Intervenciones de enfermería en control del dolor crónico

12 julio 2024

AUTORES

  1. Miguel Alcalá Galve. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza.
  2. Laura Pilar López López. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  3. Lucía Quintilla Campodarve. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  4. Inés Peralta Nicolás. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  5. Diego Klaas Fábregas. Graduado en Enfermería. Enfermero en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.
  6. Paula Sánchez Acereda. Graduada en Enfermería. Enfermera en el Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa. Zaragoza.

 

RESUMEN

Uno de los síntomas que más sufrimiento produce en cualquier enfermedad es el dolor, y representa un problema básico de salud en todo el mundo. Sin embargo, se ha observado que existen numerosas barreras que dificultan el acceso a un tratamiento adecuado.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró que el alivio del dolor supone un derecho fundamental y, una falta de ética grave que un profesional sanitario lo impida.

En función del tiempo de evolución se clasifica el dolor en agudo o crónico. El dolor agudo suele ser asociado a una señal de alarma por daño tisular. Mientras que el dolor crónico lleva en sí asociado cambios psicosomáticos que afectan a todas las esferas del paciente.

El personal de enfermería representa un enlace de comunicación valioso entre paciente, familia y el resto de profesionales sanitarios. Desde este punto de vista se pueden desarrollar nuevas investigaciones y acciones que complementen el tratamiento de esta patología que es considerada el dolor crónico.

PALABRAS CLAVE

Dolor crónico, unidad de dolor, cuidados de enfermería, evaluación del dolor.

ABSTRACT

One of the symptoms that causes the most suffering in any disease is pain, and it represents a basic health problem throughout the world. However, it has been observed that there are numerous barriers that make access to adequate treatment difficult.

The World Health Organization (WHO) declared that pain relief is a fundamental right and it is a serious lack of ethics for a health professional to prevent it.

Depending on the time of evolution, pain is classified as acute or chronic. Acute pain is usually associated with an alarm signal due to tissue damage. While chronic pain is associated with psychosomatic changes that affect all spheres of the patient.

Nursing staff represent a valuable communication link between patient, family and other health professionals. From this point of view, new research and actions can be developed that complement the treatment of this pathology that is considered chronic pain.

KEY WORDS

Chronic pain, pain management unit, nursing care, pain assessment.

INTRODUCCIÓN

El envejecimiento progresivo de la población conlleva un aumento en la prevalencia del dolor crónico. El dolor es considerado una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada o similar a la asociada con daño tisular real o potencial1.

El dolor, se considera crónico, cuando se presenta de manera continua durante más de 4 días a la semana y persiste desde hace al menos 3 meses. El dolor agudo representa mayoritariamente un síntoma de una lesión tisular, mientras que el dolor crónico se considera una patología en sí mismo, siendo incapacitante tanto a nivel laboral, social, familiar y personal1.

En la actualidad se recomienda un enfoque multimodal que combine terapias farmacológicas, físicas y psicológicas para un correcto control del dolor crónico. Alcanzar este equilibrio puede ser complicado, puesto que las medidas físicas y psicológicas están infravaloradas, al igual que existen barreras que dificultan el acceso a los recursos, como son: región de residencia, costos elevados y tratamientos que requieren la participación activa del paciente2,3.

El dolor es una experiencia personal y subjetiva, y para su tratamiento se debe considerar las características específicas del paciente. Los factores biológicos, psicológicos y sociales pueden afectar a la experiencia del dolor. Entre estos factores, destacan el sexo y el género, los cuales pueden ejercer una influencia significativa en la experiencia del dolor y en el uso de terapias físicas y psicológicas2,3.

En España, con la publicación de la Estrategia para el Abordaje de la Cronicidad en el Sistema Nacional de Salud en el año 2012 y el Documento Marco para la mejora del Abordaje del Dolor en el Sistema Nacional de Salud en 2014 se impulsó el reconocimiento del dolor crónico como una enfermedad y se establecieron las bases para nuevas líneas de investigación. Aun así, continúan existiendo necesidades no cubiertas en el manejo y abordaje asistencial de la patología1.

De acuerdo con diferentes estudios realizados entre 2011 y 2016, en España, la prevalencia de dolor crónico en la población es del 17-18%, lo cual supone a día de hoy, que 8 millones de personas conviven con esta enfermedad1.

Entre las patologías asociadas al dolor crónico destacan: dolor lumbar (19,7% de la población), la artrosis (18,2% de la población), dolor cervical (15,8% de la población) y la migraña (9,5% de la población)1.

