El papel de la matrona en la detección precoz de complicaciones obstétricas

11 enero 2026

 

AUTOR

  1. María Salinas Bariain. Hospital Universitario de Navarra (HUN), Pamplona (Navarra), España.

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: La atención prenatal es un proceso continuo de vigilancia, confianza y educación. La detección precoz de complicaciones obstétricas depende tanto de pruebas clínicas como de la relación cercana entre matrona y gestante. Escuchar, interpretar preocupaciones y reconocer señales sutiles permite identificar riesgos que no siempre aparecen en las guías. Esta revisión analiza la literatura sobre el papel de la matrona en la detección temprana, destacando estrategias que fortalecen la seguridad materna.

OBJETIVO: Examinar la evidencia sobre cómo el trabajo de las matronas facilita la detección precoz de complicaciones obstétricas, identificar métodos efectivos y proponer condiciones organizativas que optimicen la identificación y derivación temprana.

METODOLOGÍA:Se realizó una revisión bibliográfica de estudios publicados entre 2000 y 2025 en PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus y Cochrane Library. Se incluyeron trabajos centrados en el rol de la matrona o enfermera obstétrica en la detección de preeclampsia, parto prematuro, hemorragia posparto, diabetes gestacional y complicaciones fetales.

RESULTADOS: La evidencia muestra que la matrona tiene un papel clave en la detección temprana, especialmente en modelos centrados en la mujer. Las visitas prenatales permiten identificar signos como hipertensión, sangrado o disminución de movimientos fetales. La educación sobre signos de alarma mejora el autocuidado y la consulta precoz. La continuidad del cuidado facilita derivaciones oportunas y refuerza la confianza.

CONCLUSIONES: La matrona es esencial para la detección precoz. La vigilancia sistemática, la educación y la continuidad asistencial favorecen intervenciones oportunas y mejores resultados maternos y perinatales. Es necesario reforzar la formación, estandarizar protocolos y promover herramientas de apoyo como listas de verificación y telemonitorización.

PALABRAS CLAVE

Matrona, detección precoz, complicaciones obstétricas, vigilancia prenatal, atención centrada en la mujer, continuidad de cuidado, educación para la mujer, derivación obstétrica, seguridad obstétrica, obstetric triage.

ABSTRACT

INTRODUCTION: Antenatal care is a continuous process of surveillance, trust, and education. Early detection of obstetric complications depends not only on clinical tests but also on the close relationship between the midwife and the pregnant woman. Listening, interpreting concerns, and recognizing subtle signs help identify risks that may not appear in clinical guidelines. This review analyzes the literature on the role of the midwife in early detection, highlighting strategies that strengthen maternal safety.

OBJECTIVE: To examine the evidence on how midwives facilitate the early detection of obstetric complications, identify effective methods, and propose organizational conditions that optimize early identification and timely referral.

METHODOLOGY: A bibliographic review was conducted of studies published between 2000 and 2025 in PubMed/MEDLINE, CINAHL, Scopus, and the Cochrane Library. Studies focusing on the role of the midwife or obstetric nurse in detecting pre-eclampsia, preterm labor, postpartum hemorrhage, gestational diabetes, and fetal complications were included.

RESULTS: The evidence shows that midwives play a key role in early detection, especially within woman-centered care models. Prenatal visits allow the identification of signs such as hypertension, bleeding, or reduced fetal movements. Education on warning signs improves self-care and early consultation. Continuity of care facilitates timely referrals and strengthens trust.

CONCLUSIONS: The midwife is essential in early detection. Systematic surveillance, education, and continuity of care promote timely interventions and improved maternal and perinatal outcomes. It is necessary to strengthen training, standardize protocols, and promote support tools such as checklists and telemonitoring.

KEY WORDS

Midwife, early detection, obstetric complications, prenatal surveillance, woman-centered care, continuity of care, women’s education, obstetric referral, obstetric safety, obstetric triage.

INTRODUCCIÓN

La atención prenatal y el cuidado durante el parto constituyen un proceso continuo de vigilancia, confianza y educación que va más allá de la mera observación clínica¹. En mi experiencia como matrona, he aprendido que la detección temprana de posibles complicaciones obstétricas no se sustenta únicamente en pruebas, escalas o protocolos estandarizados; se apoya, sobre todo, en la calidad de la relación con la mujer, en la capacidad de escuchar de manera empática sus inquietudes y miedos, y en la interpretación de señales que, a veces, no quedan registradas en guías, pero que emergen de la experiencia diaria y de la intuición clínica informada por años de práctica cercana con las familias. Este enfoque humano y cercano se complementa con evidencia de investigación, permitiendo traducir hallazgos científicos en una atención que respeta la autonomía, la dignidad y la experiencia individual de cada parto².

