Ingurgitación mamaria durante la lactancia materna. Artículo monográfico

15 septiembre 2025

 

AUTORES

  1. María Jiménez Amuedo. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  2. Alicia Román Rojas. Matrona. Hospital Universitario Clínico Lozano Blesa. Zaragoza. España.
  3. Francisco Javier Álvarez Arjonilla. Matrón. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  4. Laura Santos Rodríguez. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
  5. Andrea Ruiz Martínez. Matrona. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.

 

RESUMEN

La ingurgitación mamaria es una complicación frecuente durante la lactancia, especialmente en los primeros días posparto, aunque también puede presentarse en etapas posteriores como durante la reincorporación al trabajo, la separación madre-hijo o el destete. Se caracteriza por hinchazón y edema generalizado, habitualmente bilateral, endurecimiento y aumento de la temperatura de las mamas, como resultado de la acumulación de leche y un incremento exagerado de la vascularización sanguínea y linfática en la zona. Este proceso, generalmente doloroso, puede interferir con el inicio y mantenimiento de la lactancia si no se aborda de manera oportuna. El presente artículo revisa los aspectos clave para su detección precoz y manejo adecuado, con el fin de prevenir complicaciones y favorecer una experiencia de lactancia satisfactoria y duradera.

PALABRAS CLAVE

Ingurgitación mamaria, lactancia materna, complicaciones.

ABSTRACT

Breast engorgement is a common complication during breastfeeding, particularly in the early postpartum days, although it may also occur at later stages, such as during the return to work, mother–infant separation, or weaning. It is characterized by swelling and generalized edema, usually bilateral, along with breast firmness and increased temperature, resulting from milk accumulation and an exaggerated increase in blood and lymphatic vascularization. This process, often painful, can interfere with the initiation and maintenance of breastfeeding if not addressed promptly. This article reviews the key aspects for early detection and proper management, aiming to prevent complications and promote a satisfying and long-lasting breastfeeding experience.

KEY WORDS

Breast engorgement, breastfeeding, complications.

DESARROLLO DEL TEMA

La ingurgitación mamaria es una de las complicaciones más comunes de la lactancia materna. A menudo suele observarse en los primeros días posparto debido a una dificultad en el establecimiento de la lactogénesis II, pero también puede aparecer en otros momentos de la lactancia1.

De manera fisiológica, entre las 48 y 72 horas posteriores al parto, se produce en la mujer la lactogénesis II, también conocida como “subida de la leche”. Se inicia la activación secretora, con el paso de una cantidad más reducida de calostro a una copiosa secreción de leche de transición. Los alvéolos de las glándulas mamarias se llenan de leche y la madre experimenta una sensación de plenitud que es fisiológica2. Además, se produce un aumento de la vascularización de las mamas, por lo que se sienten más calientes y pesadas3. Este es un proceso fisiológico que se desencadena con el alumbramiento de la placenta gracias a los cambios hormonales y metabólicos producidos en el organismo3,4. La incomodidad y tensión mamaria producidas disminuyen después de la toma y en unos días los pechos se sienten más confortables, a medida que la producción de leche se va adaptando a la demanda del bebé y sus necesidades2,5.

Sin embargo, si no se regula adecuadamente puede desencadenarse una ingurgitación mamaria3. Se produce una hinchazón y edema generalizado de toda la mama, normalmente bilateral, con la piel tensa y brillante por la distensión2. Participan dos factores: por un lado, la acumulación de leche y por otro, el aumento exagerado de la vascularización, a nivel sanguíneo y linfático, que producen la congestión mamaria. El edema producido por el acumulo de líquido intersticial comprime los conductos galactóforos e impide la salida de la leche por le pezón creando un “efecto tapón”2-4. La tensión mamaria es excesiva, los pechos se vuelven duros y se acompaña de dolor e inflamación. Los pezones pueden estirarse y aplanarse y dificultar el agarre del recién nacido y producir grietas2. De esta forma, se crea un círculo vicioso caracterizado por un vaciado ineficaz de la mama, retención de leche, dolor y dificultad en el amamantamiento. Esto puede desencadenar complicaciones y poner en peligro la lactancia materna si no se resuelve adecuadamente6.

