Esquistosomiasis urinaria. A propósito de un caso

24 febrero 2024

 

AUTORES

  1. Irene Uldemolins Gómez. Médico de Urgencias Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  2. Yasmina Sánchez Prieto. Médico de Familia en Centro de Salud de Alhama de Aragón, Zaragoza.
  3. Blanca Hernández Labrot. Médico de Urgencias Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  4. Inmaculada Callejas Gil. Médico de Familia en Centro de Salud de La Almunia, Zaragoza.
  5. Cristina Marco López. Médico de Urgencias Hospital Royo Villanova, Zaragoza.
  6. Marina Martín Pérez. Médico de Urgencias Hospital Royo Villanova, Zaragoza.

 

RESUMEN

La esquistosomiasis urinaria es una parasitosis provocada por Schistosoma haematobium. Se trata de una enfermedad endémica que afecta a casi toda África y Oriente Medio, sin ser frecuente en nuestro medio. Se considera por orden de prevalencia la segunda parasitosis a nivel mundial (tras el paludismo)1.

A continuación, se presenta el caso de una paciente que acude a nuestro servicio de Urgencias por dolor abdominal, expulsando a la micción espontánea cuerpo extraño que se mandó analizar. En las pruebas complementarias sólo destaca la presencia de hematuria en el sedimento urinario. Desde parasitología informan que el cuerpo extraño analizado resulta compatible con Schistosoma haematobium.

PALABRAS CLAVE

Schistosoma haematobium, esquistosomiasis, hematuria.

ABSTRACT

Urinary schistosomiasis is a parasitic infection caused by Schistosoma haematobium. It is an endemic disease that affects almost all of Africa and the Middle East, although it is not common in our region. It is considered the second most prevalent parasitic infection worldwide (after malaria).

The following is a case of a patient who came to our Emergency Department with abdominal pain and spontaneously expelled a foreign body during urination, which was sent for analysis. The only notable finding in the supplementary tests is the presence of hematuria in the urinary sediment. The parasitology report indicates that the analyzed foreign body is consistent with Schistosoma haematobium.

KEY WORDS

Schistosoma haematobium, schistosomiasis, haematuria.

INTRODUCCIÓN

La esquistosomiasis urinaria es una parasitosis provocada por Schistosoma haematobium. Se trata de una enfermedad endémica que afecta a casi toda África y Oriente Medio, sin ser frecuente en nuestro medio. Se considera por orden de prevalencia la segunda parasitosis a nivel mundial (tras el paludismo)1.

El actual ritmo migratorio junto con la globalización hace que cada vez lleguen a nuestro entorno personas de regiones tropicales afectadas endémicamente por esta parasitosis, Schistosoma haematobium, lo cual ha hecho que en los últimos tiempos cada vez sea más frecuente el diagnóstico de este tipo de enfermedad1.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

La paciente que presentamos a continuación se trata de una mujer de 46 años, sin antecedentes médicos ni quirúrgicos de interés. Acude por medios propios a nuestro servicio de Urgencias por dolor abdominal a nivel de fosa iliaca izquierda, que irradia hacia región inguinal ipsilateral. Asocia disuria, polaquiuria y tenesmo vesical. Afebril en domicilio. No ha objetivado hematuria macroscópica. Hemodinámicamente estable, sin hallazgos patológicos durante la exploración física. Avisa mientras recoge muestra de orina necesaria para realizar sedimento y urocultivo solicitados, de la expulsión de cuerpo extraño en la micción espontánea (se aporta fotografía en anexo 1). Se re-interroga a la paciente buscando posibles viajes al extranjero, que niega, así como contactos recientes con playas, lagos o medios acuáticos, habiendo estado en la playa de Cádiz en los últimos meses. No refiere cambios en su dieta habitual. Se manda cuerpo extraño a microbiología para su análisis. En sedimento de orina destaca hematuria (250 µ/L ++++), el resto sin hallazgos. En analítica sanguínea no se objetivan tampoco alteraciones: función renal conservada, reactantes de fase aguda, así como el hemograma sin hallazgos patológicos. El urocultivo realizado resultó ser negativo. Siendo el estudio parasitológico del cuerpo extraño enviado positivo para Schistosoma haematobium.

 

DISCUSIÓN Y CONCLUSIONES

La esquistosomiasis afecta a cerca de 300 millones de personas. Se considera endémica en África, América Latina, Oriente Medio y Asia, donde afecta principalmente a la infancia (picos en edades adolescentes, entre los 11 y los 15 años). El aumento de los viajes intercontinentales y el asentamiento creciente en algunas áreas de nuestro país de inmigrantes que proceden de zonas endémicas favorece que encontremos en la práctica diaria, pacientes con enfermedades infecciosas importadas, con poca sintomatología y una clínica anodina, como ocurre con esta parasitosis2.

