AUTORES
- Lucía Vilar Laudo. Fraternidad Muprespa Zaragoza. España.
- Marcos García Manau. Centro Médico Candanchú. Huesca. España.
- Tania Mendinueta Bellon. Residencia Ciudad de Huesca. España.
- María Sancerni Torguet. Hospital Universitario San Jorge Huesca. España.
- Jara Carranza Tisner. Hospital San Jorge Huesca. España.
- Marina Martínez Reula. Hospital QuironSalud Huesca. España.
RESUMEN
Introducción: La medicina táctica ha evolucionado significativamente gracias a la implantación de la doctrina Tactical Combat Casualty Care (TCCC), orientada a reducir la mortalidad prevenible en combate mediante intervenciones precoces y estructuradas. En este contexto, el Kit de Intervención Rápida Militar constituye una herramienta esencial para la atención inicial del combatiente herido.
Objetivos: Analizar la composición, organización y utilidad clínica del Kit de Intervención Rápida Militar basado en la doctrina TCCC, así como describir sus componentes y valorar el algoritmo MARCH como base para la priorización de la asistencia sanitaria táctica.
Metodología: Se realizó una revisión narrativa de la literatura científica utilizando como referencia principal el protocolo TCCC. La búsqueda bibliográfica se efectuó en PubMed/MEDLINE y documentos institucionales de medicina militar, incluyendo publicaciones en español e inglés relacionadas con la atención táctica al combatiente herido.
Resultados: La evidencia identifica la hemorragia masiva, la obstrucción de la vía aérea, las lesiones torácicas y la hipotermia como principales causas de muerte prevenible. La organización del kit según el algoritmo MARCH facilita una actuación sistemática mediante el empleo de torniquetes, agentes hemostáticos, dispositivos para el manejo de la vía aérea, parches torácicos, material para acceso vascular, mantas térmicas y otros recursos complementarios. Asimismo, la eficacia del kit depende del entrenamiento continuado del personal y de la aplicación de protocolos estandarizados.
Conclusiones: El Kit de Intervención Rápida Militar representa un elemento indispensable en la asistencia sanitaria táctica. Su correcta organización conforme al algoritmo MARCH, junto con la formación periódica y la simulación clínica, optimiza la atención prehospitalaria y contribuye a mejorar la supervivencia del combatiente herido.
PALABRAS CLAVE
Atención de heridos en combate táctico, medicina militar, atención prehospitalaria, hemorragia, traumatismos, militares personales.
ABSTRACT
Introduction: Tactical medicine has evolved considerably through the implementation of the Tactical Combat Casualty Care (TCCC) guidelines, which aim to reduce preventable combat deaths by promoting early, evidence-based interventions. Within this framework, the Military Rapid Intervention Kit is an essential resource for the initial management of injured combat casualties.
Objectives: To analyze the composition, organization, and clinical usefulness of the Military Rapid Intervention Kit based on TCCC guidelines, describe its main components, and assess the MARCH algorithm as the foundation for tactical casualty care prioritization.
Methodology: A narrative literature review was conducted using the TCCC guidelines as the primary reference. Bibliographic searches were performed in PubMed/MEDLINE and institutional military medicine documents, including English- and Spanish-language publications addressing tactical combat casualty care.
Results: The available evidence identifies massive hemorrhage, airway obstruction, thoracic injuries, and hypothermia as the leading causes of preventable combat deaths. Organizing the kit according to the MARCH algorithm enables a systematic approach through the use of tourniquets, hemostatic dressings, airway devices, chest seals, vascular access equipment, thermal blankets, and complementary medical supplies. The effectiveness of the kit is closely linked to standardized protocols and continuous personnel training.
Conclusions: The Military Rapid Intervention Kit is a fundamental component of tactical medical care. Its organization according to the MARCH algorithm, combined with regular training and simulation-based education, improves prehospital combat casualty management and increases the likelihood of survival.
