Ictus: monografía clínica

19 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. Bianca Jánovas Santos. Graduada en Enfermería. Unidad de Ictus del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.  España.
  2. Alejandro Rubio Lainez. Graduado en Enfermería. Servicio de Hospitalización en Cirugía General del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.  España.
  3. Asier Para Ayala. Graduado en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.  España.
  4. Carla Cemillán Casanova. Graduada en Enfermería. Servicio de Urgencias del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa, Zaragoza.  España.
  5. Alberto García Corchete. Graduado en Enfermería. Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Miguel Servet, Zaragoza.  España.

 

RESUMEN

El ictus, también llamado accidente cerebrovascular, es una emergencia neurológica debida a la interrupción súbita del flujo sanguíneo cerebral, por obstrucción (isquémico) o hemorragia (hemorrágico). Constituye la principal causa de discapacidad en adultos y la tercera causa de muerte a nivel mundial. La identificación precoz de signos y síntomas, junto con la intervención urgente, son fundamentales para reducir las secuelas y la mortalidad asociada. Esta monografía aborda los aspectos etiológicos, clínicos, diagnósticos, terapéuticos y complicaciones del ictus, destacando la importancia de un abordaje integral y multidisciplinar para mejorar el pronóstico y la calidad de vida de los pacientes¹,².

PALABRAS CLAVE

Ictus, accidente cerebrovascular, isquemia cerebral, hemorragia cerebral, diagnóstico, tratamiento, complicaciones.

ABSTRACT

Stroke, also known as cerebrovascular accident, is a neurological emergency caused by the sudden interruption of cerebral blood flow due to obstruction (ischemic) or hemorrhage (hemorrhagic). It is the leading cause of disability in adults and the third leading cause of death worldwide. Early identification of signs and symptoms, along with urgent intervention, is fundamental to reducing sequelae and associated mortality. This monograph addresses the etiological, clinical, diagnostic, therapeutic aspects, and complications of stroke, highlighting the importance of a comprehensive and multidisciplinary approach to improve prognosis and quality of life for patients¹,².

KEY WORDS

Stroke, cerebrovascular accident, cerebral ischemia, cerebral hemorrhage, diagnosis, treatment, complications.

DESARROLLO DEL TEMA

El ictus es una patología cerebrovascular con alta incidencia global, representando un desafío sanitario debido a su elevada morbimortalidad y secuelas discapacitantes que impactan de forma notable en la calidad de vida de los pacientes y en la sostenibilidad de los sistemas de salud³. El daño cerebral súbito que provoca requiere una intervención rápida, coordinada y adecuada para preservar tejido cerebral viable. La instauración de medidas terapéuticas tempranas y una rehabilitación precoz resultan esenciales para limitar la discapacidad funcional y favorecer la reintegración social y laboral del paciente¹.

A nivel mundial, la Organización Mundial de la Salud estima que cada año se producen más de 12 millones de casos de ictus, con una incidencia creciente debido a la transición demográfica y al aumento de los factores de riesgo cardiovascular en la población adulta joven. Este incremento supone una carga económica considerable, no solo por el coste hospitalario inicial, sino también por los gastos derivados de cuidados crónicos y dependencia funcional.

En el contexto español, la prevalencia del ictus ha mostrado una tendencia ascendente en las últimas décadas, especialmente en mayores de 65 años, aunque la detección de casos en menores de 55 también ha crecido. Estos datos reafirman que la prevención, el diagnóstico precoz y el tratamiento oportuno son elementos clave para mejorar los resultados y reducir la carga económica y social¹.

El ictus se divide principalmente en dos tipos: isquémico y hemorrágico. El primero representa cerca del 75% de los casos y se produce por la oclusión de un vaso sanguíneo cerebral, generalmente por trombosis, embolia o enfermedad de pequeños vasos. El segundo, el hemorrágico, corresponde al 25% restante y se debe a la rotura de una arteria cerebral con extravasación de sangre al parénquima o al espacio subaracnoideo⁴.

Ambos tipos comparten un inicio súbito, pero difieren en su fisiopatología, abordaje terapéutico y pronóstico. El ictus isquémico puede beneficiarse de terapias de reperfusión como la fibrinólisis o la trombectomía, mientras que el hemorrágico requiere un control estricto de la presión arterial y, en algunos casos, intervención neuroquirúrgica.

El impacto sanitario del ictus es profundo: se trata de la primera causa de discapacidad adquirida en adultos y la segunda causa de demencia, además de situarse entre las principales causas de mortalidad. A esto se añaden los costos derivados de hospitalizaciones prolongadas, ingresos en unidades de cuidados intensivos, terapias de rehabilitación y adaptaciones del entorno domiciliario.

Los avances en neuroimagen, como la tomografía computarizada multimodal o la resonancia magnética de difusión, han permitido mejorar la precisión diagnóstica y seleccionar a los pacientes que más se benefician de las terapias de reperfusión. Las unidades de ictus, formadas por equipos multidisciplinares especializados, han demostrado reducir la mortalidad y mejorar la funcionalidad post-ictus².

Paralelamente, las campañas de sensibilización y educación sanitaria enfocadas en el control de factores de riesgo cardiovascular —hipertensión, diabetes, dislipemia, tabaquismo y sedentarismo— son esenciales para la prevención primaria⁵.