Hay situaciones que favorecen la aparición de una ingurgitación mamaria en el posparto, como son:

  • Un trabajo de parto largo con excesiva infusión de líquidos intravenosos, que luego pueden producir edemas en el posparto3,4.
  • El retraso en el inicio de la lactancia o la separación de la madre y bebé tras el parto2-4.
  • Limitar las tomas en frecuencia y duración y no adaptarlas a la demanda del recién nacido2,6.
  • La suplementación precoz e introducción de tetinas como los biberones o los chupetes crean confusión en el recién nacido. Algunos modifican su patrón de succión- deglución habitual con el biberón y lo repiten al pecho, siendo incapaces de extraer leche de forma eficaz6.
  • Mala técnica de agarre y/o succión del recién nacido: presencia de anquiloglosia u otros problemas en el recién nacido2,3.

 

Aunque de forma menos frecuente, la ingurgitación mamaria también puede producirse en el contexto de una lactancia ya bien instaurada, en situaciones que alteren el equilibrio entre la producción y extracción regular de la leche. Estos pueden ser: durante la fase de destete, la vuelta al trabajo, la separación temporal madre-hijo, una sobreestimulación con el extractor, toma de medicación incompatible con la lactancia, etc3.

Diagnóstico diferencial:

Es importante diferenciar la ingurgitación de otras complicaciones de la lactancia para garantizar un manejo adecuado:

  • Obstrucción ductal: suele manifestarse como un bulto doloroso en una zona localizada del pecho sin enrojecimiento ni fiebre que se produce generalmente por un agarre incorrecto o por el uso inadecuado de sujetadores que comprimen el pecho. Suele ser del tamaño de una nuez. Disminuye sensiblemente después de la toma y a las horas vuelve a aumentar de volumen.
  • Mastitis: suele producirse por un desequilibrio de la microbiota de la leche y se caracteriza por dolor, enrojecimiento e inflamación de un cuadrante de la mama, sensación de malestar general y fiebre.
  • Absceso mamario: es el resultado de una mastitis no resuelta, en la que la infección ha producido un acumulo de pus que se palpa como un bulto fluctuante y se acompaña de signos de infección1, 7.

 

Prevención:

Para evitar que se produzca una ingurgitación debemos garantizar un correcto vaciado de las mamas y una succión frecuente y eficaz del recién nacido desde el inicio y en una posición adecuada 6, 7. Los primeros días la lactancia es a demanda de madre y bebé, es decir, que si la madre siente el pecho turgente y pesado y necesita que el bebé mame para aliviar las molestias puede despertarlo y ofrecerle el pecho7. Para ello es esencial el alojamiento conjunto madre e hijo3. Durante las primeras semanas la oferta y la demanda se irán regulando hasta que la cantidad de leche que se fabrique sea la idónea para la demanda del lactante7.

Se debe favorecer el contacto piel con piel, evitar separaciones madre-recién nacido u otras interferencias y evitar que pasen más de 2-3 horas entre tomas los primeros días4.

La prevención comienza con la educación sanitaria. Las intervenciones educativas sobre lactancia materna, que combinan conocimiento teórico y habilidades prácticas, parecen ser efectivas para reducir la ingurgitación mamaria y el dolor y mantener la lactancia materna exclusiva en las madres durante las primeras semanas posparto8.

Es necesario el adiestramiento de las madres para amamantar en posiciones adecuadas y favorecer un agarre profundo, para asegurar un vaciamiento correcto del pecho6.

Antes del alta hospitalaria se recomienda proporcionar información preventiva sobre la posible aparición de congestión mamaria y su manejo5.

