AUTORES
- Ana Cristina Galindo García. MIR Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Ángel Sicilia Camarena. Médico de Urgencias Hospitalarias. Hospital de Barbastro. España.
- Virginia Giménez Molina. MIR Pediatría. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Andrés Biescas Merino. MIR Oftalmología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Diego Fernández Velasco MIR Oftalmología. Hospital Universitario Miguel Servet. Zaragoza. España.
- Javier Sicilia Camarena. MIR Medicina de Familia y Comunitaria. Hospital San Jorge. Huesca. España.
RESUMEN
El etanol o alcohol etílico es un líquido aromático, incoloro y muy volátil que se obtiene de la fermentación de sustancias azucaradas, almidones y celulosa. La intoxicación aguda por etanol es un síndrome clínico debido a la acción tóxica de este compuesto en el organismo. La absorción del etanol se produce de forma mayoritaria a través de la mucosa del estómago, posteriormente, se realiza la oxidación a nivel hepático a través de la enzima alcohol deshidrogenasa. A nivel epidemiológico, el alcohol es la droga legal más consumida desde la adolescencia. Este grupo de edad son quienes más frecuentemente realizan un consumo en atracón y más intoxicaciones etílicas agudas sufren. Además del consumo con fines recreativos, la ingesta de este tóxico también se puede producir de forma accidental en niños de menor edad al consumir productos que contengan etanol (cosméticos, detergentes…), y como una forma de maltrato infantil. Los síntomas que se desarrollan son principalmente a nivel del sistema nervioso central y son muy variables entre los distintos individuos, relacionándose habitualmente con los niveles de alcoholemia en sangre. Se asocian además distintas complicaciones como los accidentes de tráfico, los traumatismos o la hipoglucemia. Se presenta el caso de un varón de 13 años que requirió ingreso en Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos por presentar disminución del nivel de conciencia de forma mantenida junto con traumatismo craneoencefálico leve-moderado, en contexto de intoxicación etílica aguda.
PALABRAS CLAVE
Etanol, intoxicación aguda, drogas de abuso.
ABSTRACT
Ethanol or ethyl alcohol is an aromatic, colourless, highly volatile liquid obtained from the fermentation of sugar substances, starches and cellulose. Acute ethanol poisoning is a clinical syndrome due to the toxic action of ethanol in the body. Ethanol is mainly absorbed through the mucosa of the stomach and then oxidised in the liver by the enzyme alcohol dehydrogenase. Epidemiologically, alcohol is the most widely consumed legal drug from adolescence onwards. This age group is the most frequent binge drinker and suffers the most acute alcohol intoxication. In addition to recreational use, alcohol can also be ingested accidentally by younger children when consuming products containing ethanol (cosmetics, detergents, etc.), and as a form of child abuse. The symptoms that develop are mainly at the level of the central nervous system and are highly variable between individuals, and are usually related to blood alcohol levels. Various complications such as traffic accidents, trauma or hypoglycaemia are also associated. We present the case of a 13-year-old boy who required admission to the Paediatric Intensive Care Unit due to a sustained decrease in the level of consciousness together with mild-moderate cranioencephalic trauma, in the context of acute alcohol intoxication.
KEY WORDS
Ethanol, acute poisoning, drugs of abuse.
INTRODUCCIÓN
El etanol o alcohol etílico es un líquido aromático, incoloro, muy volátil que se obtiene de la fermentación de sustancias azucaradas, almidones y celulosa. La intoxicación aguda por etanol es un síndrome clínico que se produce como consecuencia de la acción tóxica de este compuesto en el organismo1.
A nivel farmacocinético, este compuesto atraviesa rápidamente las membranas celulares consiguiendo equilibrio intra y extracelular. El alcohol se absorbe mayoritariamente a través de la mucosa del estómago, posteriormente el 90% de la oxidación tiene lugar a nivel hepático y en menor medida en el riñón y pulmón. Habitualmente, en individuos que no consumen en cantidades elevadas de este tóxico, a través de la enzima alcohol deshidrogenasa se convierte en acetaldehído1.
El nivel de alcohol en sangre asciende de forma muy rápida en los primero 15 minutos, mientras que la eliminación es constante en el tiempo de forma independiente de la concentración, siendo mayor la eliminación en los consumidores crónicos de elevadas cantidades. La toxicidad aguda del etanol se debe a la interacción o alteración de las funciones de los neurotransmisores y de las membranas celulares. Siendo el sistema nervioso central el más afectado por el efecto del alcohol, produciendo depresión del mismo1.
Epidemiológicamente, el alcohol es la droga más consumida desde la adolescencia hasta el resto de etapas de la vida y por ambos sexos. con fines recreativos. Según datos estadísticos de la encuesta EDADES 2024 desarrollada por el Ministerio de Sanidad, la edad media de inicio del consumo de alcohol en España es 16,4 años siendo la cerveza la bebida con alcohol más extensamente consumida. De los adolescentes encuestados en el tramo de edad de 15-24 años, respecto a los últimos 30 días, aproximadamente el 63% referían ingesta de alcohol. En el último año un 14,7% habían sufrido una intoxicación etílica (“borrachera”), en este sentido, en lo que respecta a la edad, se observa que las intoxicaciones etílicas agudas son más habituales entre los más jóvenes y van descendiendo a medida que aumenta la edad2.
Se considera binge drinking o consumo en atracón, a la toma de 5 o más bebidas alcohólicas en los varones o 4 en el sexo femenino en un intervalo menor de 2 horas, hasta el 22% de los adolescentes habían realizado esta práctica en los últimos 30 días. Esta modalidad de consumo, está ampliamente relacionada con la práctica de botellón, la cual es más prevalente entre los 15 y los 24 años. Respecto al motivo del consumo de alcohol, los individuos encuestados refieren que este tóxico aumenta la sensación de diversión y disfrute de las fiestas2.
