Epidemiología y prevención de las úlceras por presión. Artículo monográfico

16 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Inés Postigo Herrero. Grado en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  2. Marta Leza Gracia. Grado en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  3. Laura López Nolasco. Grado en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  4. Cristina Pérez Villalba. Grado en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.
  5. Inés Zarralanga Izaga. Grado en Enfermería. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Zaragoza, España.

 

RESUMEN

Las úlceras por presión (UPP) son lesiones localizadas en piel y tejidos subyacentes, generalmente sobre prominencias óseas, causadas por presión mantenida o combinada con cizallamiento. Su prevalencia hospitalaria oscila entre el 5 % y el 15 %, alcanzando cifras mayores en unidades de cuidados intensivos. Los pacientes con alteraciones neurológicas, edad avanzada, desnutrición, incontinencia, inmovilización prolongada o complexión corporal delgada presentan mayor riesgo.

La clasificación de las UPP se divide en cuatro categorías según la profundidad y extensión de la lesión, incluyendo formas no estadiables y sospechas de daño tisular profundo. En su fisiopatología, la presión prolongada que excede la presión capilar arterial y venosa impide la perfusión, originando hipoxia, isquemia y necrosis tisular.

La prevención se fundamenta en estrategias como el reposicionamiento frecuente y correcto (idealmente cada 2-4 h y evitando grandes inclinaciones), el uso de superficies de apoyo especializadas (presión constante baja o alternante), la optimización del estado nutricional y la protección cutánea mediante apósitos profilácticos o agentes tópicos. El mantenimiento de la piel limpia y seca, junto con la reducción de humedad y fricción, resulta esencial.

El abordaje integral requiere la implicación del equipo sanitario, adaptando intervenciones a la situación clínica y funcional del paciente para minimizar riesgos y complicaciones.

PALABRAS CLAVE

Úlceras por presión, prevención, tratamiento, epidemiología.

ABSTRACT

Pressure ulcers are localized injuries to the skin and underlying tissues, usually over bony prominences, caused by sustained pressure or a combination of pressure and shear. Their hospital prevalence ranges from 5% to 15%, with higher figures observed in intensive care units. Patients with neurological impairments, advanced age, malnutrition, incontinence, prolonged immobilization, or a thin body build are at greater risk.

The classification of PUs is divided into four categories according to the depth and extent of the injury, including unstageable forms and suspected deep tissue damage. In their pathophysiology, prolonged pressure exceeding arterial and venous capillary pressures impedes perfusion, leading to hypoxia, ischemia, and tissue necrosis.

Prevention is based on strategies such as frequent and correct repositioning (ideally every 2–4 hours, avoiding steep inclines), the use of specialized support surfaces (constant low-pressure or alternating pressure), optimization of nutritional status, and skin protection through prophylactic dressings or topical agents. Maintaining the skin clean and dry, along with reducing moisture and friction, is essential.

A comprehensive approach requires the involvement of the healthcare team, adapting interventions to the patient’s clinical and functional status to minimize risks and complications.

KEY WORDS

Pressure ulcers, prevention, treatment, epidemiology.

DESARROLLO DEL TEMA

Las úlceras por presión (UPP) son un tipo de lesiones que se forman en determinadas áreas de piel por permanecer en una misma posición durante demasiado tiempo. De forma común, se forman donde los huesos están más cerca de la piel, como pueden ser los tobillos, los talones y las caderas. Además, el riesgo es mayor en aquellas personas que tienen que estar encamados, en silla de ruedas o que no pueden cambiar de posición. Estas úlceras pueden llevar consigo infecciones graves, algunas de las cuales pueden poner en peligro la vida de la persona afectada. En general, para prevenir estas lesiones hay que mantener la piel limpia y seca, cambiar de posición cada dos horas o utilizar almohadas y productos que alivien la presión en las zonas óseas1.

CATEGORÍAS DE LAS ÚLCERAS POR PRESIÓN.