En lactancias ya bien establecidas, es importante que las madres conozcan cómo manejar la producción de leche ante una interrupción repentina, ya que en estas circunstancias existe un mayor riesgo de desarrollar ingurgitación u otras complicaciones. Lo fundamental es que aprendan a identificar las señales de llenado mamario y realicen extracciones con la frecuencia que necesiten9. Las pautas específicas variarán según se trate de una interrupción temporal o definitiva, y de si la leche debe conservarse o desecharse.

Manejo y tratamiento:

Ante una ingurgitación mamaria lo más importante es el correcto vaciamiento de los pechos. Priorizaremos que sea el bebé quien lo haga, pero si no termina de vaciar correctamente la mama y persisten las molestias, la madre deberá extraerse de forma manual o con un extractor sólo lo suficiente para aliviar la tensión3,6.

Se debe corregir la causa desencadenante de la ingurgitación y corregir la postura, el agarre y succión del recién nacido si precisa2. Las tomas deben ser frecuentes e ilimitadas y se debe realizar contacto piel con piel para favorecer la liberación de oxitocina5.

El problema generalmente reside en la dificultad para extraer la leche debido a la retención de líquidos, que impide que ésta salga con facilidad. Si las mamas están muy duras e ingurgitadas, un masaje del pecho y la extracción manual o mecánica durante unos minutos puede ayudar a ablandar el pecho y facilitar el agarre del bebé5. El masaje suave previo a la toma puede ser con movimientos circulares o en dirección al pezón para favorecer el drenaje de la leche3,6.

El uso del sacaleches no está contraindicado, ya que, si el bebé no está disponible o la succión es inefectiva, la madre deberá vaciar el pecho de la manera más efectiva, sea de forma manual o mecánica4. Es fundamental revisar que la talla de la copa sea la correcta y ajustar la fuerza de succión, así como el tiempo y frecuencia de extracción, de forma personalizada, para prevenir lesiones y una hiperproducción.

En algunos casos, la areola está edematizada por lo que es necesario movilizar el líquido retenido hacia el interior de la glándula antes de iniciar la toma, empleando técnicas como la presión inversa suavizante para facilitar el agarre del lactante. La técnica, descrita por Cotterman o Miller y Riordan, consiste en ejercer una presión suave con los dedos alrededor de la areola, generando una presión positiva. Puede realizarlo la misma madre o un profesional de la salud y no debe doler; durante su aplicación puede fluir algo de leche. Tras realizarla, se recomienda colocar de inmediato el bebé al pecho para que la congestión no reaparezca o, si la madre lo prefiere, realizar una extracción manual adicional para ablandar aún más la areola. Cuando se lleva a cabo con la madre recostada boca arriba, la acción de la gravedad puede ayudar a retrasar la reaparición del edema. Puede realizarse de diferentes maneras:

  • Método de dos manos y un solo paso: colocar las yemas de los dedos alrededor de la areola y comprimir suavemente hacia las costillas durante 2-3 minutos, o el tiempo necesario. Suele ser la más sencilla para que la madre la realice por sí misma.
  • Método de dos manos y dos pasos: colocar 2 dedos extendidos a cada lado del pezón, ejercer la presión, y repetir la acción colocándolos por encima y por debajo del pezón.
  • Método de dos dedos pulgares y dos pasos: igual que el anterior, pero utilizando los pulgares a cada lado del pezón3,5,9.

 

Aunque falta evidencia, en la práctica algunos profesionales recomiendan la aplicación de tratamientos fríos tras la toma (packs de gel fríos, hojas frías de col) ya que a algunas mujeres les proporciona alivio y confort gracias a su efecto vasoconstrictor6,10. Estas aplicaciones pueden realizarse entre tomas, sobre la mama y la zona axilar, evitando la areola y el pezón3.

Parece que las hojas de col frías podrían ser más efectivas para el dolor y la dureza de las mamas que la atención habitual10. Antes de aplicarlas, se aconseja lavarlas bien y romper los tallos de la hoja4.

Los tratamientos como las hojas de col, las compresas de gel frío o las compresas de hierbas y los masajes, podrían ser prometedores, pero se necesitan más estudios10.

