los duplicados gracias al gestor bibliográfico Mendeley quedaron 331.
Tras la lectura del título y resumen se excluyeron 307 artículos por no cumplir los criterios de inclusión. Se realizó una lectura completa de los 20 artículos restantes y tras comprobar que cumplían los criterios de inclusión y exclusión, 10 artículos fueron seleccionados para realizar la síntesis cualitativa. (Figura 1).
De los 10 estudios seleccionados ninguno obtuvo una puntuación menor de 5/10 en la escala Pedro. Las puntuaciones obtenidas variaron desde 5/10 hasta 9/10. (Tabla 1).
Todos los estudios obtuvieron un nivel de evidencia 1b según la escala Oxford del “Centre for Evidence-Based Medicine”, esta asignación corresponde al nivel de recomendación A, siendo el nivel de evidencia más alto de los posibles.
Características de los estudios:
El número total de participantes fue 493, sin embargo, el número de codos estudiados fue de 498 ya que en algunos estudios se trataron pacientes que tenían epicondilitis lateral bilateral.
Intervenciones:
El método electroterápico más utilizado para el tratamiento de la epicondilitis lateral fue el láser de baja intensidad16-19, seguido de las ondas de choque20-22. Otros métodos electroterápicos como el TENS23 los ultrasonidos24 o la diatermia de onda corta25 fueron utilizados en únicamente un estudio respectivamente. 4 estudios utilizaron el láser de baja intensidad para el tratamiento de la epicondilitis lateral. Dentro de ellos, 3 realizaron una aplicación de láser puntual16-18 y solo uno de ellos realizó un método de aplicación en barrido19.
La aplicación puntual se realizó sobre varios puntos del epicóndilo, el número de puntos estimulados, así como el tiempo que se permanece sobre ellos y los parámetros del láser fueron diferentes en cada uno de los estudios.
En el estudio de Stergioulas16: Se estimularon 6 puntos del epicóndilo, permaneciendo 30 segundos sobre cada uno de ellos. El láser fue aplicado con un cabezal de 0.5 cm², modo continuo, longitud de onda 904nm, frecuencia 50Hz, intensidad 40 Mw, ciclo del 50% y dosis de energía 2.4 J/cm².
En el estudio de Emanet et al.17: Se estimularon 2 puntos del epicóndilo, permaneciendo 2 minutos sobre cada uno de ellos. El láser fue aplicado con un modo pulsado, longitud de onda 905nm, Punto pico 1000W y dosis de energía 1J/cm².
En el estudio de Basford et al.18: Se estimularon 7 puntos del epicóndilo, permaneciendo 60 segundos sobre cada uno de ellos. El láser fue aplicado con un cabezal de 5cm de diámetro, modo continuo, longitud de onda 1.06µM, intensidad de 204 Mw/cm² y dosis de energía 12.24 J/cm².
La aplicación con un método en barrido se realizó únicamente en el estudio de Roberts et al.19. Esta aplicación se realizó sobre la zona del epicóndilo y el cabezal se colocó a una distancia de 2.5 cm de la piel creando una zona de intervención de 5.7/9.6cm². El láser fue aplicado con modo continuo, intensidad de 10W, generando una dosis de energía de 3000J en 5 minutos, o 6.6±1.3 J/cm².
Por otro lado, 3 estudios utilizaron las ondas de choque para el tratamiento de la epicondilitis lateral20-22. Sus parámetros de aplicación variaron entre los estudios:
En el estudio de Melikyan et al.20: Se aplicó una dosis de energía de 333MJ/mm² por sesión.
En el estudio de Rompe et al.21: Se realizó una aplicación con un modo repetitivo, pulsos de 3×2000, flujo de energía 0.09 Mj/mm², frecuencia de 4Hz, dosis de energía aplicada por sesión de 0.54 MJ/mm².
En el estudio de Capan et al.22: Se realizó una aplicación radial, con impulsos de 2000, frecuencia de 10Hz y presión 1.8 Bar.
Únicamente el estudio de Nourbaksh et al.23 utilizó el TENS para el tratamiento de la epicondilitis lateral. Se aplicó una energía interrumpida con una intensidad de 4Hz sobre los puntos sensibles que presentaban los pacientes en la zona del epicóndilo. La estimulación de cada uno de los puntos duró 30 segundos y cada uno de ellos fue estimulado 3 veces.
Únicamente el estudio de Basford et al.24 utilizó la técnica de ultrasonidos para el tratamiento de la epicondilitis lateral. Su aplicación se realizó con un modo pulsado, una intensidad de 30Mw/cm², frecuencia de 1.5MHZ y tiempo de tratamiento 20 minutos.
