Gastroenteritis aguda en el paciente anciano

11 julio 2024

 

AUTORES

  1. Laura Pilar López López. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  2. Lucía Quintilla Campodarve. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Inés Peralta Nicolás. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Diego Klaas Fábregas. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  5. Paula Sánchez Acereda. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  6. Miguel Alcalá Galve. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.

 

RESUMEN

La gastroenteritis aguda es una reducción de la consistencia y aumento de la frecuencia de las deposiciones que se acompaña de otros síntomas como náuseas, vómitos, fiebre o dolor abdominal. La causa más frecuente son procesos infecciosos en el tubo digestivo provocados por virus, bacterias o parásitos. Representa entre el 5-10% de las consultas a los Servicios de Urgencias. El diagnóstico se elabora mediante una correcta anamnesis y pruebas de laboratorio. No existe un tratamiento específico, por lo que este consistirá en prevenir y tratar la deshidratación mediante soluciones orales o intravenosas. La aparición de brotes en cualquier institución se trata de un problema de salud difícil de magnificar. Se debe controlar especialmente la gastroenteritis de larga evolución en niños y ancianos debido al riesgo de deshidratación en estos grupos de edad y a la dificultad para satisfacer sus necesidades básicas debido al estado de debilidad.

PALABRAS CLAVE

Gastroenteritis, diarrea, vómitos, deshidratación.

ABSTRACT

Acute gastroenteritis is a reduction in the consistency and an increase in the frequency of depositions that is accompanied by other symptoms such as nausea, vomiting, fever or abdominal pain. The most common cause is infectious processes in the digestive tract caused by viruses, bacteria or parasites. It represents between 5-10% of consultations to Emergency Services. The diagnosis is made through a correct history and laboratory tests. There is no specific treatment, so this will consist of preventing and treating dehydration using oral or intravenous solutions. The appearance of outbreaks in any institution is a health problem that is difficult to magnify. Long-standing gastroenteritis in children and the elderly should be especially monitored due to the risk of dehydration in these age groups and the difficulty in meeting their basic needs due to the state of weakness.

KEY WORDS

Gastroenteritis, diarrhea, vomiting, dehydrated.

INTRODUCCIÓN

La gastroenteritis aguda (GEA) se define según La Sociedad Europea de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (ESPGHAN) como la “reducción de la consistencia de las evacuaciones (líquidas, semilíquidas) y/o un incremento en la frecuencia de las mismas (>3 en 24 horas), pudiendo acompañarse de fiebre y/o vómitos”. Se considera aguda cuando su duración es inferior a dos semanas1.

La etiología más frecuente de la gastroenteritis aguda son los procesos infecciosos del tracto digestivo. El principal agente causal son los virus como rotavirus (RV), calicivirus, adenovirus, astrovirus y enterovirus (que suponen la causa del 80% de las GEA), seguidas de bacterias como Campylobacter, Salmonella y E. Coli y, en raras ocasiones, los parásitos como Cryptosporidium y Giardi1,2,3.

Se trata de un motivo habitual de consulta en los Servicios de Urgencias, representando entre el 5-10% de las mismas. Tiene un claro predominio estacional que depende del área geográfica y condiciones sanitarias del lugar donde habita el paciente. En general, predominan las infecciones bacterianas en épocas cálidas y las víricas en invierno2.

La característica principal de la gastroenteritis aguda es un cambio en la consistencia de las deposiciones y, secundariamente, un aumento en el número de las mismas. Acompañando a la diarrea pueden aparecer otros síntomas que varían en función del agente etiológico, como fiebre, náuseas, vómitos, dolor abdominal, deshidratación, inapetencia, mialgias, síntomas respiratorios e, infrecuentemente, signos de afectación del sistema nervioso central (SNC)1,2.

Ante la sospecha de un cuadro de gastroenteritis se debe realizar una correcta anamnesis del paciente recabando información sobre antecedentes epidemiológicos (edad, viajes recientes especialmente a países tropicales o subtropicales, aparición esporádica o como parte de un brote, periodo de incubación, alimentos sospechosos…), existencia de factores predisponentes como inmunosupresión, clínica que presenta… No obstante, aunque estos datos nos orienten sobre el tipo de microorganismo implicado, el diagnóstico definitivo se obtendrá mediante pruebas de laboratorio como cultivos o estudios inmunológicos3.