Este tipo de consumo se ha relacionado con importantes consecuencias sociales negativas, dado las características inhibitorias del sistema nervioso central, puede ser un facilitador del acoso y la violencia. Además de estar presente en un gran porcentaje de accidentes con víctimas mortales (tráfico, accidentes por fuego, ahogamientos)1.
Además de la finalidad recreativa, el consumo de alcohol también puede llevarse a cabo como intento autolítico, en estos casos es muy frecuente la asociación con otras drogas o fármacos como las benzodiacepinas o el paracetamol. Este tipo de intentos autolíticos se ha visto incrementado desde la pandemia por la COVID 19 en los adolescentes especialmente en el sexo femenino.
En niños de menor edad, especialmente en menores de 5-6 años, el consumo de alcohol se produce de manera accidental a través de la ingesta de sustancias que contienen etanol (colutorios, cosméticos, detergentes) que se encuentren al alcance de los niños. Aunque excepcionalmente, también puede tratarse de una forma de maltrato infantil, siendo en estos casos el cuidador quien proporciona el tóxico al menor 4,5.
En relación a la clínica en las intoxicaciones alcohólicas agudas, las manifestaciones son muy heterogéneas y habitualmente se suelen relacionar con la alcoholemia, aunque existe gran variabilidad interindividual. Con alcoholemias entre 20-50 mg/dl se produce una disminución de la coordinación motora fina, a nivel que aumenta la alcoholemia se va produciendo mayor alteración de la marcha, equilibrio, letargia… hasta llegar a la depresión del SNC, coma, convulsiones o depresión respiratoria. Además, son frecuentes las complicaciones, tales como, hipoglucemia, hipotensión o traumatismos de diversa severidad1,6.
El diagnóstico es clínico, la anamnesis tiene un papel fundamental para recopilar información sobre el tipo de alcohol ingerido, y la cantidad, así como el consumo de otros tóxicos. Respecto a la exploración física, es importante realizar una valoración neurológica siempre que el estado de conciencia del paciente lo permita y valorar si existen signos de traumatismo craneoencefálico asociados. Habitualmente no son necesarias pruebas complementarias, salvo la determinación de la glucemia capilar, especialmente en pacientes menores de 6 años por el aumento del riesgo de hipoglucemia1,7.
PRESENTACIÓN DEL CASO CLÍNICO
Niño de 13 años sin antecedentes personales de interés es traslado en ambulancia al servicio de urgencias de Pediatría de un hospital de tercer nivel de referencia, desde un hospital de segundo nivel por presentar intoxicación etílica con disminución del nivel de conciencia. Inicialmente había sido trasladado por un soporte vital básico desde un parque donde había sido encontrado por la Policía Local por bajo nivel de conciencia. Los amigos referían consumo únicamente de alcohol etílico destilado, unos 500 ml de alcohol con graduación 35º, y posteriormente se había tropezado y caído al suelo. A la llegada de los servicios de emergencias, presenta bajo nivel de conciencia junto con fetor enólico y escoriaciones a nivel frontoparietal derecho junto con aumento de partes blandas en esa localización. Se realiza estabilización inicial del paciente y ante la elevada sospecha de traumatismo craneoencefálico asociado se solicita TAC craneal, donde se descartan sangrados intracraneales, y determinación de tóxicos en orina, con resultado negativo para otros. Pese a más de 6 horas de finalizar el consumo de etanol, el paciente mantiene Glasgow 9-10 por lo que se traslada a hospital de tercer nivel para valoración por la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCI-P). En el hospital de referencia el paciente presenta pupilas isocóricas y normorreactivas, con marcada tendencia a la somnolencia, aunque reactivo a los estímulos dolorosos, se decide ingreso en UCI-P donde presenta en las siguientes 3 horas recuperación progresiva del nivel de conciencia hasta su estado basal previo y pudiendo ser dado de alta a planta de hospitalización convencional.
DISCUSIÓN-CONCLUSIONES
El alcohol etílico es la droga legal más consumida en todas las franjas de edad desde la adolescencia. Los niveles de alcohol en sangre ascienden rápidamente en los primeros minutos tras la ingesta, ya que este compuesto atraviesa rápidamente las membranas intracelulares y se absorbe a nivel de la mucosa del estómago principalmente1,7.
El consumo de alcohol se puede producir en diferentes contextos, lo más frecuente, es el consumo con finalidad recreativa. Epidemiológicamente, diversos estudios revelan que el inicio de la ingesta de este tóxico se produce a partir de los 16,4 años de media, habiendo sufrido una intoxicación etílica hasta casi el 15% en los últimos 30 días. La ingesta en forma de atracón y la práctica de botellón disminuye con el aumento de la edad, siendo más frecuente durante la adolescencia2.
Sin embargo, el consumo de este tóxico, puede producirse también de forma accidental a través de productos que contengan etanol, siendo esto más frecuente en niños de corta edad. Y excepcionalmente como forma de maltrato infantil.
Los síntomas y signos que se pueden desarrollar bajo los efectos de la intoxicación etílica son muy variables, y habitualmente se correlacionan con los niveles de alcoholemia en sangre, aunque existe gran variabilidad interpersonal. Además, las personas bajo el efecto del alcohol, pueden sufrir complicaciones como es la hipoglucemia o los traumatismos a distintos niveles, destacando los traumatismos craneoencefálicos de diversa gravedad1,6,7.
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