KEY WORDS
Tactical combat casualty care, military medicine, prehospital care, hemorrhage, wounds and injuries, military personnel.
INTRODUCCIÓN
La medicina táctica ha experimentado un importante desarrollo durante las últimas décadas como consecuencia de los conflictos armados contemporáneos, donde la asistencia sanitaria debe prestarse bajo condiciones extremadamente complejas y cambiantes. A diferente de la atención prehospitalaria convencional, la asistencia sanitaria en combate se desarrolla en escenarios caracterizados por la presencia de amenazas activas, recursos limitados, tiempos reducidos de actuación y necesidad de garantizar simultáneamente la seguridad del personal sanitario y el cumplimiento de la misión militar1.
Los estudios realizados tras los conflictos de Irak y Afganistán demostraron que una gran parte de las muertes producidas en el campo de batalla era potencialmente evitable mediante intervenciones sencillas realizadas en los primeros minutos posteriores a la lesión2. Entre las principales causas de mortalidad prevenible destacan la hemorragia masiva de extremidades, el neumotórax a tensión y la obstrucción de la vía aérea; lesiones que pueden tratarse eficazmente utilizando procedimientos relativamente simples cuando se dispone del material adecuado y de personal correctamente entrenado.
Como respuesta a estas necesidades, surgió la doctrina Tactical Combat Casualty Care (TCCC), desarrollada inicialmente por el Comité para Tactical Combat Casualty Care del Departamento de Defensa de los Estados Unidos. Este conjunto de recomendaciones integra la evidencia científica disponible con las necesidades operativas del entorno militar, estableciendo protocolos específicos para la atención del combatiente herido desde el momento de la lesión hasta su evacuación y traslado4.
La filosofía del TCCC está fundamentada en priorizar las lesiones potencialmente mortales mediante el algoritmo MARCH, acrónimo de Massive Hemorrhage, Airway, Respiration, Circulation e Hypothermia/Head injury. Dicho algoritmo organiza la asistencia sanitaria siguiendo un orden lógico basado en la probabilidad de muerte inmediata, permitiendo la intervención sobre aquellas lesiones cuya resolución tiene mayor impacto sobre la supervivencia del paciente5. Dentro de este contexto, adquiere gran importancia el Kit de Intervención Rápida Militar que constituye un conjunto organizado de materiales sanitarios diseñado para proporcionar una respuesta inmediata durante los primeros minutos tras producirse una lesión.
Diversos estudios han demostrado que la incorporación sistemática de torniquetes, agentes hemostáticos, parches torácicos y dispositivos de apertura de vía aérea, han contribuido significativamente en la reducción de la mortalidad por traumatismos de combate durante los últimos veinte años2,7. Así mismo, la estandarización del contenido del botiquín individual de combate facilita la interoperabilidad entre unidades militares y disminuye la variabilidad asistencial, permitiendo que cualquier profesional entrenado pueda localizar rápidamente el material necesario incluso bajo condiciones de elevado estrés operacional8.
En España la evolución de la sanidad militar ha incorporado de forma progresiva los principios del TCCC dentro de la formación del personal sanitario y de combate. El desarrollo del botiquín individual d combate de las Fuerzas Armadas españolas refleja esta adaptación continua hacia modelos asistenciales basados en la evidencia científica internacional, priorizando la simplicidad, portabilidad y eficacia clínica del material sanitario.
No obstante, disponer del equipamiento adecuado no garantiza por sí mismo una atención eficaz. Numerosos autores coinciden en señalar que el entrenamiento periódico mediante simulación clínica, ejercicios tácticos y formación continuada constituye el principal factor determinante para obtener resultados satisfactorios durante la atención al combatiente herido1,4. En consecuencia, el kit de intervención rápida debe entenderse como un elemento integrado dentro de un sistema asistencial más amplio que combina recursos materiales, protocolos clínicos y capacitación profesional.
