AUTORES
- Ana Badules Sánchez. Fisioterapeuta Clínica V. Abenia Zaragoza. España.
- David Rillo Gil. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
- Marta Fustero Albero. Fisioterapeuta Fadema Zaragoza. España.
- Javier Planas Gil. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
- Inés Ariza Lafaja. Fisioterapeuta MAZ Zaragoza. España.
- Raquel Burillo Nebra. Fisioterapeuta Clínica E. Sierra Zaragoza. España.
RESUMEN
La incontinencia urinaria de urgencia (IUU) es un trastorno del suelo pélvico que afecta significativamente la calidad de vida de quienes la padecen, especialmente en mujeres adultas. Se caracteriza por la aparición súbita e involuntaria del deseo imperioso de orinar, frecuentemente acompañada de pérdidas urinarias. Su prevalencia es alta, pero suele estar infradiagnosticada por factores sociales y personales.
Este artículo tiene como objetivo analizar las causas, factores de riesgo, diagnóstico y opciones terapéuticas disponibles, con especial atención al enfoque fisioterapéutico. El tratamiento conservador, farmacológico y quirúrgico, así como la educación del paciente, son fundamentales en el manejo integral de esta afección.
PALABRAS CLAVE
Incontinencia urinaria, micción, vejiga urinaria hiperactiva, fisioterapia, calidad de vida.
ABSTRACT
Urge urinary incontinence (UUI) is a pelvic floor disorder that significantly affects the quality of life of those who suffer from it, especially adult women. This condition is marked by an abrupt, involuntary need to urinate, often resulting in an unintentional loss of urine. Its prevalence is high, but it is often underdiagnosed due to social and personal factors.
This article aims to analyse the causes, risk factors, diagnosis, and available therapeutic options, with special attention to the physical therapy approach. Conservative, pharmacological, and surgical treatment, as well as patient education, are essential in the comprehensive management of this condition.
KEY WORDS
Urinary incontinence, urination, urinary bladder overactive, physical therapy, quality of life.
DESARROLLO DEL TEMA
La incontinencia urinaria es una disfunción del tracto urinario inferior que según como se presente se puede clasificar en incontinencia urinaria de urgencia, de esfuerzo o mixta. Su prevalencia varía en función del sexo, edad y antecedentes quirúrgicos1.
Entre ellos, la incontinencia urinaria de urgencia (IUU) se define como una pérdida involuntaria de orina acompañada de la necesidad urgente de orinar, normalmente sin tiempo suficiente para llegar al baño. Se relaciona con el síndrome de vejiga hiperactiva, que se provoca como consecuencia de la urgencia, ya que aumentan la frecuencia de micciones con o sin nicturia. Afecta a un 20% de la población, con mayor prevalencia en mujeres y adultos mayores1.
Esta condición no solo genera molestias a nivel físico, sino que afecta también emocional y socialmente. Es por esta razón, que en ocasiones la incontinencia puede provocar una disminución del bienestar físico general, afectando a su calidad de vida2.
FISIOPATOLOGÍA:
La IUU se produce por una hiperactividad no inhibida del detrusor que provoca contracciones involuntarias. La alteración en la actividad vesical se asocia a una disfunción de los mecanismos neurológicos responsables de inhibición del reflejo miccional, así como, en determinadas ocasiones, a factores locales como inflamación, alteraciones en la microbiota urinaria e hipersensibilidad del urotelio. Estas situaciones modifican la percepción de llenado vesical, generando una necesidad urgente de orinar que puede derivar en episodios de micción involuntaria3.
- Factores neurológicos: La micción es un proceso regulado por un complejo equilibrio entre señales aferentes y eferentes de naturaleza inhibitoria y excitatoria, que involucran el tronco encefálico, la médula espinal y los nervios periféricos. En el contexto de la incontinencia urinaria de urgencia, dicho control neurológico puede verse comprometido como consecuencia de lesiones centrales o daños en vías periféricas, lo que altera la conducción nerviosa hacia el músculo detrusor o los mecanismos esfinterianos3.
- Disfunción urotelial: El urotelio vesical actúa como una barrera muy receptiva a variaciones en la presión intravesical, el movimiento mecánico y los componentes químicos presentes en la orina. Se comporta como un tejido sensorial que libera sustancias (ATP, óxido nítrico, prostaglandinas) que modulan la actividad del detrusor y las terminaciones nerviosas. En la IUU, se han descrito alteraciones en la liberación de estos mediadores que incrementan la excitabilidad sensorial, generando señales de urgencia exageradas ante volúmenes vesicales normales o incluso bajos3.
- Factores hormonales: En mujeres posmenopáusicas, la disminución de estrógenos produce atrofia de la mucosa uretral y vesical, provocando aumento de la frecuencia urinaria, urgencia miccional, nicturia e infecciones1. Todos estos mecanismos fisiopatológicos de la IUU se incrementan por otras condiciones clínicas como pueden ser la edad, factores metabólicos, menopausia o estrés psicológico3.
