AUTORES
- Beatriz Natividad Sola Talayero. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Elena García Borque. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Miriam Larraga Ruiz. Diplomada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Leyre Ledo Belascoain. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- Elena Ibáñez Soro. Graduada en Enfermería. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
- María Vargas Villegas. Enfermera Especialista en Salud Mental. Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa (Zaragoza). España.
RESUMEN
El delirio es una complicación frecuente y grave en adultos mayores, caracterizada por un deterioro agudo de la atención y la cognición. En el contexto de atención primaria, las enfermeras desempeñan un papel clave en su prevención mediante estrategias no farmacológicas que abordan factores de riesgo modificables. Esta revisión bibliográfica identificó intervenciones efectivas centradas en la orientación sensorial, la movilización temprana, el control del ambiente para promover el sueño y el uso adecuado de dispositivos de ayuda (como gafas o audífonos). También se destacó la importancia de la participación familiar y del trabajo interdisciplinario.
Los programas multicomponentes como el HELP, adaptados al ámbito comunitario, demostraron ser eficaces al combinar varias estrategias bajo protocolos sistemáticos. Asimismo, herramientas de detección como el test 4AT permiten una intervención temprana. A pesar de los beneficios observados, persisten barreras como la falta de formación específica sobre delirio en atención primaria y la ausencia de guías estandarizadas.
Se concluye que las intervenciones lideradas por enfermería son efectivas para reducir la incidencia de delirio y mejorar la calidad de vida del paciente, aunque es necesario fortalecer la formación profesional, la investigación en contextos comunitarios y el respaldo institucional para asegurar su implementación sostenible.
PALABRAS CLAVE
Delirio, anciano, atención primaria de salud, enfermería, servicios preventivos de salud.
ABSTRACT
Delirium is a common and serious complication in older adults, characterized by acute impairment of attention and cognition. In primary care settings, nurses play a key role in its prevention through non-pharmacological strategies that address modifiable risk factors. This literature review identified effective interventions focused on sensory orientation, early mobilization, environmental control to promote sleep, and the appropriate use of assistive devices (such as glasses or hearing aids). The importance of family involvement and interdisciplinary collaboration was also highlighted.
Multicomponent programs such as HELP, adapted to the community setting, have proven effective by combining several strategies under systematic protocols. Furthermore, screening tools such as the 4AT test allow for early intervention. Despite the observed benefits, barriers persist, such as the lack of specific training on delirium in primary care and the absence of standardized guidelines.
It is concluded that nursing-led interventions are effective in reducing the incidence of delirium and improving patient quality of life, although professional training, research in community settings, and institutional support need to be strengthened to ensure their sustainable implementation.
KEY WORDS
Delirium, aged, primary health care, nursing, preventive health services.
INTRODUCCIÓN
El delirio es un síndrome neuropsiquiátrico agudo y transitorio, caracterizado por alteraciones en la conciencia, la atención y el pensamiento, con un inicio rápido y un curso fluctuante. Afecta principalmente a adultos mayores, especialmente aquellos con comorbilidades, fragilidad o deterioro cognitivo previo. En la atención primaria, su prevención es un desafío clave, dado que permite reducir hospitalizaciones, complicaciones y deterioro funcional. Las intervenciones no farmacológicas, lideradas por enfermería, representan un pilar esencial, pues abordan factores modificables y promueven el bienestar integral del paciente. El envejecimiento poblacional a nivel mundial incrementa la prevalencia del delirio, lo que convierte su prevención en una prioridad de salud pública1,2.
MATERIAL Y MÉTODO
Se llevó a cabo una revisión bibliográfica exhaustiva utilizando bases de datos electrónicas como PubMed, Scopus, CINAHL y Google Scholar.
Se emplearon términos MeSH combinados: “Delirium”, “Aged”, “Primary Health Care”, y “Nursing Care”. Se combinaron los diferentes términos mediante operadores booleanos (AND, OR) y se realizaron búsquedas avanzadas para limitar los resultados a los estudios de interés.
Se incluyeron artículos publicados entre 2015 y 2024, en inglés y español. Los criterios de inclusión que se utilizaron en la búsqueda fueron: estudios que abordaran intervenciones no farmacológicas para prevenir delirio en adultos mayores, ensayos clínicos, revisiones sistemáticas, guías clínicas y estudios observacionales relevantes para la práctica en atención primaria.
Se excluyeron aquellos estudios centrados exclusivamente en contextos hospitalarios o unidades de cuidados intensivos.