OBJETIVOS
General: Analizar la composición, organización y utilidad clínica del Kit de Intervención Rápida Militar basado en la doctrina Tactical Combat Casualty Care (TCCC), valorando su importancia en la atención sanitaria táctica del combatiente herido.
Específicos:
- Describir los componentes que integran el kit y su función clínica.
- Analizar el algoritmo MARCH como base para la priorización de la asistencia sanitaria táctica.
METODOLOGÍA
Se ha realizado una revisión narrativa de la literatura científica en la que, como documento principal, se ha utilizado el protocolo Tactical Combat Casualty Care. La búsqueda bibliográfica se realizó a través de PubMed/MEDLINE y en documentos institucionales de medicina militar. Se emplearon como descriptores las palabras clave en inglés y español, combinadas mediante operadores boléanos.
Se incluyeron publicaciones en inglés y español realizados en los últimos años, sobre humanos y que abordasen los objetivos planteados. De esta forma, se han excluido aquellos documentos de opinión sin respaldo científico y publicaciones duplicadas.
La información recopilada ha sido analizada cualitativamente y organizada según las prioridades del algoritmo MARCH.
RESULTADOS
En la evidencia se afirma que el contenido del kit de intervención rápida debe responder directamente a las causas de muerte potencialmente evitables durante el combate. En consecuencia, la organización del material siguiendo el algoritmo MARCH, constituye actualmente el modelo recomendado por el Committee on Tactical Combat Casualty Care1.
Materiales kit de Intervención rápida:
M = Massive Hemorrhage (hemorragia masiva): la hemorragia exanguinante continúa siendo la principal causa de muerte evitable en el campo de batalla, representando de forma aproximada el 90% de las muertes2. Por ello, el control inmediato del sangrado constituye la primera prioridad asistencial.
El elemento fundamental del Kit es el torniquete táctico, siendo los modelos CAT Gen7 y SOFTT-W los más utilizados debido a su elevada eficacia clínica y facilidad de aplicación1. Diversos estudios han demostrado que la colocación precoz y correcta del torniquete incrementa significativamente la supervivencia si es utilizado antes de desarrollar un problema mayor como el shock hemorrágico5.
De forma complementaria, el kit incorpora vendajes compresivos destinados al control de hemorragias en zonas donde no es posible la aplicación de un torniquete, así como para reforzar el taponamiento de heridas profundas. Los vendajes tipo Israelí y OLAES ofrecen una presión mantenida que favorece la hemostasia y además, permite la inmovilización parcial de la extremidad lesionada.
Las gasas hemostáticas impregnadas con agentes procoagulantes, como el Caolín, representan otro de los avances importantes de la medicina táctica moderna. Su utilización en heridas localizadas en ingles, axilas o cuello, ha demostrado disminuir el tiempo necesario para conseguir la hemostasia y reducir las complicaciones hemorrágicas6.
A = Airway (manejo vía aérea): la obstrucción de la vía aérea constituye otra de las causas de muerte prevenible identificadas en combate. Aunque su incidencia es mejor que la hemorragia masiva, requiere una actuación inmediata para evitar la hipoxia cerebral.
La valoración inicial permite identificar de forma rápida a aquellas víctimas capaces de hablar de forma espontánea, considerándose que presentan una vía aérea permeable. En pacientes inconscientes o con disminución del nivel de conciencia resulta necesario el uso de dispositivos específicos.
La cánula nasofaríngea constituye el dispositivo de elección durante la atención táctica debido a su facilidad de colocación y a que puede utilizarse incluso en pacientes con cierto grado de consciencia. Por otro lado, la cánula orofaríngea de Guedel continúa siendo una vía útil en pacientes inconscientes sin reflejo nauseoso1.
El kit suele incorporar también mascarillas con válvula unidireccional para realizar una reanimación cardiopulmonar básica, disminuyendo el riesgo de transmisión de enfermedades infecciosas durante la ventilación boca a boca.
Las tijeras de trauma completan este apartado permitiendo exponer rápidamente las lesiones, retirar prendas de vestir y facilitar la valoración completa del paciente.
