Intervención fisioterápica en la rehabilitación cardíaca tras infarto agudo de miocardio. Artículo monográfico

24 julio 2026

 

AUTORES

  1. Alberto Martín Contreras. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  2. Ruben Santos Ramírez. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  3. Javier Sanz Romero. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  4. Chabier Bueno Mateo. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  5. María Isabel Valero Morales. TCAE del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.
  6. Carla Pelay Oliván. Fisioterapeuta del Servicio Aragonés de Salud. Aragón, España.

 

RESUMEN

El infarto agudo de miocardio (IAM) constituye una de las principales causas de morbimortalidad cardiovascular. Tras el evento agudo, la rehabilitación cardíaca es una herramienta fundamental para mejorar la recuperación funcional, la calidad de vida y el pronóstico de los pacientes. El objetivo de este artículo monográfico es revisar el papel de la fisioterapia en la rehabilitación cardíaca tras un IAM.

La fisioterapia interviene principalmente mediante la valoración funcional, la prescripción de ejercicio terapéutico y la educación sanitaria. El ejercicio aeróbico y el entrenamiento de fuerza han demostrado beneficios sobre la capacidad funcional y la prevención secundaria. Asimismo, la modificación de los factores de riesgo cardiovascular resulta esencial para reducir la aparición de nuevos eventos coronarios.

La evidencia científica respalda la eficacia de los programas de rehabilitación cardíaca para mejorar la capacidad funcional y disminuir la morbimortalidad cardiovascular, consolidando a la fisioterapia como un componente clave en el abordaje integral de estos pacientes.

PALABRAS CLAVE

Infarto de miocardio, rehabilitación cardiaca, fisioterapia.

ABSTRACT

Acute myocardial infarction (AMI) is one of the main causes of cardiovascular morbidity and mortality. After the acute event, cardiac rehabilitation is a fundamental tool to improve functional recovery, quality of life and patient prognosis. The objective of this monographic article is to review the role of physiotherapy in cardiac rehabilitation after an AMI.

Physiotherapy intervenes mainly through functional assessment, prescription of therapeutic exercise and health education. Aerobic exercise and strength training have demonstrated benefits on functional capacity and secondary prevention. Likewise, modifying cardiovascular risk factors is essential to reduce the appearance of new coronary events.

Scientific evidence supports the effectiveness of cardiac rehabilitation programs to improve functional capacity and reduce cardiovascular morbidity and mortality, consolidating physical therapy as a key component in the comprehensive approach to these patients.

KEY WORDS

Myocardial infarction, cardiac rehabilitation, physiotherapy.

INTRODUCCIÓN

El infarto agudo de miocardio (IAM) es una de las causas de muerte más común a nivel mundial (33% de las muertes totales). Es la representación mas grave de la cardiopatía isquémica. Pese a avances en diagnostico precoz y tratamientos, esta patología supone gran carga para el sistema de salud por su alta tasa de mortalidad, discapacidad y riesgo de recidiva1,2.

La supervivencia de los pacientes ha mejorado gracias a la instauración de protocolos asistenciales específicos y al desarrollo de programas de rehabilitación cardiaca3.

Anatómicamente, el corazón es un órgano muscular hueco en el mediastino medio, con 4 cavidades: 2 aurículas y 2 ventrículos. Se encarga de impulsar la sangre en la circulación pulmonar y sistémica para llevar el oxígeno y nutrientes a los tejidos. La irrigación del miocardio es provista por las arterias coronarias y de sus principales ramas4.

El infarto es producido por una interrupción brusca del flujo sanguíneo coronario, que produce una isquemia prolongada y necrosis del tejido miocárdico. Suele estar provocado por la rotura o erosión de una placa aterosclerótica y la formación de un trombo que tapona parcial o totalmente la luz del vaso. La gravedad de esto depende del tiempo, localización de la obstrucción y eficacia de la circulación colateral1,5.

