Nº de DOI: 10.34896/RSI.2026.83.80.001
AUTORES
- Carmela Reséndiz Dátoly. N41 Subjefe de Educación en Enfermería y Carreras Técnicas Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
- Brenda Pérez Paredes. Médico Especialista en Traumatología y Ortopedia. Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur, México.
- María Yazmín Hernández Ambrosio. Coordinador Clínico de Educación e Investigación en Salud, Hospital General de Zona 8. OOAD Veracruz, Sur, México.
- Dora María Durán Estrada. Coordinador Auxiliar de Investigación en Salud, Coordinación de Planeación y Enlace Institucional Orizaba, Ver. México.
- German Luis Hernández Flores. Médico Residente de Cuarto Año de Traumatología y Ortopedia. Hospital General de Zona No. 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
- Carlos Oliverio Aguilar Hernández. Médico Residente de Cuarto Año de Traumatología y Ortopedia. Hospital General de Zona No. 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
- Abraham Alonso Mendoza. Médico Residente de Cuarto Año de Traumatología y Ortopedia. Hospital General de Zona No. 8. OOAD Veracruz, Sur. México.
RESUMEN
Introducción: Las fracturas de meseta tibial representan el 1% de todas las fracturas. Generalmente ocurren por traumatismos directos en su mayoría y por impactos de alta energía. Las causas más comunes son los accidentes viales, caídas de altura, lesiones deportivas y las heridas por arma de fuego. La dirección y la magnitud de la fuerza, la edad del paciente, la calidad ósea y el grado de flexión de la rodilla en el momento del impacto determinan el tamaño del fragmento y la localización y el desplazamiento de la fractura.
Las fracturas de meseta tibial son lesiones frecuentes cuyo tratamiento óptimo todavía no está definido, existiendo para un mismo tipo de fractura diversas opciones de manejo quirúrgico como reducción abierta y fijación interna, reducción cerrada con síntesis percutánea, fijación externa sin olvidarnos del tratamiento conservador.
En la rodilla, la lesión del cartílago articular causada por la fractura puede ser el factor más importante que conduce a la degeneración postraumática de la articulación pese a una reducción anatómica. El resultado funcional depende principalmente del rango de movilidad de la rodilla, la estabilidad de la articulación y el dolor.
Objetivo general: Determinar la funcionalidad de rodilla en pacientes posoperados de fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker en un hospital de segundo nivel.
Metodología: Estudio realizado transversal, descriptivo, observacional, ambispectivo; se llevó a cabo en el Hospital General de Zona No.8 Córdoba, Veracruz México, en 50 pacientes posoperados de fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker en el periodo de marzo 2023 a septiembre 2025. Las variables estudiadas fueron funcionalidad de meseta tibial, sexo, Clasificación de meseta tibial; para variables cualitativas se utilizó frecuencias y porcentajes; para variables cuantitativas media. Se les aplicó la encuesta Knee Score modificada para valorar la funcionalidad de rodilla posterior a 6 meses de la cirugía, el análisis que se utilizó fue estadística descriptiva mediante frecuencias y porcentajes.
Resultados: Se recabó información de la valoración física de un total de 50 pacientes atendidos entre los años 2023 y 2025, a quienes se les diagnosticó fractura de meseta tibial y fueron clasificados según la escala de Schatzker. Posteriormente, se les dio seguimiento y, a los seis meses del posoperatorio, se aplicó un cuestionario para evaluar la funcionalidad de la rodilla.
La mayoría de los pacientes correspondió al grupo de 18 a 35 años, con 20 casos (40%). En cuanto al sexo, 30 pacientes (60%) fueron hombres y 20 (40%) mujeres. La fractura tipo VI fue la más frecuente en ambos sexos, registrándose 12 casos (24%) en hombres y 6 casos (12%) en mujeres.
Respecto a la funcionalidad de la rodilla a los seis meses posoperatorios, el 80% de los pacientes presentó un resultado entre regular y bueno según la escala Knee Score modificada: 21 pacientes (42%) fueron clasificados como “regulares” y 19 (38%) como “buenos”. Además, 4 casos (8%) obtuvieron una calificación “excelente”, mientras que 6 pacientes (12%) presentaron un resultado “pobre”.
Conclusiones: La funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía reportan una regular o buena recuperación, hipótesis que se comprobó, en éste sentido el presente estudio permitió conocer la funcionalidad de la rodilla en pacientes operados de fracturas de meseta tibial, clasificadas según Schatzker, en un hospital de segundo nivel. Los resultados muestran que este tipo de fracturas afecta con mayor frecuencia a pacientes jóvenes, principalmente hombres, lo cual coincide con lo reportado en la literatura, donde los accidentes de tránsito y las lesiones deportivas son las principales causas.
Este trabajo aporta evidencia local sobre la funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía reportan una regular o buena recuperación, demostrando que, aunque los resultados son en su mayoría favorables, todavía existe margen para mejorar las estrategias de atención y rehabilitación.
PALABRAS CLAVE
Fracturas de meseta tibial, clasificación de Schatzker, funcionalidad de rodilla, posoperatorio, knee score.