OBJETIVOS

  1. Estudiar a través de una revisión bibliográfica los cuidados de enfermería en la actualidad hacia el dolor crónico.
  2. Aportar información actualizada que permita satisfacer las necesidades integrales del paciente y sus cuidadores en el contexto del dolor crónico.
  3. Detallar cómo la enfermería puede desarrollar intervenciones que supongan una mejora en la calidad de los cuidados dirigidos al dolor crónico.

METODOLOGÍA

Se ha llevado a cabo una revisión bibliográfica de las principales bases de datos mediante operadores booleanos. Las bases consultadas han sido: PubMed, Dialnet y Elsevier. Mediante las siguientes palabras clave: “cuidados paliativos” AND “fase terminal” AND “cuidados de enfermería” NOT “pediátrico”.

La búsqueda de información se complementó con información obtenida de instituciones públicas y organizaciones oficiales como: Sociedad Española del Dolor.

RESULTADOS

Desde enfermería se pueden llevar a cabo las siguientes intervenciones que pueden facilitar el abordaje de esta patología4:

  1. A corto plazo, escuchar música es una intervención de enfermería que resulta eficaz para reducir el dolor crónico originado por osteoartritis en personas mayores de 65 años.
  2. Escuchar música ayuda a corto plazo a disminuir el dolor articular, la depresión y la discapacidad, y ayuda en el empoderamiento del paciente.
  3. La terapia cognitivo-conductual es una intervención de enfermería que puede reducir el dolor crónico no maligno.
  4. La psicoeducación puede moderar la gravedad del dolor osteoarticular, la depresión, la discapacidad, la dependencia y mejora la autoeficiencia, la participación en las actividades y la satisfacción con la vida.
  5. La técnica Snoezelen, ejemplo de estimulación sensorial, puede ser una intervención de enfermería útil para mitigar la intensidad del dolor crónico, independientemente de su origen.
  6. La terapia magnética puede ser de utilidad en el tratamiento de la cefalea crónica.
  7. El desarrollo de programas de ejercicios físicos puede ser de utilidad para mejorar la función física de los pacientes con dolor musculoesquelético crónico, pero se deben de aplicar con precaución en pacientes frágiles para evitar causar dolor.

 

Un gran avance en el control del dolor crónico es la creación de las unidades de dolor. Estas unidades tienen una gran importancia capital en el sistema sanitario, puesto que suponen el máximo nivel asistencial para los pacientes. En España, existen 417 hospitales que cuentan con Unidades de Dolor1.

Una unidad del dolor está formada por médicos especialistas, por personal no médico, en el que incluyen personal de enfermería, fisioterapeutas, psicólogos, terapeutas ocupacionales, etc. Además, cuentan con una red de recursos que permite una asistencia multidisciplinar en condiciones de seguridad, calidad y eficiencia5,6.

El personal de enfermería representa un elemento esencial para el funcionamiento de estas unidades, puesto que actúa como puente entre el paciente, los familiares y el resto de los profesionales de la salud. Por lo que es necesario una buena comunicación entre paciente, familiares y el personal sanitario, ya que es esencial para el abordaje emocional del dolor crónico5,6.

Dentro de las unidades de dolor, el personal de enfermería tiene unas funciones específicas: programación, coordinación, función asistencial y función docente5,6.

El personal de enfermería asume un papel fundamental en el hospital de día, donde se encargará de ofrecer el soporte necesario para que los tratamientos puedan llevarse a cabo de forma eficaz. También, intervienen en el apoyo en quirófano para las distintas técnicas quirúrgicas para el tratamiento del dolor crónico. Participan en el control y en el aporte de recursos, en la preparación de las bombas internas y en la estimulación externa cuando se está implantando un electrodo epidural6.

Desde las organizaciones como: la Sociedad Española del Dolor, la Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor o la Plataforma de Organizaciones de Pacientes han propuesto una serie de acciones para fomentar el papel central del paciente durante todo su proceso asistencial. Entre ellas destaca7:

  1. Fomentar el desarrollo de la medicina personalizada y su ubicación como elemento central en la atención al paciente. La aparición de la telemedicina supone una herramienta decisiva en el seguimiento de los pacientes para garantizar una asistencia personalizada.
  2. Impulsar la figura del profesional de referencia en Atención Primaria, primer escalón en la asistencia de los pacientes, este especialista sería el encargado de supervisar y gestionar el caso individual del paciente y su derivación.
  3. Fomentar la formación y capacitación en Atención Primaria y su función como nivel asistencial de coordinar y cooperar entre servicios.
  4. Agilizar la coordinación entre niveles asistenciales.
  5. Potenciar el carácter multidisciplinar de las Unidades de Tratamiento del Dolor, y estandarizar su cartera de servicios y profesionales, con el fin de reducir las desigualdades en la atención.
  6. Modificar el modelo de comunicación profesional sanitario-paciente para fomentar la participación del paciente, convirtiéndose así en un agente activo en la toma de decisiones.
  7. Aumentar la educación y formación de los pacientes y cuidadores mediante programas específicos de dolor crónico.

