AUTORES
- Mónica Pilar Ariza Samper. MIR Microbiología y Parasitología. Servicio de Microbiología. Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.
- Natalia Burillo Navarrete. F.E.A. Servicio de Microbiología. Hospital Obispo Polanco. Teruel. España.
- Olga Algara Robles. F.E.A. Servicio de Microbiología. Hospital de Alcañiz. Teruel. España.
- Violeta Frutos Millán. F.E.A. Servicio de Microbiología. Hospital de Alcañiz. Teruel. España.
- Sara Sanz Sanz. F.E.A. Servicio de Microbiología. Hospital San Jorge. Huesca. España.
- Víctor Viñeta Valdelvira. FIR Microbiología y Parasitología. Servicio de Microbiología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
RESUMEN
La enterobiasis, producida por el nematodo Enterobius vermicularis, representa la helmintiasis más prevalente en países desarrollados, manteniendo un carácter endémico a pesar de las mejoras en saneamiento ambiental. El presente estudio descriptivo retrospectivo analiza la tendencia epidemiológica, distribución por edad, estacionalidad y patrones de persistencia en un área de salud de tercer nivel durante el trienio 2023-2025. Tras analizar 3.450 muestras correspondientes a 1.460 pacientes mediante el test de Graham, se obtuvo una prevalencia de positividad del 20,34%. La mayor carga de enfermedad se concentró en la población pediátrica, específicamente en el grupo de 4 a 6 años (23,23%), sin diferencias significativas por sexo. El análisis mensual reveló un patrón bimodal estrechamente vinculado al calendario escolar, alcanzando su pico máximo en noviembre y descendiendo a niveles mínimos durante el periodo vacacional de agosto. Asimismo, se documentó un 5,38% de persistencia de la infección, lo que sugiere dificultades en la erradicación de huevos en el entorno doméstico o fallos en el tratamiento simultáneo de convivientes. Se concluye que la enterobiasis persiste como una patología urbana estable, donde el entorno escolar actúa como principal motor de transmisión, requiriendo estrategias terapéuticas que integren una rigurosa higiene ambiental para reducir las tasas de recurrencia.
PALABRAS CLAVE
Enterobius vermicularis, enterobiasis, epidemiología.
ABSTRACT
Enterobiasis, caused by the nematode Enterobius vermicularis, represents the most prevalent helminthiasis in developed countries, maintaining an endemic character despite improvements in environmental sanitation. This retrospective descriptive study analyzes the epidemiological trends, age distribution, seasonality, and persistence patterns in a tertiary healthcare area during the 2023-2025 triennium. After analyzing 3,450 samples from 1,460 patients using the Graham test, a positivity prevalence of 20.34% was obtained. The highest disease burden was concentrated in the pediatric population, specifically in the 4 to 6-year-old group (23.23%), with no significant differences by sex. Monthly analysis revealed a bimodal pattern closely linked to the school calendar, reaching its peak in November and falling to minimum levels during the August holiday period. Additionally, a 5.38% infection persistence rate was documented, suggesting difficulties in eradicating eggs within the domestic environment or failures in the simultaneous treatment of household members. It is concluded that enterobiasis persists as a stable urban pathology where the school environment acts as the primary driver of transmission, requiring therapeutic strategies that integrate rigorous environmental hygiene to reduce recurrence rates.
KEY WORDS
Enterobius vermicularis, enterobiasis, epidemiology.
INTRODUCCIÓN
La enterobiasis, o comúnmente denominada oxiuriasis es una infección producida por el nematodo Enterobius vermicularis, y representa la helmintiasis más prevalente en los países desarrollados1,2. A diferencia de otras parasitosis intestinales cuya incidencia se ha visto reducida drásticamente gracias a la mejora de los sistemas de saneamiento y el acceso a agua potable, la enterobiasis mantiene una presencia endémica y constante en la práctica clínica pediátrica y de atención primaria de entornos urbanos, sin distinción de estratos socioeconómicos2,3.
El éxito biológico de E. vermicularis radica en un ciclo vital altamente eficiente y adaptado al comportamiento humano. El parásito habita habitualmente en el ciego y el apéndice. Tras la cópula, la hembra grávida migra durante la noche hacia los márgenes anales, donde deposita entre 10.000 y 20.000 huevos. Estos huevos poseen una cubierta que les otorga una alta adherencia a la piel perianal y provoca, mediante una reacción inflamatoria local, el síntoma patognomónico: el prurito anal nocturno4.
La transmisión se ve favorecida por la rápida maduración de los huevos, que alcanzan su capacidad infectiva en apenas 4 a 6 horas en condiciones ambientales óptimas. El rascado de la zona perianal por parte del huésped facilita la contaminación de las manos y la región subungueal, cerrando el ciclo mediante la autoinfección (vía mano-boca)1,5. No obstante, la viabilidad de los huevos en fómites (ropa de cama, pijamas, juguetes) y su capacidad para dispersarse en el polvo ambiental permiten la transmisión indirecta y la retroinfección4, lo que convierte al entorno doméstico y escolar en reservorios de difícil control.
Aunque tradicionalmente se ha considerado una patología benigna, su impacto en el bienestar infantil es notable. Además del prurito, la infección puede cursar con insomnio, irritabilidad1,6 y, en niñas, vulvovaginitis por migración ectópica del parásito7. En casos menos frecuentes, se ha relacionado con cuadros de dolor abdominal inespecífico y apendicitis reactiva.