ABSTRACT
Introduction: Tibial plateau fractures represent approximately 1% of all fractures. They usually occur due to direct trauma, most often from high-energy impacts. The most common causes include road traffic accidents, falls from height, sports injuries, and firearm wounds. The direction and magnitude of the force, the patient’s age, bone quality, and the degree of knee flexion now of impact determine the size, location, and displacement of the fracture.
Tibial plateau fractures are common injuries, and their optimal treatment is still not clearly defined. For the same type of fracture, several surgical options exist, such as open reduction and internal fixation, closed reduction with percutaneous fixation, external fixation, and conservative management.
In the knee, damage to the articular cartilage caused by the fracture can be the most important factor leading to post-traumatic degeneration, even when anatomical reduction is achieved. The functional outcome depends mainly on knee range of motion, joint stability, and pain.
General Objective: To determine knee functionality in postoperative patients with tibial plateau fractures according to the Schatzker classification in a secondary-level hospital.
Methodology: A cross-sectional, descriptive, observational and ambispective study was performed at the General Hospital Zone No. 8 in Córdoba, Veracruz. We included 50 postoperative patients with tibial plateau fractures classified by Schatzker between March 2023 and September 2025. Studied variables were knee functionality, sex, and tibial plateau classification. For qualitative variables, frequencies and percentages were used; quantitative variables were analyzed with measures of central tendency.
Results: Information was collected from the physical evaluations of a total of 50 patients treated between 2023 and 2025, all of whom were diagnosed with tibial plateau fractures and classified according to the Schatzker scale. They were followed up, and six months after surgery, a questionnaire was administered to assess knee functionality.
Most patients were between 18 and 35 years of age, accounting for 20 cases (40%). Regarding sex distribution, 30 patients (60%) were male and 20 (40%) were female. Schatzker type VI fractures were the most frequent in both sexes, with 12 cases (24%) in men and 6 cases (12%) in women.
In terms of knee functionality at six months posoperation, 80% of the patients showed outcomes ranging from fair to good according to the Modified Knee Score: 21 patients (42%) were classified as “fair,” and 19 (38%) as “good.” Additionally, 4 cases (8%) obtained an “excellent” rating, while 6 patients (12%) demonstrated a “poor” outcome.
Conclusions: This study allowed for an assessment of knee functionality in posoperative patients with tibial plateau fractures, classified by Schatzker, at a secondary-level hospital. Findings indicate these fractures more often affect young males, which is consistent with literature identifying traffic accidents and sports injuries as leading causes. Although most patients achieved acceptable recovery following surgery and rehabilitation, many did not reach excellent outcomes. There is room to improve treatment strategies and follow-up care to optimize knee functionality.
KEY WORDS
Tibial plateau fractures, Schatzker classification, knee function, posoperative outcomes, knee score.
INTRODUCCIÓN
Las fracturas de la meseta tibial corresponden aproximadamente al 1% de todas las fracturas que se atienden en la práctica clínica. Su origen suele estar relacionado con traumatismos directos, la mayoría de ellos provocados por mecanismos de alta energía como accidentes de tránsito, caídas desde altura, lesiones deportivas o heridas por proyectil. También pueden producirse por traumatismos de menor intensidad, aunque en esos casos suelen presentarse con depresiones articulares aisladas. En contraste, los traumatismos de alta energía ocasionan con mayor frecuencia fracturas conminutas, con pérdida de hueso, daño extenso en tejidos blandos e incluso compromiso neurovascular, lo cual condiciona la elección del tratamiento más adecuado1,2.
El mecanismo más común que produce fracturas de meseta tibial combina fuerzas en varo o en valgo con una carga axial aplicada sobre la articulación. Factores como la intensidad y dirección del impacto, la edad del paciente, la densidad del hueso y el grado de flexión de la rodilla en el momento del accidente determinan el patrón resultante de la fractura. Cuando la fuerza axial es muy elevada y se aplica sobre una rodilla extendida, se pueden generar fracturas bicondíleas con desplazamiento, que suelen ser de las más graves3.
Las fracturas de la meseta tibial son relativamente comunes y, a pesar de los avances en traumatología, aún no existe un consenso claro sobre cuál es el tratamiento más adecuado. Dependiendo de las características de la fractura y del paciente, se puede recurrir a diferentes alternativas quirúrgicas, entre ellas la reducción abierta con fijación interna, los procedimientos percutáneos, la colocación de fijadores externos, e incluso en algunos casos la opción conservadora. El origen de estas fracturas se relaciona generalmente con fuerzas en varo o valgo acompañadas de una carga axial. El traumatismo puede ser directo o indirecto, y la magnitud de la fuerza aplicada define no sólo el grado de desplazamiento y fragmentación ósea, sino también el daño en estructuras blandas como ligamentos, meniscos y elementos vasculonerviosos, lo que incrementa la complejidad del cuadro clínico4,5.
Para Schatzker, la indicación de cirugía era la inestabilidad articular y no el grado de depresión, que era criterio de cirugía en otras publicaciones. En el año de 1979 Schatzker y colaboradores desarrollaron una clasificación para las fracturas de meseta tibial en la cual agrupan las fracturas desde el grado I al VI, las que aumentan en severidad según avanza la numeración6,7.