En este artículo, se revisa la literatura existente sobre el papel de la matrona en la promoción de partos humanizados y en la detección temprana de situaciones que requieren atención especializada, analizando cómo las prácticas centradas en la mujer, la continuidad de cuidado y el enfoque holístico influyen en la seguridad y el bienestar materno y neonatal. La relación de confianza facilita el consentimiento informado, la participación activa de la mujer en las decisiones y la adherencia a planes de parto que priorizan opciones seguras y respetuosas.

También los desafíos comunes que enfrentan las maternidades en distintos sistemas de salud, como la sobre-intervención, la fragmentación de la atención, la escasez de personal entrenado en enfoque humanizado y las barreras culturales o institucionales que pueden limitar la autonomía de la mujer².

La revisión abarca enfoques de vigilancia clínica y educación para la toma de decisiones compartida, la implementación de prácticas de parto respetuoso, la promoción de la movilidad y la continuidad de presencia de la matrona durante el trabajo de parto, y las estrategias para reducir intervenciones innecesarias sin comprometer la seguridad²,³.

Este artículo también enfatiza la importancia de adaptar la atención a la diversidad de necesidades y contextos de las mujeres, reconociendo que la noción de parto humanizado debe incorporar perspectivas culturales, étnicas, lingüísticas y personales³.

Con ello, se busca no solo describir qué funciona en términos de evidencia, sino proponer condiciones organizativas y prácticas que faciliten una atención más humana, segura y respetuosa, en la que la matrona desempeñe un papel central como coordinadora, defensor y compañera de viaje a lo largo del proceso de gestación, trabajo de parto y alumbramiento.

OBJETIVO

El objetivo de este estudio es analizar críticamente la evidencia sobre cómo el trabajo de las matronas facilita la detección precoz de complicaciones obstétricas, identificar métodos de intervención efectivos y proponer condiciones organizativas y prácticas que optimicen la identificación temprana y la derivación oportuna.

METODOLOGÍA

Se llevó a cabo una revisión bibliográfica con el objetivo de recopilar, analizar y sintetizar la evidencia científica existente en torno al rol de la matrona o enfermera obstétrica en la detección temprana de complicaciones obstétricas. Esta revisión se enmarcó dentro de un enfoque cualitativo y descriptivo, orientado a integrar hallazgos de investigaciones publicadas en las últimas dos décadas, con el fin de ofrecer una visión actualizada y contextualizada sobre las prácticas asistenciales y estrategias implementadas por estos profesionales en distintos contextos de atención perinatal.

La búsqueda bibliográfica se realizó de forma sistemática entre los meses de [especificar mes] de 2025, abarcando el período comprendido entre enero de 2000 y agosto de 2025, con el propósito de incluir tanto estudios clásicos como investigaciones recientes que reflejen la evolución de las competencias profesionales, los modelos de atención y los resultados clínicos relacionados. Las bases de datos consultadas incluyeron:

  • PubMed/MEDLINE.
  • CINAHL (Cumulative Index to Nursing and Allied Health Literature).
  • Scopus.
  • The Cochrane Library.

Todas reconocidas por su relevancia en la literatura biomédica y en ciencias de la salud, especialmente en los ámbitos de la enfermería, obstetricia y salud materno-infantil.

Los criterios de inclusión se definieron de forma explícita para garantizar la pertinencia y calidad de los estudios seleccionados. Se consideraron aquellos trabajos cuyo enfoque principal fuera el papel de la matrona o enfermera obstétrica en la identificación, vigilancia y manejo precoz de complicaciones durante el embarazo, el parto y el puerperio. En particular, se priorizaron estudios que abordarán la detección de preeclampsia, trabajo de parto prematuro, hemorragias posparto, diabetes gestacional y complicaciones fetales (como restricción del crecimiento intrauterino o sufrimiento fetal).

En cuanto al tipo de estudios, se incluyeron diversas metodologías para asegurar una visión amplia y multidimensional del fenómeno estudiado. Esto abarcó:

  • Estudios observacionales de tipo cohorte (prospectivos o retrospectivos).
  • Estudios cualitativos que explorarán experiencias, percepciones y prácticas clínicas desde la perspectiva de las matronas o de las usuarias.
  • Revisiones sistemáticas (Systematic Reviews) y revisiones narrativas relevantes.
  • Guías de práctica clínica elaboradas por organismos profesionales o institucionales.
  • Informes técnicos o de evaluación de programas de salud materna.

 

Así como ensayos clínicos que evaluaran intervenciones específicas lideradas o implementadas por matronas en los ámbitos de detección, cribado (triage), seguimiento clínico o educación sanitaria dirigida a mujeres embarazadas o en posparto.

