AUTORES
- Natalia María Garzo González. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ingrid Trallero Marco. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Sara Vidaller Guillén. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Irene Sánchez Subías. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Ana Peligero Mindan. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
- Belén Buetas Buera. Enfermera del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
RESUMEN
Cada año ocurren millones de lesiones por quemaduras en el mundo. Aunque es un proceso tratable en entornos desarrollados, presenta riesgos críticos espontáneos como el shock neurogénico por dolor agudo o crisis de ansiedad severa periprocedimiento. La literatura demuestra que un manejo analgésico ineficaz entre los profesionales de las unidades de quemados es la causa principal de eventos adversos evitables en el ámbito hospitalario. En la presente revisión de la literatura se busca explorar si es efectiva la realidad virtual como alternativa no farmacológica durante las curas para evitar riesgos sobre la estabilidad fisiológica y el bienestar del paciente. La finalidad de todo ello es implementar técnicas de distracción inmersiva estructurada, formación interprofesional basada en simulación de tecnologías eHealth y aprender a regular la respuesta emocional ante procedimientos dolorosos.
PALABRAS CLAVE
Realidad virtual, quemados, riesgos, dolor, ansiedad.
ABSTRACT
Each year, millions of burn injuries occur worldwide. Although it is a treatable process in developed settings, it carries critical spontaneous risks such as neurogenic shock due to acute pain or severe periprocedural anxiety. The literature shows that ineffective analgesic management among professionals in burn units is the leading cause of preventable adverse events in the hospital setting. This literature review aims to explore whether virtual reality is effective as a non-pharmacological alternative during wound care to prevent risks to the patient’s physiological stability and well-being. The ultimate goal is to implement structured immersive distraction techniques, interprofessional training based on eHealth technology simulation, and learning to regulate emotional responses to painful procedures, thereby significantly reducing latent morbidity and mortality.
KEY WORDS
Virtual reality, burns, risks, pain, anxiety.
DESARROLLO DEL TEMA
Cada año se atienden en el mundo numerosos casos de lesiones térmicas graves; el momento de la cura de las heridas es decisivo y el riesgo de shock o trauma psicológico aumenta si surgen dificultades¹. En entornos desarrollados el manejo clínico es avanzado, pero no está exento de riesgos: un alto porcentaje de los pacientes ingresados se enfrentan a crisis de dolor insoportable potencialmente graves y presentan un resultado desfavorable en su propia estabilidad hemodinámica¹. Las causas principales de morbimortalidad física y psicológica en el paciente quemado son el dolor total y el trastorno de estrés postraumático, situaciones críticas que exigen una preparación constante del equipo multidisciplinar¹’².
Un entorno seguro engloba el acompañamiento de personal cualificado en habilidades técnicas y de soporte emocional¹. Las deficiencias en el entrenamiento del personal en terapias complementarias contribuyen directamente a resultados de salud deficientes¹. Los pilares de un abordaje multidisciplinar con éxito son el conocimiento de la situación, la formación constante y una óptima relación terapéutica¹. Tanto las enfermeras asistenciales de unidades de quemados, como concretamente las enfermeras de soporte tecnológico en salud digital, se encuentran en constante interacción con otras disciplinas, dependiendo de la interdependencia³. La educación para la salud es una herramienta indispensable para el cuidado, pero históricamente ha sido escasamente utilizada para el intercambio estructurado de información y capacitación con los familiares o pacientes en técnicas de distracción⁴.
La falta de valoración del dolor anticipatorio es la causa más común de eventos adversos evitables en las salas de curas y repercute directamente sobre la seguridad del paciente⁵, asociándose firmemente a malos resultados biopsicosociales en el binomio paciente-profesional⁶. A pesar de su relevancia, no existe una definición consensuada de protocolo de distracción inmersiva eficaz en el manejo del paciente crítico⁷ y la realidad clínica refleja una falta de práctica que empobrece las interacciones en el ámbito de los cuidados avanzados⁸. El objetivo de esta revisión es explorar si son efectivas las intervenciones basadas en la realidad virtual como alternativa no farmacológica en unidades de quemados para mitigar los riesgos de salud y reducir el dolor y la ansiedad.