ETIOLOGÍA Y FACTORES DE RIESGO:
Diversas condiciones predisponen el desarrollo de la IUU. Puede tener origen idiopático o estar asociada a trastornos neurológicos. Entre los factores de riesgo más frecuentes se incluyen:
- Edad avanzada: Se observa una mayor prevalencia en adultos mayores de 60 años debido a cambios estructurales y funcionales del tracto urinario con el envejecimiento1.
- Sexo femenino: Las mujeres presentan mayor tasa, sobre todo tras el parto y la menopausia1-4.
- Obesidad: Un índice de masa corporal elevado aumenta la presión sobre la vejiga, favoreciendo síntomas de urgencia1-3,4.
- Condiciones neurológicas: Enfermedades como el Parkinson1.
- Cirugía abdominal o pélvica4
DIAGNÓSTICO:
El diagnóstico de la IUU requiere una anamnesis exhaustiva que abarque los síntomas urinarios, así como antecedentes médicos y gineco-obstétricos. Las principales herramientas diagnósticas empleadas incluyen:
- Diario miccional: utilizado para documentar la frecuencia urinaria, el volumen de orina y la presencia de episodios de incontinencia2.
- Cuestionarios de calidad de vida: entre los más utilizados se encuentra el ICIQ-SF (International Consultation on Incontinence Questionnaire – Short Form), diseñado para medir el impacto de esta afección en las actividades de la vida diaria4.
- Exploración física: enfocada en la evaluación del suelo pélvico y la detección de posibles signos neurológicos.2
- Estudios complementarios: que comprenden análisis de orina, cistoscopia o estudios urodinámicos en casos que requieren una valoración más profunda. La correcta clasificación del tipo de incontinencia permite seleccionar el tratamiento más adecuado y eficaz5.
TRATAMIENTO:
El tratamiento debe individualizarse según tipo de incontinencia, severidad, edad y preferencia del paciente y puede incluir:
1. Tratamiento conservador:
Son la primera línea terapéutica. Entre ellas se encuentran, por un lado, el entrenamiento vesical, que mejora la capacidad funcional de la vejiga mediante el control voluntario de la micción. Por otro lado, la reeducación del suelo pélvico mediante ejercicios y técnicas fisioterapéuticas especializadas. Ambos procedimientos han demostrado eficacia para reducir los episodios de incontinencia2.
La fisioterapia del suelo pélvico se ha afianzado como una herramienta terapéutica clave. Incluye ejercicios de Kegel, entrenamiento muscular supervisado, biofeedback y electroestimulación funcional. Estas técnicas han mostrado beneficios tanto en la mejora del control vesical como en la calidad de vida de las pacientes. Además, se recomienda un enfoque personalizado y continuo para obtener resultados duraderos2-6.
También se aconsejan modificaciones del estilo de vida, como la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso, evitar irritantes vesicales (cafeína, alcohol) y establecer horarios miccionales programados5.
2. Tratamiento farmacológico:
Cuando el tratamiento conservador no es suficiente, se recurre al tratamiento farmacológico. Los antimuscarínicos son eficaces, ya que reducen la actividad del detrusor, pero suelen limitarse por sus efectos secundarios, especialmente en pacientes mayores. Los agonistas beta-3 adrenérgicos como mirabergon, han demostrado ser igual de eficaces con una mejor tolerancia7.
3. Tratamiento invasivo:
Se reserva para casos en los que no funciona otra cosa. Comprende técnicas como la inyección intravesical de toxina botulínica, que tiene como objetivo reducir la actividad del músculo detrusor8. Otra opción terapéutica es la neuromodulación sacra y del nervio tibial posterior, con el fin de recuperar el control neural de la micción mediante la estimulación del nervio sacro5.
CONCLUSIONES
La incontinencia urinaria de urgencia constituye una alteración prevalente, especialmente en mujeres en etapa posmenopáusica. Presenta diversas etiologías y manifestaciones clínicas, lo que la convierte en una disfunción de carácter complejo. Afecta de manera biopsicosocial, por lo que el abordaje debe de ser integral y de manera multidisciplinar, combinando desde medidas conservadoras, fisioterapéuticas, farmacológicas o quirúrgicas en algunos casos, basadas en la evidencia más actual.
Su diagnóstico y tratamiento deben de ser adecuados a cada paciente. Es esencial en función de la edad, comorbilidades y preferencias, para mejorar la calidad de vida y la adherencia terapéutica.
Además, es indispensable una mayor educación sanitaria, para conseguir una mayor concienciación de la población y así reducir el estigma relacionado con la incontinencia urinaria.
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