Únicamente el estudio de Babaei-Ghazani et al.25 utilizó la diatermia de onda corta para el tratamiento de la epicondilitis lateral. Su aplicación se realizó con un modo continuo, frecuencia de 27.12MHz, intensidad de 40- 70W y tiempo de tratamiento 15 minutos.
Número de sesiones y distribución:
El número de sesiones difirió entre los diversos métodos electroterápicos, siendo entre 8 y 15 para el láser16-19, 3 sesiones en las ondas de choque20-22, 6 sesiones en el TENS23, intervención diaria durante 3 meses en los ultrasonidos24 y 10 sesiones en la diatermia de onda corta25.
El tiempo que se establece entre sesiones también dependió del tipo de método electroterápico. Laaplicación de láser se realizó en días consecutivos19 o en 2-3 sesiones por semana16-18, mientras que las diferentes sesiones de ondas de choque se realizaron con una semana de separación20-22. El TENS fue aplicado 2-3 veces por semana23 y las sesiones de ultrasonidos y diatermia de onda corta se realizaron en días consecutivos 24,25.
Combinación con otras técnicas:
El tratamiento de la epicondilitis lateral se realizó únicamente con el uso de métodos electroterápicos 6 de los estudios 19-24 y en combinación con otras técnicas conservadoras en 416-18,25..
Estas técnicas incluían realización de estiramientos para los extensores de muñeca19-18,25, ejercicios de fortalecimiento para los extensores de muñeca 16-17,25, ejercicios de movilización activa de muñeca y codo17,24 masaje transverso profundo sobre la zona del epicóndilo 18,25 y masaje con hielo 18Únicamente en uno de los estudios, los participantes también llevaron una banda para el tratamiento de la epicondilitis lateral de forma diaria16.
En 8 de los estudios 18-25 el grupo control recibía un tratamiento placebo, realizándose este del mismo modo que el tratamiento real: Misma posición del paciente, mismo tiempo de tratamiento y mismo uso de medidas protectoras como el gel o las gafas.
De este modo, hay 6 estudios en los que se pudo comparar únicamente la aplicación del método electroterápico en el grupo intervención frente a su técnica placebo en el grupo control19-24.
Variables y Herramientas de evaluación:
En todos los estudios seleccionados se medía el dolor y la fuerza de prensión antes y después de la intervención16-25. Sin embargo, algunos estudios realizaron las mediciones de forma inmediatamente posterior a la realización de la última sesión de tratamiento23,24 otros dejaron un periodo de semanas/meses entre la última sesión realizada y la medición20-22, y otros realizaron ambas mediciones16-19,25.
La herramienta mayormente utilizada para medir el dolor fue la escala visual analógica (EVA), utilizada en 9 de los estudios, frente a la escala numérica (NRS) que fue utilizada en únicamente un estudio23.
Aunque en todos los es estudios se valoraba el dolor, no lo todos lo midieron en las mismas condiciones. El dolor se midió en reposo de forma general16-17,22 o en un periodo de tiempo determinado, 24 horas 18,23 o una semana20,24. También se midió durante la palpación16,19 durante la actividad 22 o tras ella 17.
En algunos estudios se midió el dolor que existía durante la realización de pruebas específicas como la extensión de muñeca resistida16-17,21 extensión del dedo anular resistido16,19 extensión pasiva del antebrazo con la muñeca flexionada 16 realización de prensión máxima19 mientras se levanta una pesa de 5kg20 o al levantar/retorcer un objeto25.
La herramienta que se utilizó para medir la fuerza de prensión en todos los estudios fue el dinamómetro, manual o eléctrico16-25. En 5 estudios se midió la fuerza a la presión máxima17-24 y otros 5 la fuerza de prensión máxima sin que apareciera dolor 16,18,22,23,25.
Algunos estudios también midieron la función y el dolor que existía en el antebrazo o en el miembro superior con diversas escalas y cuestionarios como la Nottingham Health Profile17 , cuestionario DASH (Disabilities of the arm, shoulder and hand17,20,25 Roles and Maudsley score21,22, Upper extremity function scale21 Patient-rated tennis elbow evaluation17,22, Patient-Related Forearm Evalution Questionnaire24 y una versión adaptada de Patient-Specific functional scale23.
Evaluación de la eficacia de las intervenciones
Dentro de los 10 estudios en los que se aplicaron métodos electroterápicos para el tratamiento de la epicondilitis lateral solamente 3 reportaron una disminución del dolor tras finalizar la última sesión de tratamiento. Los métodos electroterápicos utilizados fueron el láser de baja intensidad16, el TENS23 y la diatermia de onda corta25.