Riesgos del afrontamiento y manejo deficiente:
El análisis de la práctica clínica demuestra que un déficit de intervenciones no farmacológicas provoca un reconocimiento tardío del dolor refractario, subestimando la necesidad de técnicas complementarias y desencadenando crisis de agitación e hiperalgesia evitables¹⁰. La falta de comprensión de las fases de la modulación del dolor por parte del personal de enfermería inhibe su detección. En desbridamientos mecánicos o cambios de vendajes complejos hospitalarios, los errores en la medición del dolor por falta de capacitación disminuyen las tasas de tolerancia del paciente¹¹’¹². Por el contrario, un profesional debidamente instruido evita el deterioro clínico, impidiendo crisis hipertensivas secundarias, taquicardias severas o estancias prolongadas en la unidad de críticos¹³. Asimismo, un mal manejo del dolor genera problemas secundarios de hiperalgesia y fobia al procedimiento en el paciente, y frustración profesional en el enfermero¹⁴. En el ámbito de la farmacología, la mala cooperación e instrucción en el uso de opioides de rescate genera consecuencias fatales como la depresión respiratoria o la tolerancia farmacológica extrema¹⁵.
Los enfermeros que afrontan la cura de manera individual, en lugar de con apoyo estructurado, omiten con mayor frecuencia pasos críticos como la preparación neurocognitiva previa¹⁵. Las interpretaciones erróneas de los síntomas de ansiedad del paciente y su transmisión deficiente al equipo de anestesiología evolucionan a crisis agudas descontroladas¹⁶. Las deficiencias en el soporte educativo y tecnológico constituyen la causa más común de fracaso terapéutico evitable¹⁷.
Formación en habilidades de cuidado y capacitación técnica:
La simulación clínica de alta fidelidad y los talleres prácticos en la aplicación de dispositivos inmersivos (como cascos de realidad virtual, software interactivo o entornos ópticos de baja estimulación térmica) mejoran los resultados de los pacientes e incrementan la confianza y competencia técnica del equipo de enfermería¹⁸’¹⁹. Evaluaciones basadas en escalas visuales analógicas demostraron un incremento estadísticamente significativo tras la formación estructurada de un 15% de autoconfianza para el manejo del dolor procedimental y un 18% para el soporte técnico informático².
La incorporación de estas intervenciones redujo los niveles de dolor reportados hasta en un 70%, disminuyendo notablemente el uso de sedaciones analgésicas sistémicas y las crisis de angustia en el box de curas¹⁵. Para maximizar su efectividad, la formación debe poseer un alto realismo adaptado a la unidad de quemados, empleando entornos simulados que permitan entrenar dinámicas de posicionamiento de hardware y resolución de problemas cotidianos¹’²⁰. El uso del asesoramiento continuo (o debriefing de seguimiento) optimiza la frecuencia, puntualidad y precisión del enfermero referente²¹. Los profesionales formados bajo este amparo experimentan menor ansiedad clínica¹; y las guías de práctica clínica avalan que esta formación y reevaluación debe repetirse periódicamente²².
Cooperación y apoyo interprofesional:
Históricamente existe una fragmentación marcada entre el servicio de cirugía plástica y las unidades de cuidados intensivos de enfermería²³. Informes oficiales de seguimiento clínico constatan que los fallos de coordinación provocan que no se alerte a tiempo el umbral del dolor del paciente²⁴. Dicho organismo estipula que la implantación del protocolo de «Tecnología Inmersiva» facilita un intercambio informativo rápido, preciso y seguro en situaciones de alta complejidad²⁴.
Las interacciones colaborativas y positivas unifican el poder profesional hacia un objetivo común: mantener la estabilidad fisiológica en el entorno hospitalario²³. La verbalización audible y temprana de las preferencias visuales del paciente en las salas de preparación centra el foco de actuación del equipo²⁵. Asimismo, la implementación de canales de comunicación directa y de «bucle cerrado» con el médico de la unidad disminuye drásticamente los errores en la administración de terapias y eleva la eficiencia de los cuidados avanzados¹⁰.