Tras una selección rigurosa basada en el protocolo PRISMA, se analizaron 20 artículos que cumplieron los criterios definidos. La síntesis se realizó de forma narrativa, identificando patrones, resultados relevantes y vacíos de conocimiento.
RESULTADOS
La revisión bibliográfica permitió identificar múltiples estrategias no farmacológicas implementadas por profesionales de enfermería en atención primaria para la prevención del delirio en adultos mayores. Entre las intervenciones más ampliamente descritas se encuentran las medidas de orientación sensorial, tales como el uso de calendarios, relojes visibles, y el estímulo de la comunicación diaria con el entorno familiar. Estas estrategias favorecen la orientación espacio-temporal, reduciendo el riesgo de confusión aguda3,4. Otro hallazgo relevante fue la implementación de rutinas de movilización precoz y ejercicio suave, adaptado a las capacidades del paciente, que contribuye a la disminución del reposo prolongado y sus efectos negativos sobre la función cognitiva4. Además, se evidenció que mantener un ambiente adecuado para el sueño, con reducción de ruidos nocturnos y adecuación de la iluminación, disminuye las alteraciones del ciclo circadiano, asociadas a la aparición del delirio3. La participación de la familia y cuidadores en el plan de cuidados es otro factor clave, ya que provee continuidad en la comunicación y soporte emocional, promoviendo la seguridad del paciente y el reconocimiento temprano de cambios conductuales 5. El uso de dispositivos de ayuda, como audífonos y gafas, se ha asociado con una reducción significativa en la incidencia de delirio, al mejorar la percepción sensorial del adulto mayor4. De forma destacada, los programas multicomponentes como el HELP (Hospital Elder Life Program) adaptado a contextos comunitarios, han mostrado eficacia al integrar varias de estas intervenciones en protocolos sistemáticos y reproducibles 3. Además, se resalta el uso de herramientas de cribado como el 4AT para la detección precoz de síntomas de delirio, permitiendo intervenciones oportunas antes de que se manifieste el cuadro clínico completo6. En conjunto, estas intervenciones no farmacológicas, lideradas y coordinadas por enfermería, han demostrado no solo prevenir el delirio, sino también mejorar el estado funcional y emocional de los pacientes, además de reducir hospitalizaciones y carga para los cuidadores.
DISCUSIÓN
La revisión revela que las estrategias no farmacológicas aplicadas por enfermería en la atención primaria constituyen un enfoque efectivo y humanizado para prevenir el delirio en adultos mayores. Su aplicación permite actuar sobre factores de riesgo modificables desde un entorno comunitario, antes de que se produzcan descompensaciones clínicas que requieren hospitalización2,9. El rol de la enfermería resulta esencial en la evaluación inicial, la planificación y la implementación de estas intervenciones, así como en la educación continua del paciente y su entorno familiar5,9. Sin embargo, persisten desafíos importantes en la práctica, como la necesidad de protocolos estandarizados que orienten la identificación de pacientes en riesgo y las intervenciones más adecuadas en cada caso10. También se identifica una carencia de formación específica en delirium dentro del ámbito comunitario, lo cual limita la capacidad del personal para reconocer síntomas tempranos o aplicar estrategias de prevención efectivas8. La colaboración interdisciplinaria es otro aspecto clave. Estudios revisados destacan que el trabajo conjunto entre médicos, enfermeras, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales facilita una atención centrada en el paciente, incrementando la adherencia a las intervenciones y su eficacia6. Además, es necesario fortalecer la investigación aplicada al contexto comunitario, ya que la mayoría de los estudios disponibles se han centrado en ámbitos hospitalarios. El desarrollo de estudios longitudinales y ensayos clínicos en atención primaria aportaría evidencia más sólida sobre la aplicabilidad y sostenibilidad de estas estrategias en el largo plazo11.
CONCLUSIONES
Las intervenciones enfermeras no farmacológicas son eficaces para prevenir el delirio en adultos mayores en atención primaria. Su implementación mejora el pronóstico funcional del paciente, reduce complicaciones asociadas a hospitalizaciones y favorece una atención centrada en la persona. El éxito de estas estrategias depende del compromiso del equipo de salud, la capacitación adecuada de los profesionales y la participación activa de familiares y cuidadores. Para consolidar estos enfoques, es imprescindible desarrollar protocolos estandarizados, invertir en formación específica y fomentar la colaboración interdisciplinaria. Además, se requiere de apoyo institucional y políticas públicas que reconozcan el valor preventivo de la enfermería en el ámbito comunitario, y que asignen recursos para la implementación efectiva de estas prácticas 10.
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