AUTORES
- Claudia Carmona Álvarez. (Enfermera Servicio Aragonés de Salud). Aragón, España.
- Vanessa Lafontana Gracia. (Enfermera Centro de Salud de Grañén). Aragón, España.
- Cristina Mateo Almudévar. (Enfermera de planta Hospital Universitario San Jorge). Aragón, España.
- Nerea Moreno Apellaniz. (Enfermera Servicio Aragonés de Salud). Aragón, España.
- Sara Almazán Fernández. (Enfermera de planta Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa). Aragón, España.
- Ana Becerril Marín. (Enfermera de planta Hospital Universitario San Jorge). Aragón, España.
RESUMEN
La obesidad, se evidencia como un factor de riesgo que modifica el desarrollo y la recurrencia del cáncer de mama además de estar asociada a mayores complicaciones quirúrgicas y peores resultados en la supervivencia de la enfermedad (hasta un 20-30% de riesgo de mortalidad asociada a la pérdida de la masa muscular). La pérdida de masa muscular, también conocida como sarcopenia, provoca una disminución de la calidad de vida, de las funciones físicas y los resultados tras la intervención quirúrgica por un aumento de la estancia hospitalaria y por ende, el aumento de las complicaciones1.
Mejorar la condición física e introducir un estilo de vida activo con hábitos saludables fomenta las habilidades sociales de los pacientes y aumenta su estado psicológico. Los resultados de los estudios realizados indican que la realización de ejercicio y actividad física se relaciona con un efecto positivo en el manejo y supervivencia del cáncer de mama2.
PALABRAS CLAVE
Ejercicio físico, cáncer de mama, nutrición
ABSTRACT
Obesity is a risk factor that modifies the development and recurrence of breast cancer. It is also associated with increased surgical complications and poorer survival rates (up to a 20–30% mortality risk associated with muscle loss). Muscle loss, also known as sarcopenia, leads to decreased quality of life, physical function, and postoperative outcomes due to increased hospital stays and, consequently, increased complications1.
Improving physical fitness and introducing an active lifestyle with healthy habits fosters patients’ social skills and improves their psychological well-being. The results of studies indicate that exercise and physical activity are associated with a positive effect on breast cancer management and survival2.
KEY WORDS
Physical exercise, breast cancer, nutrition
DESARROLLO DEL TEMA
Las intervenciones de salud que incluyen programas de nutrición y ejercicio organizados favorecen la pérdida de grasa corporal, lo que se relaciona con una pérdida de peso y con una disminución de la insulina en ayunas, mejorando el resultado de los marcadores inflamatorios y reduciendo el riesgo de reincidencia del cáncer.
Actualmente se recomienda ejercicio de tipo aérobico de intensidad moderada de veinte a treinta minutos, combinado con ejercicio de resistencia dos veces a la semana. Esto disminuye las toxicidades que provocan los tratamientos para el cáncer y la fatiga, condición física y calidad de vida. A su vez, una dieta enriquecida en frutas, verduras, cereales integrales y menor consumo de carnes rojas reduce el riesgo de mortalidad por cáncer de mama1.
Mecanismos de acción de los ejercicios físicos sobre la producción de tumores.
Los cambios hormonales, metabólicos y el control de la inflamación sistémica son respuestas promovidas por la realización de ejercicio físico que pueden ayudar a controlar el desarrollo tumoral. Durante la sesión de ejercicio, estos factores que actúan sobre el metabolismo del tumor desarrollan adaptaciones tanto inmunogénicas como metabólicas, que retrasan su progresión.
El mecanismo de acción del ejercicio físico en la prevención del cáncer de mama está relacionado con una disminución insulínica, inflamación y estrés oxidativo. La reducción de la masa grasa, grasa visceral, niveles séricos de insulina y los efectos inmunomoduladores provocados por el ejercicio, fomentan un aumento de la inmunidad innata y adquirida que mejora los mecanismos de reparación del ADN y reduce el riesgo de padecer la enfermedad.
El ejercicio físico como prevención del cáncer de mama.