Afectación y vulnerabilidad del enfermero:
Los eventos dolorosos graves generan labilidad emocional en el personal sanitario dentro de un sistema asistencial con un control y soporte a menudo insuficiente²⁶. La falta de una visión compartida de la experiencia del dolor provoca que los enfermeros se sientan impotentes ante el sufrimiento físico inevitable²⁶. Por su parte, los profesionales experimentan sentimientos de culpa cuando las técnicas tradicionales fallan o sobreviene la claudicación emocional del paciente²⁶. Existe una falta de preparación institucional para afrontar la vulnerabilidad emocional de la enfermera de quemados²⁶.
Enfermería desarrolla un elevado sentimiento de responsabilidad moral debido a su rol de acompañamiento y causante directo del dolor necesario durante el tratamiento curativo²⁷. Tras un evento de crisis o curas de extrema complejidad, los mayores retos psicológicos para el profesional son gestionar el miedo al agotamiento profesional y el desarrollo del síndrome de compasión cansada²⁶’²⁸. Los gestores de los sistemas sanitarios a menudo ignoran cómo influyen estas cargas afectivas en la capacidad de resistencia del personal de la unidad²⁹.
DISCUSIÓN
La intervención protocolizada y de soporte tecnológico por parte de enfermería es la herramienta más efectiva para eludir riesgos vitales y mejorar la experiencia del paciente quemado crónico. Factores como el seguimiento por enfermería especializada y la formación práctica con talleres de simulación en realidad virtual blindan la seguridad de la unidad asistencial. Al contrastar estos hallazgos con la literatura externa, estudios sobre dolor agudo corroboran que más del 50% de las crisis de ansiedad periprocedimiento se producen por una carga atencional no modulada, siendo el 49% totalmente evitables; las causas principales radican en problemas de aislamiento sensorial deficiente y fallos en la capacitación de técnicas distractoras, lo que valida la tesis de que una instrucción deficiente en el manejo de alternativas no farmacológicas culmina en un uso excesivo de sedantes sistémicos¹⁶.
Asimismo, revisiones internacionales respaldan que la realidad virtual interactiva reduce drásticamente los tiempos de percepción del dolor y disminuye la activación de las cortezas somatosensoriales en la resonancia magnética funcional. En cuanto a las constantes, la monitorización continua demostró que la distracción inmersiva disminuye significativamente la frecuencia cardíaca media durante la cura¹⁵, aunque existen revisiones donde no se observaron cambios estadísticos significativos en quemaduras de tercer grado extremadamente extensas debido al umbral doloroso masivo.
En contextos de soporte psicológico, algunos estudios evidencian que persisten ciertos déficits y niveles de ansiedad anticipatoria a pesar del uso de las gafas de RV¹², lo que denota la inmensa complejidad emocional del paciente gran quemado. La adopción de programas con entornos fríos (paisajes nevados o acuáticos) incrementa exponencialmente la percepción de alivio térmico; no obstante, la literatura muestra discrepancias, evidenciando escenarios donde los pacientes omiten su uso debido a la aparición de cinetosis (náuseas por movimiento) o si existen lesiones faciales incompatibles con el hardware. Finalmente, respecto al impacto psicológico profesional, la literatura asocia la realización sostenida de curas dolorosas sin soporte analgésico avanzado con el desarrollo del síndrome de burnout. El apoyo tecnológico continuo debe consolidarse como una competencia esencial en la atención del paciente crítico.
CONCLUSIÓN
La intervención de enfermería basada en la tecnología inmersiva es la estrategia no farmacológica más efectiva para mitigar la ansiedad y el dolor agudo en las unidades de quemados. El entrenamiento práctico al personal clínico en la colocación y personalización de entornos virtuales y la aplicación sistemática de protocolos de distracción optimizan el manejo en el box de curas y reducen las complicaciones hemodinámicas asociadas. Dado que la atención continuada del paciente gran quemado expone al profesional a una alta vulnerabilidad psicológica y fatiga por compasión, es indispensable que los sistemas de salud implementen estrategias integrales de capacitación en soportes institucionales de resiliencia y continúen investigando aplicaciones precisas de la realidad virtual para garantizar el confort y la salud de pacientes y profesionales.
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