El principal desafío clínico no reside en el diagnóstico, que sigue basándose en la identificación microscópica de huevos mediante el test de Graham, ni en el tratamiento farmacológico (mebendazol, albendazol o pamoato de pirantel), sino en la elevada tasa de recurrencia3. La persistencia del parásito suele estar ligada a la dificultad de erradicar los huevos del entorno familiar y a la falta de cumplimiento de las medidas de higiene simultáneas entre todos los convivientes.
Dada la escasez de estudios longitudinales recientes que analizan el comportamiento del parásito tras los cambios de hábitos sociales en la era post-pandémica, resulta fundamental actualizar los datos epidemiológicos locales. El objetivo de este estudio es analizar la tendencia epidemiológica, la distribución por grupos de edad, la estacionalidad vinculada al calendario escolar y los patrones de persistencia y recurrencia en un área de salud de tercer nivel durante un trienio reciente (2023-2025).
MATERIAL Y MÉTODO
Se realizó un estudio descriptivo retrospectivo basado en los registros del Servicio de Microbiología entre enero de 2023 y diciembre de 2025. Se incluyeron todas las solicitudes de investigación de huevos de oxiuros mediante el test de Graham.
El diagnóstico se realizó mediante la identificación microscópica de huevos con morfología característica (forma de «D») en muestras recogidas con cinta adhesiva transparente.
Se tabularon datos de edad, sexo, fecha de la solicitud y resultado. Se definió persistencia como el hallazgo de resultados positivos en tomas sucesivas dentro de los primeros 6 meses tras el diagnóstico inicial, y se definió recurrencia como la aparición de un nuevo positivo transcurridos 6 meses desde el último resultado negativo o tras la resolución de la clínica.
RESULTADOS
Durante el periodo de estudio se procesaron 3.450 muestras, correspondientes a 1.460 pacientes (media de 2,36 pruebas por paciente). Un total de 297 pacientes (20,34%) resultaron positivos en al menos una ocasión.
La edad resultó ser el factor determinante en la distribución de la infección. El grupo de 4 a 6 años presentó la mayor carga de enfermedad (23,23% de los positivos). Sumando los grupos de 0 a 9 años, se concentra el 58,9% de la casuística total. No se hallaron diferencias estadísticas significativas respecto al sexo, con una distribución de 47,8% en varones y 52,2% en mujeres (ver tabla 1).
El análisis mensual reveló un patrón bimodal (ver tabla 2 y figura 1). La incidencia comienza a ascender con el inicio del curso escolar en septiembre, alcanzando su pico máximo en noviembre (media de 12 casos/mes). Por el contrario, se detectó un descenso drástico durante el periodo vacacional estival, con el punto más bajo en agosto (promedio de 4,6 casos/mes).
Se identificaron 16 pacientes (5,38%) con persistencia de la positividad en los primeros 6 meses, lo que sugiere una posible ineficacia del tratamiento inicial o reinfección inmediata por contacto con fómites no higienizados. En 4 pacientes (1,34%) se documentaron recurrencias tardías (pasados los 6 meses).
DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES
Los resultados confirman que la enterobiasis sigue siendo una patología endémica con una prevalencia estable en nuestro medio, cercana al 20% en población con sospecha clínica.
El pico de incidencia en el grupo de 4-6 años coincide con la etapa de escolarización temprana, donde los hábitos de higiene personal (lavado de manos) aún no están totalmente consolidados y el contacto físico es estrecho. La ausencia de diferencia entre sexos refuerza la teoría de que el contagio es puramente ambiental y social, sin factores biológicos que predispongan a un género sobre otro.
Un hallazgo relevante es la estacionalidad. El valle observado en agosto y el pico en noviembre sugieren que el cese de la actividad escolar rompe temporalmente la cadena de transmisión. El retraso de 2 meses entre el inicio del colegio (septiembre) y el pico de diagnósticos (noviembre) se correlaciona con el tiempo necesario para que las reinfecciones sucesivas generen una carga parasitaria que resulte en síntomas detectables por los progenitores.
Finalmente, los datos de persistencia (5,38%) ponen de manifiesto la dificultad del control terapéutico. La enterobiasis requiere no solo de tratamiento farmacológico (habitualmente mebendazol o pirantel en dos dosis separadas por 15 días), sino de una descontaminación rigurosa del hogar y el tratamiento simultáneo de todos los convivientes, sean estos sintomáticos o no.
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Anexos
| Rango de edad | Casos positivos |
| 0-3 años | 44 |
| 4 a 6 años | 69 |
| 7 a 9 años | 62 |
| 10 a 12 años | 32 |
| 13 a 15 años | 6 |
| 16 a 34 años | 21 |
| 35 años o más | 28 |
Tabla 1. Distribución de los casos positivos por edades.
| 2023 | 2024 | 2025 | |
| Enero | 4 | 8 | 11 |
| Febrero | 6 | 11 | 11 |
| Marzo | 7 | 3 | 6 |
| Abril | 3 | 5 | 8 |
| Mayo | 8 | 8 | 11 |
| Junio | 9 | 12 | 11 |
| Julio | 8 | 3 | 10 |
| Agosto | 3 | 4 | 7 |
| Septiembre | 10 | 7 | 11 |
| Octubre | 10 | 7 | 10 |
| Noviembre | 14 | 10 | 12 |
| Diciembre | 15 | 7 | 7 |
Tabla 2. Distribución de los casos positivos por meses, en el periodo 2023-2025.
Figura 1. Distribución de los casos positivos por meses, en el periodo 2023-2025 y en total.