 

Los criterios de exclusión incluyeron estudios centrados exclusivamente en intervenciones médicas o farmacológicas sin participación significativa del rol de la matrona/enfermera obstétrica, así como artículos duplicados, editoriales, cartas al editor y resúmenes de conferencias sin datos completos.

Una vez identificados los estudios elegibles, se procedió a una lectura crítica de los textos completos, extrayendo información relevante en función de cuatro ejes temáticos principales definidos a priori, los cuales guiaron la síntesis narrativa de resultados:

  1. Estrategias de vigilancia y valoración clínica, incluyendo herramientas de tamizaje, protocolos de seguimiento, y competencias clínicas empleadas por matronas en contextos hospitalarios o comunitarios.
  2. Educación para la mujer y su entorno, explorando intervenciones de orientación, consejería, autocuidado y reconocimiento de signos de alarma.
  3. Acceso y continuidad del cuidado, analizando el rol de la matrona como garante del vínculo entre niveles asistenciales, así como su capacidad para facilitar el acceso oportuno a servicios especializados.
  4. Resultados en seguridad materna y perinatal, considerando indicadores clínicos (morbilidad/mortalidad), reducción de riesgos, calidad del cuidado y satisfacción usuaria.

 

La estrategia de análisis se fundamentó en una lectura inductiva y comparativa de los contenidos, identificando patrones comunes, enfoques divergentes y vacíos de conocimiento. La información extraída fue organizada en matrices temáticas, permitiendo una presentación comprensiva y argumentada de los hallazgos. Este enfoque permitió no solo la recopilación de evidencia, sino también una interpretación contextualizada del impacto del rol de la matrona en la salud materna y fetal, contribuyendo así a una mejor comprensión de su papel dentro de los sistemas de salud contemporáneos.

RESULTADOS

Los hallazgos recopilados en la presente revisión evidencian de manera consistente el impacto positivo del rol de la matrona o enfermera obstétrica en la detección temprana de complicaciones durante el embarazo, así como en la mejora de los resultados maternos y perinatales, especialmente cuando su intervención se enmarca dentro de modelos organizados y centrados en la mujer⁴.

Uno de los aspectos más destacados fue el relacionado con la vigilancia clínica y la valoración oportuna. Diversos estudios señalaron que las visitas prenatales estructuradas y realizadas por matronas, particularmente aquellas que incorporan listas de verificación estandarizadas y protocolos de evaluación sistemática de signos y síntomas, contribuyen significativamente a la identificación precoz de condiciones de riesgo⁵,,. Entre los signos clínicos más comúnmente monitoreados se encontraron la hipertensión arterial, el edema generalizado, dolor abdominal inexplicado, sangrado vaginal y la disminución de los movimientos fetales percibidos, todos considerados indicadores potenciales de complicaciones como la preeclampsia, el desprendimiento prematuro de placenta o el sufrimiento fetal⁵,,⁷. La presencia constante y capacitada de la matrona en estos controles se asocia a una mayor tasa de detección en fases iniciales, lo que facilita la instauración temprana de medidas terapéuticas o de derivación especializada.

En segundo lugar, se observó un efecto positivo de las estrategias educativas y de empoderamiento dirigidas a las mujeres. Varios programas revisados, tanto en contextos hospitalarios como comunitarios, demostraron que la educación continua sobre signos de alarma, el conocimiento de cuándo buscar atención médica y la preparación activa para el parto se traducen en una mayor capacidad de autoevaluación por parte de las gestantes, así como en un aumento de la adherencia a las recomendaciones clínicas. Estas intervenciones no solo promueven una atención más segura, sino que fortalecen la autonomía y el rol activo de la mujer en su proceso de salud, generando confianza y reduciendo la incertidumbre frente a posibles complicaciones⁸,⁹.

Asimismo, la evidencia mostró que los modelos de continuidad del cuidado, en los que la matrona actúa como figura principal en el acompañamiento durante el embarazo, favorecen la creación de una relación terapéutica sólida y de confianza entre la gestante y la profesional. Este vínculo resulta clave para facilitar derivaciones oportunas hacia servicios de obstetricia o atención de urgencias en situaciones de riesgo, evitando demoras en el manejo clínico de condiciones como la preeclampsia o las hemorragias posparto. En comparación con modelos fragmentados o de atención múltiple, los sistemas que promueven esta continuidad muestran mejores tiempos de respuesta y coordinación interprofesional más eficiente¹⁰,¹¹.

En cuanto a la detección de diabetes gestacional y complicaciones fetales, varios estudios resaltaron el papel activo de la matrona en los procesos de cribado, interpretación de pruebas diagnósticas y orientación sobre medidas preventivas como la alimentación saludable y la actividad física adecuada. La participación de las matronas en estas áreas no solo mejora la detección temprana de estas condiciones, sino que también potencia su adecuado manejo y seguimiento, permitiendo reducir el impacto de estas patologías tanto en la madre como en el feto¹².