Dentro de los 10 estudios en los que se aplicaron métodos electroterápicos para el tratamiento de la epicondilitis lateral solamente 5 reportaron una disminución del dolor a largo plazo (3 meses). Los métodos electroterápicos utilizados fueron el láser de baja intensidad16-18, las ondas de choque21 y la diatermia de onda corta25.
Dentro de los 10 estudios en los que se aplicaron métodos electroterápicos para el tratamiento de la epicondilitis lateral solamente 3 reportaron un aumento de fuerza de prensión tras finalizar la última sesión de intervención. Los métodos electroterápicos utilizados fueron el láser de baja intensidad16 el TENS 23 y la diatermia de onda corta25.
Dentro de los 10 estudios en los que se aplicaron métodos electroterápicos para el tratamiento de la epicondilitis lateral solo 2 reportaron un aumento de fuerza de prensión a largo plazo (3 meses). Los métodos electroterápicos utilizados fueron el láser de baja intensidad16 y la diatermia de onda corta25.
Dentro de los 10 estudios en los que se aplicaron métodos electroterápicos para el tratamiento de la epicondilitis lateral ninguno de ellos reportó una mejoría de la función del antebrazo y del miembro superior tras finalizar la última sesión de tratamiento. Esta mejoría fue reportada a largo plazo (3 meses) en solamente 2 estudios, los métodos electroterápicos utilizados fueron el láser y la diatermia de onda corta25.
DISCUSIÓN
El objetivo de esta revisión sistemática era conocer la eficacia de los métodos electroterápicos en el tratamiento de la epicondilitis lateral, teniendo en cuenta el dolor y la fuerza de prensión.
Dentro de los 10 artículos seleccionados, los métodos electroterápicos que han sido utilizados son el láser de baja intensidad16-19, las ondas de choque20-22, el TENS 23, los ultrasonidos 24 y la diatermia de onda corta25.
Láser de baja intensidad
Diferentes resultados han sido obtenidos tras la aplicación de láser de baja intensidad, tanto en el dolor como en la fuerza de prensión a lo largo de los 4 estudios que lo utilizan para el tratamiento de la epicondilitis lateral16-19.
Solamente en el estudio de Stergioulas16 se logró una disminución el dolor en los pacientes con epicondilitis lateral de forma inmediata, tras finalizar la última sesión de tratamiento.
De forma contraria, en todos los estudios lograron una disminución del dolor a largo plazo en los pacientes con epicondilitis, lateral excepto en el realizado por Basford et al.18.Respecto a la fuerza de prensión, de nuevo únicamente el estudio de Stergioulas16 logra que esta aumente de forma inmediata tras la finalización de la última sesión de tratamiento.
Además, en este caso, es también el único en conseguirlo a largo plazo.
La heterogeneidad de los resultados obtenidos en estos 4 estudios, podrían deberse a todas las diferencias que existen entre ellos.
Una primera diferencia se encuentra en el método de aplicación de láser que fue utilizado en cada estudio, Stergioulas16 realizó una aplicación puntual sobre 6 puntos del epicóndilo, Basford et al.18 sobre 7, Emanet et al,19 solamente sobre 2 y Roberts et al.20 realizó un método de aplicación del láser en barrido.
La dosis de energía también mostró grandes diferencias, desde 1J/cm² en Emanet et al.19,2.4J/cm² en Stergioulas16, 6.6 ± 1.3 J/cm²en Roberts
et al.20, hasta 12.24 J/cm² en Basford et al,18.
Del mismo modo, existen diferencias en el número de sesiones de tratamiento, variando desde 8 sesiones en Roberts et al.20, 12 sesiones en Basford et al,18 y Stergioulas16, hasta un máximo de 15 sesiones en Emanet et al.19.
Además de todas estas diferencias en los parámetros específicos del láser y el número de sesiones, las intervenciones realizadas en los estudios también fueron heterogéneas.
Hay que tener en cuenta que mientras el estudio de Roberts et al.20 realizó una intervención basada únicamente en la aplicación de láser, los estudios de Stergioulas16, Emanet et al.19 y Basford et al.18 realizaron un programa de ejercicios complementario dónde todos incluyeron estiramientos estáticos de los extensores de muñeca.
De forma adicional, y también de forma única, el estudio de Stergioulas16 permitió a los participantes el uso de una banda para el tratamiento de la epicondilitis de forma diaria.
