Enuresis en infancia. Revisión sistemática

1 mayo 2024

 

AUTORES

  1. Miriam Grimalt López. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Salud Mental Infanto-Juvenil (Centro de Salud Teruel-Ensanche, Teruel).
  2. Leticia Anadón Ruiz. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Psiquiatría de Corta Estancia (Hospital Obispo Polanco, Teruel).
  3. Rocío Herrera Alegre. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Larga Estancia (C.R.P San Juan de Dios, Teruel).
  4. Noelia Hernández Vicente. Enfermera Especialista en Salud Mental. Máster en Especialización de Cuidados de Enfermería por la Universidad CEU. Unidad de Larga Estancia (C.R.P San Juan de Dios).
  5. Verónica Dalda Navarro. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Media Estancia (C.R.P San Juan de Dios, Teruel).
  6. Sara Morcillo Martínez. Enfermera Especialista en Salud Mental. Unidad de Atención a la Drogodependencia-CAD (Centro de Salud Mental, Cieza).

 

RESUMEN

INTRODUCCIÓN: La enuresis nocturna es un trastorno de la infancia posiblemente infradiagnosticado, en muchas ocasiones se ha etiquetado de problema menor. Su prevalencia decrece con la edad y tiende a una resolución espontánea, aunque no ocurre en todos los casos. Se diagnostica en base a unos criterios diagnósticos establecidos en el DSM 5. Destacar que existe una clasificación de los diferentes tipos. Podemos encontrar diversos factores predisponentes y varias modalidades de tratamiento, tanto conductual o no farmacológico como farmacológico.

OBJETIVOS: realizar una revisión bibliográfica en la enuresis en la infancia y proporcionar información actualizada según la evidencia científica a los profesionales de Salud mental.

METODOLOGÍA: Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre la enuresis en diferentes bases de datos, así como en diferentes manuales.

RESULTADOS: Alrededor del 20 % de los niños tiene algún problema de incontinencia urinaria a los 5 años, y hasta un 10 % lo tiene todavía a los 7 años. Se calcula que, hacia fines de la adolescencia, el índice estimado de incontinencia urinaria es de entre el 1 y el 3 % de los jóvenes. La enuresis nocturna es de 2 a 3 veces más común entre varones que entre niñas.

CONCLUSIONES: Durante los primeros años de la infancia los escapes de orina son considerados como algo normal, es cuando el niño crece el momento en el que esta situación empieza a ser un problema, causándole vergüenza, inseguridad, baja autoestima y limitación social e incluso bajo rendimiento académico, y por consiguiente afectando también a los padres y a la familia.

 

PALABRAS CLAVE

Enuresis, enuresis nocturna, vejiga urinaria, orina, micción.

 

ABSTRACT

INTRODUCTION: Nocturnal enuresis is a possibly underdiagnosed childhood disorder; on many occasions it has been labeled a minor problem. Its prevalence decreases with age and tends to resolve spontaneously, although it does not occur in all cases. It is diagnosed based on diagnostic criteria established in the DSM 5. Note that there is a classification of the different types. We can find various predisposing factors and various treatment modalities, both behavioral, non-pharmacological and pharmacological.

OBJECTIVES: to carry out a bibliographic review on enuresis in childhood and provide updated information according to scientific evidence to mental health professionals.

METHODOLOGY: A bibliographic review on enuresis has been carried out in different databases, as well as in different manuals.

RESULTS: Around 20% of children have some problem with urinary incontinence at age 5, and up to 10% still have it at age 7. By late adolescence, the estimated rate of urinary incontinence is estimated to be between 1 and 3% of youth. Nocturnal enuresis is 2 to 3 times more common among boys than girls.

CONCLUSIONS: During the first years of childhood, urine leakage is considered normal; it is when the child grows that this situation begins to be a problem, causing shame, insecurity, low self-esteem and social limitation and even low academic performance, and consequently also affecting parents and family.

KEY WORDS

Enuresis, nocturnal enuresis, urinary bladder, urine, urination.