Tras el evento cardíaco ocurre una cascada de reacciones celulares y moleculares que producen alteraciones metabólicas, inflamación, muerte celular y remodelado ventricular, dando lugar a complicaciones mecánicas y eléctricas que comprometen la capacidad funcional y la calidad de vida del paciente5,6.

La clínica del IAM es variable. Se caracteriza por un dolor torácico opresivo elevado, localizado en la región retroesternal y posible irradiación al cuello, mandíbula, hombro o extremidad izquierda. Puede haber disnea, náuseas, sudoración, palidez, vómitos o sensación de muerte. Hay grupos (mujeres, diabéticos y personas mayores) que pueden presentar otros síntomas que dificultan un diagnóstico certero1,7.

El diagnóstico se basa en la historia clínica, exploración física, hallazgos en el electrocardiograma y en los biomarcadores de daño miocárdico (sobre todo las troponinas). Todo ello permite concretar el diagnóstico según los criterios de la Definición Universal de Infarto de Miocardio. Existen técnicas complementarias, como la ecocardiografía, la coronariografía o la RM cardiaca que pueden aportar información adicional sobre el daño y el pronóstico.

La mejora de la supervivencia tras un infarto agudo de miocardio ha incrementado el número de pacientes que requieren intervenciones orientadas a optimizar la recuperación funcional y prevenir nuevos eventos. Es por ello que los programas de rehabilitación cardiaca han demostrado ser una estrategia eficaz para mejorar la capacidad funcional, reducir la mortalidad y favorecer la integración social y laboral de los pacientes, constituyendo un ámbito de actuación fundamental para los profesionales de la fisioterapia.

TRATAMIENTO:

La rehabilitación cardiaca es la intervención multidisciplinar fundamental en pacientes que han sufrido eventos cardiacos para conseguir la recuperación física, psicológica y social6,8. Estos programas combinan ejercicio físico supervisado, control de factores de riesgo, educación sanitaria y modificación de hábitos de vida nocivos. La fisioterapia es clave en este proceso, teniendo los profesionales la responsabilidad de valorar, prescribir ejercicio físico individualizado y realizar un seguimiento de la evolución9,10.

Los objetivos generales de estos programas incluyen6,7,18:

  • Recuperar la capacidad funcional.
  • Mejorar la calidad de vida.
  • Reducir la morbimortalidad cardiovascular y prevenir nuevos eventos.
  • Disminuir las consecuencias del evento cardiaco.
  • Promover la independencia funcional.
  • Facilitar la reincorporación social y laboral del paciente.

 

Se dividen en 3 las fases de la rehabilitación cardiaca, desde el ingreso hospitalario hasta el mantenimiento de hábitos saludables a largo plazo.

  • Fase 1: hospitalaria: comienza al estabilizar al paciente. Se centra en evitar las consecuencias del reposo prolongado, favorecer la movilización precoz y dar al paciente pautas básicas su recuperación11.

 

El fisioterapeuta realiza con el paciente ejercicios respiratorios, cambios de posición a sedestación, bipedestación y deambulación progresiva, movilidad activa de extremidades… para conservar la capacidad funcional10.

  • Fase 2: ambulatoria supervisada: es la parte principal, donde se realizan varias semanas de tratamiento supervisado por un equipo multidisciplinar. El fisioterapeuta se encarga de diseñar un programa de ejercicio, proporcionar sesiones de educación sanitaria y controlar los factores de riesgo8,10.

 

Se personalizan las características del entrenamiento según la capacidad funcional, respuesta al esfuerzo y características propias de cada sujeto. La monitorización periódica garantiza la seguridad de la intervención y optimiza los resultados de la misma12.

  • Fase 3: mantenimiento: el paciente continúa realizando actividad física frecuente y mantiene las recomendaciones dadas por los profesionales. La adherencia al tratamiento es clave para mantener los beneficios conseguidos en las fases anteriores y disminuir la probabilidad de recidiva16.