Si no hay alergias ni contraindicaciones, el facultativo puede recomendar antiinflamatorios compatibles con la lactancia para mejorar el dolor y la inflamación4,5.

Aunque la evidencia disponible es limitada, parece que la aplicación de calor directo sobre la mama podría empeorar el cuadro, ya que provoca vasodilatación y favorecería el paso de líquido hacia el espacio intersticial3,4. Además, seguir indicaciones erróneas, como evitar la extracción, vendar las mamas o restringir la ingesta de líquidos también puede agravar la situación9.

 

CONCLUSIÓN

La ingurgitación mamaria constituye uno de los problemas más frecuentes, pero también prevenibles, de la lactancia materna. Un abordaje adecuado permite evitar complicaciones, aumentar el bienestar materno y reducir el riesgo de abandono precoz de la lactancia. Es fundamental que los profesionales sanitarios cuenten con una formación adecuada en lactancia materna. Algunas intervenciones muestran resultados prometedores, pero requieren más estudios para demostrar su eficacia.

Las matronas desempeñamos un papel clave en la educación sanitaria y la prevención de complicaciones, contribuyendo a una lactancia materna exitosa y duradera.

 

BIBLIOGRAFÍA

  1. LactApp. Complicaciones durante la lactancia materna [Internet]. Blog LactApp; 2023 [citado 2025 Ago 15]. Disponible en: https://blog.lactapp.es/complicaciones-durante-la-lactancia-materna/
  2. Organización Mundial de la Salud; Organización Panamericana de la Salud. La alimentación del lactante y del niño pequeño: Capítulo modelo para libros de texto dirigidos a estudiantes de medicina y otras ciencias de la salud [Internet]. Washington, D.C.: OPS; 2010 [citado 2025 Ago 15]. Disponible en: https://www.aeped.es/sites/default/files/3-almentacion_modelo_libros_0.pdf
  3. Federación de Asociaciones de Matrona de España (FAME). Abordaje de las dificultades más frecuentes en lactancia materna. Barcelona: FAME; 2016.
  4. LactApp. Abordaje en la ingurgitación mamaria [Internet]. Blog LactApp; 2024 [citado 2025 Ago 15]. Disponible en: https://blog.lactapp.es/abordaje-en-la-ingurgitacion-mamaria/
  5. Grupo de trabajo de la Guía de Práctica Clínica sobre la lactancia materna. Guía de Práctica Clínica sobre lactancia materna. Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad; Agencia de Evaluación de Tecnologías Sanitarias del País Vasco-OSTEBA; 2017. Guías de Práctica en el SNS.
  6. Comité de Lactancia Materna de la Asociación Española de Pediatría. Lactancia Materna: guía para profesionales. Monografías de la AEP nº5. Madrid: Ergón; 2004. Disponible en: https://www.ascalema.es/wp-content/uploads/2014/10/Comit%C3%A9-de-Lactancia-Materna-de-la-AEP.-Lactancia-materna.-gu%C3%ADa-para-profesionales.-2004.pdf
  7. Padró A. Somos la leche. 9a ed. Barcelona: Grijalbo; 2022.
  8. Huda MH, Chipojola R, Lin YM, Lee GT, Shyu ML, Kuo SY. The influence of breastfeeding educational interventions on breast engorgement and exclusive breastfeeding: a systematic review and meta-analysis. J Hum Lact. 2022 Feb;38(1):156-70. Disponible en: https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/34229526/
  9. Padró A. Destete. Final de una etapa. 4ªed. Barcelona: Grijalbo; 2021.
  10. Zakarija-Grkovic I, Stewart F. Treatments for breast engorgement during lactation (Tratamientos para la ingurgitación mamaria durante la lactancia). Cochrane Database Syst Rev. 2020; 9. Disponible en: https://www.cochranelibrary.com/cdsr/doi/10.1002/14651858.CD006946.pub4/full/es#CD006946-abs-0019

 

 

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