Salvo en los procesos de gastroenteritis bacteriana en los que esté indicado un antibiótico, no existe un tratamiento específico para la gastroenteritis aguda. Por tanto, el objetivo principal será prevenir y tratar la deshidratación. Las soluciones de rehidratación oral constituyen el principal tratamiento, mientras que la rehidratación por vía intravenosa se reserva a pacientes en los que no sea posible la administración de líquidos por vía oral por mala tolerancia o en casos de deshidratación grave, afectación hemodinámica o deposiciones muy persistentes y abundantes. Asimismo, se recomienda realizar un breve periodo de ayuno mientras se administran las soluciones de rehidratación antes de reiniciar la alimentación 1 3 4 .

Los brotes de gastroenteritis aguda pueden ocurrir en distintos entornos institucionales como residencias de ancianos, escuelas o hospitales e infectar a personas de todas las edades. Estos brotes son un problema de salud pública ya que es difícil estimar su magnitud al presentarse como casos leves que pasan desapercibidos por los sistemas de notificación y vigilancia2.

Se debe prestar especial atención a pacientes que presenten gastroenteritis agudas de larga evolución, principalmente ancianos y niños, ya que la pérdida de líquidos y electrolitos en estos pacientes conlleva un mayor riesgo de deshidratación y debilidad generalizada que pueden desencadenar otros problemas de salud5.

 

PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO

Mujer de 84 años que acude a Urgencias por diarrea sin moco ni sangre (refiere hasta 12 episodios en un día) con vómitos, dolor abdominal y fiebre de 48 horas de evolución. Refiere mareo al incorporarse. No aparece la misma clínica en otros convivientes. Comenta dudas en cuanto a la dieta más adecuada a su situación y los alimentos que serán mejor tolerados.

EXPLORACIÓN FÍSICA:

  • Tensión Arterial: 97/54 mmHg.
  • Frecuencia cardíaca: 81 lpm.
  • Saturación de oxígeno: 97%.
  • Temperatura: 38,1ºC.
  • Glucemia: 97 mg/dl.

 

Paciente consciente y orientada. Eupneica en reposo, febril. Exploración abdominal: Blando, depresible, doloroso a la palpación en región periumbilical, no masas ni organomegalias palpables, no signos de irritación peritoneal, peristaltismo conservado.

EVOLUCIÓN:

Se decide hidratación intravenosa de la paciente debido a hipotensión y muestras de ligera deshidratación. Se administra fármaco analgésico-antitérmico. Se explican a la paciente las pautas de la dieta astringente a seguir una vez comience a tolerar. Se informa de signos y síntomas de alarma por los que debería regresar a Urgencias.

 

VALORACIÓN NECESIDADES HUMANAS BÁSICAS SEGÚN MODELO DE VIRGINIA HENDERSON

1- Respirar con normalidad.

Sin alteraciones, la saturación es adecuada y no tiene disnea.

2- Comer y beber adecuadamente.

La paciente presenta disminución del apetito por náuseas y vómitos. Indica que apenas está comiendo y bebe pequeñas cantidades.

3- Eliminación normal de desechos corporales.

Continencia urinaria y fecal. La paciente refiere diarrea en las últimas 48 horas.

4- Movilidad y posturas adecuadas.

Dificultad para desplazarse al baño por sensación de mareo y astenia.

5- Dormir y descansar.

Esta noche apenas ha descansado porque presentaba malestar gástrico y tenía que levantarse para ir al baño. Habitualmente duerme sin necesidad de medicación.

6- Vestirse y desvestirse con normalidad.

La paciente es independiente.

7- Mantener la temperatura del cuerpo en los rangos normales.

Fiebre desde hace algunas horas.

8- Mantener una buena higiene corporal.

Independiente para el aseo. Presenta enrojecimiento de la zona perianal por las diarreas frecuentes.

9- Evitar los peligros en el entorno y evitar poner en peligro a otros.

Presenta riesgo de caída al ir al baño por hipotensión y debilidad. Dolor abdominal moderado.

10- Comunicar emociones, necesidades, temores y opiniones.

Manifiesta angustia por necesitar ayuda para el autocuidado.

11- Actuar o reaccionar de acuerdo con las propias creencias.

No valorable.

12- Desarrollarse de manera que exista un sentido de logro.

Paciente jubilada. Refiere no sentirse capaz en el momento actual de llevar a cabo ningún tipo de actividad en casa debido al malestar general y debilidad.

13- Participar en actividades recreativas o juegos.

Viuda, actualmente vive sola en su domicilio. Refiere ayuda cuando precisa de sus dos hijos.

