Hipercolesterolemia: bases fisiopatológicas, diagnóstico y tratamiento clínico

29 agosto 2025

 

AUTORES

  1. Adriana Azagra Antin. Enfermera Especialista en Familiar y Comunitaria. Centro de Salud Perpetuo Socorro (Huesca). España.
  2. Sergio Guajardo Esteban Auxiliar Administrativo SALUD (Huesca). España.

 

RESUMEN

La hipercolesterolemia es un trastorno metabólico caracterizado por niveles elevados de colesterol plasmático, en especial de lipoproteínas de baja densidad (LDL), lo que constituye un importante factor de riesgo para el desarrollo de enfermedad cardiovascular aterosclerótica. Se clasifica en formas primarias (genéticas) y secundarias (adquiridas), siendo esta última más frecuente y asociada a hábitos de vida poco saludables. Su detección precoz, mediante perfil lipídico, y el abordaje terapéutico adecuado, basado en cambios de estilo de vida y tratamiento farmacológico, son fundamentales para reducir el riesgo cardiovascular. Este artículo revisa los aspectos fisiopatológicos, diagnósticos y terapéuticos de la hipercolesterolemia, incluyendo las estrategias actuales en prevención primaria y secundaria.

PALABRAS CLAVE

Hipercolesterolemia, colesterol LDL, riesgo cardiovascular, estatinas, prevención.

ABSTRACT

Hypercholesterolemia is a metabolic disorder characterized by elevated plasma cholesterol levels, especially low-density lipoproteins (LDL), representing a major risk factor for the development of atherosclerotic cardiovascular disease. It is classified into primary (genetic) and secondary (acquired) forms, with the latter being more frequent and related to unhealthy lifestyle habits. Early detection through lipid profiling and proper therapeutic intervention—based on lifestyle modification and pharmacologic treatment—are essential to reduce cardiovascular risk. This article reviews the pathophysiological, diagnostic, and therapeutic aspects of hypercholesterolemia, including current strategies in both primary and secondary prevention.

KEY WORDS

Hypercholesterolemia, LDL cholesterol, cardiovascular risk, statins, prevention.

DESARROLLO DEL TEMA

La enfermedad cardiovascular constituye la principal causa de mortalidad en el mundo, y la hipercolesterolemia es uno de sus factores de riesgo más relevantes y modificables¹. Este trastorno, frecuentemente asintomático, se diagnostica mediante análisis bioquímicos de rutina, siendo el colesterol LDL el principal marcador de riesgo. El adecuado control de los niveles lipídicos, en especial en pacientes con comorbilidades como diabetes, hipertensión o enfermedad coronaria, es esencial para la prevención de eventos cardiovasculares mayores.

Fisiopatología:

El colesterol es un lípido fundamental para la estructura de las membranas celulares y la síntesis de hormonas esteroides, vitamina D y ácidos biliares. Su transporte en plasma se realiza a través de lipoproteínas:

  • Lipoproteínas de baja densidad (LDL): transportan colesterol desde el hígado hacia los tejidos. Su acumulación en la íntima arterial promueve la aterosclerosis.
  • Lipoproteínas de alta densidad (HDL): favorecen la eliminación del colesterol desde los tejidos hacia el hígado.
  • VLDL y quilomicrones: transportan triglicéridos.

 

El exceso de LDL-c, especialmente en su forma oxidada, desencadena una respuesta inflamatoria crónica que favorece la formación de placas de ateroma. Esta acumulación progresiva estrecha el lumen arterial y puede desestabilizarse, provocando trombosis y eventos cardiovasculares agudos como infarto de miocardio o ictus².

Etiología y clasificación:

La hipercolesterolemia puede ser:

1. Primaria (genética):

Incluye formas hereditarias como:

  • Hipercolesterolemia familiar heterocigota: mutaciones en los receptores LDL; afecta a 1 de cada 250 personas.
  • Hipercolesterolemia poligénica: influida por múltiples genes y factores ambientales.

 

2. Secundaria (adquirida):

Causada por:

  • Dieta rica en grasas saturadas y trans.
  • Sedentarismo y obesidad.
  • Enfermedades como diabetes mellitus, hipotiroidismo, síndrome nefrótico, hepatopatías colestásicas.
  • Fármacos: corticoides, anticonceptivos, antirretrovirales.

 

La clasificación también incluye la dislipidemia mixta, en la que se asocian hipertrigliceridemia y niveles bajos de HDL-c.