Etiología:

La etiología del ictus isquémico abarca diferentes mecanismos:

  • Trombosis in situ: oclusión de una arteria cerebral por formación de un trombo sobre una placa aterosclerótica.
  • Embolia: desplazamiento de un coágulo desde otra localización (frecuentemente el corazón en casos de fibrilación auricular) hacia la circulación cerebral.
  • Enfermedad de pequeños vasos: oclusiones en arterias perforantes, común en pacientes hipertensos y diabéticos.

 

Los factores de riesgo incluyen hipertensión arterial, diabetes mellitus, dislipemia, fibrilación auricular, tabaquismo, obesidad y antecedentes familiares de enfermedad cerebrovascular¹.

En cuanto al ictus hemorrágico, sus causas más habituales son la hipertensión arterial mal controlada, la rotura de aneurismas cerebrales, malformaciones arteriovenosas, traumatismos craneoencefálicos y el uso inadecuado de fármacos anticoagulantes³.

Signos y síntomas:

El ictus suele presentarse con déficit neurológico focal de inicio brusco. Entre los síntomas más frecuentes destacan:

  • Déficit motor: hemiplejia o hemiparesia.
  • Alteraciones sensitivas: pérdida de sensibilidad o parestesias.
  • Trastornos del lenguaje: afasia o disartria.
  • Alteraciones visuales: hemianopsia, visión doble o pérdida de visión en un ojo.
  • Alteraciones cognitivas y del nivel de conciencia.

 

En el ictus hemorrágico son típicos la cefalea intensa, los vómitos y la disminución del nivel de conciencia⁴.

La evaluación rápida mediante escalas como FAST (Face, Arms, Speech, Time) o NIHSS (National Institutes of Health Stroke Scale) resulta decisiva para la detección precoz y derivación urgente a centros especializados¹.

Diagnóstico

El diagnóstico inicial combina una valoración clínica detallada con técnicas de neuroimagen. La tomografía computarizada sin contraste es la prueba de elección en la fase aguda para diferenciar entre ictus isquémico y hemorrágico. La resonancia magnética, especialmente en secuencias de difusión, permite detectar lesiones isquémicas muy precoces¹,⁵.

Además, se realizan pruebas complementarias para identificar la causa y prevenir recurrencias:

  • Electrocardiograma y monitorización cardíaca para detectar arritmias.
  • Ecografía Doppler de troncos supraaórticos para valorar estenosis carotídeas.
  • Analítica completa con perfil lipídico y glucémico.

 

Tratamiento:

En el ictus isquémico, la fibrinólisis intravenosa con alteplasa debe administrarse dentro de las primeras 4,5 horas desde el inicio de los síntomas. La trombectomía mecánica es el tratamiento de elección en oclusiones de grandes vasos en pacientes seleccionados, pudiendo realizarse hasta 6-24 horas en casos específicos⁵.

En el ictus hemorrágico, el objetivo inicial es el control rápido de la presión arterial, la reversión de la anticoagulación y, cuando procede, la evacuación quirúrgica del hematoma. También se vigila la presión intracraneal y se emplean medidas para prevenir el edema cerebral⁴.

En ambos casos, el soporte vital, la prevención de complicaciones y la rehabilitación temprana son fundamentales para optimizar la recuperación funcional.

Complicaciones:

Entre las complicaciones más comunes se encuentran:

  • Déficit neurológico permanente.
  • Crisis epilépticas post-ictus.
  • Infecciones respiratorias y urinarias asociadas a la inmovilidad.
  • Trombosis venosa profunda y embolia pulmonar.
  • Edema cerebral y transformación hemorrágica.
  • Depresión y trastornos cognitivos post-ictus.

 

El abordaje multidisciplinar que incluye neurología, rehabilitación, terapia ocupacional, logopedia y apoyo psicológico ha demostrado mejorar la independencia funcional².

CONCLUSIONES

El ictus es una emergencia médica de alto impacto clínico y social que exige una actuación rápida y coordinada. La prevención, detección precoz y tratamiento eficaz son pilares fundamentales para reducir la mortalidad y mejorar la calidad de vida de los supervivientes. El papel de los equipos multidisciplinares y de los cuidados de enfermería es clave para garantizar una atención integral desde la fase aguda hasta la reintegración social³.

BIBLIOGRAFÍA

  1. Patil S, Rossi R, Jabrah D, Doyle K. Detection, Diagnosis and Treatment of Acute Ischemic Stroke: Current and Future Perspectives. Front Med Technol. 2022;4:748949. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/35813155/
  2. Powers WJ, Rabinstein AA, Ackerson T, et al. 2018 Guidelines for the Early Management of Patients With Acute Ischemic Stroke. Stroke. 2018;49:e46-e110. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/29367334/
  3. Hurford R, Sekhar A, Hughes TAT, Muir KWM. Diagnosis and management of acute ischaemic stroke. Pract Neurol. 2020;20(4):304-316. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/32507747/
  4. Silver FL, Gan R, Coutts SB, et al. Acute Stroke Management, 7th Edition Practice Guidelines Update. CMAJ. 2024. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/36529857/
  5. Smith EE, Johnston SC, Easton JD, et al. Management of Acute Ischemic Stroke. N Engl J Med. 2023;389(1):86-94. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37532617/

 

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