Entre los primeros estudios que surgieron en relación con este tema, se encuentra “Estudios de Salud de Enfermeras” y demostró que aquellas mujeres que realizaban ejercicio físico moderado o vigoroso de siete o más horas semanales tenían un 20% menos de desarrollar cáncer de mama que las que realizaban ejercicio menos de una hora a la semana.
Estudios posteriores, han evidenciado que, en la población general, las que hacen ejercicio regularmente y de forma sostenida, tienen un menor riesgo de entre un 10 y un 20% de desarrollar la enfermedad, si no tienen antecedentes familiares de cáncer de mama. En el caso de mutaciones genéticas BRCA1 y BRCA2 las evidencias son más limitadas y se precisan más estudios.
Ejercicio físico durante el tratamiento de cáncer de mama.
El tratamiento del cáncer de mama debe ser individualizado y adaptado a las necesidades personales de cada individuo; edad, comorbilidades, estilo de vida, extensión de la enfermedad, tipo de tumor.
Los tratamientos pueden ser:
- Terapias locales: Cirugía, radioterapia, reconstrucción de las mamas.
- Terapias sistémicas: Quimioterapia, hormonoterapia y terapias biológicas.
El ejercicio físico adaptado a las necesidades de cada paciente es seguro durante los tratamientos del cáncer. Uno de los síntomas más comunes, el dolor, puede restringir y limitar la actividad, pero a su vez, la realización de ejercicio cuando este sea posible ayuda a controlar el dolor tendiendo a su disminución.
Un programa de entrenamiento aeróbico organizado en aquellos pacientes que se someten a tratamientos quimioterápicos se ha asociado con una mejora de la condición y funcionamiento físico, frecuencia cardiorrespiratoria, disminución de la sensación nauseosa y vómitos. Además, los ejercicios de resistencia aumentan la autoestima, fuerza y composición corporal sin perjudicar el linfedema postquirúrgico.
Al finalizar los tratamientos, hay que conseguir rehabilitar a estos pacientes para que puedan retomar su vida y sus actividades diarias. Es muy importante concienciar a los pacientes a adoptar estilos de vida saludables, con una correcta nutrición y actividad, que puede mejorar las secuelas producidas por la enfermedad3.
Factores dietéticos en la incidencia y recurrencia del cáncer de mama.
Un estilo de vida saludable, controlando el peso y siguiendo una dieta de alta calidad influye tanto en el riesgo de poder desarrollar un cáncer de mama como en los resultados tras el diagnóstico. Una revisión y un metaanálisis concluyeron que existe una correlación entre el índice de masa corporal (IMC), índice cintura-cadera (ICC) y la supervivencia del cáncer de mama.
Los hábitos de vida poco saludables; estilo sedentario, ingesta de alimentos calóricos, azúcares, grasas saturadas y una ingesta baja de alimentos saludables (que contienen de grasas saludables, antioxidantes naturales y fibra, conducen a la obesidad.
Hay ciertos estudios que evidencian que los alimentos como carnes rojas y procesadas, grasas saturadas y algunos hidratos de carbono son factores de riesgo potenciales para el cáncer de mama porque aumentan el nivel de estrógeno endógeno, factor de crecimiento similar a la insulina y las citocinas inflamatorias. Al contrario que la fibra, omega-3, vitaminas C y E, frutas y verduras que tienen un papel protector sobre el efecto oxidativo y la inflamación crónica4.
Problemas en la alimentación.
Durante los tratamientos oncológicos, los pacientes pueden sufrir algunos problemas relacionados con la alimentación. Todo ello dependerá del tratamiento, su dosis y los antecedentes personales de cada individuo.
- Falta de apetito.
- Problemas en la eliminación: diarrea o estreñimiento.
- Sequedad bucal.
- Náuseas y vómitos.
- Mucositis.
- Esofagitis.
- Modificaciones de los sentidos: gusto y olfato.
- Pérdida del peso corporal.
Todo ello puede ser limitante a la hora de ingerir los alimentos, por ello lo más adecuado es prestar atención a las apetencias de los pacientes y llevar un seguimiento de las recomendaciones sugeridas por un profesional de la salud5.