14- Aprender, descubrir o satisfacer la curiosidad personal.

La paciente expresa dificultades para la alimentación ya que desconoce cuáles son los alimentos adecuados para la enfermedad y apenas está comiendo por “miedo” de no elegir correctamente.

DIAGNÓSTICOS DE ENFERMERÍA POR TAXONOMÍA NANDA-NIC-NOC6

Diagnóstico NANDA.

(00195) Riesgo de desequilibrio electrolítico r/c vómitos y diarrea.

Resultados NOC.

Equilibrio hídrico (0601).

Indicadores:

  • Presión arterial.
  • Pulsos periféricos.
  • Hidratación cutánea.
  • Humedad de membranas mucosas.

 

Eliminación intestinal (0501).

Indicadores:

  • Patrón de eliminación.
  • Control de movimientos intestinales.
  • Color de las heces.
  • Cantidad de heces en relación con la dieta.

 

Intervenciones NIC:

Manejo de líquidos/electrólitos (2080).

Actividades:

  • Observar si los niveles de electrólitos en suero son anormales.
  • Monitorizar la presencia de signos y síntomas de empeoramiento de la deshidratación.
  • Administrar líquidos, si está indicado.
  • Minimizar la ingesta de alimentos y bebidas con efectos diuréticos o laxantes.
  • Vigilar los signos vitales, según corresponda.
  • Observar si hay manifestaciones de desequilibrio electrolítico.
  • Instaurar medidas de descanso intestinal (restringir ingesta de alimentos o líquidos y disminuir la ingesta de productos lácteos), si corresponde.

 

Manejo del vómito (1570).

Actividades:

  • Valorar el color, la consistencia, la presencia de sangre y la duración de la emesis.
  • Medir o estimar el volumen de la emesis.
  • Asegurarse de que se han administrado antieméticos eficaces para prevenir el vómito.
  • Controlar los factores ambientales que pueden evocar el vómito (malos olores, ruido y estimulación visual desagradable).
  • Colocar al paciente de forma adecuada para prevenir la aspiración.
  • Mantener la vía aérea oral abierta.
  • Proporcionar apoyo físico durante el vómito (como ayudar a la persona a inclinarse o sujetarle la cabeza).
  • Proporcionar alivio (p. ej., poner toallas frías en la frente, lavar la cara o proporcionar ropa limpia y seca) durante el episodio del vómito.
  • Utilizar higiene oral para limpiar boca y nariz.
  • Esperar como mínimo 30 minutos después del episodio del vómito antes de dar líquidos al paciente (dando por sentado un tracto gastrointestinal y un peristaltismo normales).
  • Empezar con una dieta líquida absoluta y no carbonatada.
  • Aumentar gradualmente la ingesta de líquidos si durante un período de 30 minutos no se han producido vómitos.
  • Controlar si hay daños en el esófago y en la pared posterior de la faringe en caso de que el vómito y las arcadas sean prolongados.
  • Controlar el equilibrio hidroelectrolítico.
  • Fomentar el descanso.

 

Manejo de las náuseas (1450).

Actividades:

  • Realizar una valoración completa de las náuseas, incluyendo la frecuencia, la duración, la intensidad y los factores desencadenantes.
  • Identificar los factores que pueden causar o contribuir a las náuseas.
  • Asegurarse de que se han administrado antieméticos eficaces para evitar las náuseas siempre que haya sido posible.
  • Controlar los factores ambientales que puedan evocar náuseas.
  • Identificar estrategias que hayan tenido éxito en el alivio de las náuseas.
  • Controlar el contenido nutricional y las calorías en el registro de entradas.
  • Monitorizar los efectos del tratamiento de las náuseas.

 

Diagnóstico NANDA.

(00013) Diarrea r/c proceso infeccioso m/p urgencia intestinal y heces líquidas.

Resultados NOC.

Continencia intestinal (0500).

Indicadores:

  • Evacuación normal de heces.
  • Mantiene el control de la eliminación de heces.
  • Llega al baño con facilidad y de forma independiente antes de la defecación.

 

Eliminación intestinal (0501).

Indicadores:

  • Patrón de eliminación.
  • Control de movimientos intestinales.
  • Color de las heces.
  • Cantidad de heces en relación con la dieta.
  • Heces blandas y formadas.

 

Intervenciones NIC:

Manejo de la diarrea (0460).