INTRODUCCIÓN

La enuresis nocturna (EN) es un motivo frecuente de consulta en pediatría, aunque insuficientemente atendido desde el punto de vista científico. Urólogos, nefrólogos, pediatras, psiquiatras y psicólogos lo han abordado de forma independiente y sin plantear un enfoque global del problema. Hay que tener en cuenta que es un trastorno, posiblemente, infradiagnosticado y, por lo tanto, infratratado. A ello hay que añadir la dificultad en la detección de estos niños porque sus padres, probablemente enuréticos en su infancia, no conocen la existencia de tratamiento médico ni lo asocian a un problema pediátrico. En muchas ocasiones se ha etiquetado de “problema o enfermedad menor”, lo que ha permitido que no se le prestara la atención necesaria. No obstante, realmente puede llegar a ser un problema de salud importante en niños y adolescentes, mucho más de lo percibido por los pediatras. Su prevalencia decrece con la edad y tiende a la resolución espontánea, aunque no ocurre en todos los casos ni en el momento deseado, habiéndose relacionado con situaciones de ansiedad crónica, problemas de autoestima y retraso en la esfera social. En este sentido, la EN se puede considerar como un problema importante de salud, para el que su diagnóstico precoz y tratamiento pueden ayudar a estos niños a mejorar su calidad de vida1.

La Enuresis (DSM 5) se caracteriza por:

A. Emisión repetida de orina en la cama o en la ropa, ya sea de manera involuntaria o voluntaria.

B. El comportamiento es clínicamente significativo cuando se manifiesta con una frecuencia de al menos dos veces por semana durante un mínimo de tres meses consecutivos o por la presencia de malestar clínicamente significativo o deterioro en lo social, académico (laboral) u otras áreas importantes del funcionamiento.

C. La edad cronológica es de por lo menos 5 años (o un grado de desarrollo equivalente).

D. El comportamiento no se puede atribuir a los efectos fisiológicos de una sustancia (p. ej., un diurético, un antipsicótico) u otra afección médica (p. ej., diabetes, espina bífida, epilepsia).

Especificar si:

Sólo nocturna: Emisión de orina solamente durante el sueño nocturno.

Sólo diurna: Emisión de orina durante las horas de vigilia.

Nocturna y diurna: Una combinación de los dos subtipos anteriores2.

La EN puede clasificarse en función del momento de aparición y de las afecciones a las que se asocia. Las clasificaciones más utilizadas para la clínica habitual son: Según el momento de aparición: Enuresis nocturna primaria (ENP). No existe un periodo previo prolongado de sequedad. Enuresis nocturna secundaria (ENS). Aparece después de un periodo de continencia urinaria de, al menos, 6 meses consecutivos, sin ayuda. Según la terminología más reciente y de acuerdo a la presencia de otros síntomas acompañantes: Enuresis nocturna monosintomática (ENM) o no complicada. No existe una sintomatología diurna que sugiera la existencia de una patología nefrourológica. Enuresis nocturna no monosintomática o complicada (EN No-M). Cuando, además, el niño presenta síntomas urinarios diurnos (urgencia miccional, aumento/disminución de la frecuencia urinaria, escapes, chorro urinario débil, dolor…) que sugieren patología nefrourológica, como vejiga hiperactiva, micción no coordinada, etc. En este caso se puede emplear también el término de síndrome enurético. Algunos autores también incluyen en este apartado a la EN asociada a encopresis/estreñimiento u obstrucción de vías respiratorias altas1.

La inconsistencia en la definición, la disparidad de los criterios de inclusión utilizados, el método de estudio (transversal, longitudinal…) y las características de la población analizada hacen que exista un amplio rango de prevalencias de EN, entre el 2,3 y el 20%. Pese a los problemas descritos anteriormente, en general, la enuresis afecta al 16% de los niños de 5 años, al 10% de los de 6 años y al 7,5% de los de 10 años de edad. Cuando se realizan seguimientos a largo plazo de sujetos enuréticos, se objetiva una resolución espontánea con una frecuencia aproximada del 15% anual, a pesar de lo cual, a partir de los 15 años de edad todavía persistirá el problema en un 1-3% de la población.