Los tipos I a III son fracturas de la meseta tibial lateral. El tipo I es el más común en personas jóvenes que tienen un hueso esponjoso más denso que resiste el impacto, son fracturas por clivaje de la columna lateral. El tipo II es una fractura en cuña partida de la columna lateral asociada a depresión de la meseta. El tipo III la corteza que contiene la metáfisis permanece intacta, es una depresión articular pura con articulación estable8.
Los tipos IV a VI son lesiones de alta energía asociadas con inestabilidad de la articulación de la rodilla que van desde una subluxación hasta una luxación. Tipo IV es la fractura aislada de la columna medial de la meseta tibial. El mecanismo de lesión es una fuerza de cizallamiento en varo, se requiere una fuerza mayor para fracturarla. La esencia de un tipo V, la fractura es la preservación de la continuidad de la diáfisis con alguna parte de la metáfisis y la articulación supra-yacente, la porción conservada suele ser su centro, es lo que diferencia la fractura bicondílea tipo V del tipo VI que también es bicondílea, pero en el VI se rompe la continuidad de la metáfisis y la superficie articular pierde contacto con la diáfisis, asociado a gran compromiso de la envoltura de los tejidos blandos9.
Los pacientes jóvenes con hueso rígido y resistente suelen sufrir fracturas con una elevada frecuencia de roturas de ligamentos, aún no se define si es necesario un ligamento colateral intacto para que se fracture la meseta contralateral, esto se conoce como “teoría del cascanueces” la cual se basa en que el ligamento colateral medial o lateral actúan como un poste rígido durante el mecanismo de varo o valgo por lo que el cóndilo femoral es llevado hacia el platillo tibial medial o lateral produciéndose así el impacto sobre este y la consiguiente fractura siendo esto más frecuente del lado lateral por la disposición anatómica del cóndilo lateral y a que la materia de las lesiones son en valgo 10.
En los pacientes mayores con menor fuerza y rigidez ósea más comúnmente se presentan hundimientos y fracturas con hundimiento-separación, pero poseen una frecuencia más baja de lesiones ligamentarias. Diversos estudios han señalado que entre un 10 y 33% de las fracturas de la meseta tibial presentan daño asociado en los ligamentos. Además, alrededor del 20% de los casos unilaterales suelen acompañarse de ruptura de ligamentos en el compartimiento contrario, lo que aumenta la complejidad del tratamiento11.
La rodilla es una articulación compleja entre el fémur, la tibia y la rótula. Se divide en tres componentes: interno, externo y fémoro-rotuliano. El compartimento interno y en el externo, las superficies articulares curvas de los cóndilos femorales deslizan sobre las superficies planas de la meseta tibial. En la periferia de cada compartimento están los meniscos interno y externo. La rodilla está equilibrada por estabilizadores estáticos y dinámicos. Los estáticos están formados en los huesos (fémur, tibia y rótula), ligamentos (LCA, LCP, LLI, LLE y APE), cápsula articular, meniscos; Los dinámicos están formados por los músculos que cruzan la articulación de la rodilla (cuádriceps, isquiotibiales, bíceps y los gemelos)12,13.
El movimiento principal de la rodilla es la flexión y extensión. La articulación de la rodilla tiene un promedio de 0 a 135° de flexión en el plano sagital. El movimiento pasivo de la articulación de la rodilla está dictado por la anatomía de las superficies articulares y la cápsula de tejido blando y los ligamentos circundantes. Como resultado de la asimetría distal entre los cóndilos femorales medial y lateral, el movimiento entre la extensión completa y la flexión de 20° se acompaña de un giro del cóndilo femoral lateral hacia atrás más que el cóndilo femoral medial. Esto permite que el fémur y la tibia se desbloqueen desde la extensión completa y se produce sin la ayuda de ningún músculo dinámico. Después de 20° de flexión, la flexión pasiva de la articulación de la rodilla se produce mediante un movimiento deslizante, con un movimiento tibial relativo sobre el fémur14,15,16.
Durante las diferentes fases del ciclo de la marcha, los vectores de fuerza alrededor de la rodilla en el plano sagital cambian. Las cargas mecánicas a través de la articulación de la rodilla se modifican por los cambios en la posición del pie, así como por la intensidad y el tipo de actividad ambulatoria. Durante la deambulación normal, se produce una fuerza reactiva conjunta de dos a cinco veces el peso corporal; esta fuerza es hasta 24 veces el peso corporal durante la carrera. Las fuerzas musculares dinámicas ayudan a equilibrar estas cargas funcionales y las fuerzas reactivas articulares, especialmente cuando la rodilla se flexiona y el eje de carga cambia de una posición anterior a la articulación de la rodilla a una posterior17,18.
La articulación de la rodilla es una articulación sinovial. Desde el punto de vista mecánico es una tróclea, compuesta por dos articulaciones: la femorotibial, que es bicondílea, y la femoropatelar, que es una tróclea. Comprende: hacia adelante la tróclea, que presenta una garganta en cuyo fondo convergen dos vertientes, medial y lateral, destinadas a la rótula. Cóndilos femorales: sus superficies articulares continúan a las dos vertientes de la tróclea hacia atrás, abajo y luego en la cara posterior. Cada cóndilo posee una superficie articular curva en forma de espiral, cuyo radio decrece de adelante hacia atrás. Los dos cóndilos del fémur no son idénticos: el medial se halla desviado medialmente y el lateral lo está menos, lateralmente. La superficie articular del cóndilo medial es mucho más larga que la del lateral. En estado fresco, las superficies articulares, condílea y troclear, están cubiertas por cartílago hialino que forma una capa más gruesa en la garganta y en la vertiente lateral de la tróclea, que en la vertiente medial. En los cóndilos está más desarrollada en la parte media que en los bordes19,20.