 

El fisioterapeuta es una figura clave en el programa de rehabilitación cardiaca. Realiza una valoración inicial, diseña los programas de ejercicio y supervisa la respuesta al esfuerzo, participa en las sesiones de educación sanitaria y contribuye a mejorar la capacidad funcional y a prevenir nuevos evenos9,10.

Las intervenciones responsables de un fisioterapeuta son:

  • Ejercicio aeróbico: es el componente principal del programa. La marcha, la bicicleta estática o el tapiz rodante demostraron mejorar la capacidad funcional, la tolerancia al esfuerzo y calidad de vida7,12.

 

Las guías clínicas recomiendan una actividad de Intensidad moderada entre 3 y 5 días por semana, adaptando la carga de trabajo a las características del paciente. La mejora del consumo de oxígeno obtenida mediante este entrenamiento se asocia a un mejor pronóstico cardiovascular12,13.

  • Entrenamiento de fuerza: es un complemento seguro y eficaz del entrenamiento aeróbico. Mejora la fuerza muscular, La capacidad funcional y la realización de las actividades de la vida diaria14. La combinación de ejercicio aeróbico y la fuerza tienen más beneficios funcionales que una aplicación aislada de estas dos estrategias14,15.
  • Educación sanitaria y modificación de factores de riesgo: Es uno de los pilares fundamentales de la prevención secundaria. Busca fomentar la adherencia al tratamiento, promover una práctica frecuente de ejercicio y velar por el control de factores de riesgo como tabaquismo hipertensión arterial diabetes obesidad o dislipemia16. Modificar estos factores ha demostrado reducir en gran medida el riesgo de recidiva y mejora el pronóstico a largo plazo17.

 

La evidencia demuestra la eficacia de esos programas de rehabilitación cardiaca basados en ejercicio para la mejora de la capacidad funcional, la calidad de vida y el pronóstico de estos pacientes. Diversos estudios han demostrado reducciones en la mortalidad cardiovascular y en el número de hospitalizaciones, además de una mejor recuperación física y funcional7,18.

Es por ello por lo que las principales guías recomiendan la participación en programas estructurados de rehabilitación cardiaca como una parte clave del tratamiento y prevención secundaria de las patologías cardiovasculares8.

DISCUSIÓN-CONCLUSIÓN

La rehabilitación cardíaca es un procedimiento esencial para tratar a los pacientes que han padecido infarto agudo de miocardio. A pesar de que las técnicas de reperfusión y el manejo médico han hecho que la supervivencia aumenta notablemente, la prevención secundaria y la recuperación funcional continúan siendo factores clave para disminuir a largo plazo la morbimortalidad cardiovascular1,6.

Los programas de rehabilitación cardíaca que se basan en el ejercicio físico, según los datos científicos, mejoran la calidad de vida y el pronóstico del paciente, así como su capacidad funcional, y también disminuyen las hospitalizaciones y la mortalidad cardiovascular7,18. El ejercicio aeróbico sigue siendo el procedimiento con más respaldo científico, mientras que la combinación de este con el entrenamiento de fuerza ha mostrado tener beneficios adicionales12-15.

La educación en salud y la supervisión de los factores de riesgo cardiovascular también son fundamentales para prevenir nuevos eventos coronarios. Seguir el tratamiento y fomentar hábitos de vida saludables posibilitan la mejora de los resultados clínicos y la reducción del riesgo de recaídas16,17.

Pese a las ventajas comprobadas, la participación de numerosos pacientes en programas de rehabilitación cardíaca sigue siendo reducida por dificultades relacionadas con la derivación, la accesibilidad o la adherencia6,18. La fisioterapia se vuelve especialmente importante en este contexto, porque el fisioterapeuta toma parte activa en la valoración funcional, la asignación de ejercicios terapéuticos y la enseñanza al paciente, lo que ayuda a maximizar su autonomía funcional y su recuperación9,10.

Por todo lo anterior, la rehabilitación cardíaca debe ser considerada un elemento clave del tratamiento después de un infarto agudo de miocardio. En este enfoque multidisciplinario para estos pacientes, la fisioterapia es un componente esencial.

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