Por otra parte, también es conocido que, aunque la prevalencia disminuye con la edad, la frecuencia y la severidad de los episodios enuréticos aumentan. La prevalencia de la enuresis es 1,5-2 veces superior entre los varones, independientemente de los criterios que se utilicen para establecer el diagnóstico. Sucede así durante toda la infancia y puede ser observado incluso en la adolescencia, aunque esta desigualdad tiende a disminuir a partir de los 8-10 años y no se observa ya entre enuréticos adultos1.

Factores genéticos: Diversos estudios concluyen que la herencia genética juega un papel importante en el riesgo de padecer enuresis nocturna, aumentando cuando uno de los padres tienes antecedentes, siendo esta probabilidad mucho mayor cuando ambos progenitores lo han padecido

Factores biológicos: retraso en la maduración del niño, disfunción vesical, disfunción neurológica del control de la función vesical, estreñimiento, alteración de la hormona antidiurética, trastorno del sistema urinario, efecto secundario de psicofármacos, patrón de sueño profundo.

Factores psicológicos: situaciones estresantes (más comunes en las enuresis secundarias).

Factores socioeconómicos: es más frecuente en clases socioeconómicas bajas, familias desestructuradas, niños a los que nunca se les ha fomentado el entrenamiento vesical…

Otros factores: mal control alimenticio, exceso de consumo de cafeína, ingesta elevada de líquidos, horario inestable de sueño, horas limitadas de sueño3.

Tratamiento:

Tratamiento conductual simple:

Explicar al niño y a sus padres el funcionamiento del sistema urinario y por qué se produce la enuresis nocturna, exculpándolos por la situación ya que se trata de un retraso madurativo.

Insistir en evitar reprender al niño, avergonzar o castigarlo. Las actitudes negativas pueden ser motivo de fracaso del tratamiento, es muy importante premiar los pequeños avances para mejorar la autoestima del niño.

Hacer partícipe del tratamiento y de la toma de decisiones al niño (siempre que se pueda). La actitud positiva de los familiares y la participación del niño refuerza su confianza, mejora el cumplimiento del tratamiento y los resultados, siempre bajo la supervisión de los padres.

Medidas higiénico-dietéticas:

Educar al niño y a sus padres en la restricción de líquidos al final del día, evitando sobre todo bebidas diuréticas y con cafeína.

Usar el baño antes de acostarse.

Programar un despertador para levantar al niño una vez durante la noche a orinar, hacerlo en más ocasiones alteraría su patrón de sueño y su rendimiento diario.

Terapia motivacional con un calendario de símbolos (dibujos, soles, nubes…) en las noches secas y húmedas. No existen estudios de calidad en cuanto a esta terapia, pero se recomienda su uso al carecer de efectos adversos.

Tratamiento conductual complejo.

Técnicas como cortar el chorro durante la micción no se recomiendan en la enuresis nocturna primaria monosintomática, ya que dificulta el vaciado vesical y predispone a la micción no coordinada. En cuanto al entrenamiento de retención vesical, no aporta beneficios, el entrenamiento de cama seca o el entrenamiento en casa de espectro completo tampoco se recomiendan dada su escasa eficacia.

Alarma de enuresis

Dispositivo con un sensor que se coloca en la ropa interior del niño o en el pijama y que se activa con la humedad produciendo un sonido, luz o vibración para despertar al niño y que vaya al baño.

Diversos estudios señalan la eficacia de este dispositivo con buenos resultados a largo plazo.

Fármacos:

La desmopresina (hormona antidiurética sintética) es el fármaco utilizado actualmente en el tratamiento de este trastorno con buenos resultados (aproximadamente 40-60% de los casos). Se indica como último recurso tras llevar a cabo el resto de las medidas, y nunca se aconseja la interrupción brusca del tratamiento una vez alcanzado el objetivo.