La meseta tibial medial es más grande y cóncava en sus ejes longitudinal y coronal, presentan una inclinación posteroinferior de 10 a 15° en el plano coronal, separadas por una eminencia intercondílea llamada espina tibial la cual es extraarticular recibiendo la inserción de los ligamentos cruzados anterior y posterior21.
Existen tres prominencias óseas distales a la meseta tibial: en la zona más anterior se encuentra la tuberosidad tibial en la cual se inserta el tendón rotuliano, en su parte medial e inferior se encuentra la tuberosidad rugosa que sirve para inserción de los tendones de la pata de ganso y en su parte lateral está el tubérculo de Gerdy que va de la tuberosidad anterior hacia lateral en forma de cresta sirviendo de inserción para la cintilla ílio-tibial y nacimiento del músculo tibial anterior22.
El ligamento cruzado anterior (LCA) está compuesto principalmente por fibras de colágeno tipo I y III, también presenta fibroblastos. Su origen está dado de forma proximal en la porción más posterior de la cara medial del cóndilo lateral del fémur, tiene un trayecto oblicuo en la escotadura intercondílea de posterior a anterior, de lateral a media y de cefálico a caudal dirigiéndose a su inserción en la tibia entre ambas espinas tibiales23.
Es articular en su totalidad sin embargo no se encuentra cubierto por líquido sinovial. Se ha documentado que está formado por dos fascículos principales, el anteromedial y el posterolateral con dimensiones variantes entre raza y género, pero se considera un promedio de 32mm en su longitud y un grosor. Este ligamento forma parte de la estabilidad de la tibia y evita el desplazamiento anterior de esta pudiendo ser explorado utilizando la prueba de Lachman y cajón anterior 24.
Actúa como un estabilizador secundario contra la rotación interna de la tibia y la angulación en valgo de la rodilla. En extensión completa, el LCA absorbe el 75% de la carga de traslación anterior y el 85% entre 30 y 90° de flexión La pérdida del LCA conduce a una disminución de la magnitud de esta rotación acoplada durante la flexión y una rodilla inestable25.
El ligamento cruzado posterior (LCP) al igual que el LCA es intraarticular y extra sinovial, se extiende desde la cara lateral del cóndilo femoral medial y se proyecta hacia el surco posteroinferior a la meseta articular de la tibia. Consta de dos fascículos: uno anterolateral más grande, tenso en flexión, y una unidad posteromedial, más pequeña, tensa en extensión. La pared intercondílea medial y la cresta bifurcada medial se han descrito como puntos de referencia óseos en el fémur en relación con el sitio de inserción del LCP. El suministro vascular se deriva de la arteria genicular media, la inervación proviene de los nervios tibial y obturador con función propioceptiva26,27,28.
Los meniscos son estructuras fibrocartilaginosas con forma en media luna con secciones transversales en forma de cuña que funcionan para profundizar la meseta tibial, transmitir carga a través de la articulación, proporcionar absorción de impactos y aumentar la estabilidad de la articulación de la rodilla.
El menisco medial mide aproximadamente 45.7mm de largo y 27.4mm de ancho. Su ancho disminuye de posterior a anterior, el grosor es relativamente consistente de anterior a posterior; se puede dividir en 5 zonas anteroposteriores
La zona 4 (asta posterior) es la zona más común para los desgarros y es el lugar donde la reparación de meniscos se realiza con mayor frecuencia. Los estudios anatómicos han demostrado que el menisco medial cubre entre el 51 y el 74% de la superficie de la meseta tibial medial29.
El menisco lateral mide aproximadamente 35.7mm de largo y 29.3 mm de ancho. A diferencia del menisco medial, el ancho del lateral es relativamente consistente en toda la estructura, siendo más delgado en el tercio anterior y más grueso en el tercio medio. Los estudios anatómicos han demostrado que el menisco lateral cubre entre el 75 y el 93% de la superficie de la meseta tibial lateral. La lesión del cartílago articular causada por la fractura puede ser el factor más importante que conduce a la degeneración postraumática de la articulación pese a una reducción anatómica. El resultado funcional depende principalmente del rango de movilidad de la rodilla, la estabilidad de la articulación y el dolor. Ocasionalmente durante el tratamiento y/o al finalizarlo se presentan complicaciones tales como dolor, rigidez articular, desviaciones del eje, artritis postraumática e infecciones, entre otras30.
Los resultados funcionales tras el tratamiento quirúrgico mediante reducción abierta y fijación interna se valoraron a través de la Knee Score valorándose el grado de dolor, rango de movilidad, estabilidad de la rodilla en extensión, alineación, presencia o no de contracturas, distancia que puede caminar el paciente y el uso o no de bastones.