R = Respiration (valorar la respiración): atención focalizada en identificar lesiones torácicas potencialmente mortales. Como primera lesión, el neumotórax abierto puede evolucionar de forma rápida y convertirse en un neumotórax a tensión. Por ello, el kit incorpora parches torácicos oclusivos capaces de sellar las heridas penetrantes permitiendo la salida del aire sin favorecer su entrada durante la inspiración7.
En situaciones compatibles con neumotórax a tensión, caracterizado por dificultad respiratoria progresiva, disminución unilateral del murmullo vesicular, ingurgitación yugular o deterioro hemodinámico, el protocolo TCCC contempla la realización de una descompresión torácica mediante aguja, procedimiento a realizar exclusivamente por personal sanitario específicamente entrenado3.
C = Circulation (circulación y prevención del shock): para el tratamiento de esta área, el kit incluye dispositivos para la obtención de accesos venoso periféricos de gran calibre, sistemas intraóseos para situaciones en las que no sea posible canalizar una vía periférica y equipos de administración de fluidoterapia.
Respecto a la reposición de líquidos y volumen, las recomendaciones TCCC aconsejan evitar la administración indiscriminada de cristaloides, priorizando estrategias de hipotensión permisiva hasta el control definitivo de la hemorragia cuando las condiciones tácticas lo permitan3. Se utilizan soluciones como el Ringer Lactato o el suero fisiológico de forma individualizada y bajo criterios clínicos establecidos.
Se incorporan tensiómetro manuales y pulsioxímetro para la monitorización de las constantes vitales que permite realizar un seguimiento continuo del estado hemodinámico y respiratorio.
H = Hypothermia (prevención de la hipotermia): la hipotermia constituye uno de los principales factores asociados al aumento de la mortalidad en pacientes politraumatizados. Incluso en ambientes cálidos, la pérdida sanguínea y la exposición prolongada favorecen el descenso de la temperatura corporal4.
Por ello, el protocolo TCCC recomienda la colocación inmediata de una manta térmica para el asilamiento del paciente respecto al suelo y para la protección frente a las condiciones ambientales cambiantes y adversas.
La prevención de la hipotermia reduce las alteraciones de la coagulación, mejora la respuesta hemodinámica y contribuye en la disminución de la denominada “triada letal del trauma” compuesta por tres características, hipotermia, acidosis y coagulopatía2[.
Otros:
- Analgesia y antibioterapia oral (pack compacto): compuesto por Acetaminofén para tratar el dolor leve o moderado, Meloxicam como antiinflamatorio y Moxifloxacino para cobertura antibiótica.
- Spray protector: carece de base alcohólica por lo que se puede utilizar sobre mucosas y zonas sensibles como los ojos. Se usa de forma rociada sobre la parte que ha estado en contacto con el agente contaminante. Actúa sobre el bacilo de la tuberculosis y los virus de la hepatitis B, C y VIH.
- Toallitas anti quemaduras: apósito estéril impregnado en gel analgésico para tratar quemaduras leves.
- Silbato y elementos de señalización: permite pedir ayuda y marcar una posición.
- Linterna táctica: para intervenir en condiciones de baja visibilidad. Esparadrapo resistente: utilizado para las fijaciones.
- Gasas estériles: para limpiar, cubrir y proteger heridas, creando una barrera contra infecciones y agentes externos.
- Tarjeta de herido TCCC: formulario estandarizado y rápido de rellenar que documenta la atención médica proporcionada.
- Cuaderno y lápiz: para registrar información sobre las actuaciones, estado y situación del herido.
Protocolo de actuación según las fases de actuación táctica:
FASE 0: Seguridad y situación táctica: fase que se lleva a cabo antes de prestar atención sanitaria a cualquier herido, puesto que de esta forma protegemos al personal sanitario, evitamos aumentar el número de víctimas, permite una atención eficaz y facilita la posterior evacuación de los heridos.