Epidemiología:

Según datos del Ministerio de Sanidad, el 23-25% de la población adulta en España presenta hipercolesterolemia no tratada³. La prevalencia aumenta con la edad y es mayor en hombres hasta los 60 años; posteriormente se iguala en ambos sexos. El infradiagnóstico y la baja adherencia al tratamiento son obstáculos persistentes para su control.

Diagnóstico:

Se realiza mediante análisis del perfil lipídico en ayunas (12 horas), que incluye:

  • Colesterol total.
  • LDL-colesterol.
  • HDL-colesterol.
  • Triglicéridos.

 

El cálculo del LDL-c se suele hacer con la fórmula de Friedewald (LDL = Colesterol total – HDL – Triglicéridos/5), válida si los triglicéridos son <400 mg/dL.

Los valores deseables son:

  • Colesterol total: <200 mg/dL.
  • LDL-c: <100 mg/dL (riesgo moderado); <70 mg/dL (riesgo alto); <55 mg/dL (riesgo muy alto).
  • HDL-c: >40 mg/dL en hombres, >50 mg/dL en mujeres.
  • Triglicéridos: <150 mg/dL.

 

Además del perfil lipídico, se recomienda estratificar el riesgo cardiovascular global mediante herramientas como SCORE2 o REGICOR, que consideran edad, sexo, presión arterial, tabaquismo y niveles lipídicos.

Tratamiento:

1. Modificaciones del estilo de vida:

Pilar fundamental del tratamiento en todas las fases:

  • Dieta mediterránea: rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, aceite de oliva y pescado azul.
  • Reducción del consumo de grasas saturadas (carnes rojas, embutidos, lácteos enteros) y eliminación de grasas trans.
  • Actividad física aeróbica: 150-300 minutos por semana.
  • Pérdida de peso si IMC >25 kg/m².
  • Cese del tabaquismo.
  • Moderación en el consumo de alcohol.

 

Estas intervenciones pueden reducir el colesterol LDL en un 10-15%.

2. Tratamiento farmacológico:

Indicaciones: pacientes con riesgo cardiovascular elevado o con LDL persistentemente elevados pese a cambios de estilo de vida.

Estatinas

Son los fármacos más eficaces y utilizados. Inhiben la HMG-CoA reductasa, enzima clave en la síntesis hepática de colesterol. Ejemplos:

  • Atorvastatina.
  • Rosuvastatina.
  • Simvastatina.

 

Efecto: reducen el LDL entre 30% y 55% según la dosis, y han demostrado disminuir la mortalidad cardiovascular.

Ezetimiba: Inhibe la absorción intestinal de colesterol. Se utiliza sola o combinada con estatinas cuando no se alcanzan objetivos.

Inhibidores de PCSK9 (alirocumab, evolocumab)

Fármacos biológicos que aumentan la captación hepática de LDL. Indicados en pacientes de muy alto riesgo o hipercolesterolemia familiar.

Otros fármacos

  • Resinas secuestradoras de ácidos biliares.
  • Fibratos (para hipertrigliceridemia).
  • Ácidos grasos omega-3 (uso controvertido).

 

La elección debe individualizarse según comorbilidades, tolerancia, riesgo cardiovascular y objetivos terapéuticos.

Seguimiento y adherencia:

Es fundamental el control periódico del perfil lipídico (cada 3-6 meses), así como la evaluación de efectos adversos (elevación de transaminasas, mialgias). La adherencia terapéutica es un desafío clínico y debe abordarse con educación sanitaria, seguimiento estructurado y empoderamiento del paciente.

CONCLUSIONES

La hipercolesterolemia es una patología prevalente, silenciosa y con gran impacto en la salud cardiovascular. Su abordaje eficaz requiere una combinación de diagnóstico precoz, modificación de los estilos de vida y tratamiento farmacológico individualizado. Las estatinas siguen siendo la piedra angular del tratamiento, pero su efectividad depende en gran medida de la adherencia terapéutica y del seguimiento clínico. La prevención de la enfermedad cardiovascular asociada pasa por un enfoque integral y sostenido, tanto en atención primaria como especializada.

BIBLIOGRAFÍA

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  4. Pérez Jiménez F, Mata López P, López Miranda J. Dislipemias. En: Guías clínicas de actuación en atención primaria. 2ª ed. Madrid: SemFYC; 2022.
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