La escala KSS de rodilla es generalmente utilizada para evaluar al paciente antes y después de una prótesis total. Emite una valoración global de la rodilla al completar un cuestionario con 7 variables. Al score original posteriormente se le añade una sección que valora parámetros de índole funcional (3 elementos). Ambas secciones puntúan de 0 a 100; las puntuaciones más bajas indican peor capacidad funcional del paciente. Las puntuaciones más altas del KSS de rodilla indican mejores resultados funcionales. Sin embargo, para fines de este estudio se utilizará la escala Knee Score modificada. La puntuación del cuestionario KSS (Knee Society Score) se subdivide en: resultados excelentes: 80-100, resultados buenos: 70-79, resultados regulares: 60-69 y resultados pobres: <6031.
Las fracturas de la meseta tibial son consecuencia de una fuerza en varo o en valgo acoplada a una carga axial. La dirección y la magnitud de la fuerza, la edad del paciente, la calidad ósea y el grado de flexión de la rodilla en el momento del impacto determinan el tamaño del fragmento y la localización y el desplazamiento de la fractura. Las fracturas bicondílea con separación son resultado de una importante carga axial que actúa sobre una rodilla en extensión completa. Las fracturas de meseta tibial representan el 1% de todas las fracturas. Generalmente ocurren por traumatismos directos en su mayoría y por impactos de alta energía. Las causas más comunes son los accidentes viales, caídas de altura, lesiones deportivas y las heridas por arma de fuego.
En el Hospital General de Zona No.8 Córdoba, Ver., se atiende gran número de pacientes con fractura de meseta tibial a las cuales se ha tenido que intervenir quirúrgicamente con los controles posoperatorios habituales dando seguimiento por la consulta externa del cirujano Ortopédico, posteriormente es enviado a rehabilitación, sin embargo debido a las secuelas que este tipo de lesiones implica, causando cambios en las actividades diarias y laborales de los pacientes, motivo por el cual genera la inquietud de evaluar la capacidad funcional de la rodilla afectada para poder determinar un pronóstico y probable tratamiento a mediano y largo plazo posterior a esta evaluación.
Las fracturas de meseta tibial representan el 1% de todas las fracturas. Generalmente ocurren por traumatismos directos en su mayoría y por impactos de alta energía. Las causas más comunes son los accidentes viales, caídas de altura, lesiones deportivas y las heridas por arma de fuego. De igual manera pueden ser causadas por impactos de baja energía que causan fracturas con depresión unilateral, sin embargo, las de alta energía provocan fracturas conminutas con pérdida ósea significativa, amplia y grave lesión de los tejidos blandos y compromiso neurovascular que pueden modificar el tipo de tratamiento a realizar y según la severidad son las limitaciones de la funcionalidad de la rodilla para realizar actividades laborales y cotidianas de los pacientes.
OBJETIVOS
Determinar la funcionalidad de rodilla en pacientes posoperados de fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS:
- Localizar la edad y sexo más frecuente de los pacientes con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker.
- Identificar la causa de lesión más frecuente de los pacientes con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker.
- Clasificar la funcionalidad de la rodilla en pacientes con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía mediante Knee Score modificada.
HIPÓTESIS
La funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía reportan una regular o buena recuperación.
Hipótesis alterna:
La funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía no reportan una regular o buena recuperación
MATERIAL Y MÉTODO
Diseño del estudio:
Transversal, descriptivo, observacional, ambispectivo.
Lugar de estudio:
El presente trabajo de investigación se llevó a cabo en el Hospital General de Zona No. 8 del IMSS de Córdoba, Veracruz.
Periodo para desarrollarse:
Septiembre del 2023 a septiembre 2025.
Universo de trabajo:
Todos los pacientes mayores de 18 años sometidos a cirugía con diagnóstico de fractura de meseta tibial.
Población:
Pacientes con diagnóstico de fractura de meseta tibial quienes fueron sometidos a intervención quirúrgica que cumplan con los criterios de inclusión y que correspondan al periodo de tiempo a desarrollarse.
SELECCIÓN DEL TAMAÑO DE MUESTRA:
La selección del tamaño de la muestra es no probabilística.
Tamaño de muestra: 50
- Todos los pacientes posoperados con fractura de la meseta tibial atendidos en el Hospital General de Zona No.8 Córdoba, Ver.
- Pacientes mayores de 18 años de edad de ambos sexos con fractura de la meseta tibial.
Criterios de exclusión:
- Pacientes sin fractura de la meseta tibial.
- Pacientes menores de 18 años de edad.
- Pacientes que hayan solicitado alta voluntaria del servicio.
Véase las variables del estudio en el apartado de anexos.
DESCRIPCIÓN GENERAL DEL ESTUDIO
Previo envío y autorización por el Comité local de investigación y salud 3101, con sede en el Hospital General Regional de Orizaba número 1, obteniendo el registro R-2023-3101-074. Una vez obtenido el registro se solicitaron los permisos correspondientes. se realizó un estudio en los pacientes que hayan sido atendidos en el servicio de Traumatología y Ortopedia del Hospital General de Zona No 8 de Córdoba Veracruz derechohabientes del Instituto Mexicano del Seguro Social a pacientes con 6 meses de posoperados de fractura de meseta tibial y mayores de 18 años; los pacientes a que se revisaron fueron del periodo comprendido entre 01 de marzo del 2023 al 01 de septiembre del 2025. Se recabó la información con pacientes, expedientes físicos y electrónicos sobre las siguientes variables: nombre, edad, sexo, mecanismo de lesión, tipo se fractura según la clasificación de Schatzker, arcos de movilidad actual.