Todas estas diferencias hasta ahora nombradas, serían suficientes para explicar los diferentes resultados obtenidos en los 4 estudios. Pero por último se debe tener en cuenta que solamente los estudios de Basford et al.18 y Roberts et al.20 aplicaron placebo en el grupo control, lo que permite evaluar el efecto propio del láser sin que influya el efecto placebo que podría suponer su aplicación.
De este modo, el estudio de Roberts et al.20 fue el único en comparar de forma aislada los resultados obtenidos por la aplicación del láser frente al placebo, lo que dota de más valor sus resultados obtenidos a la hora de valorar la eficacia del láser.
Se entiende que el láser de baja intensidad haya sido la técnica más utilizada para el tratamiento de la epicondilitis ya que, en diversos estudios realizados en animales, ha demostrado que su aplicación a lo largo varias sesiones de tratamiento logra estimular la síntesis de fibras de colágeno en los tendones26-30.
De hecho en el estudio in vitro llevado a cabo por Chen et al.31, donde se realizó una única aplicación de láser de baja intensidad sobre tendones aquíleos porcinos, se pudo observar que el aumento de las fibras de colágeno se produjo 24 horas después de la aplicación.
Por lo tanto y teniendo en cuenta estos resultados, se considera que la aplicación de láser debería estimular la regeneración de los tendones de los músculos extensores del antebrazo y conseguir así un alivio del dolor y una mejoría de la función en los pacientes con epicondilitis lateral.
Ondas de choque:
3 estudios aplicaron ondas de choque para el tratamiento de la epicondilitis lateral. En este caso, el efecto de las intervenciones fue medido a largo plazo, 1, 3 o 12 meses después de haber finalizado la última sesión de tratamiento.
Solamente en el estudio de Rompe et al.21, se logró una disminución del dolor en los pacientes con epicondilitis lateral tras haber pasado 3 meses desde la última sesión de tratamiento.
Por el contrario, todos los estudios coincidieron en no lograr un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral transcurridos 3 meses desde la última sesión de tratamiento20-22.
En este caso los tres estudios realizaron una misma intervención, aplicando ondas de choque sobre el grupo intervención y una terapia placebo sobre el grupo control a lo largo de 3 sesiones de tratamiento separadas entre ellas por una semana de tiempo20-22.
Por tanto, la explicación de por qué solamente la intervención de Rompe et al.21 logró una disminución del dolor en los pacientes con epicondilitis lateral podría encontrarse en los parámetros de aplicación utilizados.
La importancia de los parámetros de aplicación, para que las ondas de choque puedan lograr un aumento en la proliferación de los tenocitos y en la síntesis de colágeno, ha sido demostrada en el estudio de Chao et al .32.
En este estudio, realizado in vitro con tenocitos de rata, se observó cómo dependiendo de la dosis de energía y de los pulsos aplicados, los efectos en la proliferación de estas células, así como en el número de fibras de colágeno I y colágeno III, variaban de forma estadísticamente significativa32.
Se considera de este modo, que debido a los efectos biológicos que supone la aplicación de las ondas de choque32,33 y el beneficio que esto supondría para el tratamiento de la epicondilitis lateral, serían necesarios nuevos estudios que ayuden a conocer cuáles son los parámetros de aplicación eficaces.
TENS
El efecto de esta técnica para el tratamiento de la epicondilitis lateral solo fue analizado en el estudio de Norubaksh et al23.
La intervención realizada consistió exclusivamente en 6 sesiones de tratamiento, donde se aplicó TENS sobre el grupo intervención y una terapia placebo en el grupo control.
Una vez finalizada la última sesión de tratamiento, la aplicación del TENS demostró haber logrado una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral.
Esta analgesia producida por la aplicación del TENS podría explicarse por la activación de fibras afrentes gruesas Aβ (teoría del Gate control), la liberación de neurotransmisores implicados en la inhibición del dolor como Gaba o la glicina y la estimulación de los procesos endógenos del control del dolor34.
Respecto al aumento de la fuerza de prensión lograda en los pacientes con epicondilitis lateral tras finalizar el tratamiento, la explicación podría encontrase en que la analgesia producida por el TENS, a lo largo de las sesiones, les habría permitido realizar una mayor actividad del antebrazo, logrando así un fortalecimiento de la musculatura.
Ultrasonidos
El efecto de la aplicación de ultrasonidos en pacientes con epicondilitis lateral, ha sido evaluado solamente en el estudio de D’Vaz et al.24.
En este estudio la intervención consistió únicamente en sesiones diarias, de 30 minutos, durante 12 semanas, de ultrasonidos en el grupo intervención frente a una terapia placebo en el grupo control.