Actividades:

  • Determinar la historia de la diarrea.
  • Obtener una muestra de heces para realizar un cultivo y antibiograma si la diarrea continuase.
  • Evaluar el perfil de la medicación por si hubiera efectos secundarios gastrointestinales.
  • Enseñar al paciente el uso correcto de los medicamentos antidiarreicos.
  • Solicitar al paciente/familiares que registren el color, volumen, frecuencia y consistencia de las deposiciones.
  • Evaluar la ingesta registrada para determinar el contenido nutricional.
  • Fomentar la realización de comidas en pequeñas cantidades, frecuentes, y añadir fibra de forma gradual.
  • Observar la piel perianal para ver si hay irritación o ulceración.
  • Vigilar la preparación segura de los alimentos.
  • Practicar acciones que supongan un descanso intestinal como dieta absoluta o dieta líquida.

 

Cuidados perineales (1750).

Actividades:

  • Ayudar con la higiene.
  • Mantener el periné seco.
  • Aplicar una barrera protectora (p. ej., óxido de zinc, vaselina), si procede.
  • Instruir al paciente sobre la inspección del periné para detectar signos patológicos.

 

Control intestinal (0430).

Actividades:

  • Monitorizar las defecaciones, incluyendo la frecuencia, consistencia, forma, volumen y color, según corresponda.
  • Monitorizar los sonidos intestinales.
  • Informar acerca de cualquier aumento de frecuencia y/o sonidos intestinales agudos.
  • Enseñar al paciente los alimentos específicos que ayudan a conseguir un ritmo intestinal adecuado.
  • Tomar nota de problemas intestinales, rutina intestinal y uso de laxantes previos.

 

Diagnóstico NANDA.

Riesgo de caídas r/c hipotensión y debilidad.

Resultados NOC.

Caídas (1912).

Indicadores:

  • Caídas caminando.
  • Caídas durante el traslado.
  • Caídas en bipedestación.

 

Conducta de prevención de caídas (1909).

Indicadores:

  • Uso correcto de dispositivos de ayuda.
  • Provisión de ayuda personal.
  • Uso de barandillas para agarrarse.
  • Uso de medios de traslado seguros.

 

Intervenciones NIC:

Prevención de caídas (6490).

Actividades:

  • Ayudar a la deambulación a la persona inestable.
  • Ayudar en el aseo.
  • Colocar los objetos al alcance del paciente sin que tenga que hacer esfuerzos.
  • Controlar la marcha, el equilibrio y el cansancio en la deambulación.
  • Disponer de barandillas y apoyar manos visibles.
  • Disponer de muebles firmes que no se caigan si se utilizan como apoyo.
  • Enseñar al paciente cómo caer para minimizar el riesgo de lesiones.
  • Instruir al paciente para que pida ayuda al moverse si lo precisa.
  • Pedir al paciente su percepción de equilibrio, según proceda.
  • Proporcionar al paciente medios de solicitud de ayuda como timbre cuando el cuidador esté ausente.
  • Proporcionar dispositivos de ayuda.

 

Diagnóstico NANDA.

(00132) Dolor agudo r/c agentes lesivos m/p conducta expresiva y postura de evitación del dolor.

Resultados NOC.

Nivel del dolor (2102).

Indicadores:

  • Frecuencia respiratoria.
  • Sudoración.
  • Dolor referido.
  • Duración de los episodios de dolor.
  • Expresiones faciales de dolor.
  • Inquietud.

 

Control de síntomas (1608).

Indicadores:

  • Reconoce el comienzo del síntoma.
  • Reconoce la persistencia del síntoma.
  • Reconoce la intensidad del síntoma.
  • Utiliza medidas de alivio del síntoma.
  • Refiere control de los síntomas.

 

Conocimiento: manejo del dolor (1843).

Indicadores:

  • Signos y síntomas del dolor.
  • Estrategias para controlar el dolor.
  • Uso correcto de la medicación prescrita.
  • Efectos terapéuticos de la medicación.
  • Efectos secundarios de la medicación.

 

Intervenciones NIC:

Administración de analgésicos (2210).