El formulario se llenó y verificó por el investigador, así como por el asesor para corroborar que los datos anotados fueran los correctos. La invitación a participar en la investigación se realizó por el investigador ya sea en la consulta externa o durante su estancia intrahospitalaria. La valoración de la funcionalidad de la rodilla en pacientes con diagnóstico de fractura de meseta tibial se llevó a cabo con base a la escala KNEE SCORE modificada, la medición se llevó a cabo en una sola ocasión posterior a 6 meses de su cirugía y al término de las sesiones de rehabilitación física. Toda la información fue capturada en una base de datos de Excel y posteriormente analizada con ayuda del paquete estadístico graphpad.
ANÁLISIS ESTADÍSTICO
Las variables a estudiar son funcionalidad de meseta tibial sexo, clasificación de meseta tibial; para variables cualitativas se utilizará frecuencias y porcentajes; para variables cuantitativas moda, media y mediana.
ASPECTOS ÉTICOS
En el presente proyecto de investigación, el procedimiento está de acuerdo con las normas éticas, el Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la Salud y con la declaración del Helsinki de 1975 enmendada en 1989 y códigos y normas Internacionales vigentes de las buenas prácticas de la investigación clínica. Así mismo, el investigador principal se apegará a las normas y reglamentos institucionales y a los de la Ley General de Salud. Esta investigación se considera como sin riesgo.
Se ha tomado el cuidado, seguridad y bienestar de los pacientes, y se respetaron cabalmente los principios contenidos en él, la Declaración de Helsinki, la enmienda de Tokio, Código de Núremberg, el informe de Belmont, y en el Código de Reglamentos Federales de Estados Unidos. Dado que el tipo de investigación se clasifica como sin riesgo, el investigador no tendrá participación en el procedimiento al que fueron sometidos los pacientes, el investigador solo se limitará a la recolección de la información generada y capturada en el expediente clínico, la investigación por sí misma no representa ningún riesgo para el paciente.
Sin embargo, se respetaron en todo momento los acuerdos y las normas éticas referentes a investigación en seres humanos de acuerdo a lo descrito en la Ley General de Salud, la declaración de Helsinki de 1975 y sus enmiendas, los códigos y normas internacionales vigentes para las buenas prácticas en la investigación clínica.
La información obtenida será conservada de forma confidencial en una base de datos codificada para evitar reconocer los nombres de los pacientes y será utilizada estrictamente para fines de investigación y divulgación científica.
Se tomaron en cuenta las disposiciones del Reglamento de la Ley General de Salud en Materia de Investigación para la salud, en el Título Segundo, Capítulo primero en sus artículos: 13, 14 incisos I al VIII, 15,16, 17 en su inciso ll, 18,19,20,21 incisos I al XI y 22 incisos I al V. Así como también, los principios bioéticos de acuerdo con la declaración de Helsinki con su modificación en Hong Kong basados primordialmente en la beneficencia, autonomía.
En el artículo 13 por el respeto que se tendrá por hacer prevalecer el criterio del respeto a su dignidad y la protección de sus derechos y bienestar, al salvaguardar la información obtenida de los expedientes.
Del artículo 14, en el inciso l, ya que apegado a los requerimientos de la institución y del comité local de investigación, se ajustará a los principios éticos y científicos justificados en cada uno de los apartados del protocolo.
El investigador se rige bajo un importante código de ética y discreción, por lo tanto, no existe la posibilidad de que la información recabada del expediente clínico con respecto a los pacientes se filtre de manera total o parcial y atente contra la vida e integridad del mismo.
Se recabó la información de la valoración física de un total de 50 pacientes entre el año 2023 y 2025 quienes se les diagnosticó fractura de meseta tibial y se clasificó según la escala de Schatzker. Todos estos pacientes que se incluyeron en el estudio fueron operados de dichas fracturas en un hospital de segundo nivel y posteriormente se le envió a rehabilitación física; se les dio seguimiento y posterior a los 6 meses de posoperados se les hizo un cuestionario para evaluar la funcionalidad de la rodilla.
A todos los pacientes que forman parte del estudio se les dio a conocer y contestar la misma encuesta con los mismos reactivos, se les hizo una valoración de las funciones diarias y la presencia de dolor al realizarlas, así como la incorporación a sus empleos posterior al periodo de recuperación y se encontraron los siguientes resultados:
La mayoría de los pacientes se encontraban en el grupo de 18 a 35 años, con 20 casos (40%). Le siguieron los grupos de 36 a 50 años con 12 pacientes (24%) y de 51 a 65 años con 10 pacientes (20%). En menor proporción se observaron los grupos de 66 a 80 años con 6 pacientes (12%) y mayores de 80 años con 2 casos (4%). Figura 1.