La esquistosomiasis es una helmintiasis producida por un Trematodo de la familia Schistosomatidae. Se conocen siete especies de esquistosomas que afectan al hombre: S. mansoni, S. japonicum, S. mekongi, S. malayi, S. haematobium, S. intercalatum y S. matheii. Todos ellos producen afectación digestiva, salvo el S. haematobium que afecta al sistema urinario 2. El hombre es el único huésped definitivo y adquiere la parasitosis al bañarse o trabajar en aguas encharcadas contaminadas. Las cercarias, larvas móviles de cola bifurcada, que viven libremente en el agua, penetran a través de la piel para introducirse en los capilares, llegan a los pulmones y al hígado, donde maduran para posteriormente depositar los huevos en los plexos perivesicales (S. haematobium) o plexos mesentéricos (resto de especies de esquistosomas), lo que reflejará su patología asociada2. Los huevos de S. haematobium emitidos por la hembra (entre 20–100), son grandes, de 120–180 x 40–70 micras, incoloros o de color amarillo pálido, ovoideos, con un espolón terminal. Estos serán expulsados por la orina, coincidiendo con la presencia de hematuria, pudiendo ser desde inaparente hasta macroscópica (depende del grado de parasitación). La hematuria es tan común en las áreas endémicas, que sus habitantes la llegan a considerar como un fenómeno fisiológico2.

Es, por tanto, una enfermedad parasitaria, que afecta tanto a varones como a mujeres, con una incidencia que alcanza su pico en la edad adolescente, entre los 11 y los 15 años. Las manifestaciones clínicas de la esquistosomiasis urogenital están relacionadas con los periodos de desarrollo del parásito, pudiéndose diferenciarse 4 cuatro fases2. Las manifestaciones cutáneas locales iniciales pueden ser: prurito y enrojecimiento a las pocas horas de un baño en aguas infectadas (suele durar 2–3 días)2, consecuencia de la reacción inmunológica de hipersensibilidad1. De 4 a 8 semanas tras la infección, ocurre la fase de invasión o toxémica, coincidiendo con la primera puesta de huevos. Puede ser asintomática o producir el Síndrome de Katayama con fiebre, urticaria, cefaleas, linfadenopatías, artralgias, dolor abdominal, diarrea, hepatoesplenomegalia e intensa eosinofilia (dura 2–4 semanas)2, debida a una reacción de hipersensibilidad desencadenada por la migración larvaria a los tejidos1. En esta fase aguda, el diagnóstico diferencial debe plantearse con una gastroenteritis, la hepatitis A, B y C, el virus de la inmunodeficiencia humana, una salmonelosis o una infección del tracto urinario. La clínica de la esquistosomiasis se relaciona fundamentalmente con la respuesta crónica inflamatoria local al depósito tisular de los huevos en los tejidos (fundamentalmente al aparato urogenital en el S. haematobium y raramente al aparato digestivo, al sistema nervioso central y otros órganos). La formación de granulomas va a tener lugar en las zonas con máximo depósito de huevos, produciéndose la destrucción de los mismos y la consecuente formación de una intensa fibrosis. La hematuria va a ser el primer signo de infección establecida, y puede tener lugar tanto al comienzo de la infección como en la enfermedad crónica establecida1. En un estadio más avanzado, meses o años tras la exposición al parásito, aparecen los síntomas genitourinarios correspondientes a la eliminación de los huevos en la orina. En la esquistosomiasis urogenital, la clínica más llamativa se produce en esta fase por la presencia de huevos en la pared de la vejiga, uréter y órganos genitales y la consiguiente respuesta granulomatosa e inflamatoria. La afectación vesical produce el primer signo, que es la hematuria macroscópica o microscópica, discontinua. Se puede acompañar de otros síntomas urinarios como síndrome irritativo inespecífico, polaquiuria, dolor suprapúbico con la micción y disuria. El diagnóstico en esta fase se realiza observando huevos de Schistosoma en la orina. Si la evolución es prolongada se producen complicaciones como: fibrosis vesical, estenosis ureteral e hidronefrosis y más raramente insuficiencia renal e incluso desarrollo de cáncer de vejiga2. En esta fase crónica, el diagnóstico diferencial debe realizarse con el adenoma mesonéfrico o cistitis glandular, la cistitis tuberculosa y una neoplasia vesical1.

El diagnóstico definitivo es la visualización de huevos de Schistosoma en orina por sedimentación y centrifugación o por filtración. Es importante el momento de recogida de la muestra, la mayor excreción es al mediodía y al final de la micción. Se puede recoger orina de 24 horas a media mañana y tras ejercicio físico para aumentar la eliminación de huevos. En las fases crónicas de la parasitación pueden no detectarse los huevos en la orina. En estos casos, los estudios radiológicos son fundamentales para el diagnóstico. En la radiografía simple y en la ecografía de aparato urinario se pueden ver calcificaciones a nivel vesical y ureteral consecuencia del depósito de huevos a lo largo de la mucosa2.

El tratamiento de elección es el Praziquantel en dosis única de 40 mg/kg, o en 2 dosis de 20 mg/kg separadas 12 h2.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  3. Salas-Coronas J, Vázquez-Villegas J, Soriano-Pérez MJ y Cabezas-Fernández MT. Esquistosomiasis urinaria. Cartas al Editor/ Med Clin (Barcelona). 2014; 142 (6): 279–282.
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ANEXOS

ANEXO 1: Fotografía cuerpo extraño expulsado en la micción espontánea.

Autora: Irene Uldemolins Gómez.

 

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