- Mantener fuego, cobertura y movimiento: consiste en no abandonar ni la iniciativa ni la supervivencia de la unidad mientras se atiende a un herido y precede a cualquier atención sanitaria. Evaluar en que zona nos encontramos:
- Zona caliente “Care Under Fire”: amenaza directa y activa.
- Zona tibia “Tactical Field Care”: amenaza reducida pero posible.
- Zona fría “Tactical Evacuation Field”: amenaza mínima o inexistente.
- Priorizar: Misión > Seguridad > Herido
FASE 1: Care Under Fire (Fuego bajo enemigo) → Su objetivo es detener hemorragias masivas. Se ordena presión directa con vendajes hemostáticos y si no cede, se ordena al herido “auto torniquete” hasta poder prestarle atención sanitaria. Siempre sin abandonar la cobertura durante la intervención, es decir, colocar elementos que detengan o reduzcan el impacto de las balas, mientras se realizan las acciones médicas. En cuanto sea posible, extraer al herido a una zona más segura.
FASE 2: Tactical Field Care (Zona relativamente segura) → Fase en la que se aplican las prioridades según el modelo MARCH.
- M → Hemorragia masiva:
- Revisa todo el cuerpo (barrido rápido)
- Refuerza o recoloca torniquetes si es necesario
- Taponamiento con gasa hemostática en:
- Ingles
- Axilas
- Cuello
- Venda compresiva encima
- Marca hora del torniquete
- A → Vía aérea:
- Sí consciente y habla → vía aérea permeable
- Si inconsciente:
- Posición lateral de seguridad
- Cánula nasofaríngea (NPA)
- Cánula de guedel
- Controla sangrado facial
- R → Respiración:
- Expón el tórax: No retirar cuerpos extraños clavados
- Busca:
- Heridas penetrantes
- Respiración asimétrica
- Aplica sellos torácicos (entrada y salida)
- Vigila signos de neumotórax a tensión:
- Dificultad respiratoria
- Cianosis
- Distensión yugular
- Descompresión con aguja (solo personal entrenado)
- C → Circulación/ Shock:
- Evalúa pulso, piel, nivel de conciencia
- Controla hemorragias secundarias
- Evita pérdida de calor
- No administrar líquidos innecesarios en shock hemorrágico
- H → Hipotermia:
- Manta térmica inmediatamente
- Aísla del suelo
- Mantén cabeza elevada si TCE
- Control del dolor según protocolo
FASE 3: Tactical Evaluation Care:
- Reevaluación MARCH continua
- Monitoriza:
- Vía aérea
- Respiración
- Sangrado
- Prepara informe MIST:
- M – Mecanismo de lesión
- I – Lesiones encontradas
- S – Signos vitales
- T – Tratamiento aplicado
- Entrega tarjeta TCCC al relevo sanitario
DISCUSIÓN
La presente revisión pone de manifiesto que el Kit de intervención rápida militar constituye un elemento esencial dentro de la asistencia sanitaria táctica moderna, ya que permite intervenir de forma inmediata y eficiente las principales causas de muerte potencialmente mortales reconocidas y organizadas conforme al algoritmo MARCH, que facilita una secuencia lógica de actuación basada en la evidencia científica y prioriza aquellas intervenciones que presentan un mayor impacto sobre la supervivencia del combatiente herido[1.
Uno de los hallazgos más relevantes identificados en la literatura, es el cambio de paradigma experimentado en el control de la hemorragia masiva. Durante décadas, la utilización del torniquete fue objeto de controversia debido al riesgo potencial de lesiones nerviosas, isquemia o amputación de la extremidad. Sin embargo, la experiencia obtenida durante los conflictos de Irak y Afganistán, se demostró que el empleo precoz de torniquetes, reduce significativamente la mortalidad asociada a hemorragias exanguinantes, especialmente cuando su colocación se realiza antes del desarrollo del shock hemorrágico2,5. Estos resultados han motivado que las guías internacionales recomienden actualmente su utilización como tratamiento de primera línea ante hemorragias graves de extremidades en combate.