 

El tratamiento del dolor es un objetivo compartido por diferentes profesionales y niveles asistenciales, entre los que no siempre existe una adecuada coordinación. Esto da lugar a situaciones en las que pueda haber solapamiento de tratamientos por distintos especialistas, al igual que un vacío asistencial en el que ningún profesional prescribe la terapia adecuada7.

Las estructuras de gestión se han focalizado en los profesionales dejando en segundo plano al paciente. Dando lugar a relaciones jerárquicas rígidas, escasa comunicación entre los estamentos y una gran carga burocrática7.

Existe una falta de formación adecuada sobre el manejo del dolor por parte del personal sanitario, lo que conlleva a una ausencia de evaluación o una valoración inadecuada de la intensidad del dolor, al igual que un tratamiento subóptimo7.

Para conocer el manejo inadecuado del dolor se deben analizar los distintos elementos que se correlacionan8:

Razones sociales y culturales:

Las actitudes de paciente y personal sanitario en ocasiones pueden ser reflejo de las actitudes erróneas de la sociedad. Entre ellas destacan: la inevitabilidad del dolor, no comunicar que se tiene dolor con el deseo de ser buen paciente y esperar hasta que el dolor sea agudo. Las actitudes sociales para aliviar el dolor están influenciadas por los conceptos que prevalecen sobre el dolor y su significado para el individuo y la sociedad1,8.

El desconocimiento popular sobre los avances en medicina puede dar lugar a lo que se conoce como “asimetría de la información” y originar falsos conceptos o mitos respecto a que padecer dolor es un hecho normal. La visión de los pacientes sobre el uso de ciertos medicamentos destinados a aliviar el dolor está influenciada por conceptos como que producen adicción y efectos secundarios intolerables 1 8.

Además, la educación del paciente sobre las consecuencias del dolor no tratado y las posibilidades de tratamiento facilita el tratamiento, en caso contrario se crearía una importante barrera que dificultaría su abordaje8.

Actitudes y formación de los profesionales sanitarios:

La valoración inadecuada y un tratamiento subóptimo del dolor está relacionada con una falta de formación sobre el manejo del dolor por parte del personal sanitario. Junto con el desconocimiento farmacológico (farmacocinética y farmacodinamia de los analgésicos) y de la fisiopatología del dolor son la causa de un tratamiento no adecuado6,8.

Actitudes religiosas:

A lo largo de la historia, la religión ha asociado con el dolor un significado muy arraigado en la sociedad. En algunas religiones, se considera la presencia de dolor como forma de alcanzar la trascendencia espiritual8.

Actitudes políticas:

Desde distintas entidades gubernamentales se han desarrollado barreras políticas, legales y burocráticas para un control eficaz del dolor. Este problema varía de un gobierno a otro, pero las acciones políticas tienen un impacto en el apoyo de los cuidados paliativos y de las unidades del dolor8.

 

CONCLUSIÓN

Se debería considerar el alivio del dolor como uno de los derechos fundamentales de los seres humanos. Sin embargo, el dolor no recibe un tratamiento óptimo, existiendo barreras (económicas, políticas, sociales y culturales) que dificultan el abordaje de esta preocupación sanitaria.

El personal de enfermería representa un importante enlace de comunicación entre los pacientes, familiares y el resto de profesionales sanitarios. Además, es fundamental a la hora de garantizar un tratamiento y manejo del dolor eficaz.

Desde enfermería se pueden desarrollar intervenciones e investigaciones que complementen al resto de actividades médicas y farmacológicas, para conseguir una evolución favorable centrada en el paciente.

 

BIBLIOGRAFÍA

1. Fundación Grünenthal, Observatorio del Dolor. Barómetro del dolor crónico en España 2022. 2022;1-164. Disponible en: https://www.fundaciongrunenthal.es/fundacion/pdfs/barometro-dolor-cronico-espana-2022.pdf

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5. Torre F., Martín-Corral J., Callejo A., Gómez-Vega C., La Torre S., Esteban et al . Calidad de vida relacionada con la salud y estrategias de afrontamiento ante el dolor en pacientes atendidos por una unidad de tratamiento del dolor. Rev. Soc. Esp. Dolor  [Internet]. 2008  Mar [citado  2024  Abr  18] ;  15( 2 ): 83-93. Disponible en: http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1134-80462008000200004&lng=es.

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