Se observó un predominio del grupo de 18 a 35 años, que concentró el mayor número de casos 20 (40%) (n=50).
Con respecto al sexo, encontramos que de los 50 pacientes posoperados de fracturas de meseta tibial son 30 (60%) sexo masculino y 20 (40%) del sexo femenino. Figura 2.
Figura 2. Se muestra la frecuencia predominante en sexo masculino 30 (60%) de fractura de meseta tibial. (n=5)
La distribución de frecuencia y porcentaje entre el tipo de fractura y el sexo, se identificó que Schatzker tipo I sexo femenino 0 (0%), masculino 5 (20%), Tipo II femenino 5 (10%), masculino 4 (8%), tipo III femenino 3 (6%), masculino 0 (0%), tipo IV femenino 2 (4%), 6 (12%), tipo V femenino 4 (8%, masculino 3 (6%), Tipo VI 6 femenino 6 (12%), masculino 12 (24%). (12%) Tabla 1.
La fractura tipo VI fue la más frecuente tanto en mujeres 6 (12%) como en hombres 12 (24%) ( n=50). Tabla 1.
Al evaluar la funcionalidad de las fracturas de meseta tibial en pacientes posoperados se encontró que acorde a Knee Score modificada en el rango de Excelente 4(8%), Bueno 19 (38%), Regular 21(42%) y Pobre 6 (12%). Tabla 2.
En cuanto a la funcionalidad de la rodilla, el rango de regular 21 (42%) es donde se encontró a la mayoría de los pacientes evaluados. (n=50).
La extremidad derecha fue la más frecuentemente afectada, con 28 casos (56%), mientras que la extremidad izquierda se observó en 22 pacientes. Figura 3.
Predominó la afectación de la extremidad derecha 28 (56%) (n=50). Figura 3.
El accidente de tráfico constituyó el principal mecanismo de lesión, presente en 36 casos (72%). Le siguieron en frecuencia la caída y lesión deportiva, con 6 (10%) y 5 casos (12%) respectivamente, mientras que la caída simple se registró en 4 pacientes (8%) (n=50). Figura 4.
El accidente de tráfico predominó como causa principal 36 (72%) (n=50). Figura 5.
DISCUSIÓN
El presente estudio permitió valorar la funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados de fracturas de meseta tibial, clasificadas de acuerdo con Schatzker, en un hospital de segundo nivel. Los hallazgos obtenidos guardan relación estrecha con lo planteado en el marco teórico y permiten reflexionar sobre la importancia de la clasificación de las fracturas, la elección terapéutica y el pronóstico funcional a mediano plazo.
En primer lugar, se identificó que la mayor frecuencia de fracturas ocurrió en pacientes jóvenes entre los 18 y 34 años, 20(40%), con predominio en el sexo masculino 30(60%) en población mexicana. Sin embargo, estos resultados difieren de un estudio epidemiológico realizado por Lenz JE, Huber L, Straub J, et all, 2025, en Alemania titulado The Tibial Plateau fracture — Current incidence and treatment in Germany en un total de 79 pacientes con diagnóstico de fractura de meseta tibial reportando que el 48 (61.5%) de éstos corresponde al sexo femenino y con mayor frecuencia entre los 50-59 años de edad. Este dato es relevante desde la perspectiva social y económica, sugiriendo una predisposición de género en esa población específica, probablemente relacionada a factores demográficos como el envejecimiento y las fracturas de baja energía en grupos de mayor edad. Este patrón contrasta con muchas series clínicas tradicionales donde los hombres suelen presentar mayor incidencia, especialmente en pacientes adultos jóvenes expuestos a traumatismos de alta energía.
En relación con la clasificación de Schatzker, utilizada como parámetro diagnóstico y pronóstico, los resultados muestran una distribución heterogénea en los diferentes tipos de fracturas, siendo más frecuentes aquellas relacionadas con traumatismos de alta energía. Este hecho es similar con lo expuesto por Kfuri y Schatzker, 2021, estudio de revisión realizado en la universidad de Missouri, Columbia, Estados Unidos, Revisiting the Schatzker classification of tibial plateau fractures, quienes señalan que la severidad de la fractura guarda una relación directa con la magnitud del trauma y con el compromiso de las estructuras blandas adyacentes. El uso de esta clasificación en el presente estudio no solo permitió organizar a los pacientes según la complejidad de la fractura, sino también analizar las implicaciones que tiene cada tipo en el proceso de recuperación funcional.
Respecto a la funcionalidad de la rodilla, evaluada mediante la escala modificada de Knee Society Score (KSS), se encontró que el (80%) de los pacientes alcanzó una funcionalidad catalogada entre regular 21(42%) y buena 19(38%) a los 6 meses de la cirugía, mientras que los resultados excelentes y pobres se observaron en una minoría. Estos hallazgos concuerdan con lo planteado en la hipótesis inicial del protocolo, donde se anticipa que la mayoría de los pacientes lograría una recuperación funcional favorable, aunque sin alcanzar en todos los casos un nivel óptimo. En un estudio prospectivo realizado por Dhakal, RM. Bhagat, SK. 2025, Nepal, titulado “Functional and radiological outcome of surgical management of tibial plateau fractures. International Journal of Orthopaedics Sciences” con un total de muestra de 30 entre pacientes sometidos a tratamiento quirrugico y seguimiento clínico funcional a 6 meses, la mayoría de los pacientes alcanzaron resultados funcionales excelentes 15(50%), sin embargo solo un 49% estuvo en el rango de resultados bueno 11(36.6%) y regular 4(13.3%) al final del seguimiento, lo que respalda la utilidad de escalas funcionales estructuradas y la importancia de un seguimiento adecuado para evaluar la evolución funcional tras fracturas de meseta tibial.