Recomendaciones nutricionales y consejos de alimentación.
La alimentación contribuye a la recuperación de la fuerza, reconstrucción del tejido y mejorar las sensaciones tras las sesiones de tratamiento. Algunas recomendaciones que ofrece la evidencia son las siguientes:
- Preparar comidas sencillas y fáciles de elaborar.
- Variedad en la alimentación para obtener las vitaminas esenciales de cada alimento.
- Aumento de la ingesta de frutas y verduras, con diferentes formas de elaboración o incluso zumos o jugos de frutas.
- Ingestión de cereales integrales, pues contienen carbohidratos complejos, vitaminas, minerales y fibra.
- Evitar alimentos muy grasos, salados, azúcar, alcohol, ahumados o carnes procesadas.
- Productos lácteos bajos en grasas.
Una correcta y adecuada alimentación consiste en incluir en cada una de las comidas la cantidad necesaria de nutrientes y alimentos que nuestro cuerpo necesita para mantener nuestro estado de salud óptimo y obtener la energía suficiente para desarrollar nuestras tareas diarias.
No existen dietas ni alimentos que curan el cáncer, pero sí se puede prevenir o paliar mediante hábitos saludables como el ejercicio físico acompañado de una dieta mediterránea5,6.
CONCLUSIONES
En los últimos años, tanto el ejercicio físico como el apoyo nutricional forma parte de un programa integral de tratamiento del cáncer, aumentando cada vez más el interés en la investigación. El sobrepeso y la obesidad están asociadas a un mayor riesgo de padecer cáncer de mama pre y post menopáusico, por ello los expertos recomiendan evitar el aumento de peso durante la edad joven.
Las evidencias actuales, demuestran que las intervenciones más efectivas para lograr una mejora de la composición corporal son: El entrenamiento de resistencia, que resulta beneficioso para conservar la masa magra y la restricción calórica combinada con el ejercicio de resistencia y aeróbico durante y después del tratamiento contra el cáncer de mama.
Los ejercicios prescritos para los pacientes que sufren cáncer de mama son muy parecidos a los que se prescriben en la población general. Sin embargo, se necesitan más estudios para una mejor orientación de la prescripción de ejercicios individualizada en este tipo de pacientes.
BIBLIOGRAFÍA
- Kudiarasu C, Lopez P, Galvão DA, Newton RU, Taaffe DR, Mansell L, et al. What are the most effective exercise, physical activity and dietary interventions to improve body composition in women diagnosed with or at high-risk of breast cancer? A systematic review and network meta-analysis. Cancer [Internet]. 2023;129(23):3697–712. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1002/cncr.35043
- Ficarra S, Thomas E, Bianco A, Gentile A, Thaller P, Grassadonio F, et al. Impact of exercise interventions on physical fitness in breast cancer patients and survivors: a systematic review. Breast Cancer [Internet]. 2022;29(3):402–18. Disponible en: http://dx.doi.org/10.1007/s12282-022-01347-z
- Campos MDSB, Feitosa RHF, Mizzaci CC, Flach M do RT von, Siqueira BJM, Mastrocola LE. Os Benefícios dos Exercícios Físicos no Câncer de Mama. Arq Bras Cardiol [Internet]. 2022 [citado el 27 de mayo de 2025];119(6):981–90. Disponible en: https://www.scielo.br/j/abc/a/GfvyKv4BFDDqnvQJgfC4BJB/?lang=en
- De Cicco P, Catani MV, Gasperi V, Sibilano M, Quaglietta M, Savini I. Nutrition and breast cancer: A literature review on prevention, treatment and recurrence. Nutrients [Internet]. 2019;11(7):1514. Disponible en: http://dx.doi.org/10.3390/nu11071514
- Del cáncer D y. D del T. Consejos de alimentación: [Internet]. Cancer.gov. [citado el 27 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.cancer.gov/espanol/cancer/sobrellevar/consejos-de-alimentacion.pdf
- Fecma.org. [citado el 27 de mayo de 2025]. Disponible en: https://www.fecma.org/wp-content/uploads/2024/02/guia-nutricion-ejercicio-cancer-mama.pdf