Sus efectos fueron medidos tras 6 semanas de tratamiento y al finalizar las 12 semanas de tratamiento. Los ultrasonidos no lograron ni una disminución del dolor ni un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral, en ninguna de las dos evaluaciones.
La falta de resultados obtenidos en este estudio, podría deberse a que la aplicación de los ultrasonidos se realizó en un modo pulsado.
Este modo de aplicación, a diferencia del modo continuo, demostró no ser eficaz a la hora de producir analgesia en un estudio realizado con pacientes con síndrome de dolor miofascial35.
Por otro lado, también se debe tener en cuenta, que en el estudio D´Vaz et al.24 eran los pacientes los que se autorrealizaban el tratamiento, lo que pudo suponer una incorrecta aplicación de los ultrasonidos.
Diatermia de onda corta:
Los efectos de la aplicación de la diatermia de onda corta en los pacientes con epicondilitis lateral también fueron evaluados en solamente un estudio.
En este estudio realizado por Babei-Ghazani et al.25, se realizaron 10 sesiones de tratamiento de 15 minutos, donde se aplicaba diatermia de onda corta en el grupo intervención y una terapia placebo en el grupo control.
Además, todos los participantes realizaban de forma diaria un programa complementario de ejercicios para mejorar sus síntomas. Este programa incluía ejercicios de estiramiento y fortalecimiento de los extensores de muñeca, movilización de la muñeca en pronación-supinación y masaje transverso sobre el epicóndilo.
Los efectos de la intervención fueron medidos tras realizar 5 y 10 sesiones de tratamiento y transcurridos 3 meses desde la última sesión de tratamiento.
La aplicación de diatermia de onda corta no logró una disminución del dolor ni un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral tras haber realizado 5 sesiones de tratamiento. Sin embargo, la diatermia de onda corta sí que logró una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión, en los pacientes con epicondilitis lateral tras la realización de 10 sesiones de tratamiento.
Estos efectos logrados por la diatermia tras finalizar las sesiones de tratamiento, permanecieron presentes una vez pasados 3 meses.
Según los autores, la eficacia de la diatermia para producir una disminución del dolor y mejorar la función, reside en su capacidad de transmitir energía térmica a los tejidos profundos.
De esta manera, su aplicación puede aumentar el flujo sanguíneo y por tanto el metabolismo celular, así como favorecer la elasticidad del tejido muscular y de los tendones.
La capacidad de la diatermia de onda corta para aumentar el flujo sanguíneo ha sido demostrada en el estudio de Karasanu et al.36, donde se observó que su aplicación durante 10 minutos sobre el tríceps sural conseguía aumentar el aporte sanguíneo que recibía este músculo.
Del mismo modo, también se ha comprobado su efecto sobre la elasticidad muscular. En concreto, el estudio de Robertson et al.37 demostró que su aplicación durante 15 minutos sobre los gemelos mejora la elasticidad de estos músculos, logrando así un incremento del rango óseo de movimiento en la flexión dorsal.
Respecto al dolor, la diatermia de onda corta ha demostrado ser eficaz produciendo analgesia en otras patologías como la osteoartritis de rodilla38 o el dolor lumbar crónico39.
En primer lugar, se debe tener en cuenta que esta revisión sistemática ha sido realizada por un único evaluador, lo que ha podido suponer un sesgo en la selección de artículos.
Por otro lado, el haber realizado la búsqueda bibliográfica en solamente 4 bases de datos, y haber incluido únicamente estudios en inglés o español, ha podido suponer la pérdida de ensayos clínicos en los que se estudiará la eficacia de métodos electroterápicos en pacientes con epicondilitis lateral.
CONCLUSIONES
A partir de los resultados obtenidos en esta revisión sistemática se puede concluir que:
- Debido a la heterogeneidad de resultados obtenidos tras su aplicación, no se puede establecer que el láser de baja intensidad sea eficaz para lograr una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral.
- Dada la heterogeneidad de resultados obtenidos en el dolor tras la aplicación de ondas de choque, no se puede establecer que sea una técnica eficaz para lograr una disminución del dolor en los pacientes con epicondilitis lateral.
- Las ondas de choque no son eficaces para lograr un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral.
- Los ultrasonidos no son eficaces para lograr una disminución del dolor ni un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral.
- El TENS es eficaz para lograr una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión en los pacientes con epicondilitis lateral.
- La diatermia de onda corta es eficaz para lograr una disminución del dolor y un aumento de la fuerza de prensión de los pacientes con epicondilitis lateral.
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Figura 1. Diagrama de flujo PRISMA
Tabla 1. Calidad de los estudios