  • CATEGORÍA I: ERITEMA NO BLANQUEANTE (fotografía 1). Piel intacta con eritema en un área localizada, generalmente sobre una prominencia ósea. Podemos encontrar decoloración de la piel, calor, edemas, endurecimiento o dolor.
  • CATEGORÍA II: ÚLCERA DE ESPESOR PARCIAL (fotografía 2). La pérdida de espesor parcial de la dermis se presenta como una úlcera abierta y poco profunda con un lecho que puede estar entre rojizo y rosado, pero sin esfácelos. También puede ser una ampolla intacta o abierta llena de suero o suero sanguinolento.
  • CATEGORÍA III: PÉRDIDA TOTAL DEL GROSOR DE LA PIEL (fotografía 3). La grasa subcutánea puede estar visible, pero los huesos, tendones o músculos no se encuentran expuestos todavía. Aquí ya pueden aparecer esfácelos o cavitaciones.
  • CATEGORÍA IV: PÉRDIDA TOTAL DEL ESPESOR DE LOS TEJIDOS (fotografía 4). Hueso, tendón o músculo expuesto e incluso palpable. Pueden aparecer esfácelos, escaras y a menudo cavitaciones.
  • NO ESTADIABLE: PROFUNDIDAD DESCONOCIDA (fotografía 5). La base de la úlcera está totalmente cubierta por esfácelos (ya sean amarillos, canela, grises, verdes o marrones) y por escaras (ya sean canela, marrón o negros) en el lecho de la herida. Hasta que éstos no sean retirados, no se puede determinar la categoría y la profundidad de la úlcera.
  • SOSPECHA DE LESIÓN DE TEJIDOS PROFUNDOS (fotografía 6). Área de color púrpura o marrón, con piel decolorada o ampolla con sangre como consecuencia de daño en los tejidos blandos subyacentes por la presión. Puede llegar a exponer capas adicionales de tejido, incluso aunque el tratamiento sea bueno2.

 

FISIOPATOLOGÍA.

Las úlceras por presión suelen comenzar cuando el peso del cuerpo ejerce una fuerza desencadenante sobre la piel y el tejido subcutáneo que están situados entre una prominencia ósea y una superficie externa, como podría ser un colchón, un cojín de la silla de ruedas o incluso un dispositivo médico.

De manera general, se considera que una fuerza que genera una presión externa mayor a la del llenado capilar de las arterias (32 mm Hg) y a la presión de salida capilar de las venas (entre 8 y 12 mm Hg) inhibe el flujo sanguíneo, provocando así una hipoxia tisular local.

Unas presiones externas mantenidas por encima de estos umbrales provocan isquemia prolongada e inician un proceso de necrosis tisular, produciendo así estas úlceras por presión.

El riesgo de este daño es inicialmente mayor en el músculo, seguido del tejido subcutáneo y, por último, la piel. Por esto, puede aparecer necrosis en zonas más profundas mientras que la piel se mantiene intacta.

Además, el exceso de humedad ya sea por sudoración o por incontinencia, puede macerar la piel, haciéndola así más susceptible al deterioro por una presión mantenida3.

EPIDEMIOLOGÍA.

Las úlceras por presión constituyen un problema a nivel mundial. Entre los pacientes hospitalizados, las tasas de prevalencia varían, afectando en general a entre un 5% y un 15% de los pacientes, aunque los porcentajes son más altos en algunas unidades como podrían ser las unidades de cuidados intensivos (UCI).

Por otro lado, los pacientes con alteraciones neurológicas tienen un riesgo de por vida de desarrollar este tipo de afecciones que oscila entre el 25% y el 85%.

Hasta la mediana edad, la prevalencia es mayor en los hombres debido al mayor número de lesiones traumáticos de médula espinal. Sin embargo, en la población anciana, la prevalencia entre ambos sexos es prácticamente la misma3.

Centrándonos en España, a nivel hospitalario, un estudio muestra que las úlceras por presión afectan a 9 de cada 100 pacientes ingresados, sin tener en cuenta la edad y el diagnóstico, aunque alrededor del 80% era mayor de 65 años4.

PERSONAS EN RIESGO.

Cualquier persona inmovilizada o con una parte del cuerpo inmovilizada mediante un yeso tiene un riesgo aumentado de sufrir una UPP. También lo tienen aquellos pacientes hospitalizados que se encuentren encamados o en silla de ruedas, que se encuentren en situación de desnutrición o con déficits vitamínicos.

Las personas mayores presentan un riesgo peculiar de desarrollar úlceras por presión debido a diferentes razones: la isquemia se produce de manera más fácil y suelen experimentar mayor presión en comparación con las personas jóvenes que también están en cama. Además, se ha podido comprobar que la piel envejecida presenta una función barrera disminuida, una mayor susceptibilidad a la presión y una menor vascularización.