CONCLUSIONES
La funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía reportan una regular o buena recuperación resultados que comprueban la hipótesis de trabajo.
El presente estudio permitió conocer la funcionalidad de la rodilla en pacientes operados de fracturas de meseta tibial, clasificadas según Schatzker, en un hospital de segundo nivel. Los resultados muestran que este tipo de fracturas afecta con mayor frecuencia a pacientes jóvenes, principalmente hombres, lo cual coincide con lo reportado en la literatura, donde los accidentes de tránsito y las lesiones deportivas son las principales causas.
La valoración funcional realizada con la escala Knee Society Score (KSS) evidenció que la funcionalidad de la rodilla en pacientes posoperados con fracturas de meseta tibial según la clasificación Schatzker a los 6 meses de la cirugía reportan una regular o buena recuperación en el 80% de los casos. Estos hallazgos respaldan la hipótesis planteada en este estudio y confirman que la cirugía, junto con la rehabilitación, permite un retorno funcional satisfactorio en la mayoría de los pacientes, aunque no siempre se logre una recuperación completa o excelente.
El predominio de resultados funcionales regulares y buenos, más que excelentes, puede explicarse por diversos factores. Es importante destacar que, pese a los avances en técnicas quirúrgicas, las fracturas de meseta tibial suelen dejar secuelas relacionadas con dolor, rigidez o limitación en la movilidad, especialmente en fracturas de alta energía o en pacientes de mayor edad. Esto refuerza la necesidad de un manejo integral que incluya no solo la cirugía, sino también protocolos de rehabilitación adecuados y un seguimiento cercano para optimizar la recuperación funcional.
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ANEXOS
| Definición de variables. | ||||
|---|---|---|---|---|
| Nombre de la variable | Definición conceptual | Definición operacional | Tipo de variable | Indicador o índice |
| Edad | Años cumplidos que tiene la persona desde la fecha de su nacimiento hasta el momento de la revisión. | Edad al momento del ingreso al servicio de Traumatología y Ortopedia. | Cuantitativa de razón | Años cumplidos |
| Sexo | Clasificación de los hombres y mujeres teniendo en cuenta numerosos criterios entre ellos las características fenotípicas, anatómicas y cromosómicas. | Obtención de esta variable se hará mediante la revisión de la hoja de historia clínica obtenida del expediente físico o electrónico. | Nominal dicotómica | Femenino
Masculino |
| Clasificación de fractura de meseta tibial según Schatzker | Se refiere a la clasificación de las fracturas de meseta tibial con la que se cataloga al paciente. | La obtención de esta variable se hará mediante la revisión de la historia clínica del expediente físico o electrónico del paciente, mediante la clasificación Schatzker. | Cualitativa | I
II III IV V VI |
| Causas de la lesión en fractura de meseta tibial | Se identifica como el evento externo que generó el trauma, describe el qué pasó de manera macroscópica el accidente. | Descripción objetiva y verificable del evento que causó la fractura. | Cualitativa nominal | Caída
Accidente de tráfico Lesión deportiva Otras. |
| Funcionalidad de fracturas de meseta tibial | Los resultados funcionales de fracturas de meseta tibial se obtendrán mediante la escala Knee Society Score, este resultado tiene valoración integral entre dolor, flexión y contractura, estabilidad de la extremidad. | Esta variable se obtendrá mediante exploración física del paciente.
La escala de Knee Society Score cuenta con evaluación por puntos, teniendo como máximo 100 puntos. Para fines de la investigación se utilizará la escala cualitativa con la sig. Descripción: <60 puntos: Pobre 60-69: Regular 70-79: Buena 80-100: Excelente |
Cualitativa | Pobre
Regular Bueno Excelente |
Tabla 1. Se muestra la frecuencia entre los casos de fracturas de meseta tibial en mujeres y hombres según la clasificación Schatzker.
| Clasificación
Schatzker |
Mujeres | Hombres | ||
|---|---|---|---|---|
| f | % | f | % | |
| I | 0 | 0% | 5 | 20% |
| II | 5 | 10% | 4 | 8% |
| III | 3 | 6% | 0 | 0% |
| IV | 2 | 4% | 6 | 12% |
| V | 4 | 8% | 3 | 6% |
| VI | 6 | 12% | 12 | 24% |
| TOTAL | 20 | 40% | 30 | 60% |
Tabla 2. Funcionalidad de la rodilla en pacientes con fracturas de meseta tibial 6 meses posterior a cirugía y rehabilitación física.
| Knee Score modificada | Número de casos | |
|---|---|---|
| f | % | |
| Excelente | 4 | 8% |
| Bueno | 19 | 38% |
| Regular | 21 | 42% |
| Pobre | 6 | 12% |