De igual forma, la incorporación de agentes hemostáticos ha supuesto un importante avance en el tratamiento de hemorragias localizadas en regiones anatómicas donde el torniquete resulta ineficaz, como cuello, axilas e ingles. Productos basados en caolín, como Combat Gauze®, han demostrado una elevada capacidad para favorecer la coagulación mediante la activación del factor XII, consiguiendo una hemostasia más rápida que los vendajes convencionales6. Aunque algunos estudios señalan diferencias limitadas entre los distintos agentes disponibles, existe consenso en considerar las gasas hemostáticas como un componente indispensable del equipamiento sanitario táctico1,6.
En cuanto al manejo de la vía aérea, la evidencia apoya el uso de técnicas sencillas durante las fases iniciales de la atención. El uso de cánulas orofaríngeas y nasofaríngeas ofrece una elevada tasa de éxito en el mantenimiento de la permeabilidad de la vía aérea sin necesidad de recurrir a procedimientos avanzados, cuya realización puede verse dificultada por las condiciones tácticas del entorno3. Las recomendaciones insisten en que la simplicidad y rapidez de las maniobras deben prevalecer frente a técnicas complejas que incrementan el tiempo de exposición del personal sanitario.
Las lesiones torácicas constituyen otro aspecto prioritario dentro de la medicina táctica. El neumotórax a tensión continúa siendo una causa frecuente de muerte prevenible, motivo por el cual la identificación precoz de los signos clínicos compatibles y la disponibilidad de parches torácicos o agujas de descompresión resultan fundamentales1. No obstante, algunos autores señalan que el diagnóstico exclusivamente clínico puede presentar limitaciones durante situaciones de combate debido al ruido ambiental, la escasa iluminación o la coexistencia de múltiples víctimas7. Por ello, el entrenamiento continuado adquiere especial relevancia para mejorar la capacidad diagnóstica del personal desplegado.
A pesar de los avances alcanzados en el desarrollo del material sanitario, numerosos autores coinciden en señalar que la eficacia del Kit de Intervención Rápida depende fundamentalmente del entrenamiento de los usuarios. La disponibilidad de dispositivos modernos no garantiza por sí sola una atención eficaz si el personal no posee la capacitación necesaria para utilizarlos correctamente bajo situaciones de elevada presión física y psicológica2,8. Por ello, los programas de formación basados en simulación clínica, escenarios tácticos y entrenamiento periódico constituyen actualmente uno de los pilares fundamentales de la medicina militar moderna.
En conjunto, los resultados analizados respaldan la utilización del Kit de Intervención Rápida Militar como una herramienta imprescindible dentro de la asistencia prehospitalaria táctica. Su adecuada organización, junto con la aplicación sistemática del algoritmo MARCH y un entrenamiento continuado del personal, permite optimizar la atención inicial del combatiente herido y aumentar las probabilidades de supervivencia durante las primeras fases de la evacuación.
CONCLUSIÓN
El kit de intervención rápida militar constituye un componente esencial en la asistencia sanitaria en operaciones tácticas, al integrar los recursos necesarios para actuar sobre las principales casusas de muerte prevenible en combate. La organización del material conforme al algoritmo MARCH, permite priorizar las intervenciones críticas, facilitando una rápida actuación.
La literatura científica revisada confirma que la eficacia del kit no depende exclusivamente de la disponibilidad del material sanitario, sino también de la formación continuada del personal, la realización periódica de simulaciones clínicas y la actualización constante conforme evolucionan las recomendaciones internacionales del Committee on Tactical Combat Casualty Care.
En consecuencia, la implantación de kits estandarizados, acompañada de programas formativos específicos y de protocolos homogéneos de actuación, constituye una estrategia eficaz para mejorar la atención prehospitalaria táctica y aumentar la supervivencia de los combatientes heridos en escenarios de operaciones militares.
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