La complexión corporal también es un factor a tener en cuenta, ya que las personas delgadas tienen un mayor riesgo, ya que sufren mayor presión en las prominencias óseas al tener menos capa situada entre el objeto externo y el hueso.

Además, las personas con depresión o con tendencia al abandono, tienen también un riesgo aumentado debido a la falta de seguimiento en sus actividades y necesidades de autocuidado.

Y, por último, las personas con lesión medular constituyen un grupo bien reconocido por su alto riesgo de desarrollar y sufrir UPP5.

PREVENCIÓN.

  • REPOSICIONAMIENTO: la redistribución de la presión es uno de los puntos clave en la prevención de las úlceras por presión. El reposicionamiento frecuente, un bajo ángulo de inclinación de la cama y la colocación óptima del paciente sirven para reducir la incidencia de estas úlceras.
  • SUPERFICIES DE APOYO: las superficies de apoyo especializadas como colchones o cubiertas están diseñadas con el fin de reducir la presión y minimizar el cizallamiento. Aquellos soportes de presión constante baja y los de presión alternante sirven para reducir la incidencia de las UPP en comparación con los colchones estándar.
  • NUTRICIÓN: deficiencias de proteínas, calorías, vitaminas o minerales se consideran factores de riesgo que potencian la degradación cutánea. Por esto, la valoración nutricional es un punto clave en la prevención de las UPP.
  • APÓSITOS: los apósitos como films, hidrocoloides y espumas se usan de manera habitual de forma profiláctica para prevenir el daño cutáneo, minimizando así la fricción y la presión en las zonas de riesgo. Además, también protegen la piel sana de la maceración producida por la incontinencia.
  • AGENTES TÓPICOS: algunas cremas o lociones se utilizan con el objetivo de reducir la fricción y mantener así la piel sana. Las cremas con ácidos grasos hiperoxigenados tienen evidencia de ser eficaces para esto6.

 

CONCLUSIONES

  • Las UPP son prevenibles en gran medida mediante cuidados enfermeros protocolizados y personalizados.
  • La identificación precoz de factores de riesgo y la implementación de medidas preventivas multidimensionales reducen su incidencia y gravedad.
  • La combinación de reposicionamiento, superficies de apoyo, adecuada nutrición y cuidados cutáneos constituye la base de la prevención.
  • La formación continua del personal sanitario y cuidadores es clave para mejorar resultados y optimizar recursos.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. MedlinePlus. Úlceras por presión [Internet]. MedlinePlus en español. Bethesda (MD): U.S. National Library of Medicine; [fecha de publicación desconocida; consultado el 9 de agosto de 2025]. Disponible en: https://medlineplus.gov/spanish/pressuresores.html
  2. Úlceras.net. Úlceras por presión: Categorías [Internet]. Úlceras.net; 2023 [citado 9 de agosto de 2025]. Disponible en: https://ulceras.net/monografico/110/98/ulceras-por-presion-categorias.html
  3. Mervis JS, Phillips TJ. Pressure ulcers: pathophysiology, epidemiology, risk factors, and presentation. J Am Acad Dermatol. 2019 Oct;81(4):881-90. doi:10.1016/j.jaad.2018.12.069.
  4. GNEAUPP. Más de 90 000 personas sufren al menos una úlcera por presión al día en España, según experto [Internet]. GNEAUPP; 2014 [citado 9 de agosto de 2025]. Disponible en: https://gneaupp.info/mas-de-90-000-personas-sufren-al-menos-una-ulcera-por-presion-al-dia-en-espana-segun-experto/
  5. Yarkony GM. Pressure ulcers: a review. Arch Phys Med Rehabil. 1994 Aug;75(8):908-17. doi:10.1016/0003-9993(94)90117-1. PMID: 8053799.
  6. Mervis JS, Phillips TJ. Pressure ulcers: Prevention and management. J Am Acad Dermatol. 2019 Oct;81(4):893-902. doi:10.1016/j.jaad.2018.12.068. Epub 2019 Jan 18. PMID: 30664906.

 

ANEXOS

Fotografía 1.

Imagen que contiene foto, hombre, plato, alimentos

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Fotografía 2.

Fotografía 3.

Una manzana roja

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Fotografía 4.

Una pizza en la mano

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Fotografía 5.

Imagen que contiene persona, comida, interior, tabla

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Fotografía 6.

La cara de una persona

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