La imipramida (antidepresivo tricíclico) ha sido el fármaco más usado durante años por su alta eficacia (aproximadamente el 50% de los casos), aunque actualmente no se recomienda debido a su elevada toxicidad3.

 

OBJETIVOS

  • Objetivo general: realizar una revisión bibliográfica en la enuresis en la infancia y proporcionar información actualizada según la evidencia científica a los profesionales de Salud mental.
  • Objetivos específicos:
  • Aumentar los conocimientos sobre esta enfermedad a los profesionales de Salud Mental.
  • Exponer los criterios diagnósticos actualizados para facilitar la detección de esta enfermedad desde el Equipo de Salud Mental infanto Juvenil.

 

METODOLOGÍA

Se ha realizado una revisión bibliográfica sobre la enuresis en diferentes bases de datos, así como en diferentes manuales y después se ha centrado la búsqueda utilizando los descriptores en ciencias de la salud (DeCS). Se han seleccionado documentos con texto completo y se han utilizado filtros como el año de publicación, el idioma. Además, se han empleado páginas web para facilitar la búsqueda de información.

 

RESULTADOS

Los «accidentes» ocasionales son comunes entre los niños que ya saben ir solos al baño. Alrededor del 20 % de los niños tiene algún problema de incontinencia urinaria a los 5 años, y hasta un 10 % lo tiene todavía a los 7 años. Se calcula que, hacia fines de la adolescencia, el índice estimado de incontinencia urinaria es de entre el 1 y el 3 % de los jóvenes. La enuresis nocturna es de 2 a 3 veces más común entre varones que entre niñas.

La incontinencia urinaria puede tener un impacto emocional tanto en los niños como en sus familias. Es probable que los niños se avergüencen, se sientan ansiosos o puedan sufrir baja autoestima. Esto puede afectar sus relaciones, su calidad de vida y el rendimiento escolar. Los niños que se orinan en la cama creen que no pueden ir a pasar la noche en casa de amigos (pijamadas) ni a campamentos donde se pasa la noche. Tal vez los hermanos tengan que dormir en habitaciones separadas, o se despiertan cuando uno de los padres o la alarma de incontinencia urinaria despiertan al niño afectado. Los miembros de la familia también pueden tener la tarea adicional de lavar las sábanas y la ropa sucia.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

Durante los primeros años de la infancia los escapes de orina son considerados como algo normal, es cuando el niño crece el momento en el que esta situación empieza a ser un problema, causándole vergüenza, inseguridad, baja autoestima y limitación social e incluso bajo rendimiento académico, y por consiguiente afectando también a los padres y a la familia. La enuresis impide a los niños su integración en el entorno, ya que en nuestra sociedad, cada día es más habitual que los niños pernoctan fuera de casa a edades cada vez más tempranas. El asesoramiento por parte del personal sanitario para la prevención, la adquisición de medidas conductuales correctas o el tratamiento con dispositivos o farmacológico si es necesario, se hace fundamental para la correcta evolución y resolución precoz de este trastorno. La captación temprana de niños afectados es clave, ya que en la mayoría de los casos no se encuentran diagnosticados alargándose este trastorno durante años, conllevando repercusiones negativas al niño y a su familia que no deben infravalorarse.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. Infantil E. MANEJO Y DIAGNÓSTICO TERAPÉUTICO DE LA [Internet]. Sepeap.org. [citado el 25 de marzo de 2024]. Disponible en: https://www.sepeap.org/wp-content/uploads/2014/09/ENURESIS-INFANTIL.pdf.
  2. Carrera R. La Enuresis según DSM 5 [Internet]. Orientación Psicológica. 2020 [citado el 25 de marzo de 2024]. Disponible en: https://orientacionpsicologica.es/enuresis-dsm-5/
  3. Coca G, Ortiz Fernández S, Villamor Ruiz S, M. E. Autor: [Internet]. Filesusr.com. [citado el 25 de marzo de 2024]. Disponible en: https://fb39c223-56a9-4ed3-91f4-073579bde094.filesusr.com/ugd/fa6be1_fa8d0901ad4840139f5fc81f5bbedd03.pdf

 

 

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