Por último, se analizaron estudios centrados en resultados de seguridad clínica y satisfacción del usuario. Algunas revisiones sistemáticas incluidas en el análisis mostraron una reducción en la incidencia de intervenciones obstétricas tardías (como cesáreas de emergencia o inducciones no planificadas) y una mejora significativa en la percepción de calidad de la atención por parte de las mujeres cuando la atención prenatal y perinatal es liderada por matronas bajo protocolos clínicos definidos y con respaldo de equipos interprofesionales. No obstante, también se identificaron variaciones importantes en los resultados según el sistema de salud, el nivel de recursos disponibles y el grado de integración de la matrona en el equipo asistencial, lo que subraya la necesidad de adaptar estas buenas prácticas a los distintos contextos socioculturales y sanitarios.

En conjunto, los resultados sugieren que la matrona desempeña un papel clave, no solo en la vigilancia clínica y educativa, sino también como agente facilitador de la continuidad del cuidado, la toma de decisiones compartidas y la garantía de seguridad materna y perinatal⁴.

CONCLUSIONES

La figura de la matrona o enfermera obstétrica ocupa un lugar central e insustituible en la detección precoz de complicaciones obstétricas, desempeñando un papel clave tanto en la atención clínica directa como en la prevención de riesgos durante el embarazo, el parto y el puerperio. Su cercanía con las mujeres, su formación especializada y su presencia constante en el seguimiento prenatal permiten una vigilancia proactiva y personalizada que difícilmente puede ser sustituida por otros actores del equipo sanitario.

Diversos estudios coinciden en que la combinación de vigilancia clínica sistemática, educación continua y personalizada a la mujer gestante, y modelos de atención basados en la continuidad del cuidado, constituye una estrategia altamente efectiva para lograr una identificación temprana de señales de alerta y una intervención oportuna, con impactos positivos directos en los resultados maternos y perinatales. Esta integración de funciones permite detectar alteraciones antes de que evolucionen hacia cuadros graves, como preeclampsia severa, hemorragias posparto, parto prematuro o complicaciones fetales que ponen en riesgo la vida de madre e hijo.

Sin embargo, para que esta labor sea efectiva de manera consistente en todos los contextos asistenciales, es imprescindible avanzar en la formación continua de las matronas en la identificación y valoración de signos de alarma, incluyendo tanto sintomatología clínica como resultados de pruebas diagnósticas. Esta capacitación debe ir acompañada de la implementación y estandarización de protocolos clínicos claros para el triage obstétrico, que orienten la toma de decisiones y favorezcan la acción coordinada dentro del equipo de salud.

Otro eje fundamental es la garantía de continuidad en el cuidado, lo cual requiere que la matrona pueda acompañar a la mujer de forma estable a lo largo del proceso reproductivo, generando así un vínculo de confianza que facilita la comunicación, la adherencia a las recomendaciones y la detección temprana de cambios en la condición clínica de la gestante. Para ello, deben establecerse rutas de derivación claras, ágiles y eficaces hacia los servicios especializados, asegurando una transición fluida entre niveles asistenciales y minimizando los retrasos en la atención de urgencias obstétricas.

Asimismo, la incorporación de herramientas de apoyo clínico ha demostrado ser un factor potenciador en la detección precoz. Entre ellas, destacan el uso de listas de verificación estructuradas, que permiten una evaluación sistemática y uniforme de los signos y síntomas durante los controles prenatales; la telemonitorización de parámetros clínicos, especialmente útil en zonas rurales o de difícil acceso, donde se pueden registrar cifras de presión arterial, glucemias o movimientos fetales de manera remota; y la educación adaptada a las características socioculturales de cada mujer, que fortalece su capacidad para reconocer señales de alarma y buscar atención a tiempo.

Finalmente, todo lo anterior debe articularse dentro de un marco organizativo que respalde activamente el rol de la matrona, garantizando condiciones laborales adecuadas, reconocimiento profesional, autonomía en la toma de decisiones clínicas, y una integración efectiva dentro de los equipos interdisciplinarios de salud materna. La inversión en recursos, tecnología, formación y estructuras de soporte no solo mejora la calidad de la atención, sino que también contribuye a la equidad en el acceso a servicios seguros y humanizados.

En conjunto, reforzar la posición de la matrona en el sistema sanitario, dotándola de herramientas, formación y respaldo organizativo, es una estrategia costo-efectiva, basada en la evidencia, y fundamental para reducir la morbilidad y mortalidad materna y perinatal a nivel global.

 

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