Actividades:

  • Determinar la aparición, localización, duración, características, calidad, intensidad, patrón, medidas de alivio, factores contribuyentes, efectos en el paciente y gravedad del dolor antes de medicar al paciente.
  • Determinar el nivel actual de comodidad y el nivel de comodidad deseado del paciente utilizando una escala de medición del dolor apropiada.
  • Documentar todos los hallazgos de la observación del dolor.
  • Comprobar las órdenes médicas en cuanto al medicamento, dosis y frecuencia del analgésico prescrito.
  • Comprobar la respuesta previa del paciente a los analgésicos.
  • Comprobar las dosis anteriores y las vías de administración de analgésicos para evitar el tratamiento insuficiente o excesivo.
  • Comprobar el historial de alergias a medicamentos.
  • Registrar el nivel de dolor utilizando una escala de dolor apropiada antes y después de la administración de analgésicos.
  • Atender a las necesidades de comodidad y otras que ayuden en la relajación para facilitar la respuesta a la analgesia.
  • Ayudar al paciente a seleccionar medidas no farmacológicas que hayan aliviado el dolor en el pasado.
  • Involucrar a la familia y allegados en medidas de control del dolor tales como masajes simples o técnicas de aplicación de calor/frío.

 

Diagnóstico NANDA.

(00110) Déficit de autocuidado en el uso del inodoro r/c debilidad m/p deterioro de la habilidad para llegar hasta el inodoro.

Resultados NOC.

Autocuidados: uso del inodoro (0310).

Indicadores:

  • Responde a la urgencia para defecar oportunamente.
  • Se limpia después de utilizar el inodoro.
  • Entra y sale del cuarto de baño.

 

Equilibrio (0202).

Indicadores:

  • Mantiene el equilibrio en bipedestación.
  • Mantiene el equilibrio al caminar.
  • Postura.
  • Mantiene el equilibrio al levantarse desde la posición de sentado.

 

Intervenciones NIC:

Ayuda con el autocuidado: micción/defecación (1804).

Actividades:

  • Considerar la edad del paciente al fomentar los autocuidados.
  • Quitar la ropa esencial para permitir la eliminación.
  • Disponer intimidad durante la eliminación.
  • Facilitar la higiene tras miccionar/defecar después de terminar con la eliminación.
  • Proporcionar dispositivos de ayuda, según corresponda.
  • Controlar la integridad cutánea del paciente.

 

Manejo ambiental (6480).

Actividades:

  • Crear un ambiente seguro para el paciente.
  • Identificar las necesidades de seguridad del paciente, según la función física, cognitiva y el historial de conducta.
  • Eliminar los factores de peligro del ambiente.
  • Proporcionar ambientadores, si es necesario.

 

Diagnóstico NANDA.

(00126) Conocimientos deficientes r/c edad avanzada m/p conocimiento insuficiente y seguimiento inadecuado de las instrucciones.

Resultados NOC.

Conocimiento: dieta prescrita (1802).

Indicadores:

  • Dieta prescrita.
  • Razón fundamental de la dieta.
  • Beneficios de la dieta prescrita.
  • Objetivos de la dieta.
  • Alimentos permitidos en la dieta.
  • Alimentos que deben evitarse.

 

Intervenciones NIC:

Enseñanza: dieta prescrita (5614).

Actividades:

  • Evaluar el nivel actual del paciente de los conocimientos acerca de la dieta prescrita.
  • Evaluar los patrones actuales y anteriores de alimentación del paciente, así como los alimentos preferidos y los hábitos alimenticios actuales.
  • Explicar el propósito del seguimiento de la dieta.
  • Informar al paciente acerca de cuánto tiempo se debe seguir la dieta.
  • Informe al paciente sobre los alimentos permitidos y prohibidos.
  • Proporcionar los planes de comidas por escrito, según corresponda.
  • Reforzar la importancia de la monitorización continua y las necesidades cambiantes que puedan requerir modificaciones adicionales del plan de cuidados dietéticos.
  • Incluir a la familia, si procede.

 

CONCLUSIÓN

Los síntomas de la gastroenteritis aguda pueden llevar a un estado de malestar y debilidad generalizada que dificulte llevar a cabo las actividades básicas de la vida diaria (ABVD), especialmente en personas mayores. Se debe establecer un plan de cuidados para este tipo de pacientes basado en sus necesidades y que prevengan complicaciones tales como la deshidratación.

Asimismo, es importante ofrecer al paciente toda la información que precise sobre el proceso que está desarrollando para que sea capaz de atender lo mejor posible su propia salud.

 

BIBLIOGRAFÍA

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  6. Johnson M, Bulechek G, Butcher H, McCloskey-Dochterman J, Maas M, Moorehead S, et al, editores. Interrelaciones NANDA, NIC, NOC. Diagnósticos enfermeros, resultados e intervenciones. 2ª ed. Madrid: Elsevier; 2007.

 

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